Archive for junio, 2009

La torre de Lucas Cintora

junio 27, 2009

Aunque ya la torre de la Magdalena no domina la perspectiva de los tejados de Arahal, desgraciadamente, sigue siendo visible desde cualquier punto del pueblo y más allá. Junto con la de la Victoria, la torre campanario destaca por su esbeltez y gran altura, formando junto con la iglesia y su fachada un conjunto monumental de estilo neoclásico emblemático en las tierras sevillanas. El arquitecto del siglo XVIII, Lucas Cintora, fué posiblemente su autor.

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La torre, con un robusto primer cuerpo que sostiene otros dos, uno cuadrado y otro octogonal, termina en un característico chapitel prismático. La composición del segundo cuerpo en portadas clásicas, decoradas con ménsulas y realces cerámicos,  se corona con un campanario octogonal, rematado con contrafuertes, arcos ciegos y medallones ovales. Las balaustradas y la decoración cerámica dan un toque gentil al conjunto que guarda doble juego de campnas. El remate piramidal está dominado por la policromía blanquiazul de los azulejos. El campanario de la Magdalena se incluye claramente en la conocida tradición neoclásica de las otras torres octogonales andaluzas, siendo ésta uno de los mejores ejemplos.

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Eugenio Llaguno, en sus Noticias de los arquitectos y arquitectura de España… de 1829, dedica un capítulo a Lucas Cintora y dice que, entre otras obras, realizó “la torre de la parroquia de Manzanilla,  la iglesia de Las Cabezas de San Juan y la de Arahal.” Aparte de su trabajo en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla y su su intervención en la reforma de la Casa Lonja de Sevilla para instalar en ella el Archivo General de Indias, es la iglesia de Santa María Magdalena de Arahal la obra más importante que atribuye a Lucas Cintora.

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Arriba, una perspectiva de la torre desde la calle Pozo Dulce. Debajo, la torre desde las calles de la Huerta Perea, próximas a la calle Morón. A la derecha, dos imágenes comparativas: la torre de la iglesia parroquial de Manzanilla y el lucernario central de la cubierta de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, de cuyo edificio fue Cintora arquitecto y donde hizo reformas en 1777.

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Portada y fragmento en el libro de Llaguno, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España… de 1829, en el que cita la obra de  Lucas Cintora. Nacido en Navarra en 1732 y muerto en Sevilla en 1800, Cintora es un arquitecto polémico en la historia del arte sevillano. La obra de mayor importancia que le atribuye Llaguno es la parroquia de la Magdalena de Arahal. “Fué construida a expensas del duque de Osuna entre 1785 y 1800, sobre la antigua del siglo XV, tras la destrucción por el terremoto de Lisboa, respondiendo plenamente sus caracteres al estilo neoclásico. Sin embargo, el profesor Sancho Corbacho sospecha que Cintora no fué el autor de la planta de la iglesia, reduciéndose su actuación, si la tuvo, a dirigir las obras. En este edificio no era obligada la intervención de los arquitectos diocesanos, ya que dependía del patronato del Duque, y éste podía elegir libremente al arquitecto” (Alma Mater Hispalense).

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Una vista del pueblo en una antigua foto panorámica de 1925 (pulsar para ampliar). Está realizada desde la Victoria y en ella se puede apreciar el dominio de la torre de Lucas Cintora sobre el pueblo. A la izquierda, y con menor tamaño, se puede ver la torre del Cristo.

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Referencias bibliográficas

Eugenio Llaguno: Noticias de los arquitectos y arquitectura de España… (1829)

Lucas Cintora y Aréjula, arquitecto español del siglo XVIII

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Fotografías de Arahal

junio 20, 2009

Comienzo a publicar en esta página series fotográficas de Arahal con interés documental. He procurado que tengan una unidad temática o que su procedencia sea facilmente identificable, por pertenecer a un libro o a una colección. Estan agrupadas en albumes en un programa de cómoda visualización
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Comienzo con la serie fotográfica contenida en el libro Imágenes de Arahal de Jose Manuel Camacho y Alfonso E. Pereira, obra reciente y agotada, ya imprescindible para el conocimiento histórico y etnográfico del pueblo. El programa utilizado permite verlas en conjunto como mosaico, con detalle o como proyección de diapositivas.

