Archive for julio, 2009

Frente a la calle Morón

julio 27, 2009

casa revillaSobre la permanencia y continuidad de imágenes de Arahal me sorprende la vitalidad de ésta, que continúa inalterable con el paso del tiempo. Es una casa del pueblo encontrada en un Imparcial de agosto de 1927, a la que acompaña una nota publicitaria del Banco de Ahorro y Construcción. Esta entidad, fundada en 1920 y dedicada a la formación de cooperativas populares, terminó edificando viviendas unifamiliares  aisladas por toda España. Ésta es una de ellas y su estado es igual al de hace ochenta años. Imagino que el Banco estaría satisfecho con ella para hacerle esta publicidad (propaganda, como se decía entonces).

El pie de foto dice lo siguiente: “Casa que ha construido esta popular Cooperativa en Arahal (Sevilla) a su asociada 8.585, doña Maria Elisa Marín. Su coste de 41. 631,45 pesetas, será amortizado por la asociada mediante el pago de una cuota mensual promediada de 180 pesetas.”

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He reconocido enseguida la casa a pesar de la mala reproducción de la fotografía. Aunque el fotógrafo la ha realizado desde la calle Madre de Dios, buscando la mejor perspectiva, para mi es la fachada que siempre veía al final de la calle Morón, la casa de los Revilla, que en sus buenos tiempos cumplía la misión de mercería, droguería y ferretería. Cientos de veces he oido pronunciar a  mi madre: “Niña, acércate a casa de Maria Elisa y compra…” Ahora me alegra descubrir sus señas de identidad en este periódico y su construcción perdurable, no pensando que fuera tan antigua, creía que de la postguerra o de los años 50, pero no de la Exposición.

casa maria elisa

La casa, con fachada a dos calles manifiesta bien el gusto ecléctico andaluz adoptado por aquella época en Sevilla. Teniendo en cuenta que la Exposición Iberoamericana se abre en 1929, la casa de los Revilla, realizada en 1927, tiene una estética similar a la de muchos edificios que se empezaron a construir en 1925. En otras palabras, que tuvo un diseño de última moda. Sin conocer al arquitecto que firmó el proyecto, me atrevo a asegurar que fué uno de los participantes en el conjunto de la Exposición. Allí, la arquitectura se circunscribió a la corriente regionalista, procedente del eclecticismo del XIX. Sin querer adoptar el movimiento geométrico del momento, el estilo déco, se entregó al recuerdo de un antiguo barroco de volutas y curvas esquemáticas que unidas a la cerámica terminaron definiendo el llamado “estilo sevillano”.

Ese es el estilo de la casa de los Revilla. La fachada, como un escenario a dos calles, responde a su finalidad comercial. Grandes vanos de la tienda se conjugan con otros más pequeños de la vivienda, rematándose en el tejado con un llamativo murete de curvas. Puertas y ventanass destacan con un juego de molduras de ladrillo sobre el blanco de la pared, acentuado con marcos de color ocre o albero, mientras un rotundo chaflán  separa las dos fachadas.

casa maria elisa

Aquí, la perspectiva de la calle Morón, en la que se ve la casa de los Revilla dominando su desembocadura. Para mi, esta especie de escenario siempre ha estado ahí, al fondo, como otra alternativa a la arquitectura tradicional de la calle. Creo que también estas casas señaladas, a pesar de su corta antiguedad (ésta dentro de poco tendrá un siglo), deben preservarse en el patrimonio arahalense.

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Referencias bibliográficas:

Exposición Iberoaméricana de Sevilla (1929)

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Imágenes: 1.- Fachada de la casa de Revilla desde la calle Morón. 2.- Anuncio del Banco de Ahorro y Construcción en el Imparcial (agosto, 1927). 3.-Estado actual de la casa de Revilla. 4.- Otra vista de la casa desde la calle Morón.

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La cuna del bandolerismo

julio 20, 2009

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Relación de bandidos que actuaban en la zona de Arahal alrededor de 1907:

-Soniche, Chorizo, Chato, Ignacillo, Manolete, Niño de la Gloria, Guapo de la Jara y Cristo (muertos por la Guardia Civil entre 1903 y 1907) (los 6 primeros eran de Estepa; el séptimo de la Jara; el último de Ronda).

