Archive for marzo, 2009

Itinerario turístico hace 50 años

marzo 29, 2009

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Encuentro Arahal en un folleto turístico de principio de los años 60, donde se describen rutas y recorridos de pueblos y ciudades de toda España. El folleto está realizado como publicidad de unos laboratorios farmaceúticos, a los que sólo tenían acceso los médicos de la época.

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En él, Arahal es un pueblo de paso en la importante ruta entre Sevilla y Málaga-Granada, y poco más. Si fue un pueblo tranquilo de turismo durante mucho tiempo, también fue desconocido de los viajeros, que sólo paraban a  desayunar en los Tres Gatos, ansiosos de llegar a otras poblaciones. Es en esta época cuando los churros de Arahal se hacen famosos y los viajeros sevillanos a Málaga ya sabían que tenían que desayunar en el pueblo. En el folleto, la información es escasa y errónea, sólo nombrando la iglesia del Cristo. Los olivares no existen.

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Pero el folleto, al ir dirigido al mundo de la medicina como propaganda de la casa farmaceútica, lleva unos apéndices con la información sanitaria de cada pueblo. Aquí arriba podemos ver los médicos arahalenses en activo a principios de los 60.

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También aparece una lista de farmacias. Los nombres citados nos sirven para poder datar el folleto, que no lleva fecha de impresión.

Se me ocurre, al leerlo, alterar aquella frase de “los pueblos honrados no tienen historia” por la de no tienen turismo. Ahora, al recordar como era, me parece un tiempo completamente idílico, sobre todo al ver los listados sanitarios.

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Imágenes de Arahal

marzo 23, 2009

Imágenes de Arahal entre dos siglos es un nuevo libro sobre el pueblo, editado por Jose Manuel Camacho Cintado y Alfonso E. Pereira Dominguez. Un libro de fotografías antiguas que fué presentado este mes de marzo, acompañado de una exposición en la Casa de la Cultura. Estamos ante un tesoro etnográfico -así lo llama el historiador Nicolás Salas en su prólogo- de gran valor para la vida de Arahal, debido a  la meritoria tarea de recopilación de los autores. No hay mejor manera de conocer la historia que la de hojear imágenes. En este caso también: aún sin mirar el pie de foto, se trasluce el momento vivido por el pueblo. En definitiva, una historia reciente de Arahal en imágenes.

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El libro comienza con una espléndida vista del pueblo de los años 50, donde se puede apreciar la armonía existente entre arquitectura y habitantes. La perspectiva de los tejados alrededor de las iglesias y la ausencia absoluta de coches hacen añorar una forma de vida que se ha perdido en los últimos años.

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Julio de 1925. Una vista de la calle Corredera, desembocando en la plaza y el ayuntamiento, con los adornos de las fiestas patronales. Se ven los mismos lugares de encuentro que permanecieron durante un siglo, antes y después de la guerra.

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En esta imagen vemos el lugar más conocido por los forasteros, Los Tres Gatos. La fotografía parece de los años 30, por los vestidos de las mujeres y el rótulo art decó del establecimiento. Tiene que ser muy cercana a la Guerra Civil. Este lugar tan característico merece ser conservado -cosa muy fácil- y ser incluido dentro del patrimonio arahalense.

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Arahal durante la Guerra Civil. Esta foto muestra el Hospital de la Misericordia convertido provisionalmente en lugar de convalecencia de heridos de las tropas de Franco procedentes de los frentes de Córdoba.  A la izquierda, el doctor Ramón González y González atendiendo a un herido. 1936.

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La antigua feria de septiembre con la caseta del Casino en plena canícula. Esta fotografía, de los años 60, muestra a los caballistas  yendo a refrescarse por la parte lateral, la más accesible. En aquellos tiempos sólo había caseta del Casino, en la feria de ahora hay casetas de todo tipo, menos del Casino. En esto no ha habido un cambio sino un vuelco total.

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Esta fotografía pertenece a la II Fiesta del Verdeo. En el ayuntamiento aparecen los organizadores junto a la reina y las damas.  El mantenedor, Antonio Murciano, es el segundo por la derecha. 1968.

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Referencias bibliofráficas

Imágenes de Arahal entre dos siglos de Jose Manuel Camacho Cintado y Alfonso E. Pereira Dominguez. Edición de Jose Manuel Camacho Cintado. Gráficas Virgen de la Oliva,  Salteras, 2009.

