Archive for septiembre, 2009

Cierros

septiembre 19, 2009

cierros0En la arquitectura doméstica andaluza se utiliza la palabra “cierro” para designar el balcón o mirador acristalado y enrejado. Más allá de la ventana y de su finalidad de iluminación-ventilación (ventus), el cierro es un elemento arquitectónico que sobresale del muro para acercarnos a la calle, una salida encubierta del espacio privado al espacio público, incursión justificada en el concepto de la casa árabe y mediterránea. En Arahal se podría seguir una historia de su arquitectura a través de los cierros. Hay numerosos, afortunadamente, realizados en los tres últimos siglos. En el actual urbanismo son casi prohibitivos por invasión de calzada y escasez de espacio. La época gloriosa del cierro es el siglo XIX, perviviendo en el siglo XX y adaptándose en su decadencia a los nuevos materiales constructivos en la actualidad.

Un cierro, de mayor complejidad que la ventana, se compone de varios elementos. El vano es de grandes proporciones y, a veces, mayor que la puerta de la casa. Con un marco o bastidor que se prolonga hacia fuera forma un pequeño recinto de madera acristalada, protegido de las miradas exteriores por visillos. Este receptáculo descansa sobre un antepecho o podio de ladrillo o de obra y se remata por arriba con una cubierta de forma trapezoidal. Los cierros se construyen en planta baja y alta, teniendo mayor importancia los primeros, como se puede ver en esta casa de la calle Morón (imagen de la izquierda), realizados en 1901.

cierro doble

Desde el interior del cierro se puede apreciar la perspectiva de la calle con una gran visibilidad y hace innecesaria la salida exterior. En los antiguos cierros era la celosía de madera la que protegía de las miradas callejeras; con el siglo XIX el cierro incorporó cristales y visillos, creando un espacio confortable y permitiendo la colocación de asientos.

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Desde la plaza de la Corredera mirando a la calle Vera Cruz, podemos admirar esta hermosa hilera de cierros en dos plantas. Los cierros, ordenados geométricamente unos encima de otros, desaparecen en la fachada con vistas a la plaza y son sustituidos por balcones. Estos suponen el deseo de un mayor contacto con el espacio público. El balcón es el vano por excelencia en cualquier fachada, mientras el cierro sigue siendo una ventana grande.

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En esta casa de la calle Morón, observamos un cierro de gran tamaño si lo comparamos con los vanos del resto de la fachada. A eso contribuye la elevación del piso de la vivienda que ha obligado a construir un podio alto y, en proporción, coronarse con un elemento trapezoidal también voluminoso.

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cierros casa torres

Estos cierros de Arahal ya no existen. Pertenecen a la casa de los Torres que estuvo en la calle Felipe Ramírez.  Están entre los más antiguos de los ejemplos presentados aqui. Son cierros estrechos, que en la planta alta van provistos de antepecho y entablamento, mientras que abajo se simplifican sin podio. Lo más interesante es el interior de madera, propio del siglo XVIII, sin acristalamiento, con dos puertas o postigos que abren hacia el interior. Los cristales en cierros y miradores no aparecen hasta el siglo XIX. Afortunadamente, las fotos del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla quedan como testimonio de lo que fué esta casa.

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En esta casa, también con fachada de piedra, de la calle Pozo Dulce, los cierros alineados siguen la tradición de los anteriores, aquí más evolucionados. Provistos de un podio que sobresale con un pequeño escalón y un entablamento de ladrillo. El abusivo color ocre o calamocha no empaña su monumentalidad.

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dos ventanas

Dos antiguos ejemplos de la arquitectura arahalense. A la izquierda, una ventana de la calle Pozo Dulce, que todavía resiste en pie, probablemente del siglo XVIII. Se puede ver el alto podio en que se transforma el antepecho y las molduras alabeadas del entablamento. Detras de la reja habría una celosía de madera.  A la derecha, muy próximo, en la calle Madre de Dios, un cierro del siglo XIX, magnífico a pesar de su deterioro. Entre ambos se puede apreciar la evolución de ventana a cierro.

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Otros dos ejemplos como los de arriba. Una ventana y un cierro antiguos,que se hallan casualmente juntos, en la calle de la Cruz. La ventana de la izquierda mantiene los elementos clásicos de la ventana dieciochesca, con su antepecho hasta el suelo. Podemos ver una celosía de madera, de las que ya quedan pocas en el pueblo. Esta celosía, a través de la que se puede ver sin ser visto, evolucionará hacia el cierro de la derecha, con su estructura de madera, cristales, postigos y visillos.