Perdigón, Niño Nuevo, Coino, Grillito, Habaito, Maciitas, Vizcaya y Pajarito (en presidio o en la cárcel) (los 7 primeros eran de Estepa).

Pernales, Pardillo y Bermejito. A los que se unen temporalmente Canuto y Chorizo (hermano del anterior, muerto). Vivillo, Campero y Maño. (en acción en 1906) (de los 8, hay 7 de Estepa; uno de Arahal, pero no se especifica. El Pardo o el Pardillo es otro apodo con que se conoce al Niño del Arahal).

El Pulío, Caballerito, Gerula, Lechuga, Menegildo, Paticorto, Pilongo, Yeguerito, Sevillano, Marcao y Molina (emigrados a América y otros puntos).

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Poco se puede añadir a la historia del bandolerismo andaluz, bien estudiada y documentada (incluido internet). Ahora encuentro un texto que me conduce de nuevo a nuestro paisano, el famoso Niño del Arahal. Es una nota de la época (1907) en que se cita un extenso panorama de bandidos, cuatreros y fechorías,  asombrándome de que él no esté con este nombre. Puede explicarse porque el de Arahal saltó a la fama al final, acompañando en la muerte al Pernales. Fué a partir de caer bajo los disparos de la Guardia Civil y divulgarse su imagen por todas partes cuando el Niño se hizo célebre. Y es cuando el nombre de Arahal entró en la leyenda del bandolerismo. Era el pueblo representado en el nombre del bandido. Si se hubiese apodado Antoñito o Antoñín, o con su apodo original, Pardo o Pardillo, Arahal habría guardado su anonimato en el tiempo,  como Estepa, pueblo que superó con mantecados y polvorones sus más de 30 bandidos. Insisto de nuevo con esta entrada en esa obsesión mía de investigar la mala fama “accidental” del pueblo y de la que ya he escrito aquí.

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bandolerismo

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La cuna del bandolerismo.

Este texto se presenta como una extensa carta al director de La Correspendencia Militar de 27 de julio de 1907. Un lector de Estepa que parece conocer bien el tema, escribe sobre el bandolerismo de la zona, dando nombres y circunstancias de malhechores, ya estén vivos, en activo o huidos al extranjero. En doloroso examen, hace recuento: 31 bandoleros naturales de la zona; 4 de fuera. Prosigue luego buscando las causas del bandidaje en la comarca, especialmente en Estepa, de donde proceden muchos y termina proponiendo soluciones.

Es un texto interesante escrito en un momento álgido del bandolerismo andaluz. Lo analiza todo, incluso los pros y contras de su divulgación en la prensa, diciendo de los periodistas:  “ninguno de los que de este asunto vienen ocupándose tiene conocimiento exacto de lo que pasa en estos pueblos…” Es importante esto para comprender la leyenda creada por los periódicos de entonces sobre las correrías del Pernales y el Niño del Arahal. La carta argumenta sobre las causas de ese bandolerismo que no es justificable. La crisis agricola de 1905 fué superada con normalidad en Estepa,  “ni la miseria ni los latifundios son causa del bandidaje”, ni tampoco su estado de pobreza: el Vivillo heredó y tuvo tierras; el Niño Nuevo tenía posición desahogada;  Campero tenía tahona y puesto de pan;  otros fueron jornaleros sin falta de sustento… Se pregunta entonces por las causas de esta vocación criminal y propone “medidas de fuerza, unidas al fomento de la instrucción pública y al de las vías de comunicación; la organización de una policía especial y secreta que no dependa de los caciques ni alcaldes de estos pueblos… personas solventes que no tengan sombras de conducta moral pasada y presente…” El anhelo de la carta de solucionar el problema se vería correspondido al mes siguiente con la muerte del Pernales y el enfriamiento del bandolerismo.