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La mala fama

marzo 19, 2009

No olvidar en esta página  sobre Arahal su mala fama (histórica), a la que pienso dedicar las entradas necesarias. Creo que esta mala fama en el nombre de Arahal está compuesta de varios ingredientes: el suceso incendiario de la Guerra Civil, precedido en el siglo XIX por el saqueo -también incendiario- de los papeles del pueblo, acompañado por un toque de canallismo exótico con bandoleros como el Niño del Arahal. Mi opinión puede parecer simplista, pero esta mezcla de acontecimientos han convertido en poco tiempo -lo que va de la mitad del XIX a la primera mitad del XX- a un inocente pueblo agrícola en lugar de fama sangrienta. Recuerdo, cuando era estudiante universitario, como al decir yo el nombre del pueblo, alguien preguntaba por asesinos pirómanos, no por aceitunas de verdeo. Con el tiempo supe defenderme, pero sentía en mi cierta culpabilidad de pertenecer a una tribu que resolvía las cosas con fuego.

He pensado muchas veces si no hubiera habido incendio en la cárcel del ayuntamiento y los muertos hubiesen sido en el paredón, como en todos sitios, y que tampoco hubiera habido saqueo y quema en 1857, la fama que tendriamos…En las revueltas de Utrera y El Arahal de 1857, la fama vino de la represión del ejército “apaciguador”. Lo dijo Pérez Galdós: “no van los tiros a matar las ideas, que no existen; no van a matar los sentimientos, que tampoco existen: van a matar el hambre…” (1) La resonancia politica de estos tiros, dentro y fuera de España, fué grande. Arahal era un lugar de furibundos campesinos, aunque estos no fueran de Arahal.

Respecto a los sucesos del 36, el caos era el mismo que en todos los pueblos, pero hubo una mano asesina que quemó, seguida de otra mano asesina represora que ordenó disparar, muriendo mucha gente inocente. O sea, en los dos sucesos tuvo mucha importancia la represión, que luego se justificaba magnificando aún más lo sucedido. La propaganda oficial funcionaba bien. Era normal oir cosas así: “A las gentes de derechas las encerraron en la iglesia, efectivamente, pero no llegaron a hacer como en El Arahal, el pueblo aquel de Los Tres Gatos…”(Aquilino Duque). La guerra civil fué terrible, pero aquí fué peor. Ese fué el mensaje y un paso más de nuestra mala fama. Creo que así lavaron su memoria otros pueblos, que no fueron tan “malos”. La hipocresía en la postguerra era necesidad fundamental para la supervivencia: aquí no ha pasado nada, donde ha pasado ha sido en el pueblo de al lado.

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Por eso es necesario hablar de cosas que ocurrieron, aunque no parezca conveniente hacerlo. Por ahora me basaré en testimonios escritos, empezando con la muerte de un inocente, en el que se cebó la crueldad de la represión. Leo su historia en un libro de reciente publicación (2006), Maestros de la República. Relata la historia de varios maestros muertos en la Guerra Civil, por ser maestros y quizás ser de izquierdas. Este es el caso del maestro Jose Rodríguez Aniceto: “…estaba de vacaciones en Salamanca, su ciudad. Y fueron a buscarlo a Salamanca para fusilarlo en El Arahal, en público, bajo el reloj del ayuntamiento donde impartía sus clases. En un pueblo de 13.000 habitantes, ejecutaron a más de 425 ciudadanos, pero a muy pocos fueron a buscarlos tan lejos…”

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“…José Rodríguez Aniceto, el maestro fusilado en El Arahal, en una fotografía junto a su esposa… la mujer era estupenda, que preparaba a los niños para la primera comunión y tenía muchos santos por toda la casa…”

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Uno de estos niños cuenta en el libro que vió como lo mataron cuando bajaba corriendo por la calle de la Laguna : “Jose María era un niño que iba a casa de su abuela, pero se cruzó en la plaza con la ejecución de su maestro, don José, que le estaba enseñando en la España difícil de 1936 que la cultura es el principio de la libertad. Sonó la descarga, se inclinó para atrás y cayó hacia adelante”.

