El Hermano Juan del Arahal

enero 25, 2012

El hermano Juan de Arahal al que se refiere esta entrada es el Beato Juan de Prado (1563-1631) (1), franciscano descalzo que residió en el pueblo los últimos años de su vida y una de las figuras más importantes de la Orden en Andalucía. Lo encontramos desempeñando el cargo de guardián  en el convento de San Roque en la primera mitad del siglo XVII y aquí estuvo hasta que partió para refundar la misión de Marruecos, donde murió martirizado. Su vida y milagros están relatados en un libro escrito por otro fraile, Fray Francisco de San Buenaventura, titulado Sol de Marruecos (2). El autor justifica el título de su libro: “…llamo a mi Santo Mártir, Sol de Marruecos, y con este renombre intitulo esta obra …fue mi Santo Mártir luciente Sol, que con su glorioso martirio dio grande honra…”

Este franciscano leonés, guardián del convento de Arahal (3), es hoy recordado principalmente por su martirio, pero tuvo en su vida monacal una importante actividad como provincial en Andalucía, volcada en la predicación popular, la formación de religiosos y el gobierno de la Orden.

Sus cualidades y sus virtudes le habían ganado la confianza de los superiores de la Orden, que le confiaron cargos de responsabilidad: maestro de novicios, varias veces guardián de diferentes conventos, dos veces definidor o consejero del Provincial. Cuando el año 1620 la Provincia de San Gabriel se dividió en dos, fue nombrado primer Ministro de la recién formada con el título de San Diego en Andalucía. La gobernó hasta 1623, deseando ser misionero en tierras lejanas.  Ya liberado de cargos de responsabilidad, quiso ir a la Isla de Guadalupe para evangelizar a los nativos; hizo las oportunas gestiones, y consiguió tanto la autorización civil como la eclesiástica, pero las múltiples complicaciones surgidas, ajenas a su voluntad, frustraron el proyecto. Luego fue informado del abandono religioso de los cautivos cristianos en Marrakech. Esto impresionó a Juan de Prado y allí marchó para encontrar la muerte en 1631.

La imagen característica del Beato Juan de Prado en la iconografía cristiana: se muestra con la cabeza herida por el alfanje del martirio, al negarse a abjurar de su fe.

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En el libro Sol de Marruecos de Fray Francisco de San Buenaventura, aparece Arahal citado numerosas veces, en relación al Beato Juan de Prado y su presencia en el convento de San Roque. De forma indirecta, vislumbramos personajes y apellidos de un Arahal del siglo XVII, imposibles de encontrar de otra forma. Refleja la importancia del monasterio de San Roque en el transcurrir cotidiano del pueblo.

En las siguientes imágenes hay una selección de diversos capítulos del libro, en los que aparece Arahal:

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El aposento iluminado (Capítulo V, pag. 99)

“…lo que le sucedió al venerable Padre siendo Guardián del Arahal. Llamáronle para que confesase a un enfermo, a quien por estar muy apretado habían mandado los médicos dieran los sacramentos… en el aposento o sala; estaba ésta muy oscura, o bien por defecto de la obra o ya que para esta función la hubiesen así dispuesto… fue tanto el incendio de amor que ardió su corazón, que salió el fuego al rostro, inflamole todo y empezó a despedir tanta luz que ilustro e iluminó todo el aposento.”

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Visita de Doña Juana Ibáñez (Capítulo XV, página 164)

“Siendo el siervo de Dios Presidente in capite del Convento de la Villa del Arahal, le fue a visitar al convento el 19 de mayo en la tarde Doña Juana Ibáñez, mujer de Don Pedro de Ugalde, Oidor del Real Consejo de Hacienda y Contador de Resultas de su Majestad, Administrador General de las Alcabalas Reales, y Síndico del dicho convento. Estuvo esta noble señora (que entonces se hallaba preñada) la mayor parte de la tarde con el venerable Padre, y al despedirse le dijo: “Padre Guardián, yo le suplico a vuestra Paternidad se sirva encomendarme  a Dios, y pedirle me dé feliz suceso en mi parto, porque ya me hallo fuera de cuenta”. Oyó su justa petición el siervo de Dios y poniéndole las manos sobre el vientre, le dijo: “Señora Síndica, vayase a su casa y tenga mucha fé en nuestro Señor, que mañana por la madrugada ha de parir un hijo, y le ha de poner por nombre Bernardino, por ser día de nuestro San Bernardino; y este niño ha de ser religioso en esta Provincia de San Diego”. Todo se cumplió como lo dijo…”

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Una devota y virtuosa mujer de Arahal (Capítulo XVI, página 176)

“Era el venerable padre Guardián del Convento del Arahal, en cuya Iglesia se hallaba una mañana una devota y y virtuosa mujer, la que mirando hacia la puerta de la iglesia, vio al siervo de Dios que estaba en medio de dos hombres, que adornaban su cabeza dos lirios muy hermosos, uno a cada lado. Miró una y muchas veces, y reparó con más atención, temiendo no fuese engaño de la vista…”

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Doña Beatriz Garabito, mujer de Miguel Gerónimo, vecino de la Villa del Arahal (Capítulo I, página 391)

“Doña Beatriz Garabito, mujer de Miguel Gerónimo, vecino de la Villa del Arahal, enfermó de una erisipela, que la puso, según la común opinión, en el artículo de la muerte. Era  Guardián el venerable Padre, y la fue a visitar por ser persona bienhechora del Convento. Entrando en la casa de la enferma, la halló toda alborotada, porque el manifiesto peligro los tenía a todos en grande aflicción y congoja… (el Beato Juan de Prado) llegándose a la enferma, le dijo con gran ternura: Hermana, mucho llora toda esta familia porque siente mucho su muerte; ¿quiere que le pidamos a Dios que le dé vida y salud?”

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La Beata Garabita de Arahal  (Capítulo II, página 400)

“Había en la Villa de Arahal una virtuosa mujer llamada Doña María Garabito… llamada comúnmente en aquella Villa la Beata Garabita. Fue en su mocedad algo vana y divertida, juntando a la mucha hermosura, que sabía ella que tenía, el profano adorno de las galas. Llegó a su corazón la luz del desengaño y, conociendo que aquel camino por donde caminaba, celebrada y aplaudida, la llevaba a la perdición, lo dejó y tomo el del abatimiento y desprecio, trocando por ásperos y penitentes sacos lo delicado y profano de sus ropas. Esta devota mujer fue hija de confesión del venerable Padre el tiempo que vivió en el Convento de dicha Villa del Arahal. Después que llegó la noticia del glorioso Martirio del siervo de Dios, se la participaron los religiosos, aquella devota mujer respondió que ya lo sabía, porque se le había aparecido glorioso y le había dicho que volaba al cielo, después de haber dado la vida por Cristo…”

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El Administrador de las Alcabalas Reales de Arahal (Capítulo III, página 411) 

“Era en este tiempo en dicha Villa (del Arahal) Administrador de las Alcabalas Reales Don Juan de Olea y Alarcón… Llegó la noticia del glorioso Martirio (del Beato Juan de Prado); participola el Guardián al Administrador y díjole como tenía una carta del siervo de Dios, que estimaba en mucho, como reliquia de tan ilustre Mártir. Estaba en esta ocasión la esposa del dicho Don Juan de Olea, que se llamaba Doña Catalina, muy enferma de un pecho, de que mucho tiempo la habían curado los médicos, y no había tenido con sus medicinas alguna mejoría. Suplicole el Administrador al Guardián le diese la carta para aplicarla al pecho, porque esperaba que habían de alcanzar los méritos del venerable Padre lo que no habían conseguido los médicos con tantas medicinas. Dióle el Guardián la carta, llevola a su mujer, la cual con mucha fé se la puso sobre el pecho, pidiendo a Dios salud por los méritos de su glorioso Martirio y desde aquella hora comenzó a mejorar, y consiguió en breve la salud…”

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Los franciscanos descalzos en Arahal

La Orden Franciscana dividía su asentamiento español en territorios provinciales. El monasterio de Arahal pertenecía a la llamada Provincia de San Diego en Andalucía, que tuvo sus inicios en un convento de Sevilla en el siglo XVI. Éste sirvió como epicentro de la expansión descalza por casi todo lo que conocemos hoy como territorio andaluz. La de San Diego en Andalucía comprendía las provincias de Sevilla, Córdoba, Jaén, Málaga y Cádiz. Se prolongaba y relacionaba con el norte de Africa, partiendo desde ella las misiones hacia Marruecos. Arriba se puede ver en un  mapa la Provincia de San Diego ocupando casi toda Andalucía, con el monasterio de Arahal en el centro.