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1907 es un año importante para el bandolerismo andaluz. Un mes después de esta carta mueren a manos de la Guardia Civil en la sierra albaceteña de Alcaraz el Pernales y el Niño del Arahal.  La figura del primero es la más destacada y se considera este año  el final de una etapa,  que él encabezaba con méritos. Después de su muerte se le siguió recordando como símbolo de justicia entre ricos y pobres en los campos andaluces. Incluso se llegó a negar su muerte a manos de la Guardia Civil, corriendo el rumor de que había huido a América. Esta fotografía del Pernales, con el sello de la Guardia civil en el reverso, está escrita minuciosamente con los datos físicos del famoso bandido: “De 28 años, bajo, ancho de espaldas y pecho, rubio con pecas, bien curtido por el sol, color pálido, ojos grandes y azules, pestañas despobladas y arqueadas hacia arriba; vestido con pantalón, chaqueta corta y chaleco de pana lisa, color pasa...” Es la fotografía que se publicó de una manera obsesiva en la prensa española después de su muerte.

vivillo

Le sigue otro de los bandidos citados en la carta: Joaquín Camargo el Vivillo, hábil y astuto cuatrero de la historia del bandolerismo andaluz. Supo siempre eludir la acción de la justicia y sus pingües ganancias le permitieron emigrar a la Argentina, donde terminó suicidándose a raíz de la muerte de su mujer. Nacido en Estepa.

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Otro de los bandidos citados en la carta estepeña, el Niño de la Gloria. Estuvo unido al Pernales y era uno de los más importantes de su partida en 1907. La  Guardia Civil acabó con él en un encuentro sostenido en la provincia de Córdoba cuando trataba de atracar una diligencia. Murió el 30 de mayo de 1907. En este mismo mes se unió el Niño del Arahal a la cuadrilla del Pernales. El Niño de la Gloria era sobrino de el Vizcaya, bandido también citado, ambos de Estepa.

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En la carta este arahalense es citado como Pardillo. Aquí arriba, a la izquierda, retrato del Niño del Arahal aparecido en la revista Nuevo Mundo después de su muerte junto al Pernales en agosto de 1907. A la derecha, detalle del cadáver expuesto a la prensa. En el pie de la foto de la izquierda  se puede leer: “Unico acompañante del Pernales en sus últimas correrías y que ha sido muerto el día 31 del pasado por la Guardia civil en la sierra de Alcaraz”. Famoso porque murió junto a el Pernales con una noticia que tuvo mucha difusión en la época, dentro y fuera de España. A partir de entonces, Arahal sería cuna de bandoleros. Se unió al Pernales y a su destino en mayo de 1907 y decidió seguirle cuando éste, ya acosado por la Guardia Civil, pensaba irse a Valencia con la intención de emigrar. Resulta extraño que en la larga nómina de bandidos que nos proporciona el texto estepeño no aparezca el nombre que le hizo famoso.

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Exposición de los cuerpos de los bandidos después de muertos. Era una forma de constatar la realidad que muchos negaban. A la derecha, el Pernales, a la izquierda el Niño del Arahal. Se puede ver muy bien la manifiesta juventud y delgadez del arahalense que hacía lógico el apodo. En el informe de la Guardia Civil sobre el cadáver, se lee. “…el que aparenta ser el Niño de Arahal es de unos veintiséis años de edad, de 1,61 metros de estatura, de pocas carnes, pelo rubio, barbilampiño, cara afeitada, viste igual que el anterior…”.

recompensa Niño del Arahal

Nota periodística informando de la recompensa por la captura y muerte de Pernales y Niño del Arahal. Por una parte, son distribuidas 6.000 pesetas entre los que avisaron de la presencia de los bandidos. Y para la Guardia Civil, desde 2.500 pesetas (Gregorio Romero) á 250 pesetas cada uno.

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El Pernales en Arahal.

En El Imparcial de 13 de mayo de 1907 aparece esta noticia breve relatando otra acción del Pernales. Dice un párrafo de la noticia : “Ultimamente se presentó en el cortijo Mari Zata, propiedad del vecino de Arahal don José Soriano, y después de descansar y hacer cumplidamente los honores a una abundante comida que, obedeciendo sus ordenes, le prepararon los cortijeros, envió a uno de los criados a casa del dueño de la finca con encargo de pedirle 500 pesetas”. Es en el mes de mayo cuando el Niño del Arahal sigue al Pernales, seguimiento que durará tres meses hasta la muerte de ambos. Pero aquí tampoco aparece su nombre. La  noticia relata que el Pernales huyó “llevando en su caballo a uno de los criados de la finca. Ignórase si éste iría voluntariamente ó sucumbiendo a las amenazas del bandido…”