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(1).- «¿Qué pedían los valientes revolucionarios del Arahal? ¿Pedían Libertad? No. ¿Pedían la Constitución del 12 o del 37? No. ¿Pedían acaso la Desamortización? No. Pedían pan… pan… quizás en forma y condimento de gazpacho… Y este pan lo pedían llamando al pan Democracia, y a su hambre Reacción… quiere decirse que para matar el hambre, o sea la Reacción, necesitaban Democracia, o llámese pan para mayor claridad… No creáis que aquella revolución era política, ni que reclamaba un cambio de Gobierno… era el movimiento y la voz de la primera necesidad humana, el comer…” (O´Donnell, por B. Pérez Galdós)

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Referencias bibliográficas:

Mª Antonia Iglesias. “Maestros de la República. Los otros santos, los otros mártires”.  La Esfera de los Libros. Madrid, 2006.

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Las imágenes corresponden al libro citado, con los retratos de José Rodríguez Aniceto y su grupo escolar. Reproducido éste en b/n y en color (en el centro) con los colores de la bandera republicana.

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Semana Santa en Arahal

marzo 13, 2009

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La aparición de la revista El Pabilo supone la llegada de la primavera y el anuncio evidente de una nueva Semana Santa, festividad muy importante en Arahal. Es una larga tradición que se repite cada año (este número es el 22 del año XXII), realizada como es habitual por la Tertulia Cofradiera El Pabilo. El Consejo de Redacción lo forman Jose M. Camacho Cintado, Francisco Cano Mena, Angel Luis Jiménez Jiménez, José F. Gago Bohórquez y Manuel Nieto Ortega. Con un formato y una extensión generosa, la revista contiene numerosos artículos sobre el tema, acompañados de fotografías que hacen revivir de nuevo el rito de las hermandades en Arahal, rito que no cesa en todo el año.

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En la imagen de arriba, portada de la revista, con una fotografía del paso de la Virgen de los Dolores realizada por Ricardo Rapallo Arroyo. Debajo, una imagen del Cristo de la Esperanza, en uno de los retablos cerámicos existentes  en Arahal, artículo tratado en la revista por Jose M. Camacho Cintado.

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Artesanos y talleres en la iglesia de la Magdalena

marzo 11, 2009

Gracias a algunos archivos parroquiales y notariales -Ecija, Carmona y Marchena-, podemos añadir nuevos datos a la historia de la parroquia de Santa María Magdalena. En un estudio de investigación, Fernando de la Villa y Esteban Mira abordaron, no sin dificultad, archivos de la provincia rastreando la actividad de artistas, artesanos y talleres entre el siglo XVI Y el XVIII. El resultado fué el libro Documentos inéditos del arte en la provincia de Sevilla, editado en 1993.

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De esta investigación surgió interesante información de la actividad de talleres artísticos en el pueblo, en especial en la iglesia de la parroquia. Voy a mostrar aquí brevemente a los artistas que trabajaron en Arahal, siguiendo  el orden que aparece en el libro, que no es el cronológico. Hay que pensar que todos estos nombres reflejan la humildad de una tarea casi anónima, gracias a la cual podemos contar con el patrimonio de nuestro pueblo. (El texto entrecomillado que acompaña a cada artista es el contenido en los documentos).

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-Según documento de 1692 el cantero Férnández Toribio realizó la pila bautismal de Santa Maria Magdalena en “una piedra de jaspe y se concertó en 900 reales la hechura que se le pagaron…”

-El cantero Francisco Ramírez Carrillo en 1682 realizó “unas gradas de piedra negra para el altar mayor y colaterales a precio de 46 reales la vara labrada…”

-El escultor y dorador José de Escobar arregló la custodia que sale el día del Corpus: “se aderezó y se le hicieron dos nuevos ángeles de estofado cuyo trabajo, oro y madera, que se gastó se concertó en 825 reales”. Esto está fechado en 1692.

-El arquitecto José Guisado realizó el retablo mayor de la parroquia, según documento de 1699: “había recibido de la fábrica de la iglesia Mayor de Santa María Magdalena de esta dicha villa… 10.000 reales de vellón en diferentes partidas”.

-El entallador Juan de Oviedo, según documento de 1599, realizó el coro de la iglesia de Santa María Magdalena. Cobró “322 ducados que hubo de haber por el coro de madera de borne que ha hecho nuevo para esta iglesia…”

Diego de Dueñas pintó y doró el retablo mayor de la iglesia, según testimonio del mismo, de 1609: “el banco de abajo del retablo del altar mayor lo tengo que hacer dorado, de oro bruñido con la propia caja del sagrario… y el hueco de Señora Santa María Magdalena esmaltado de oro y colores… Ha de ser obligado a me dar y pagar 2.100 reales…”

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-Alonso de Vargas, pintor y dorador, realizó el estofado de la santa: “se estofó la efigie de Santa Maria Magdalena que está sobre el facistol del Coro para sacar en procesión en la Semana Santa”. Se ajustaron 445 reales. Documento de 1767.

