Archive for diciembre, 2008

Antonio Jiménez

diciembre 30, 2008

De las historias de Arahal que tengo en mi biblioteca, es la de Antonio Jiménez una de mis preferidas. La tengo repetida, pues la compro cada vez que la encuentro en alguna librería. No quiere decir que sea fácil de encontrar, pero no es imposible. Y tampoco es cara. Está editada en 1972, más o menos en el comienzo de mi desarraigo del pueblo.

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Un libro blanco y alegre, que comienza con un borroso retrato del autor y un prólogo emocionado de sus hijos Pepe y Jaime, con el agradecimiento a Alfredo Cortés, alcalde que hizo posible la edición de este libro póstumo. Fué editado siete años después de su muerte. En ese mismo prólogo cuentan el mensaje que dirigió al redactor jefe de El Correo de Andalucia: “No le aplique Vd. al vocablo Arahal el artículo determinado. No lo necesita y, además, eufonicámente lo transforma en una voz ruda y áspera…” Muy típico del pueblo. Sobre este tema ya escribí en otra entrada.

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Leer las Notas históricas es dejarse llevar por los personajes que tan cariñosamente ha estudiado el autor. En especial, el XIX arahalense con su secuestrado Arias de Reina o su cura Pedregal. De Antonio Jiménez, al que yo veía como una figura lejana en mi juventud, recuerdo como conocí su muerte de primera mano una espléndida noche de verano en la Corredera. Estaba ya de vaciones y me encontraba con la pandilla de amigos en la inevitable terraza del Casino, cuando se propagó la noticia de un espantoso choque de tren con el autobus de linea procedente de Sevilla. Allí venia Antonio Jiménez. Conocido el drama veraniego, todos nos fuimos a casa.

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Antonio Jiménez representa muy bien ese tipo de historiador local que ha dedicado su vida a la crónica del pueblo que ama. Este tipo de persona que se enfrenta a todas las dificultades de investigación, que quita tiempo al trabajo o al descanso para tratar de desenrredar archivos y documentos, en épocas que no había ni facilidades informáticas. Escribir y editar, a veces de su bolsillo. O, como en este caso, publicar gracias a la generosidad de un alcalde. Esto hace que aumente mi aprecio por estos libros de historia local como grandes obras en las estanterías.

Referencias bibliográficas on line:

Antonio Jiménez Pérez: Notas históricas de Arahal (1973).

Manuel Moreno Alonso: Historia general de Andalucia (1981).

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Arriba, portada del libro de Antonio Jiménez, “Notas históricas de Arahal”. Ayuntamiento de Arahal, 1972. Debajo, retrato de Antonio Jiménez que aparece en el libro. Por último, contraportada del libro con el escudo de Arahal.

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Sevilla – Arahal: 7 leguas

diciembre 26, 2008

 

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Gracias a un pequeño libro del siglo XVIII, usado por los jesuitas como manual de viajeros, podemos conocer los caminos de Andalucia y su forma de recorrerlos en esa época. El libro se titula Luz y guía de caminantes jesuitas por su provincia de Andalucia y fué publicado en Sevilla cerca de 1755.

Es importante el librito, porque de este tema sólo se conocen testimonios posteriores, como es el caso de uno importante, el de Moratín a finales del XVIII, que dice lo que sigue: “Si se exceptua la parte del camino desde Cádiz al Puerto, la Sierra Morena y la inmediata a Aranjuez, lo restante es malo, lleno de rodeos inútiles, de hondonadas y barrizales impracticables, sin fosos a los lados…” Este era el panorama de los caminos a finales del siglo XVIII.

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En esta guía aparece Arahal como primera parada en los itinerarios de Sevilla-Granada y Sevilla Málaga, a 7 leguas de la capital (la legua se calcula en unos 5,572 metros, capacidad aproximada del caminante en una hora; se utilizaba para medir los caminos de España, antes de adoptarse los kilómetros). La distancia a la siguiente ciudad, Osuna, son otras 7 leguas. Arahal es, pues, la primera parada y albergue para estos jesuitas, aunque en la tabla no aparece C.N., es decir Casa Nuestra, convento o monasterio de la orden.