En la obra de F. Fernández Girbal, Bandidos célebres españoles, se dice al respecto: “Durante el asalto a  una finca del término de Arahal, cerca de Sevilla, uno de los gañanes que en ella trabaja se ofrece a ir con ellos. El Pernales le observa atentamente. Es un mozo aproximadamente de su misma edad, de mediana estatura, más bien delgado. Se llama Antonio Jiménez Rodríguez, pero todos le dicen el Niño del Arahal. También se le conoce por el Pardo o el Pardillo. Ni él ni su familia tiene antecedente criminal alguno. Es sólo el entusiasmo y la admiración que las proezas de los bandidos le causan lo que le lleva a unirse al Pernales. Este le acepta, y desde el primer momento tiene por él gran aprecio. Nadie llega a servirle con más diligencia y lealtad. Y juntos encontrarán la muerte tres meses más tarde…”

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pueblo de infamia

Arahal, pueblo de infamia

En este artículo de la revista La Lectura de 1919, doce años después, todavía se acuerdan de nuestro famoso bandido: “El Arahal es, en efecto, un pueblo en cierto modo de infamia que también se repite en la historia del bandolerismo andaluz…”   El “también se repite” está referido a los sucesos de 1857, año en que un centenar de hombres tomó el pueblo atacando el cuartel de la Guardia Civil y quemando los archivos. Pero si hay que maldecir a Arahal por un bandolero, ¿qué habría que hacer con Estepa de donde salió el Pernales, el Vivillo, el Vizcaya y 30 más? Este “pueblo de infamia” aparece en la reseña del libro “El espartaquismo agrario andaluz” de Constancio Bernaldo de Quirós (1), autor del injusto piropo a Arahal. En otro momento lo llamó “pueblo de rebelde fama”, que me parece más ajustado. A este criminólogo y su obra los trataré en una entrada aparte, aquí sólo quería señalar como nuestro Niño comprometió el nombre del pueblo durante años por decidirse a acompañar al Pernales a Valencia. A la vez que  condenar el juicio absurdo de llamar infame a toda una población por haber salido de ella un bandolero. No se puede generalizar la maldad.

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(1) A Bernaldo de Quirós (1873-1959), abogado y criminalista, se le considera precursor del análisis sociológico en España. Estudió el tema del bandolerismo español, en especial el andaluz, publicando varios libros al respecto (ver bibliografía). Ocupó cargos estatales durante la Republica, exiliándose en Santo Domingo y México, donde siguió impartiendo sus conocimientos de criminología. Murió en México.

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Imágenes, de arriba a abajo: 1.- Grupo de la Guardia Civil en la Serranía de Ronda en un descanso para comer, después de matar al bandido Flores Arrocha (a la dcha., en el caballo). 2.- Carta sobre bandolerismo publicada en La Correspondencia Militar.  3.-Fotografía original de “El Pernales” con el sello de la 1ª compañía del cuarto Tercio de la Guardia civil donde vienen detallados todos sus rasgos. 4.-Retrato del “Vivillo”. 5.- Retrato del “Niño de la Gloria”.  6.- Retratos del “Niño del Arahal”.  7.- Cádaveres expuestos ante la prensa de “El Pernales” y el “Niño de Arahal”. 8.- Nota de prensa con el pago de la recompensa por la muerte de “El Pernales” y el “Niño de Arahal”. 9- Noticia de asalto del “Pernales” al cortijo de Mari Zata. 10.- Página de La Lectura con reseña de un libro de Bernaldo de Quirós sobre bandolerismo.

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Referencias bibliográficas:

“Bandolerismo y delincuencia subversiva en la Baja Andalucía” de Constancio Bernaldo de Quirós.

“El espartaquismo agrario andaluz” de Constancio Bernaldo de Quirós‎. 1919.

“Bandidos célebres españoles”. de Florentino Hernández Girbal.

El Pernales. Muerte de El Pernales y el Niño del Arahal. Wikipedia

Desde Estepa. La cuna del bandolerismo. La Correspondencia Militar. 1907

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La otra arquitectura

julio 14, 2009

pared de pasto

Cuando pienso en casas muy antiguas de Arahal pienso en chozas. La choza es la arquitectura primaria en el urbanismo de los pueblos. Por eso, a mediados del siglo XIX, cuando el diccionario de Madoz dice que las casas de Arahal son de “pésima construcción y peores materiales”, se refiere a que la mayoría son chozas rurales, dejando el ladrillo y la teja para unas pocas y principales.