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La pureza y simplicidad de una casa del siglo XVIII se aprecia en esta de la calle Misericordia, camino del Cristo. Ni ventana ni cierro, sino un elemento de transición. Un gran antepecho hasta el suelo sostiene la rejería estrecha muy pegada a la pared, coronada por un entablamento de ladrillo. También contenía una celosía, que con el tiempo ha sido sustituida por una persiana. Es interesante observar esta casa, ejemplo bien conservado de una arquitectura que practicamente ha desaparecido de Arahal.

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cierro magdalena

Próximo a la parroquia de la Magdalena, este cierro antiguo en el que podemos observar la integración de sus materiales con los de la fachada encalada. El sencillo podio del antepecho contrasta con un entablamento de numerosas molduras, que acaban en un filete de ondas, probalemente metálicas, también encaladas. La madera de color marrón oscuro y su conservación en el tiempo, dan idea de su antiguedad.

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Enfrente del anterior, dos cierros de la mismas características en una fachada actualizada. Ambos con un voluminoso entablamento en los que la utilización del color favorece su monumentalidad. En Arahal, como en todos sitios, el buen sentido común hace que se sigan unas pautas mínimas para la conservación de una casa antigua. No hace falta mucha fantasía. Las exageraciones y pretensiones son peligrosas.

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En esta casa de la calle Madre de Dios nos encontramos unos cierros modernos de mediados del siglo XX pintados en verde. Un concienzudo trabajo de rejería ha permitido introducir elementos curvos y alteraciones en los barrotes para mayor vistosidad. La base del cierro superior contiene azulejos decorativos. Aquí, la labor de constructor y herrero se han unido en una mayor ambición ornamental.

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Dos ejemplos de cierros realizados en la actualidad siguiendo la tradición. Arriba, cierros de una casa de  la calle Maria Beltrán en los que vemos los mismos elementos que en los antiguos, salvo la utilización de nuevos materiales. Sobre un podio muy bajo, a ras del nivel de las habitaciones, se ha colocado una rejería de fundición, no de forja, con un acabado pavonado. El ladrillo de podio y zócalo está tratado para rechazar el agua. En la imagen de abajo,unas casas familiares de la calle de la Iglesia, se repiten las mismas características. La posibilidad de construir con formas antiguas pero con materiales modernos hace que perviva la casa tradicional sevillana en el pueblo. La calle de la Iglesia tiene buenos ejemplos.

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Coches contra cierros podría titularse la imagen de arriba. En una calle de la Huerta Perea, vemos como en casas de  reciente construcción los cierros son sustituidos por coches subidos a las aceras. En algunas de ellas, los cierros están en el piso de arriba, una forma de huir del ruido de abajo. El llamado parque automovilístico incide mucho en la vida cotidiana arahalense.

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Ceca de Arahal

septiembre 12, 2009

Arahal fué ceca durante la guerra civil, es decir, fabricó moneda de curso legal entre los nacionales. La palabra “ceca” viene del árabe “sikka”, que significa troquel, y eso fué lo que hizo Arahal durante la guerra, troquelar trozos de metal con diferentes valores. No era nada excepcional, en la guerra civil muchos ayuntamientos de ambos bandos crearon sus propios billetes y monedas que pusieron en circulación para generar liquidez en aquellos tiempos complejos y difíciles. Ese dinero, que hoy puede parecer sorprendente, formó parte de la vida de muchos españoles y hoy es objeto de coleccionismo numismático.

En la provincia de Sevilla, perteneciente a la zona nacional desde comienzos de la guerra, hubo cinco municipios, Arahal, Cazalla de la Sierra, Lora del Río, Marchena y Puebla de Cazalla, que acuñaron su propia moneda, circulando por estos pueblos y los de su alrededor. Son  las conocidas “cecas de emergencia de la guerra civil”.  En su ceca, Arahal acuñó las tres monedas siguientes:

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2 PESETAS (latón)

Troquelada en latón, como las demás, ésta era la de más valor. En el anverso se leía AYUNTAMIENTO ARAHAL alrededor de 2 PESETAS. El reverso estaba sin acuñar. Medía 30 mm. y su año de fabricación fué 1938. Las monedas de Arahal son de una gran simplicidad, sin ningun elemento decorativo. Eran de verdadera emergencia y sin ninguna preocupación estética, lo que no les quita valor actualmente, pues éste en el coleccionismo depende de la escasez.