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Arahal, como parada de los caminos del XVIII, pertenece pues a una red viaria importante en la peninsula. Arahal es uno más de esos “nucleos ciudadanos por su montante poblacional e historia… pero unidades agrarias por su estructura económica” (1). Lo que si está claro es su idoneidad para finalizar la primera jornada, si pensamos que en un dia se podía caminar 6 ó 7 horas, andando una legua por hora. Si el camino era muy bueno se podía llegar hasta las 9 leguas por jornada y, todo lo contrario, 3 ó 4 leguas con un camino dificultoso. Además de los itinerarios, esta obra -equivalente a nuestras guías de turismo-, detalla también accidentes geográficos: rios, arroyos (con o sin puente), vados, etc. Por ejemplo, para Arahal, señala que a 4 leguas hacia Osuna está el rio Corvones, que “es peligroso y no tiene puente”. No señala ninguna venta ni cortijo por los alrededores.

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Una conclusión se puede sacar de este libro y es la importancia que ha tenido para la formación y el desarrollo de Arahal su situación geográfica, el estar a una jornada de Sevilla, un itinerario “humano”, el final de la etapa de un caminante, y en la red viaria de ciudades importantes, como Granada o Málaga. Cuánto ha determinado a este pueblo de caracter agrario y autosuficiente.

(1) Antonio López Ontiveros en “Caminos e itinerarios andaluces en 1755…” Revista de Estudios Regionales nº 25 (1989).

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Referencias bibliográficas on line:

Luz y guía de caminantes jesuitas por su provincia de Andalucia. (hay edición moderna)

-Santiago Montoto: Impresos sevillanos.

Imágenes, de arriba a abajo: Aspecto posible de los caminos en el s. XVIII; tabla de distancias en el libro “Luz y guía de caminantes jesuitas por su provincia de Andalucia”; un jesuita en esa época; otra página del libro con el escudo de la Compañía.

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Feliz Navidad

diciembre 24, 2008

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Feliz Navidad 2008 a todos los lectores de esta página

sobre Arahal

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La imagen, “The full moon and the olive tree”, pertenece a la galería de Isolano en Flickr.

Aleluyas del olivo

diciembre 22, 2008

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Me encuentro unas aleluyas del olivo realizadas como publicidad por un abono fertilizante (UREA, 1964). Es una imitación de las antiguas aleluyas, estampas populares que se presentaban como hojas impresas con una serie de imágenes sobre un tema concreto. Las viñetas llevaban un texto, normalmente en verso. Inicialmente estas hojas impresas recibían el nombre genérico de aucas en el ámbito cultural catalán, mientras que en el resto de España recibieron el nombre de aleluyas. El nombre de aleluyas deriva de las primitivas estampas piadosas impresas con la palabra “aleluya”.

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En este caso, los publicistas han presentando con cada viñeta un refrán o verso relacionado con el cultivo del olivo y la aceituna. Así, sobre las cosechas: Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna. Sobre las labores del campo: Limpio siempre debe estar de yerbas el olivar o Al formar un olivar, por líneas lo has de plantar. De la recolección del verdeo: Una a una se coge la aceituna. Doce en total.

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Aparte de estas aleluyas, es fácil encontrar algunos refranes de campo relacionados con el olivo. Elijo algunos. Por ejemplo, el muy optimista Mayo florido, en flor el olivo y granados los trigos. El muy usado Cada mochuelo a su olivo. Los pesimistas Hacendado en olivos, un año en terciopelo y cinco en cueros vivos o El olivo y el potro que lo críe otro. Hay muchos más. En otra ocasión, escribiré sobre los refranes de Arahal, en los que ni se menciona el olivo ni la aceituna.

Varios enlaces de refraneros agrícolas, donde se pueden encontrar algunos relacionados con el olivo:

Refranero del campo

Refranes de campo

Refranero popular español

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Un sindicato a palos

diciembre 19, 2008

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He leido la historia en el libro sobre Antonio Rosado. En 1919 un grupo de campesinos de Arahal insiste en formar una sociedad obrera para hacer frente a los abusos de los caciques del pueblo, apoyados por el alcalde y la Guardia Civil. Los intentos de asociación venían de lejos, aunque sin resultado, pues eran sistemáticamente rechazados por las autoridades locales.