Siempre me han atraido las chozas y chozos, esa arquitectura de “construcción vegetal que podría corresponder al neolítico” (Caro Baroja), y que me conducen a las organizaciones más arcaicas de la vida rural. Las chozas de Arahal fueron desapareciendo de mi vista a la vez que iba aumentando en edad: de muy abundantes en mi infancia pasaron a ser inexistentes en mi madurez. Y no me refiero sólo a la chozas agrícolas en medio de un melonar sino a la chozas como vivienda permanente en los barrios de las afueras, como las del barrio de La Porra, al lado de San Roque, o las del Callejón de Paradas. A la vez, conocí chozos en las eras e innumerables sombrajos por todo el campo de Arahal.

chozas estructuras

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construcción de una choza

La choza podía tener una estructura completamente vegetal, como la de arriba a medio construir. O paredes de obra, de argamasa con ramas, o de ladrillo y piedra, como la de abajo. En ésta dos hombres ayudan a otro a construir un chozo de desahogo. Es interesante este carácter participipativo en la erección de una choza. Lo mismo que los instrumentos utilizados,  desde la escalera artesanal a una simple hacha. La tienda de ferretería no existía para ellos. La foto es de los años 50.

La choza podía construirse de una forma “legal”, pidiendo permiso al ayuntamiento e intercediendo con la parroquia, o de forma “ilegal”, la habitual. En este caso, se escogía un terreno, al lado de otras chozas, y se preparaba palos y pasto para la construcción. De noche, con la ayuda de los vecinos, se levantaba. Luego venía la multa por parte de los municipales, pero la choza quedaba en pie. Este es el caso  de la choza urbana, usada para vivir toda la familia. El otro tipo, la choza agrícola para proteger un campo o un cultivo, generalmente para un solo morador, no necesitaba ningun permiso.

La choza arahalense sería del mismo tipo que cualquier modelo andaluz originado por la necesidad. Si la choza era agrícola, era importante que la orientación elegida estuviese hacia la salida del sol para que el calor no diese en el porche o fachada. La choza urbana no tenía tantas opciones para elegir su orientación en una calle o zona de chozas en un barrio marginal del pueblo.

juncia

Los materiales para hacer eran baratos y dependían del lugar: la juncia, la paja de rastrojo, la aenea, cualquier vegetal que bien sujeto en techo o paredes impidiera el paso del  frío o del calor. La juncia (en la imagen) era muy apropiada, se utilizaba para alfombrar los suelos  en las procesiones o para trenzar cestas y asientos de sillas. Los palos o “jorcones” sostenían sus “costillas” atravesadas que eran la estructura del techo. Sobre estas se colocaban un piso de cañas sustentantes del pasto. El techo se cosía con tomiza para hacerlo más resistente. Todos los materiales debían encontrarse cerca, en un radio inferior a los diez kilómetros.

No había habitaciones, sólo un espacio único. El interior podía tener elementos básicos de obra, como poyetes, en forma de mostrador o mesa, para colocolocar utensilios de cocina o un lebrillo para lavar. Todo lo demás era movible, aunque se podían hacer camastros de madera  con colchones de paja o armazones de obra para colocar la paja o la farfolla encima. La distribución del interior se hacía con telas o mantas colgadas de una cuerda. Las camas eran ocupadas por varias personas. Si era posible se hacia la cocina fuera, en otra choza, para evitar olores e incendios. Para la iluminación nocturan se utilizaban candiles o lámparas de carburo.

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En esta fotografía de los años 20 vemos a dos jovenes campesinos endomingados delante de una choza con paredes de barro o ladrillo. Así era el entorno de una choza: no hay calle, el suelo es la tierra y los setos de chumberas ordenan el espacio.

choza y burro

Una imagen parecida treinta años después, en los 50. Un joven campesino junto a su choza va abuscar agua en su burro. No tiene agua corriente ni luz eléctrica, pero tiene todo lo demás. Las carecterísticas ambientales son idénticas a la anterior.

choza extrarradio

Las chozas persistieron en las afueras del pueblo conviviendo con las casas de obra. Con el tiempo fueron cambiando sus paredes por obra y luego la paja por tejas, hasta que desaparecieron. En la imagen es interesante el espacio ocupado, con un mínimo de terreno dentro de unos límites señalados por un seto natural. La casa tiene una especie de jardín que delimita un espacio-pérgola delante de la fachada para las veladas veraniegas. Detrás, el corral y el lavadero.

