Una epidemia del siglo XIX

agosto 13, 2010

Encuentro el nombre de Arahal en noticias de las epidemias de cólera que azotaron España en el siglo XIX. Durante este siglo se produjeron distintas oleadas de cólera por nuestro pais. De 1826 a 1837, el cólera morbo asiático afectó por primera vez de forma generalizada a toda Europa, manifestándose en repetidas oleadas hasta 1911. Pero en España nos centramos en tres oleadas o invasiones importantes: Una primera en los años 1834 y 1835, durante Guerra Carlista. Una segunda, a mediados del siglo XIX, en dos etapas: la primera en el invierno de 1854 y la segunda durante todo el verano y gran parte del otoño de 1855,  La tercera invasión decimonónica fue en el año 1882.

Arahal  aparece en las noticias referentes a las epidemias del año 1834 y del 1854.

El cólera, también conocido como “cólera morbo”, es una enfermedad aguda y contagiosa, que se manifiesta con diarreas, retortijones, vómitos y calambres musculares, causando la muerte por convulsiones, colapso y congestión pulmonar. El cólera morbo es una de las grandes enfermedades epidémicas que ha padecido la humanidad, que se desarrolla en contextos de insalubridad, e hacinamiento de la población y falta de los servicios sanitarios básicos como alcantarillado, agua corriente y controles sanitarios de los alimentos. El cólera es una enfermedad que, aunque conocida desde tiempos antiguos, no adquirió caracteres espectaculares hasta su expansión en el siglo XIX. Desde mediados de este último siglo se supo que su transmisión se hacía a través del agua. El principal foco endémico de la enfermedad parece haber sido siempre el delta del Ganges. En el siglo XIX afectó por primera vez de forma generalizada a toda Europa.

El cólera se propagaba al no existir una eficaz separación de las aguas potables y las aguas residuales.  Imaginamos a Arahal a comienzos del siglo XIX, como cualquier pueblo español, con sus calles sin alcantarillado, con sus aguas residuales y los albañales con aguas sucias, a veces putrefactas por estancamiento sobre todo en verano. Además, los corrales, contiguos a las viviendas, que venían a ser el recogedero de toda clase de inmundicias cuyas filtraciones podían contaminar los pozos de cuya agua se servían tanto las personas como los animales; esta falta de higiene era la base de contagio que propagaba la enfermedad sin distinción de edad, sexo o condición. La rapidísina evolución de la enfermedad, junto a la facilidad del contagio, eran motivos suficientes para que cundiera la alarma entre una población ignorante.

En una noticia de La Revista Española, de Madrid, del verano de 1834,se  informa de la aparición de la epidemia en España y del contagio en la provincia de Sevilla: “…la enfermedad conocida con el nombre de cólera-morbo asiático, después de haber recorrido la mayor parte de Europa, invadió a España, aparceciendo por Agosto de 1833 á la desembocadura del Guadiana, el gobierno de S.M. nada omitió para aislar el mal en aquel punto, estableciendo al efecto cordones sanitarios, y adoptando las demás precauciones tomadas en circunstancias análogas de contagios exóticos…”, pero “saltando las barreras con que se intento evitar su propagación, se estendió bien pronto a Sevilla y Estremadura…” (La Revista Española,  27 agosto 1834). El cólera había llegado a Sevilla. En las noticias que reproduzco más adelante, veremos como se manifiesta en Arahal.

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Arriba, noticia en El Eco del comercio del 28 de junio de 1834. En ella se declaran sospechosos de contener la epidemia a Arahal y a otros pueblos andaluces:  “El gobernador civil de dicha provincia (Sevilla), con la misma fecha (1834), dice que sólo habían ocurrido en aquella capital cinco casos sospechosos, y que se habían tomado todas las precauciones necesarias para evitar la propagación del mal, dado que fuese el cólera aiático. La junta superior de Sanidad de la misma provincia ha declarado en estado sospechoso á los pueblos de Arahal, Baena, Los Barrios, Benameji , Cabra, Cantillana…”
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Esta noticia publicada dos meses después de la anterior, el 27 de agosto de 1834, pertenece al periódico La Revista Española, de Madrid, informa que en Arahal continúa la epidemia: “El presidente de la junta de Sanidad y el gobernador civil de dicha provincia avisan, con fecha 20 del corriente, que en el día anterior habían sido invadidas en la capital 6 personas, fallecieron 5, y quedaron existentes 13, aquellas y éstas de enfermedad sospechosa; y que en Arahal, Estepa, Herrera y Peñaflor continuaba la enfermedad sin causar notable mortandad…”
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En otra noticia de noviembre del mismo año, aparecida también en La Revista Española (2 de noviembre de 1834), se cita a Arahal sufriendo aún la epidemia de cólera: “En la de Sevilla enfermaron el día 24 del pasado 2 mujeres con síntomas sospechosos, y quedaban 8 personas en el mismo caso, sin que hubiese cura ni fallecimiento alguno: Arahal, Carmona y la Campana sufrían todavía la enfermedad, aunque benigna…”
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Como se ha indicado, hubo otros dos procesos epidémicos, además del de los años 30. El segundo se produjo en 1854-1855.  Arahal aparece en una noticia del periódico La España de  16 de agosto de 1854., en la que se refleja el terror de algunos pueblos a contraer la enfermedad: “En Arahal, en Osuna y en otros pueblos han tenido lugar hechos escandalosos, como acometer á los viajeros con piedras y con escopetas, y hasta negarles el agua…” Esto, si por un lado mostraba la reacción de poblaciones temerosas e ignorantes, también indicaba el conocimiento de la propagación de la enfermedad y la forma de impedirla con el aislamiento.
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En noviembre del mismo año 1854 se publicó esta “regia orden” de Isabel II en la Gaceta Oficial. Aquí la reproduce el periódico La Iberia (Madrid, 12 de noviembre de 1854), refiriéndose a la epidemia de cólera en Arahal en estas fechas. Se ordena que se publiquen los nombres de los clérigos de Arahal, a causa del buen comportamiento que mostraron en el pueblo respecto a la enfermedad y la ayuda prestada, en especial el párroco don Francisco Mauri, del que queda constancia de servicios y méritos.
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Si bien aparece Arahal en las noticias de la epidemia de 1834-1835 y en las de la siguiente, 1854-55, no aparece en las de 1882. Es ésta una invasión más débil, contra la que se luchó utilizando mejores medios. Se notó que las circunstancias habían cambiado en este último proceso epidémico: la higiene no era tan deplorable y las deficiencias de calorías no eran tan señalada. A lo que había que añadir los avances médicos del fin de siglo.
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En la imagen de arriba, uno de los estudios del cólera morbo publicado en España a finales del siglo XIX“La inoculación preventiva contra el cólera morbo asiático” de Ferrán, J.; Gimeno, A.; Paulí, I. Valencia (1886).
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