La Provincia de San Diego tenía en el siglo XVIII 12 conventos, con 370 religiosos. El convento de San Roque de Arahal fue fundado en 1624 por estos franciscanos descalzos, llamados dieguinos por el nombre de su provincia, y clausurado con la desamortización. Estaba situado en las afueras del pueblo, asentado sobre una ermita dedicada al patrón de los animales, a la que acudían fieles y peregrinos a pedir sus favores. Los franciscanos la hicieron suya y adosaron un edificio conventual para residencia de la Orden, siendo uno de los enclaves más antiguos de la ciudad.

Lo que queda del esplendor del convento en el siglo XVII y XVIII es poco. En la Sala Capitular de la iglesia de San Roque se puede ver una pintura mural, un curioso Árbol de la Vida, cuya iconografía ha estudiado A. Bernat Vistarini (4).

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De la actividad del convento de San Roque en el siglo XVII, se pueden encontrar testimonios, como el de la nota de arriba. Se refiere a uno de los franciscanos descalzos, Fray Alonso Bommas, natural de Arahal, predicador, es uno de los eclesiásticos que se embarca para evangelizar en América.  (En la obra de A. Ybot León, La Iglesia y los eclesiásticos españoles en la empresa de Indias).

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Otro ejemplo. A finales del siglo XVIII, en una Gaceta de Madrid de octubre de 1793, aparece una oferta a S. M. Carlos IV por parte del Guardián del Convento de San Roque. Ofrece sus oraciones y una misa cantada los sábados para que triunfe el ejército español en la Guerra del Rosellón con Francia. Era el año de 1793, en que había sido guillotinado Luis XVI en plena Revolución Francesa. Este ofrecimiento del franciscano de San Roque indica un monasterio próspero y atento a la marcha del mundo.

Con la llegada del siglo XIX todo iba a cambiar. Los Franciscanos de San Roque, igual que ocurrió con los Mínimos de la Victoria, padecieron la supresión de las órdenes religiosas, siendo expulsados de su propia casa. Una vez aplicada la ley de exclaustración, los Franciscanos de San Roque tuvieron que abandonar Arahal en 1837.

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Notas

1.- Juan de Prado nació en 1563 en el pueblo leonés de Morgovejo, imbuido de una fuerte vocación religiosa que le hizo ordenarse sacerdote en plena juventud. Estudió en Salamanca hasta que, a la edad de 21 años, vistió el hábito de san Francisco en el convento de Rocamador (Badajoz). Sus cualidades y sus virtudes le ganaron la confianza de los superiores de la Orden, que le confiaron cargos de responsabilidad: maestro de novicios, varias veces guardián de diferentes conventos, entre ellos el de Arahal. Quiso ir a la Isla de Guadalupe para evangelizar a los nativos, pero no pudo hacerlo por diversas complicaciones.

Más adelante, el Beato Juan de Prado, ya entrado en años, partió a Marruecos en 1630 de la ciudad de Cádiz, de cuyo convento de Nuestra Señora de los Ángeles era entonces guardián, con dos compañeros, Fr. Matías de San Francisco, sacerdote, y Fr. Ginés de Ocaña, hermano lego. Tras un viaje accidentado, llegó a la costa atlántica de Marruecos, a unos 90 Km. al sur de Casablanca.  Allí sufriría martirio el año 1631. Con la mediación del duque de Medina Sidonia, los restos del beato Juan se trajeron a España. Fray Juan fue beatificado por el papa Benedicto XIII el 24 de mayo de 1728.

En Morgovejo, León, existe una ermita dedicada al Beato Juan de Prado. Es el patrono de los misioneros franciscanos en Marruecos. Era descendiente de los Marqueses de Prado cuya casa solariega estaba en el cercano pueblo de Taranilla.

En la imagen de arriba, “Martirio del Beato Juan de Prado”, un óleo de finales del siglo XVIII, en el que se muestra el  suplicio que padeció en Marruecos por no abjurar de su fe: tras ser herido por un alfanje en la cabeza, fue asaeteado y echado, aún vivo, a la hoguera.

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2.- El título completo del libro es “Sol de Marruecos, el Venerable Padre Fray Juan de Prado, primer provincial de la santa provincia de S. Diego de Franciscanos Descalzos de la Andalucia : cuya vida admirable, heróicas virtudes y glorioso martyrio panegiriza el Padre Fray Francisco de S. Buenaventura…” Fue editado en Sevilla en 1691.

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3.- Guardián, superior de un convento franciscano que es nombrado por una reunión del Ministro provincial con su Definitorio después de un Capítulo provincial, de una Congregación intermedia o en una reunión especial si el cargo quedara vacante entre capítulos. Su mandato dura tres años y puede ser reelegido para otro trienio. El Beato Juan de Prado fue Guardián en diversos monasterios de Andalucía, además del de Arahal.

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4.- Antonio Bernat Vistarini.- Los días del alción: emblemas, literatura y arte del Siglo de Oro. Olañeta editor. 2002.

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La restauración del Cristo de la Esperanza

enero 12, 2012

En 2009 se inició la restauración de la imagen del Cristo de la Esperanza de Arahal  que se conserva en la parroquia de la Magdalena. Una restauración realizada en Sevilla por Pedro F. Manzano Beltrán, que duró desde el mes de mayo del citado año hasta enero de 2010 en que volvió al pueblo. En un libro firmado por Francisco J. Rodríguez Caro y Pedro E. Manzano Beltrán se explica con gran detalle el proceso restaurador, que va acompañado de numerosas y bellas imágenes. Más allá de la labor artística realizada, el libro es un canto apasionado a la imagen, a su historia y su devoción, de tanta importancia en la Semana Santa de Arahal. (1)

Las razones que movieron a la Hermandad a encargar la restauración fueron los problemas de conservación de la talla en su estructura y policromía. El restaurador explica en la segunda parte del libro el proceso completo de su intervención con sumo detalle, llevado a cabo en su taller de la calle Pureza de Sevilla. La imagen del Cristo de la Esperanza había sido realizada en los años 40 por el imaginero Manuel Pineda Calderón, que en esos años mantuvo una gran actividad escultórica, propia de los años posteriores de la guerra civil, en que se destruyeron tantas imágenes. El estilo del Cristo de la Esperanza tiene su inspiración en el de la Buena Muerte de Juan de Mena.

El libro está prologado por el esperancista José Manuel Camacho Cintado, que expresa muy bien el sentimiento de responsabilidad de la Hermandad ante el proceso de restauración: “…nuestra andadura por el desierto, entre los días seis de mayo de dos  mil nueve y veintinueve de enero de dos mil diez. También fue este amasijo de preocupaciones los misterios dolorosos que muchos de nosotros desgranánabamos cada vez que atravesábamos el trianero puente, o cuando pasábamos por debajo de nuestro retablo del Cincuentenario. Era en esos momentos cuando se echaba en falta a aquellos que nos precedieron, los que se pateaban media Sevilla en una tarde, para traerse para el pueblo lo mejor y al mejor precio… Era la primera vez que nuestra Hermandad se afrontaba a un trabajo de tanta responsabilidad. Te puedes equivocar en la elección de un terciopelo, de un diseño, de un color, pero en esto no cabía el más mínimo equívoco…” Esta tarea interminable del cofrade, antiguo y moderno, tan bien descrita por José Manuel tuvo su satisfacción en los resultados artísticos obtenidos en el taller trianero.

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Algunas imágenes del proceso de restauración

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El paso previo a la restauración fue el conocimiento del estado interior de la imagen. Como si de un enfermo se tratara, la talla fue instalada en una camilla y explorada con un  TAC en el Centro de Diagnóstico. Un emisor y un receptor de rayos X tras las paredes del anillo realizaron el análisis girando alrededor del cuerpo, mientras un ordenador procesó los datos obtenidos por el detector. El busto y los brazos, sin cabida en el anillo, se estudiaron con radiografías independientes.