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En este interior de una choza agrícola se ha construido un piso en la parte posterior, realizado con tablas y vigas.  A través de él se ve el armazón del tejado con los palos o “jorcones” sosteniendo las “costillas” y encima el pasto. En el piso se acumulan aperos, baúles y ristras de ajos.  Se accede por una escalerilla artesanal hecha de palos.

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Las chozas en la actualidad son construcciones de capricho que no se habitan sino que se usan en determinados momentos, como las de la provincia de Cádiz o las del Rocío. En ésta de la foto con paredes de albañilería moderna, los propietarios han utilizado el plástico para proteger el tejado de pasto, privando de su belleza al paisaje y convirtiéndola en un remedo de las antiguas. La protección muestra la alta valoración que se tiene de un tejado de pasto, cada vez más difícil de hacer por no existir gente que conozca su técnica.

Pensar que en Arahal no quede ninguna choza, ni siquiera como bar de copas, me produce un sentimiento de pérdida.

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Referencias bibliógráficas:

-Julio Caro Baroja: “Pueblos del sur” en la Revista de Antropología.

-Angel B. Espina Barrio “Manual de Antropología Cultural”.

-Isidoro Moreno: “La identidad cultural de Andalucia”.

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Imágenes: 1.-Choza de paredes y techo vegetal con el típico jardín de macetas aprovechando latas de conservas. 2.-Estructura de choza a medio hacer. Se puede ver muy bien el basamento del suelo con piedras y tierra. 3.-Construcción de un chozo de desahogo al lado de una choza con techo de paja y paredes de obra. 4.-Juncia o castañuela de agua. 5.-Dos campesinos ante una choza (años 20). 6.-Campesino con burro y cantaros junto a una choza (años 50). 7.-Choza en el extrarradio de un pueblo. 8.-Piso en el interior de una choza agrícola. 9.-Choza actual protegida con plástico. (algunas imágenes proceden del blog historiacasasviejas.blogspot.com)

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Una foto de la calle Corredera

julio 7, 2009

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Existe una serie de postales artesanales del pueblo -aún no sé el número- realizadas en los años 20 y que pertenecen al mismo fotógrafo. No son postales de imprenta, sino copiadas en el laboratorio una por una en la cartulina “post card” que vendían para profesionales y aficionados.  Lo lógico es que el fotografo hubiera añadido su nombre o el de su estudio con un sello de tampón. Pero, por ahora, quedan anónimas. Creo reconocer varias. Ésta, de mi propiedad, de la calle Corredera, otra también de la misma calle en que aparecen unas niñas, una de la la calle Laguna, otra de la calle Veracruz, y alguna más . Espero ir descubriéndolas y analizándolas detenidamente pues creo que son las postales más antiguas de Arahal y significan un buen documento gráfico de la época.

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La foto tiene riqueza de detalles arahalenses a los que he ido acercándome con el macro. En la acera de la izquierda hay diversos personajes de estratos sociales bien distintos. Uno que mira ensimismado el trípode del fotógrafo, vestido con la ropa de faena: chaquetilla abotanada al cuello y gran gorra, atuendo del campesino andaluz en esta época. Otro que ignora al fotógrafo y pasa de largo, vestido con ropa desastrada y rota: una chaqueta regalada y un sombrero. Lleva un saco al hombro y tira de un galgo. Esto me hace pensar que pudiera venir de cazar algun conejo. Al fondo, una mujer de buena apariencia se asoma a la puerta de su casa. Su vestido nos dice que estamos a comienzos de los 20.

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En la otra acera, un mulo espera a la puerta de una casa y un fondo que refleja mucha actividad, con más bestias y un carro que bordea la plaza. La altura de las palmeras también puede ayudarnos a calcular el tiempo de la fotografía. Lo mismo que los globos del Parador del Sol, encima de la tercera figura por la derecha.