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La segunda serie es la existente en la Fototeca de la Universidad de Sevilla, antiguo Laboratorio de Arte de la Fabrica de Tabacos, que guarda tan buenos recuerdos para mi. De aquí he extraido todas las imágenes relacionadas con Arahal, sin excluir ninnguna por muy conocida o utilizada que sea, procurando mostrar este conjunto de historia artística básica del pueblo. He procurado no corregir ni  añadir nada, sólo las he agrupado por temas. Hay que tener en cuenta que estas fotos se hicieron después de la guerra civil, muchas durante la misma, en la labor de recuperación de los profesores Hernández Diaz y Sancho Corbacho en muchos pueblos andaluces. Tambien se  pueden ver en conjunto como mosaico, con detalle o como proyección de diapositivas.

A estas series iré añadiendo otras colecciones fotográficas, para las que crearé un enlace definitivo a la izquierda de la página.

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Cancelas

junio 14, 2009

Cancelas de  Arahal. Puertas de hierro que ocultan y dejan ver, separando a voluntad el espacio interior del exterior. Busco la palabra cancela en el diccionario: “En algunas casas andaluzas, verja de hierro forjado que sustituye a la del portal, impidiendo el paso al patio, pero permitiendo que se vea…”  Y muy bien definida en el ambiente teatral de  los Alvarez Quintero: “Al foro, la cancela, tras de cuyo encaje de hierro se ven el zaguán y la puerta de la calle, casi siempre entornada. A derecha e izquierda de la cancela, sendas habitaciones…”  Aquí empezaba y terminaba la vida cotidiana.

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Pensar en  cerramientos de la arquitectura de Arahal es pensar en elementos realizados en herrería: barandas, balcones, rejas de ventanas, cierros, escaleras, etc. Pero, entre todos, ninguno como las cancelas. La cancela de hierro era antes realizada por un herrero a medida para cada casa, con un diseño artístico y elementos según el gusto del cliente. Primero fueron de forja, luego se fabricaron de fundición. Ocupando el vano de la puerta, la parte de arriba terminaba en arco de medio punto, con algun lema (ave maría) o fecha de construcción de la vivienda. La parte baja (un metro sobre el suelo) tenía mayor número de barrotes o una chapa para evitar la entrada a la casa de pequeños animales. Los elementos de la cancela podían ser cilíndricos -barrotes- o planos -pletinas-, a los que había que añadir formas decorativas de forja o fundición. En la imagen de arriba, un fragmento de cancela realizada con pletinas pintadas en blanco, formando una red de elementos geométricos muy finos. Se cubre por detrás con cristales translúcidos.

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Aquí arriba, dos cancelas de forja de similar aparencia, pero de distinta ejecución. La de arriba, más antigua, esta realizada con un cuerpo bajo de barrotes y uno alto de pletinas que se curvan y llenan el arco de medio punto. La de abajo, realizada sólo con pletinas, que al ser muy delgadas forman un entramado parecido al encaje. Es propia de principios del siglo XX. En ambas la labor artesanal de la herrería es fundamental.

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En esta cancela, también de forja, la transparencia de las anteriores desaparece pues se cubre por detrás con puerta de madera y cristal. He conocido esta cancela con y sin puerta: no sé por cuál decidirme. Con la puerta de madera se suprime lo artísticamente aéreo de las pletinas sustituyéndolo por una mayor intimidad y el final de las corrientes de aire. En este caso se han utilizado cristales esmerilados, siempre guiado el artesano por el buen sentido, el gusto del cliente y los materiales disponibles.  En el centro del arco tiene la fecha de construcción de la casa y ejecución de la cancela: 1901. El cierre de madera es de los años 50. Detrás de la cancela se ve una puerta de madera con cristales de colores, que tenía la función de proteger de las miradas exteriores, cuando la cancela no tenía sobrepuerta.

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Esta es una cancela de hierro fundido o colado en el interior de una casa de la calle Morón. Después de la puerta de entrada, que es de madera, un breve corredor da paso a la cancela, cubierta con cristales de colores. Éstos tamizan la luz del patio. No es habitual el cristal de color en las cancelas de la calle, que al estar protegidas por el zaguán necesitaban dejar pasar mayor luminosidad.