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Anteriormente al radiodiagnóstico realizado en Sevilla, el restaurador había realizado un estudio previo a la imagen en Arahal. La foto muestra el momento en que fueron localizados clavos en el interior de la talla por medio de imanes.

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En esta magen radiográfica de uno de los hombros de la imagen se pueden observar la abundancia de los clavos citados. En la técnica  escultórica del momento,era habitual utilizarlos para reforzar los ensambles de la talla, una técnica artística propia del siglo XX que no existía en las esculturas barrocas. La madera utilizada en esta época de postguerra era el ciprés o el pino.

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Esta fotografía del rostro de Cristo muestra las grietas y fisuras, así como los ensambles abiertos por el tiempo, tapados con un sellado de resina. Es la preparación previa para dar el siguiente paso, la aplicación de color con acuarelas similares a las carnaciones de la imagen. El paso final sería la capa de barniz sintético.

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Un conjunto de fotografías que nos muestran distintas intervenciones en la talla, desde trozos desprendidos a sustitución de clavos. El autor de la restauración explica con todo detalle su trabajo en el libro editado.

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Una vez acabada la restauración del Cristo de la Esperanza, los mismos hermanos de la cofradía se encargan de trasladar la imagen a Arahal. En la fotografía se puede ver la imagen envuelta y transportada en la noche trianera.

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1.- El libro “La restauración del Stmo. Cristo de la Esperanza de Arahal” de Francisco J. Rodríguez Caro y Pedro E. Manzano Beltrán se presenta en Arahal el domingo 15 de enero en la sala cultural “Casa del Aire”. La presentación del acto corre a cargo de Gabriel Márquez, hermano de esta Hermandad Sacramental. Intervienen los dos autores: Francisco Javier Rodríguez Caro  es actual Hermano Mayor de la Corporación del Viernes Santo y Pedro E. Manzano Beltrán  es restaurador perteneciente al IAPH, que tiene su taller en la c/Puereza de Sevilla.

Todas las fotografías incluidas en esta entrada pertenecen al libro citado.

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Refranero del olivar

diciembre 29, 2011

De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.

Del olivo y la aceituna existen numerosos refranes en toda la extensión del campo español. Existe un diccionario dedicado a la terminología del olivo, que contiene un apartado de más de 800 refranes españoles (castellano, catalán y gallego). Dedicados al olivo, la aceituna y el aceite, estos refranes aportan una importante etnografía que muestra cualquier costumbre o tradición (1). Al tener Arahal unas raíces aceituneras lejanas en el tiempo, casi todos los refranes que se incluyen podrían servir para acompañar su tradición histórica y su modo de vida, por mucho que predomine en ellos el aceite sobre la aceituna de mesa.

Aquí se muestran los refranes más conocidos, los que abundan en libros y referencias, aunque la mayoría están en desuso. Hay que recordarlos, teniendo en cuenta la antigüedad de algunos de estos refranes, que han ido acomodándose al paso del tiempo con dificultad. En muchos casos, se ha pretendido explicar su significado y se han incluido sus variantes.

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Refranes de la aceituna

Aceituna, una.

Aceituna, una, y si es buena, una docena. (“Ex oleis unam: ex selectis oleis plurimas”. Da a entender que aunque indigestas, son tan gustosas que es difícil no comer muchas)

Aceituna, una docena de docenas. (Variante del refrán anterior)

Aceituna, una, y si no son buenas, ninguna.

La aceituna, una; dos, mejor, y tres, peor.

Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.

Aceitunas, una o dos; y si tomas muchas válgate Dios. (Este refrán y los anteriores aconsejan no abusar de las aceitunas. Algunas palabras, como “válgate”, indican la antigüedad del refrán)

Aceituna, una… carga de vino. (De una frase compuesta de dos partes: “Dijo un español: aceituna, una… carga. Y añadió un francés: de vino”)

Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas. (Se refiere a beber vino)

Para beber mucho, mucha oliva y poco conducho. (Conducho: comida)

De aceituna, una, y de vino una laguna.

No bebas en laguna, ni comas más de una aceituna. (Aquí laguna tiene un significado distinto que en el anterior. Sus aguas no son muy saludables)

Agua y luna, tiempo de aceitunas. (Se refiere a la lluvia y la luna, estimulantes  para el cultivo de los olivares)

Aceituna comida, hueso fuera. (A olvidar el pasado infeliz)

Aceituna comía, hueso a la calle. (Una versión del anterior)

Aceitunas, agrias o amigas, pan en ellas.

Aceitunas amargas con vino se pasan. (Aplicado a los malos momentos)

Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga. (Alude a la fatalidad de la herencia en los humanos)

Buena suerte la de la aceituna: en salmuera verde, o molida si madura.

Mas vale pan y aceitunas, que estarse en ayunas.

Aceitunas, y pan, y queso, eso tiene la corte en peso. (En el agro antiguo, tres recursos que formaban el capital de un agricultor. Existe un refrán similar, que dice: “Rábanos y queso traen la corte en peso”)

Llegar a las aceitunas. (En los siglos XVI – XVII las aceitunas eran tomadas de postre, por ello, cuando esta expresión se refería a alguien que llega tarde)

Quien llega a las aceitunas, aceitunas come, y no otra cosa. (Similar a a la anterior sobre la falta de puntualidad)

Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí. (Es un refrán utilizado en el siglo XVI)

Con aceitunas y pan caliente se muere la gente. (Advertencia alimentaria. Un refrán similar dice: “Agua fría y pan caliente, mata a la gente”)

Aceituna, una es oro, dos plata, la tercera mata. (Recomendación de comer con precaución las aceitunas. Pero también aconseja ser moderados en todo)

Aceituna cañivana, de aceite corta y de albejín larga. (“Cañivana”, un tipo de aceituna de mesa. Albejín es “alpechín”, derivado aquí de la forma arabizada *bij(n, y no del romance, (al)pelín).

Aceituna lechín, mucho aceite y mucho albejín. (Lechín es un adjetivo referido al color blanquecino -color leche- de la pulpa de esta aceituna. Albejín, como en el refrán anterior)

Una a una se cogen la aceitunas. (Indica esfuerzo en el trabajo)

Quien coge oliva antes de Navidad, deja aceite en el olivar.

El que coge la aceituna antes de enero, deja aceite en el madero. (Una variante de la anterior: el madero es el olivo; la aceituna no llega aún a su tamaño ni a su maduración. Se refiere a la aceituna para aceite)

Por Santa Catalina, coge tu oliva. (Sta. Catalina es el 25 de noviembre. El refrán completo dice: “Por Santa Catalina, coge tu oliva y la vieja que lo decía, cogida la tenía”)

Por Santa Catalina todo el aceite tiene la oliva. (El mismo sentido que el refrán anterior)

Por Santa Catalina, sube el aceite a la oliva. Por San Andrés, subido es. (Por San Andrés, el 30 de noviembre, ya está la aceituna madura para la recolección)

Aceituna que quieras confitar, por San Martín la debes cosechar. (San Martín, el 11 de noviembre, indica otra fecha de la recolección, quizás en otra región)

Agua por la Virgen de Agosto, quita aceite y agua al mosto.

En Agosto, paga la aceituna el costo.

Para San Francisco, la oliva que cae es de recibo.  (San Francisco, 4 de octubre: ya empiezan a dar señales de estar maduras las aceitunas, pero no es el momento de la recolección, indicada para el mes de noviembre)

Una por San Juan y ciento por navidad. (Se refiere al estado del olivo por San Juan, 24 de junio: la aceituna apenas se ve en el árbol, pero en diciembre se centuplica)

Si por San Juan y San Pedro en tu olivar aceitunas hallas, una aquí y otra allá, buena cosecha habrá. (Si ya se ven aceitunas en el olivo por estas fechas, es buena señal)

Cuando el día de San Pedro vayas al olivar y veas una aceituna por aquí y otra por allá, vete a casa que aceite habrá. (Variante del anterior)

A últimos de noviembre, coge tu aceituna siempre. 

A la aceituna y al gitano no lo busques en verano.