Es en este año cuando acuden a Antonio Rosado en Morón, militante anarcosindicalista que hacía la función de gestor y organizador de gente obrera de la zona. Éste les ayuda a preparar unos estatutos y a presentarlos en el Gobierno Civil de Sevilla. La reacción del alcalde de Arahal y de la Guardia Civil no se hace esperar y mandan a llamar a los campesinos uno por uno, maltratándolos con palos y palizas. Algunos necesitan ir al médico. Otros acuden a Rosado, que publica lo sucedido en el periódico España Nueva (abril, 1920) con el título de Bárbara represión en El Arahal. El artículo le acarrea un consejo de guerra por “injurias contra el Ejército”, la cárcel y el exilio a Argentina durante los años 1922-1924.

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Mucho hay que estudiar aún sobre el Arahal de los primeros años del siglo pasado y sus problemas sociales. En este caso es Antonio Rosado quien saca a la luz la injusticia campesina con un simple articulo de prensa. Este hombre, apodado “El loco de Morón”, fué un organizador social de la zona, creador del grupo “Alba Social”, reune a los obreros en su propio domicilio y organiza a nivel de toda Andalucía Grupos Anarquistas y organizaciones sindicales de carácter económico. Queda su memoria diluida por el tiempo y por lo que luego vendría con la Guerra Civil.

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Referencias bibliográficas on line:

Angel Sody de Rivas: Antonio Rosado y el anarcosindicalismo andaluz.

Sobre Antonio Rosado: Memoria Libertaria

Antonio Rosado: Tierra y libertad. Memorias de un campesino

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En la imagen de arriba, fotografía de Díaz Casariego: Campesinos detenidos por la Guardia Civil (1934); en la de abajo, un ejemplar de España Nueva, donde se publicó Bárbara represión en El Arahal, que tanta repercusión tuvo; por último, el libro de Sody de Rivas.

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El Arahal, con y sin artículo

diciembre 16, 2008

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Encuentro poco a Arahal en libros de escritores modernos, en especial libros de viaje. Por eso, cuando aparece, analizo lo escrito con detalle. Como estos textos viajeros del jerezano Jose Manuel Caballero Bonald, ensayos y artículos que aparecen reunidos en el segundo tomo de sus Relecturas.

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El escritor, adentrándose en Andalucia desde el mar, recorre la que llama “ruta del aceite” (Utrera, Alcalá de Guadaira, Mairena del Alcor, Fuentes de Andalucía, El Arahal, La Puebla de Cazalla), la sevillana, pues hay también otras rutas con el mismo nombre en Córdoba, Jaén, Albacete… Escribe: “El camino cruza por pueblos eminentemente agrícolas y justicieras memorias de agitaciones campesinas: La Puebla de Cazalla, Paradas, El Arahal, que también se nombra sin artículo. Tal vez sea aconsejable visitarlos, aunque sea de pasada. Son pueblos hospitalarios muy ligados a las faenas agrarias y a las industrias artesanales. Abundan por los alrededores, como por toda la Campiña, los molinos de aceite y harina. En La Puebla se nota el buen gusto restaurador de Francisco Moreno Galván; Paradas es rica en cereales y hortalizas; en El Arahal se prodiga una airosa arquitectura popular…”


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Así pues, leyendo a este observador sensible y fiable, saco una pequeña descripción del pueblo con notas positivas y alegres, a pesar de pertenecer a localidades de reciente pasado tumultuoso. Es curiosa su aclaración sobre el artículo de El Arahal, ya desterrado por los arahalenses desde hace tiempo. Un rechazo popular a este “el” que yo nunca he terminado de comprender.

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Referencias bibliógraficas on line:

-Jose M. Caballero Bonald / Jesús Fernández Palacios: Relecturas. Prosas reunidas (1956-2005)

-José M. Caballero Bonald: La costumbre de vivir

-Relecturas. Prosas reunidas (1956-2005)

En la imagen de arriba, mapa con “la ruta del aceite”; Debajo, vista del pueblo desde la caretera de Sevilla; Por último, retrato del escritor Jose Manuel Caballero Bonald.

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