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Las dos cancelas de arriba son de fundición o hierro colado. La primera, pintada  de blanco, tiene incluso una fecha de principios de siglo, que indica su antigüedad. Este tipo de trabajo en hierro se había generalizado con la difusión metalúrgica nacida de la revolución industrial del XIX. Con innovaciones, la cancela de fundición es la que habitualmente se utiliza hoy. Ahora es impensable una cancela de forja, pues ya no existen talleres artesanales ni herreros dispuestos a hacerla.  En la imagen de abajo se ven elementos decorativos de cancelas, verjas, cierros, etc. aplicables indistintamente a diversos trabajos de fundición. Y en la última, un taller de metalurgia actual con cancelas de hierro fundido.

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Tacita de plata

junio 9, 2009

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Leo una descripción del pueblo anterior a la guerra civil en un reportaje que hizo la revista Blanco y Negro en su número del 6 de julio de 1930. Es un artículo amable y sin profundidades, que se inicia con la descripción y  situación de Arahal en la geografía andaluza. Destaca  su aspecto alegre y limpio, tanto que el articulísta lo llama “tacita de plata” sevillana:

Es Arahal ciudad de unos 12.000 habitantes (según los datos oficiales), perteneciendo a la provincia de Sevilla y al partido judicial de Marchena. Eminentemente agrícola, su riqueza productiva está representada por sus grandes cosechas de aceite y maíz, así como abundante aceituna gordal y manzanilla para conserva, cuyo fruto se exporta en cantidad, y al efecto existe un magnífico almacén donde trabajan durante casi todo el año buen numero de obreros, en su mayoria mujeres …

La población está bien urbanizada, en terreno llano, con buenas vías de comunicación (ferrocarriles y carreteras), y su aspecto risueño y alegre impresiona agradablemente a quien la visita, hasta el punto de llamársele “tacita de plata” de la provincia. Su nombre revela el origen árabe: Ard- Ahal, por lo que desde entonces se conoce Arahal como villa…

Describe monumentos y edificios públicos, con algunos datos curiosos, como los relacionados con la construcción del ayuntamiento y los antiguos pósitos adaptados por Anibal González, arquitecto de la recién construida Plaza de España de Sevilla y muerto el año anterior a la publicación de este artículo :

“…posee también Arahal un buen edificio Ayuntamiento, con torre central construida en 1845, y de moderna edificación el resto de la obra, que fué Anejo a las Casas Consistoriales, y edificado en el solar que ocupaban los antiguos locales de Pósitos (cuya obra de adaptación se debe al malogrado y eximio arquitecto Anibal González), existe un grupo escolar de niños (escuela graduada con cinco grados), que es sin duda, de lo mejorcito en escuelas rurales. Su instalación costó, aproximadamente, 80.000 pesetas, cuyos gastos fueron sufragados en su totalidad por el ilustre filántropo local el excelentísimo señor marqués de Monteflorido, quien legó seguidamente al Municipio la propiedad del edificio una vez provisto del menaje y material escolar necesarios.

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“A las gestiones del mismo arahalense se debe el título de ciudad que consiguió para su pueblo por Real Orden de 10 de diciembre de 1907. Los paseos y lugares de esparcimiento están circunscritos a la plaza de Alfonso XII o del Ayuntamiento, de forma trapecial y rodeada de palmeras, lo que le da un aspecto simpático y agradable. En este mismo paseo o plaza está situado el Casino Universal, hermoso edificio, confortable y bastante adecuado para el fin a que se le dedica…”

Sin tener en cuenta el estilo más o menos convencional de estos reportajes, sobre todo en una revista que tenía que editarse semanalmente y complacer a muy diversos lectores, esta información añade otro punto de vista en la historia cercana de Arahal, tan falta de fuentes documentales.

Arriba, página de Blanco y Negro con el artículo dedicado a Arahal. (pulsar para ampliar)

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Fuentes bibliográficas:

Semanario Blanco y Negro.

Blanco y Negro. Arahal

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Imágenes:

Arriba, un ejemplar de la Revista Ilustrada Blanco y Negro (años 30). Debajo, cabecera del número de julio donde aparece el artículo de Arahal. Debajo, fotografía del Ayuntamiento.