En el tiempo de las aceitunas, tienen novio las sobrinas. (Alude a la actitud interesada de algunos)

Hasta las aceitunas zapateras, no falta quien las quiera. (Similar al anterior)

Fortuna y aceituna, a veces mucha, a veces, ninguna. (Se equipara la suerte en la vida con la cosecha, que puede ser buena o mala)

Aceite y aceituna, a veces mucha, otras ninguna. (Una variante del anterior)

De ruín aceituna no sale buen aceite. (El resultado de las malas intenciones)

Quien se coma la aceituna que cague el hueso. (Que se haga justicia)

La aceituna la da Dios, y el aceite no. (Indica el esfuerzo del trabajo)

La aceituna la da Dios, y el aceite, el maestro. (Variante de la anterior)

Más vale olivas que olivar. (Ser prudente y previsible, equivalente a “Más vale pájaro en mano que ciento volando”)

Oliva de un pie, Dios me la dé. (Lo que llaman estaca, olivo joven, a diferencia de garrote, que tiene dos pies, y tres más comúnmente)

No me digas oliva hasta que me veas cogida. (También se dice: “No me digas oliva hasta que me veas perdida”. Significa que  queda siempre queda la última palabra)

Tener más huesos que un saco de aceitunas. (Estar muy delgado/a)

Cambiar el agua a la aceituna. (Orinar)

Echar aceite a la lámpara. (Comer)

Ser ensartado como una aceituna. (La muerte)

Bailar las cinco aceitunas. (Expresión usada para decir que se tiene dolor)

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Refranes del olivo

Flor del olivo en Abril, aceite para el candil. (Anuncia poca cosecha, por temprana y con riesgo de helada)

Flor del olivo en Mayo, aceite para el año. (En este caso la cosecha es mediana y servirá para gastar durante el año)

Flor del olivo por San Juan, aceite para entinajar. (Por San Juan, 21 de junio, la cosecha será abundante y se podrá almacenar, meter en la tinaja)

Flor de olivar en Abril, aceite para el candil; en Mayo, aceite para el año; y en San Juan, aceite para entinajar. (Variante, compuesto de los tres anteriores)

Mayo florido, en flor el olivo y granan los trigos.

El agua de Enero, hincha el olivar.

Olivar plantado en noviembre, él lo dice, aunque tú no le mientes. (Indica que es la mejor época para plantar olivos)

Quien tiene olivares y viñas, bien casa a sus niñas.

Blanquizares para viñas, que no para olivares. (Blanquizar es la greda, tierra arcillosa)

El olivar hace el bien, aunque le hagan el mal. (Se refiere a que hay que atocharle y cortarle las ramas viejas para renovarlo, y porque se varea para coger la aceituna del suelo)

El olivar, hacerte ha bien si le haces mal. (Variante del anterior)

El olivar y el potro, que los críe otro. (Dos cosas de larga y costosa realización)

Si alguna vez me olvidares, tálame aunque no me ares. (Dice el olivo)

Olivo, bruto, que a fuerza de palos da su fruto. (Aludiendo a la dureza del árbol y al vareo)

Si por San Juan y San Pedro en tu olivar aceitunas hallas, una aquí y otra allá, buena cosecha habrá. (El mismo refrán que hemos visto utilizado con la aceituna)

Cada mochuelo a su olivo. (Que es hora de recogerse a tiempo o que cada cual esté en su puesto, cumpliendo con su deber. También indica soledad. Diccionario de la R.A.E.)

Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón. (Variante de la anterior)

Olivo y aceituno, todo es uno. (Aplicado a quien pierde el tiempo buscando diferencias en cosas que son iguales, aunque tengan nombres distintos)

Olivo, vino y amigo, el mejor el más antiguo.

Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente. (Variante del anterior)

Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos. (Otra variante)

Pan de trigo, aceite de olivo y de parra el vino.

Para ser extra virgen: del olivo a la prensa y de la prensa a la despensa.

Sin tierras y olivares que seria de las ciudades.

Mas prestan sobre olivos que sobre pergaminos.

Moza fea con haza de olivos, encuentra marido. (Alude al interés y la codicia. Similar: “Hasta las aceitunas zapateras, no falta quien las quiera”)

Hacendado con olivos, un año en terciopelo y seis en cueros vivos. (Un año de buena cosecha y seis de malas)

El olivo es más agradecido que la gente, por cada beneficio te devuelve veinte.

Olivares de tu abuelo, higueras de tu padre y viñas de ti mismo. (Indica la duración de cada cultivo para sacarle beneficio)

Casa del padre, viña del abuelo y olivar del bisabuelo. (Variante del anterior)

Viña la que plantares y olivar el que heredares. (Variante del anterior: mientras más viejos los olivos, más valor)

El que planta un olivar, no ve nada de él. (Variante de los anteriores)

Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar. (Alude al aprovechamiento y la ingratitud)

Mientras tengan frutos los olivos, serán sus amigos los estorninos. (Similar significado que el anterior)

Olivares, anda, anda, y no te pares.

La mejor tierra, para legumbres y cereales; la mediana, para viñas y olivares.

El mejor abono del olivar, la suela del zapato del amo.

Dice el olivar a su dueño: “Lábrame y límpiame bien, y con creces te lo pagaré”.

El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.

Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar. (Mala convivencia entre vecinos. La cabra causa destrozos mordisqueando árboles)

Ni gato en palomar, ni cabra en olivar. (Similar sentido que el anterior)

El olivar que tu tienes es que te quiere casar. (Referido a una moza, esta es la frase completa: Anda diciendo tu madre que tienes un olivar ; el olivar que tú tienes es que te quieres casar…)

Pequeño olivar,  fortuna a guardar.

Verde es el olivar y verde ha de quedar.

Para el vareo: a las mujeres de frente, a los olivos de lado. (Actuar con energía y violencia)

Olivo, bruto, que a fuerza de palos da su fruto. (Similar al anterior)

Quien a los propios olivos varea, a su propio caudal apalea.

El olivo no es un presidiario; no lo trates con vara, sino con la mano.

Reniego del árbol que da fruto a palos.

Hazme pobre y te haré rico», dice al talador el olivo

Olivo varado, para otro. (Se dice refiriéndose a las viudas)

Ser más duro que un olivo. (Alude a la resistencia humana)

Tomar el olivo. (Frase de tauromaquia: guarecerse en la barrera (madera). También indica miedo.Diccionario de la R.A.E.) .

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Refranes del aceite

Aceite abundante, buen año por delante.

Aceite y vino, bálsamo divino.

Aceite y romero frito, bálsamo bendito. (Pondera las cualidades curativas de estos productos)

San Silvestre entinaja el aceite. (Se deja recogida la aceituna. Otro refrán: “Por San Silvestre , la última fruta y la primera flor”)

Deja ya San Silvestre entinajado el aceite. (Variante del anterior)

Por Santa Catalina todo el aceite tiene la oliva. (25 noviembre. El mismo refrán que se aplica a la aceituna)

Hasta Santa Catalina, no sube el aceite a la oliva. (Variante del anterior)

Año heladero, año aceitero.

Agua de Mayo, no da aceite y quita grano.

Aguas por San Juan, quitan vino, aceite y pan. (Lluvias en Junio)

El sol de Agosto, cría aceite y mosto.

Agua por virgen de Agosto quita aceite, pan y agua el mosto. (Lo contrario del anterior)

Cuando en invierno hace verano, ni vino, ni aceite, ni paja, ni grano.

Si hubiera dos abriles al año, no se cogería ni aceite, ni uva ni grano.

Mientras la aceituna está en el árbol, aceite está ganando.

Mientras la aceituna cuelga de su rama, aceite gana. (Variante del anterior)

El remedio de la tía Mariquita que con aceite todo lo quita.

La mejor cocinera, la aceitera.