Lucas Mulillos, maestro dorador de Sevilla, realiza el dorado de la custodia de la Magdalena: “se doró la custodia en que sale el dia del Corpus…” por 1.050 reales. Este documento es de 1712.

-El organero Francisco Pérez de Valladolid fué el autor del órgano de la parroquia. Para la iglesia de Arahal se encargó a “Don Francisco Pérez de Valladolid, maestro organero de este arzobispado, con quien se ajustó en 8.750 reales de vellón, siendo de su cargo recibir en cuenta el metal de los cañones viejos por su justo precio. Y del de esta fábrica, las conducciones de dicho órgano y de los operarios que viniesen a asentarlo y demás gasto…”

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Todos estos artistas y correspondientes talleres estan debidamente documentados en la historia del arte de la provincia. La recopilación de los textos ha salido de los documentos manuscritos de cada archivo.

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Referencias bibliográficas:

Fernando de la Villa Nogales y Esteban Mira Caballos. Documentos inéditos del arte en la provincia de Sevilla. Editado en Sevilla, 1993.

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Arriba, imágenes exteriores de la parroquia de Sta Maria Magdalena de Arahal. En el centro, el órgano de Pérez de Valladolid, como aparece en el libro citado.

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El campo visto por un inglés

marzo 5, 2009

Se podría escribir un libro sólo con los testimonios de viajeros románticos a su paso por Arahal. Aunque breves y cicunstanciales, son de muchos e insignes viajeros y forman un mosaico considerable. Contienen la primera y única impresión del pueblo, reflejando la sinceridad del observador a través de una jornada feliz o llena de sinsabores. Por ejemplo, para éste viajero, Osuna apesta y Arahal es modelo de agricultura moderna.

El inglés Henry Swinburne realizó un famoso viaje por España en 1775 y 1776, entrando por los Pirineos y atravesando la Península. Su deseo consistía en seguir una ruta diferente, con el fin de esclarecer en que punto podía darse crédito a los relatos ya publicados. Fué uno de esos viajeros ingleses del XVIII a los que se ha llamado “curiosos impertinentes”, pero a los que se debe el conocimiento de nuestro pais en esa época.

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El itinerario seguido por Swinburne bordeaba la costa mediterránea para lllegar a Granada y Málaga. Luego, volvía a Antequera para seguir proseguir viaje hasta Cádiz y Gibraltar. Así pues, Swinburne y su acompañante, Thomas Gascoigne, salen de Antequera hacia el noroeste. Pasan por Osuna, “pueblo grande y apestoso” y El Arahal, en cuya vecindad observó Swinburne “no menos de veinticuatro arados surcando el mismo terreno, tirado cada uno por dos bueyes” y un gran número de granjas esparcidas por la campiña como en Inglaterra. Se fijaron igualmente en un elevado número de cruces erigidas en las márgenes del camino “para señalar el paraje… donde se cometieron asesinatos”. Pero esta noticia la puso muy en duda, pues si bien le alarmó lo que les contaron, antes de entrar en España, respecto a los bandidos… (1)  Así, nos encontramos con breve pero elogiosa cita del campo arahalense, de su buen cultivo.

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Desde Gibraltar, volvía al interior hasta Sevilla, desde donde se dirigía a La Mancha, Toledo, Madrid, hasta alcanzar las Vascongadas y la frontera francesa. Terminaba un viaje que había durado ocho meses.

Cumpliendo con los requisitos del viajero ilustrado, Swinburne publicó un libro tres años después, en el que muestra gran interés por las antiguedades hispano-musulmanas, descubriéndolas por primera vez al público europeo. El libro se ilustra con numerosas estampas, generalmente a partir de dibujos del propio autor.

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Referencias bibliográficas:

(1) Copio el breve fragmento referente a Arahal que viene en Los curiosos impertinentes: Viajeros ingleses por España desde la accesión de Carlos III hasta 1855, escrito por Ian Robertson y traducido por Francisco José Mayans. Publicado por Serbal, 1988.

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Arriba, retrato al óleo de Henry Swinburne, pintado por Pompeo Girolamo Batoni. Debajo, Travels through Spain in the years 1775 and 1776… by Henry Swinburne. — London : printed for P. Elmsly, 1779.

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