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Es un dia de primavera o de invierno que invita salir a la calle a tomar el sol, como hace el grupo que charla sentado a la puerta de lo que parece el antiguo Casino Agrícola. Otro curioso con gorra mira al fotórafo tapando la tertulia. Las dos sillas enfrentadas que estan a su lado son idénticas a la foto de 1925 en que aparecen las niñas.

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El dorso es el típico papel cartulina de la época  en inglés y francés utilizado por los fotógrafos. El anterior propietario escribió a lápiz Morón (Sevilla). Imagino que sin conocer Arahal, supuso que esta era una calle de Morón, pues esta postal de la Corredera  iba en un conjunto de fotografías moronenses.

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calle corredera

Aquí, la foto de estilo similar y donde aparece un grupo de niñas (se puede ver en el libro de Imágenes de Arahal). El fotógrafo y su trípode  se han ido acercando por la acera de la izquierda. También está el cielo nublado, pero parece otra hora del dia. Las sillas enfrentadas junto a la puerta son las mismas que las de la postal anterior.

dos postales

Otras dos postales del mismo estilo son la de la calle la Laguna y la de la calle Veracruz. Aunque parecen pertenecer a la misma época y a idéntico fotógrafo, quiero asegurarme cuando tenga los originales en mi poder. Entonces las analizaré como la de arriba.

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Un médico de Arahal

julio 3, 2009

cincuenta-anos1-copia copiaEncuentro otro fragmento de historia reciente de Arahal. Historia íntima y cotidiana de la vida del pueblo en el siglo pasado en una nota periodística sobre medicina rural sevillana. Lástima que la imagen tenga mala reproducción en origen, propia de los periódicos de la época, que la digitalización no mejora. Reproduzco el texto completo:

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Imparcial viernes 1 de julio de 1932

CINCUENTA AÑOS

Don Miguel Fernández y González, el médico titular de Arahal, ha cumplido los cincuenta años de ejercicio profesional en el mismo pueblo.

No es la primera vez que nos ocupamos de este venerable maestro en las columnas de El Imparcial, y hoy, con motivo dehaberse celebrado el homenaje que merecen sus dilatados servicios sanitarios, nos honramos con la publicación de su retrato al reseñar el grandioso acto celebrado en el pueblo sevillano de su titular.

Porque don Miguel Fernández llega a este cincuentenario pobre y en obligación de tener que seguir el trabajo que le consumió gran parte de sus vigorosas energías, para poder conllevar las materiales necesidades del cotidiano existir.

En el salón de fiestas del Casino Universal de Arahal tuvo lugar la fiesta, a la que asistieron representaciones de todas las corporaciones locales.

El Colegio Médico de Sevilla envió a los doctores Tello, Navarro, Bernáldez, López Carmona y Del Rey, los cuales eran portadores del título de socio de honor del Colegio, como premio a su honrada labor de médico.

Hicieron uso de la palabra el médico de Arahal, doctor Menjibar; el presidente del Casino, señor Nieto Herrera; la señora Martín Almagro y el doctor Tello.

Cuando don Miguel Fernández se levantó para dar las gracias, una ovación clamorosa acogió su presencia.

Visiblemente emocionado, dió lectura a unas sentidas cuartillas de cariño y reconocimiento para todos y de inolvidable gratitud para quienes contribuyeron a la realización de este dia, que llevará siempre en el alma de sus recuerdos.

Nosotros, desde estas columnas, nos asociamos de todo corazón al justísimo homenaje.

Bien se lo merece el viejo médico de Arahal.

Dr. F. C.

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En esta página de la revista Blanco y Negro de la misma época (1932), aparece una fotografía con el título “Homenaje a un médico”. Es la comida celebrada en honor del Dr. Fernández y González en el Casino Universal. A pesar de la mala calidad fotográfica de la imagen, se pueden ver caras conocidas: de pie, al fondo, está el médico homenajeado, que la revista señala con una cruz en la solapa.

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Enlaces bibliográficos:

El Imparcial. viernes 1 de julio de 1932

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Imágenes:

Arriba, nota de prensa con homenaje a D. Miguel fernández y González. Debajo, página de la revista Blanco y Negro de 1932 (?) con la fotografía de la comida en el Casino Universal.

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