La aceitera, muy dentro o muy fuera. (Doble sentido. Se refiere a La Aceitera, arrecife de la costa gallega, paraje peligroso del que hay que alejarse por mar y por tierra)

El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene. (El que trabaja una cosa es el que sabe de ella)

Quien el aceite mesura, las manos se unta. (Alude a quienes se aprovechan de intereses ajenos, y que quedan señalados)

Quien anda con aceite o con dinero, se pringa los dedos. (Variante de la anterior)

Con las maquilas casa el molinero a las hijas, y para el varón va quitando el maquilón. (Maquila viene del árabe y significa medida. Aquí se refiere a la cantidad que correspondía al molinero por la molienda de la aceituna. Como en este otro refrán: “Molino parado no gana maquilla”)

Cambiarás de molinero, pero de ladrón, no. (Indica la prevención del agricultor a llevar sus aceitunas a todos los molinos por miedo a que le roben aceite)

Cien sastres, cien molineros y cien tejedores, hacen justo trescientos ladrones. (Variante de la anterior)

Una vieja y un candil son la ruina de la casa. (En los dos casos hay un abundante gasto de aceite)

Sale más caro el candil que la vela. (Variante del anterior)

Llevar aceite a Andalucía, necedad sería. (Indica contradicción en la actitud humana)

Apagar con aceite el fuego. (Igual que la anterior)

Trabajando sin candil, se hacen hijos mil. (Engendrar hijos)

Matrimonio sin hijos, guiso sin aceite. (Importancia de los hijos)

Para llegar a saber, aceite del velón has de oler. (El olor que desprende la luz durante el estudio)

Para ser extra virgen: del olivo a la prensa y de la prensa a la despensa.

Si quieres llegar a viejo, guarda aceite en el pellejo.

Hombre fantasmón, poco aceite y mucho algodón. (Similar a “las apariencias engañan”)

Caballero de fantasía, velón de poco aceite y mucha «torcía». ( Torcía: torcida, hebra gruesa en el velón)

A lo que aceite de oliva hecho, sácole provecho.

Agua pasada no mueve molino. (Muy conocido refrán aconsejando no preocuparse por las cosas que ya han transcurrido y no tienen remedio)

El vino calienta, el aceite alimenta.

Al pan duro, duro con ello, y al pan caliente, con aceite. (Equivalente de “a las duras y a las maduras”)

El rancio es bueno en el vino, pero malo en el aceite y en el tocino.

Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos. (Contradice al anterior)

Distinguir el aceite del pringue. (Tener juicio y sentido común)

El pez ha de nadar tres veces: en agua, en vino y en aceite. (Las dos etapas por las que pasa el pescado después del mar, el vinagre y la fritura)

Aceite de oliva, todo mal quita.

Aceite en lo alto, vino en el medio y miel en lo bajo. (Primero hace más al caso el aceite, luego el vino, después la miel: en el orden en que se sobreponen si se mezclan)

Aceite lo de encima, vino lo del medio, miel la del hondón. (Variante del anteror)

A la miel, golosas, y al aceite, hermosas. (Cosmética. Alude a los ungüentos hechos con aceite)

Aceite de cepas, marido que me afino.

Acudir como lechuzas al aceite. (Interés, codicia)

Aceite, hierro y sal, mercadería real.

Aceite y vino y amigo en lo antiguo, y añejo el tocino.

Con aceite de candil, mil males curar vi.

Dolores, aceite dentro, aceite fuera.

Si te duele la barriga úntale con aceite de oliva, y si no se te quita el mal, reluciente se te pondrá.

Untate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente. (Variante del anterior)

Bendita la aceitera que da para casa y para fuera. (Capacidad de resolver los problemas con facilidad)

Echar aceite a la lámpara. (Comer. Intentar que algún asunto no se acabe o extinga)

Dejar freír en su aceite. (No empeñarse con testarudos, dejar que piensen lo que quieran)

Nada como el aceite sobre el agua. (Personas que siempre salen airosas de los problemas)

Llevarse como el pan y el aceite. (Llevarse de maravilla con alguien).

Son como el aceite y el vinagre. (Lo contrario)

Separados, como el agua y el aceite. (Variante del anterior)

Como una balsa de aceite. (Cuando algo está en calma o controlado).

Sabe más que el aceite rancio. (El aceite rancio se hace por ser viejo, sabe más que un anciano).

La verdad como el aceite, queda encima siempre.

La verdad, como el aceite, siempre sale a flote. (Variante del anterior)

El aceite y la verdad quedan arriba. (Variante del anterior: que al final siempre se sabe la verdad).

La mancha de aceite, paso a pasito se extiende. (Se refiere a la murmuración)

Más mancha una gota de aceite que cien cántaros de agua. (Similar a la anterior)

Nadie murmure de nadie, que somos de carne humana, y no hay pelleja de aceite que no tenga su botana. (Botana es remiendo de cuero para que no se salga el aceite)

Caro como el aceite de Aparicio. (Utilizado para expresar que algo es caro).

El aceite es armero, relojero, cerrajero y curandero.

Echando mucho aceite en la sartén, cualquiera fríe bien.

Con mal vinagre y peor aceite, buen gazpacho no puede hacerse. (Estos refranes culinarios tienen doble sentido, aplicados a personas y cosas: no puede salir nada bueno de unos malos principios)

La ensalada bien salada, poco vinagre y bien aceitada.

La ensalada, salada, aceitada, y por mano de loco meneada.

En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.

Gazpachillo de pobres, de aceite, vinagre, sal, cebolla y agua se compone.

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Temas relacionados: Ver en estas páginas Aleluyas del olivo

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Notas

1.- En Antonio Pamies Betrán y Kamilla Tutaeva: “El árbol como referente linguo-cultural y su huella fraseo-paremiológica”, que aparece en la obra La fraseografía del s XXI (Frank & Timme GmbH, 2010)

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Bibliografía: Diccionario de la R.A.E. Real Academia Española de la Lengua.

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Feliz Navidad 2011

diciembre 19, 2011

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Feliz Navidad 2011 a todos los lectores de estas páginas sobre Arahal

José Mª Jiménez

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Arahal durante el Sexenio Revolucionario y la 1ª República

diciembre 11, 2011

A través de la prensa de la época conocemos datos de la historia de Arahal durante el Sexenio Revolucionario, el período de 6 años que transcurre entre la revolución de 1868 y el final de la Primera República en 1874 (1).

Habían pasado sólo doce años de los sucesos de Arahal de 1857. España vivía una grave crisis económica desde 1866, financiera, agraria e industrial, a la que se sumaba el deterioro del sistema político monárquico. En esta situación estalló la revolución de 1868, La Gloriosa, que obligó a la reina Isabel II a exiliarse en Francia. El espíritu revolucionario que la había derrocado tenía que encontrar una forma de gobierno. En 1869 era promulgada por las cortes una constitución de corte liberal.

Arahal, durante estos seis años (1868–1874) en los que se intenta crear en España un sistema de gobierno revolucionario, se vera inmersa en la alteración política, como muchas poblaciones españolas.

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Podemos seguir los acontecimientos de Arahal reflejados en la prensa de esos años:

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1 El “movimiento republicano” de octubre del 69

En 1869 parecía que iban a repetirse en Arahal los sucesos del 57. A comienzos de octubre existía gran agitación con movimientos revolucionarios en la provincia de Sevilla, algunos sofocados por el ejército y las fuerzas del orden, otros no. Los  grupos de revoltosos de cada pueblo trataban de hacerse fuertes uniéndose a los del pueblo vecino para poder enfrentarse a las autoridades. Se organizaban apropiándose del dinero del ayuntamiento e incautaban las armas que encontraban en la población. Uno de estos grupos, formado en Carmona, desembocó  como partida revolucionaria en Arahal. Así lo cuenta La Correspondencia de España del 7 de octubre: “Parece que el plan de los insurreccionados era salir en la noche del martes a reunirse con partidas del Arahal y Marchena para dirigirse a Osuna…”

Lo que ocurrió a continuación, el dia 5 de octubre, lo describe el periódico La Iberia:

“Ayer recibimos detalles del movimiento republicano del Arahal, pueblo de la provincia de Sevilla, situado entre la capital y Osuna. La Revolución Española, periódico de Sevilla, se expresa en los siguientes términos: “El martes 5, a las once de la noche, se enarboló en aquella importante villa la bandera republicana federal, procediéndose por los sublevados a incautarse de los fondos existentes en las arcas del Municipio, recogiéndose todas las armas y caballos del vecindario, sorprendido por la actitud de aquellas gentes, forasteras en su mayor parte, y cortándose por una comisión de los jefes la vía férrea y la comunicación telegráfica. Al amanecer el miércoles salió la gavilla, compuesta de unos cuarenta hombres a caballo y como hasta doscientos infantes armados con malísimas escopetas, y casi todos poco prácticos en sus manejos. Ya en el mismo día se desertaron más de veinte, contando que los federales de Paradas y Marchena faltaron a sus compromisos, pues del primer punto, Paradas, se incorporaron a la partida trece hombres, y uno sólo de Marchena, si bien se han recogido los fondos en aquel Ayuntamiento y en la Puebla de Cazalla. El diputado Fantoni capitaneaba la turba, haciendo de segundo el ciudadano Navarrete, comandante de la guardia municipal de Marchena. El presbítero Pedregal, más fanático político que hombre capaz de cierta especie de excesos, arengó al tropel armado, encargando respeto a personas y propiedades. No hacían un misterio los republicanos de que el punto de cita y concentración era Osuna, donde Zamora, alcalde y hombre de armas tomar, les ofrece poderosos auxilios; pero según dicen arrieros y trajinantes que han encontrado la partida a corta distancia de Osuna, lejos de aumentar, disminuye el guarismo de los insurgentes.”

Lo arriba descrito hace pensar en una repetición de los hechos sucedidos en 1857. Una partida invade el pueblo, amenazando y atropellando la propiedad privada y municipal. Es de noche, hay mucha gente forastera entre los manifestantes, y los habitantes del pueblo seguramente  recordarían lo sucedido sólo doce años antes. Con ellos aparece El cura Pedregal, curioso personaje arahalense ya tratado en estas páginas (2).

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2 Un ayuntamiento de “real orden”

El Ayuntamiento que había en Arahal a finales de 1869 era una corporación impuesta por el gobierno con el pretexto de evitar “desordenes republicanos”. Este proceder era habitual, sobre todo con la fama que arrastraba el pueblo entre las autoridades. El ayuntamiento nombrado, un “ayuntamiento de real orden”, estaba dirigido por el partido moderado, que no quería dejar el mando y cederlo al legítimo, elegido en sufragio universal. Así lo contaba el periódico liberal La Discusión del 23 de diciembre del 69:

“Esta corporación, que por lo visto halla en el mando sabrosas delicias, quiere a todo trance continuar en él. De aquí el tumulto, la intervención de la fuerza y del juzgado, las visitas domiciliarias, la recogida de armas. Y todo ¡por qué? porque unos cuantos muchachos gritaron: ¡viva la libertad! ¡Pues qué! ¿ya no sólo es ilícito ser republicano, sino que lo es también ser liberal?…  El municipio legítimo del Arahal debe acudir a los tribunales, pedirles su reposición…”

Proclamación de la Primera República en el Congreso (La Ilustración 1873)

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3 Arahal, tradición republicana 

D. Emilio Castelar, uno de los presidentes de la Primera República escribía en una carta a El Imparcial sobre “la república tradicional en España”, a lo que contestaba el periódico:

“¡Las tradiciones republicanas de España! ¿Dónde se hallan? ¿En Cataluña en 1848? ¿En Loja y el Arahal en 1857? ¿En Málaga, Jerez y Cádiz en 1869? ¿En Barcelona, en Montilla, en Alcoy, en Alicante, en Sevilla y en Cartagena en 1873?…”

Durante todo el Sexenio Revolucionario fueron abundantes las citas del Arahal del 57 en el Congreso y la prensa nacional, generalmente como modelo a evitar.

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4 El cantonalismo andaluz: la milicia urbana de Arahal

En el año en que se implanta la República aparece el cantonalismo, una insurrección regional y ciudadana que aspiraba a dividir el país en cantones casi independientes. Esto se produjo en los meses de verano, después de proclamada la Primera República en febrero,  causante de la situación con una serie de gobiernos vacilantes y sin apoyo popular (3). Ante la pugna entre republicanos federalistas o unitarios, el cantonalismo apareció de forma intensa en varios lugares de España, no limitándose sólo a Cartagena como se tiende a pensar (4).

La insurrección cantonal en Andalucía fue importante, estallando tras la toma de posesión de Salmerón como presidente republicano, cuando los federalistas intransigentes se retiraron de la Cámara. Lo fue especialmente en Sevilla, Cádiz y Granada. No se produjo en Córdoba, Huelva, Almería y Jaén, por varias razones. En Málaga hubo una especie de cantón fiel a la Asamblea de Madrid.

Mapa de España con las zonas de mayor cantonalismo (rojo)

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En Sevilla se proclamó el 19 de julio de 1873 el “Manifiesto del Cantón Andaluz”, que pedía un gobierno republicano federal y la defensa de “la moral, la justicia, el derecho, la propiedad y la familia”. Contenía una serie de planteamientos burgueses, desde una visión claramente federal andaluza. El Manifiesto se dirigía a las poblaciones sevillanas de esta manera: “Pueblos de la provincia, ciudadanos de toda Andalucía, responded al llamamiento de vuestros hermanos de ésta, secundándonos con el mayor entusiasmo” (5)

Otro Manifiesto le sucedió en pocos días. El 21 de julio de 1873 se firma en Despeñaperros el Manifiesto “A los federales de Andalucía”, en el que se arremete contra un gobierno “centralizador” y se pide “la inmediata formación de los Estados confederados”. (6) (7)

¿Qué papel jugó Arahal aquel verano que irrumpió el cantonalismo?. Desde un principio, todos los pueblos de la provincia se habían adherido al movimiento  separatista que dirigía la Junta de Sevilla. Ésta, uno de los primeros acuerdos que tomó fue nombrar delegados que saliesen a los pueblos para destituir los ayuntamientos y nombrar comités adictos. La actitud cantonalista en los pueblos dependió de varios factores, entre ellos la ideología política que predominaba en el ayuntamiento. En Marchena, no fue necesaria la ayuda exterior para implantar el cantón, ya que el gobierno municipal estaba formado por voluntarios federales. En Utrera, el ayuntamiento defendió el derecho de nombrar Junta revolucionaria sin intervención exterior y llegó a independizarse de Sevilla. En cambio, pueblos como Osuna, Dos Hermanas o Morón se proclamaron abiertamente anticantonalistas, e intentaron evitar la difusión de las noticias sobre la revolución.

Respecto a Arahal, con una corporación de tendencia federalista, leemos: “En otros pueblos, como El Arahal, se contaba con un federalismo avanzado. La proclamación del cantón independiente fue secundada por unos 600 voluntarios, constituyéndose la Junta revolucionaria con parte de los concejales electos tras las elecciones municipales que aún no habían tomado posesión del cargo, cinco de ellos federales-socialistas”. (En Identidad Andaluza: La revolución cantonal. II parte)

Una ilustración satírica de la época en que se ve a la República solicitada a su derecha por un burgués, que quiere que sea unitaria, y a la izquierda, por un obrero, que la desea federal.

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5 Disuelta la Junta Revolucionaria de Arahal

A finales de julio la insurrección cantonalista tenía sus días contados. El general Pavía enviado por la República, acabó en dos meses, agosto y septiembre, cualquier resistencia. En su libro Pacificación de Andalucía, publicado en 1878  explica claramente las razones de su intervención militar: “La anarquía y el cantonalismo en Andalucía tenía que decidir la suerte de España. Si aquel era vencedor, todo el país se haría cantonal; pero si era vencido, el cantonalismo desaparecería y la faz de España cambiaría, porque la disciplina resucitaría, el principio de autoridad adquiriría vigor y prestigio, y el Gobierno cobraría fuerza moral y material” . (8)

El General Pavía. (Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque.  Cádiz, 1827 – Madrid, 1895)
 

Respecto a Arahal, leemos en el periódico republicano La Discusión, un telegrama del gobernador al ministro de Madrid, referido a la junta revolucionaria del pueblo, disuelta al mismo tiempo que todas las de la provincia:

“Gobernador a ministro Gobernación.- Disueltas juntas revolucionarias del Arahal, Marchena, Paradas y otros pueblos importantes provincia. Extinguidas en ésta todas: continúan prisiones y recogida armas. Renace tranquilidad. Recibo noticias de entrada tropas San Fernando, refugiándose insurrectos en Cádiz. “ (Sevilla 3 agosto 1873, publicado en La Discusión, 5-8-73)

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Fín de la Primera República. Entrada de las tropas del general Pavía en el Congreso de los Diputados el 3 de enero de 1874. Pavía, sorprendido, preguntó: «Pero señores, ¿por qué saltar por las ventanas cuando pueden salir por la puerta?».