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El Arahal, en la posada del Lucero

junio 3, 2009

Siendo Arahal un cruce de caminos, me ha interesado siempre la forma en que el viajero pasaba o llegaba. Dejando a un lado el habitual viaje a pie, propio del siglo XVIII y anteriores, escribo aquí de los medios utilizados en el siglo XIX, el de la revolución de las comunicaciones a partir de la Guerra de Independencia, que culmina con la llegada del ferrocarril en 1860. Es la época en que los medios de transporte se multiplican. En ese breve periodo de tiempo los viajeros empezaron a utilizar numerosa variedad de vehículos. Podemos distinguir de dos y de cuatro ruedas. En la primera nos encontramos calesas, calesines, tartanas, birlochos, carabaes, etc., En la segunda, coches, berlinas, góndolas, faetones, galeras, etc. Sin olvidar la diligencia, que empezó a funcionar en 1816. Veamos los de más uso público.

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Arahal tenía un servicio de galera semanal que salía de Sevilla: “…desde Sevilla salían cinco mensajerías para Madrid y otras cuatro semanales para Jerez y Cádiz. Había una galera quincenal para Granada y Badajoz; dos cada semana hacia Osuna, Carmona, Ecija y Utrera; semanal para Estepa, el Arahal, Marchena, Córdoba y Huelva; dos carros semanales a Córdoba y uno a Carmona, aparte del ómnibus bisemanal de Utrera y el semanal, durante el verano, a Huelva.” (1) La galera era un carro grande de cuatro ruedas, sin muelles, ordinariamente con cubierta o toldo de lienzo fuerte. En ella los pasajeros se acomodaban sentados o echados, dispuestos a pasar el tiempo que hiciera falta, tapados por las cortinas de lienzo o esparto. Podían caber más de quince personas tendidas, acompañadas de sus comidas y útiles para el viaje. Esta verdadera casa rodante era el medio utilizado en los caminos secundarios, en un nível inferior a la diligencia.

Había también galeras y góndolas desde Granada: “…Granada contaba con empresas que hacían servicios hasta Málaga en galeras y en góndolas de 11 asientos; galeras y góndolas de ocho asientos partían para Almería y otras galeras para Loja, Archidona, Alameda, Osuna, Arahal, Sevilla, Antequera y Ronda” (2). La góndola, más rápida y cómoda que la galera, estaba tirada por 7 u 8 mulas y contaba con 12 o 14 asientos.

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El uso de la diligencia a principios del siglo XIX supone la organización racional de los viajes. El trayecto se hacía más corto (veintitantas leguas al día), más cómodo y seguro, con tarifas establecidas y reducidas y con una red comercial de horarios y paradas fijas. En 1854, los recorridos diarios eran de  unas 36 leguas (200 kilómetros); podían caber hasta 22 viajeros en las grandes. El precio era de 3 a 5,63 reales/ legua en primera clase, berlina, y de 1,20 a 3,26 reales/legua en cuarta clase, imperial.

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En una tabla de itinerarios que aparece en el Diccionario de Pascual Madoz se puede apreciar el protagonismo de las diligencias y sus paradas en grandes ciudades. La galera ocupa un segundo lugar, cuando el recorrido es de menor importancia. En la tabla aparece Arahal con una galera semanal, señalando  la venta de billetes en Sevilla, que se realizaba en la posada del Lucero.

Además del transporte de viajeros relativo a Arahal, encuentro información del de mercancías o alimentos. El pescado a veces venía por la ruta de Ronda a Cártama, desde Estepona y la costa hasta la campiña sevillana: “donde viene el pescado de Estepona a Ronda, Osuna, Morón, Marchena, Arahal y Utrera…” (3)

Al estudio de medios de transporte hay que añadir el de los caminos y carreteras, que se servían de antiguos trazados, pero desiguales y erráticas, tortura de viajeros en la mayoría de los casos. Y la seguridad de los caminos. Es la época de salteadores y bandoleros, producidos, según los historiadores, por las guerras de la época, en especial las carlistas.  Los ejércitos “desocupados” se convirtieron en manadas de salteadores en los caminos. Sin estos dos aspectos el estudio de los transportes decimonónicos queda incompleto.

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Referencias bibliográficas

(1) El sistema de comunicaciones en España, 1750-1850 de Santos Madrazo. (2) Idem, obra citada. (3) Idem, obra citada.

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Imágenes:

Arriba, dos galeras, una cubierta para viajeros y otra sin toldo para mercancías. Debajo, una diligencia, funcionando aún a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Debajo, tabla de recorridos e itinerarios de viajes en Sevilla según el Diccionario Geográfico de España de Pascual Madoz, 1849.

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