 

 

Notas

1.- El Sexenio Democrático o Revolucionario transcurre entre el triunfo de la revolución de septiembre de 1868 hasta el pronunciamiento de diciembre de 1874, que supuso el inicio de la etapa conocida como Restauración borbónica. Momento de gran agitación, intensificado además por el movimiento obrero, una guerra carlista y la cuestión de Cuba, iniciada en esa época.

2.- El cura Pedregal (Antonio Pedregal y Guerrero: 1840-1906) en estas páginas. VER

3.- El cantonalismo comenzó en julio de 1873 a causa de la retirada de las Cortes de la minoría federal intransigente. La insurrección se inició en Cartagena el 12 de julio y se extendió por varias regiones, como Valencia, Andalucía, Murcia, Salamanca o Ávila. Dimitido Pi y Margall el 18 de julio, y elegido Salmerón para sucederle en la presidencia, estalla el levantamiento cantonal, que viene a coincidir con otra guerra carlista, la tercera, iniciada en 1872.

4.- La causa de que Cartagena sea la más conocida -y casi única- insurrección cantonal se debe, según algunos autores, a la difusión de este hecho en las obras de B. Pérez Galdós. Otorgando exclusividad al cantón de Cartagena,  quedaron ocultos otros lugares, entre ellos los del complejo cantonalismo andaluz.

5.- El “Manifiesto del Cantón Andaluz” puede leerse en C. E. Lida, Antecedentes y desarrollo del movimiento obrero español (1835 – 1888). Textos y documentos. Madrid. Siglo XXI. 1973, pág. 363. El cantón de Sevilla se forma a partir de las elecciones de 1868, cuando los republicanos federales de Sevilla eran los más fuertes y populares. Consiguieron tener siete batallones de milicias, que fueron eliminadas por las fuerzas del general Pavía el 30 de julio de 1873. El cantonalismo andaluz fue el producto de la burguesía republicana federal unida al movimiento obrero, que se oponía al republicanismo conservador.

6.- Para conocer bien el proceso histórico del federalismo andaluz, hay que remontarse a principios del s XIX. Ya en 1835 se constituyó una Junta Suprema de Andalucía, con un ejercito propio, para derrotar al absolutismo español. Más tarde, en la revolución de 1868, conocida como Gloriosa o Septembrina, algunos políticos plantearon un ideal federalista, o mejor confederalista, de toda Andalucía. Pero no tuvo ningún eco. Al año siguiente, en 1869, se firma un “Pacto Federal de las provincias de Andalucía, Extremadura y Murcia” en el que se considera la República federal “como el único sistema de gobierno adecuado a la doctrina democrática”. A esto hay que sumar los dos Manifiestos de 1873 en el periodo cantonalista. Abortados los sentimientos federales por el general Pavía, habrá que esperar a a 1883 para ver como se crea la Constitución de Antequera, que vuelve a insistir en un Estado Confederal Andaluz. Y por último, en el siglo siguiente, cuando se plantea la propuesta utópica de Blas Infante en su proyecto de 1931, de un Estado libre de Andalucía.

7- En el Manifiesto “A los federales de Andalucía” podemos leer: En Despeñaperros, histórico e inexpugnable baluarte de la libertad, se enarboló ayer, por las fuerzas federales que mandan los que suscriben, la bandera de la independencia del Estado Andaluz. Terminemos, pues, nuestra obra. Completemos la regeneración social y política de esta tierra clásica de la libertad y de la independencia…” El Manifiesto es una dura crítica al gobierno republicano, “los traidores de la República” y a los  que controlan el poder desde la “Revolución de Setiembre”, afirmando la necesidad de la confederación.

8.- M. Pavía y Rodríguez de Alburquerque, Pacificación de Andalucía, 1878. Pavía reunió un ejército de unos 3.000 hombres, suficientes para reducir gradualmente los desorganizados y mal armados cantones andaluces. Córdoba, Sevilla y Cádiz fueron cayendo una tras otra. Otras ciudades resistieron algún tiempo más, como Málaga, y sobre todo Cartagena, que resistiría hasta enero de 1874.

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Bibliografía

- “Cantonalismo y federalismo en Andalucía: el manifiesto de los federales de Andalucía” de Juan Antonio Lacomba (2001). Está en internet en PDF.

- El “Manifiesto del Cantón Andaluz” puede leerse en C. E. Lida, Antecedentes y desarrollo del movimiento obrero español (1835 – 1888). Textos y documentos. Madrid. Siglo XXI. 1973, pág. 363.

- M. Pavía y Rodríguez de Alburquerque, Pacificación de Andalucía, 1878. Se pude leer en una reedición facsímil en F. Baena Ed. Córdoba,1983.

- El Imparcial, La Discusión, La Época y otros periódicos citados, en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de Madrid.

- Identidad Andaluza: La Revolución Cantonal en Andalucía. II Parte. (internet)

- Martínez Shaw, Carlos: “El cantón sevillano”. Archivo Hispalense nº 170. 1972

- Arias Castañón, Eloy: “Federalismo y cantonalismo en la Sevilla de la Primera República”. 1989. PDF.

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La marquesa de Arahal y otros personajes

noviembre 24, 2011

La elección que hacen los escritores de sus personajes resulta generalmente un misterio para el profano. Esto no impide que a veces se sienta curiosidad por conocer el proceso creativo que le ha llevado a elegirlos, como es ahora mi caso con la utilización del nombre de Arahal en la literatura. Si hacemos un recorrido bibliográfico, es fácil encontrar el nombre del pueblo, no ya como apellido de algún personaje -como el Felipe Arahal de Laffón (1)-, sino en rebuscados títulos de marquesados y ducados. Lo que hace preguntarme si Arahal suena tan bien en el terreno de la genealogía.

Sin mucho buscar, podemos encontrar el título del pueblo en varias obras literarias: hay una marquesa de Arahal que vive en Madrid a mediados del siglo XIX; unos condes de Arahal, más lejanos en el tiempo, aparecen en una novela histórica sobre la Inquisición; un condado de Arahal acompaña a un personaje de Galdós; y en la Sevilla de los años 20 Pío Baroja muestra a una condesa de Arahal en su patio señorial.

La acción de los dos primeros personajes transcurre en un género cercano al folletín (2). Era éste, producto de ficción dramático muy propio del siglo XIX, que recurría a la temática amorosa, al misterio y a lo escabroso para atraer a los lectores. Las dos obras relacionadas con Arahal cumplen los requisitos del género. Los otros dos personajes pertenecen a escritores importantes de la literatura española.

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La marquesa de Arahal

En el número 102 de la Revista de España (3) de 1885 aparece un relato por entregas titulado Drama en prosa. Su autor, Federico Urrecha (4), un periodista que no pasó a la historia de la literatura, nos muestra un cuadro de la alta sociedad madrileña de la segunda mitad del siglo XIX. La obra transcurre en los años 60, el final del reinado de Isabel II.

La marquesa de Arahal, recibiendo en sus salones de la calle Barquillo de Madrid, centra la trama amorosa y política que describe Urrecha. Una obra que pretende reflejar rencillas amorosas y políticas de los poderosos de esa época.

El retrato que hace Urrecha de la marquesa de Arahal, lo encontramos en la página 115 de la obra:

“…una de las casas que más se distinguieron por el lujo de sus recepciones, fue la de la Marquesa del Arahal. Todos los sábados se abrían de par en par las puertas de su palacio de la calle del Barquillo, y una fila interminable de carruajes dejaba en el vestíbulo las notabilidades de la belleza, las artes y la política. Verdad es que la Marquesa viuda hacía los honores de su casa con tal distinción y tan bondadosamente, que sus invitaciones se cotizaban con gran estimación. Todos sus amigos, es decir, casi toda la buena sociedad de Madrid, estaban seguros de encontrar en casa de la Marquesa, según sus aficiones, parejas para el wals y mesas para el tresillo. Aquel invierno, crudo y terrible, fué el salón de la excelente Marquesa el refugio de la política, el centro del buen humor, el albergue de los artistas do moda. La frase chispeante, pero siempre culta, que nacía en un ángulo del salón y corría de boca en boca, llegaba al siguiente día a la prensa, receptáculo seguro de todo lo que trasciende a ingenio y sprit. La Marquesa recibía á todos, buscaba al recién llegado sus compañeros de todas las noches, a la joven sus amigas, a la señora de cierta edad (que es edad muy incierta casi siempre) el pequeño círculo de sus aficiones. Ella sabía concentrar en un saloncito del piso bajo, junto a la puerta del billar, el comité extraoficial de los bolsistas, que son en todas partes los mismos, fervientes adoradores del agio sometido a la oscilación brusca o lenta del papel del Estado. Cuando el baile estaba en su período álgido, allá, a las dos de la madrugada, la Marquesa descansaba de sus rudas tareas de ama de casa y se sentaba en un rincón del salón. Allí acudían los hombres señalados en las letras; muchos de ellos han muerto, desgraciadamente para la patria; otros viven aún, pero tienen la pluma que tanta gloria los dio…”

Los Madriles, revista que dirigió el periodista Federico Urrecha en 1888-89. Debajo, la calle del Barquillo, cerca de Cibeles, donde tenía su palacio la marquesa de Arahal (fotografía de 1901)

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Los condes de Arahal

Encontramos unos condes de Arahal en La Inquisición y el rey, una obra escrita en 1861 y que se desarrolla en un tiempo más lejano, en el Madrid del siglo XVI, reinando Felipe II. Su autor es el malagueño Florencio Luis Parreño (5), que destacó en el género de la novela histórica en el siglo XIX.

Este es el comienzo de la novela y escenario donde pronto aparecerán los condes de Arahal:

“Son las ocho de la noche y estamos a 22 de diciembre de 1565. Hace cinco años que Madrid es capital de las Españas y metrópoli de dos mundos, y aún cuando tiene asiento en ella Felipe II, rey el más poderoso de la tierra, y habitan en su recinto ricos-homes, grandes, palaciegos, embajadores y multitud de nobles, sus calles se hallan desiertas y tan oscuras como las del pueblo más mísero de Castilla… Madrid aparece envuelto entre los pliegues del fúnebre crespón de la noche; su rey medita, la Inquisición funciona, y el soldado afila el extremo inferior de su agudo puñal…”

El título de la obra, con la Inquisición y el rey Felipe II, nos indican ya el drama siniestro al que deberán enfrentarse los personajes de Parreño.

Arriba, portada de La Inquisición y el Rey. Debajo, uno de los grabados del libro mostrando a la condesa de Arahal y a la marquesa de Abella.

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El conde de Cerezuelo y del Arahal

El capítulo V de El audaz de Benito Pérez Galdós comienza con la descripción de uno de los personajes de la obra, el conde de Cerezuelo, una de las personas que persiguió el fin funesto del padre del protagonista, Martín Muriel. Aquí Arahal es uno de los títulos que acompaña al conde:

“A muy corta distancia de Alcalá, y siguiendo hacia el Norte la carretera de Aragón, sola, imponente y triste, expuesta a todos los vientos, inundada de sol y constantemente envuelta en torbellinos de polvo, estaba la casa de Cerezuelo, donde en la época de esta historia vivía retirado de las gentes el Sr. D. Diego Gaspar Francisco de Paula Enríquez de Cárdenas y Ossorio, conde de Cerezuelo y del Arahal, marqués de la Mota de Medina, señor de la puebla de Villanueva del Arzobispo, etc., etc…”

La acción del El audaz se desarrolla en 1804, en plena invasión napoleónica. Y como hemos leído arriba, la casa de Cerezuelo la sitúa Galdós cerca de Alcalá de Henares, en tierras de Guadalajara. No es la primera vez que aparece el nombre de Arahal en una obra de Galdós. Muy distinta y de forma histórica, será citado Arahal en los Episodios Nacionales a raíz de  los sucesos de 1857 (6).

Portada de la edición de 1885 de El audaz de Benito Perez Galdós. Ed. La Guirnalda.

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La condesa de Arahal de Pío Baroja

En una curiosa novela dialogada de 1929,  muy cercana al teatro,  Pio Baroja crea un personaje con el título de condesa de Arahal. La obra se llama El nocturno del hermano Beltrán y el protagonista es un muchacho de 22 años, que, después de una vida azarosa y de aventuras de toda índole, ingresa en un convento. La obra no carece de algunos rasgos folletinescos.

En ella aparece el personaje de la condesa de Arahal, que vive en una casa rica de Sevilla. Allí transcurre la acción durante las fiestas de Semana Santa y Feria, a las que acude la prima de la condesa, la duquesa de Montalbán, alojándose en su casa. La condesa recibe y da fiestas flamencas a algunos amigos. En este ambiente de clase alta sevillana se introduce la prédica del Hermano Beltrán.

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El Nocturno del Hermano Beltrán de Pio Baroja. Madrid, Edición de Rafael Caro Raggio, 1929

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Estos personajes que llevan el nombre de Arahal, quizás por contener un sonido exótico y atrayente a oídos de los literatos del siglo XIX, fueron todos creados después de 1857, cuando el nombre del pueblo se hizo conocido y cotidiano por todas partes. Así el nombre del pueblo acompaño la fantasía en la lectura de muchas personas, por poco verosímil que puedan ahora parecer estos títulos nobiliarios.

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Notas

1.- Rafael Arahal. Personaje de “Maternidad”, obra de Rafael Laffón publicada en 1924 en “La novela del día”.

2.- Un folletín (del francés feuilleton, diminutivo de feuillet, ‘hoja’, página de un libro) es un género dramático de ficción caracterizado por su intenso ritmo de producción, el argumento poco verosímil y la simplicidad psicológica.  Es el género popular por antonomasia, esencia de la cultura popular.

3.- ”Revista de España”.- Una de las revistas doctrinales, científicas y literarias de más alta calidad intelectual y espíritu liberal – conservador de la segunda mitad del siglo diecinueve, que destaca por su longevidad e independencia política. Fundada por José Luis Albareda y Sedze (1828 – 1897). En ella algunos escritores publicaron las primeras entregas de sus novelas. Este es el caso Benito Pérez Galdós (1843 – 1920), entonces un joven periodista político, que Albareda incorpora como director de la revista, desde febrero de 1872 a noviembre de 1873, y en la que publicará las primicias de sus novelas “La sombra” y “Audaz”. Lo mismo ocurrirá con Juan Valera (1824 – 1905), que publicará en la revista las primeras entregas de “Pepita Jiménez” (1874).

 4.-Federico Urrecha.- Periodista y escritor navarro, nacido en 1855. Redactor de “El Imparcial” (1885-1903) y del “Heraldo de Madrid” (1903) entre otros.

5.- Florencio Luis Parreño (1822-1897).- Nació en Málaga. Compuso novelas históricas y de aventuras de intención moralizadora y católica en la línea de Fernández y González o Ortega y Frías, donde ensalza patrióticamente las hazañas guerreras de los españoles. Rechaza el naturalismo francés y de vez en cuando salpica sus obras de reflexiones moralizantes. Fue redactor del Eco del Comercio y del Pueblo, periódicos políticos.

6).- En relación con Arahal, Pérez Galdós escribió: “¿Qué pedían los valientes revolucionarios del Arahal? ¿Pedían Libertad? No. ¿Pedían la Constitución del 12 o del 37? No. ¿Pedían acaso la Desamortización? No. Pedían pan… pan… quizás en forma y condimento de gazpacho… Y este pan lo pedían llamando al pan Democracia, y a su hambre Reacción… quiere decirse que para matar el hambre, o sea la Reacción, necesitaban Democracia, o llámese pan para mayor claridad… No creáis que aquella revolución era política, ni que reclamaba un cambio de Gobierno… era el movimiento y la voz de la primera necesidad humana, el comer…” (O´Donnell, por B. Pérez Galdós)

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