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1 PESETA (latón)

El segundo valor era el de 1 peseta. Más pequeña que la anterior, medía 25 mm. y conservaba el mismo lema, AYUNTAMIENTO ARAHAL alrededor de 1 PESETA. También de latón y también fabricada en 1938.

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50 CENTIMOS (latón)

El último valor era el de 50 céntimos. Su medida era de 20 mm. y el lema de AYUNTAMIENTO ARAHAL alrededor de 50 CENTIMOS se ve más concentrado en el pequeño espacio de rotulación. El año de fabricación también fué 1938.

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Aquí arriba, un estuche de numismática conteniendo el juego completo de la ceca de Arahal. Entre los coleccionistas existe una gran aprecio por la ceca arahalense y su rareza. El último precio que conozco para este conjunto, en buen estado, es casi de 1000 euros, que indica la estima para estas monedas bélicas.

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Entre los pueblos sevillanos con ceca en la guerra civil muestro aquí las de la Puebla de Cazalla para compararlas con las de Arahal. Las monedas de Marchena son muy parecidas a las de Arahal. Estas de la Puebla son de 1939, de menor valor (25 céntimos), pero de medida similar a la peseta arahalense, incorporando algún elemento decorativo en el anverso, como el yugo y las flechas junto al lema AÑO DE LA VICTORIA. El reverso muestra  25 CTS rodeado por un circulo de puntos. La de Arahal sólo estaba troquelada en el anverso.

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La “rubia” era la moneda de peseta del gobierno republicano. La de arriba está acuñada en 1937. Su nombre deriva de la efigie que muestra la alegoría de la República, así como del color amarillo en que se hizo. En el reverso, un ramo de vid. Tiene un diametro de 23 mm. y un peso de 5 gramos. Con el avance de la guerra también fué desapareciendo y en algunos casos fué sustituida por monedas de cecas municipales, a veces realizadas en ínfimos materiales. En aquella época los españoles decían que esta moneda era la perdición del hombre, ya que contenía los tres elementos que más deseaba: la mujer, el vino y el dinero.

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Referencias bibliográficas:

Monedas españolas. Maravedis.org

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Olivicultores y aceiteros

septiembre 2, 2009

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A “olivicultores y aceiteros” está dedicado este libro, obra de un ingeniero industrial, Guillermo J. de Guillén-García, que llegó a ir comisionado a la Exposición Universal de Paris de 1900 con el tema del aceite. La edición que poseo, El olivo, la aceituna y el aceite es la 3ª, de 1925, y existe otra anterior de 1917, pero los datos que muestra son de 1888, año de su probable redacción. El autor intenta escribir una obra moderna y actualizada  sobre el cultivo del olivar y manifiesta “que se ha procurado que sea eminentemente práctica, y por tanto se ha suprimido muchas cosas… ¿qué sacariamos en exponer maquinaria que ya no sirve?” También a nosotros nos parece muy antigua la maquinaria que se ve en este libro, pero eso no quita para conocer el modo en que nuestros antepasados cultivaban el olivar.

Lo primero que observamos en un manual sobre el olivo de finales del siglo XIX es la poca importancia de la aceituna de mesa y su dedicación a la producción de aceite. De todas formas, el autor dedica un breve capítulo a la aceituna y su curación.

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En el primer capítulo el autor define el olivo y la aceituna. Habla del origen del olivo en el Asia Menor y su introducción en España en la antiguedad. Es interesante un extenso listado de nombres vulgares unidos al científico que les dan a las aceitunas en las provincias españolas, extendiéndose a los nombres franceses e italianos.

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También interesante es el capítulo del area de cultivo. En un cuadro se ve la extensión de terrenos plantados de olivos en 1888 por provincias. En esta época la mayor extensión es la de Córdoba (191. 045 hectáreas), le sigue Jaén (173.019 hectáreas) y la tercera es Sevilla (169.2263 hectáreas).

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“El olivo que no se poda se convierte en árbol de madera; toma grandes proporciones y disminuye en la producción de la aceituna…” Así comienza el capitulo de Poda, limpia y tala. El autor dice cosas muy interesantes al respecto, que a veces resultan hasta poéticas: “El olivo debe dejarse de tal manera que el aire circule por su interior y le penetren los rayos del sol”. Y se lamenta: “Pocos son los podadores inteligentes; la mayoría, más que podadores, parecen leñadores…”

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En el capítulo titulado Plagas y enemigos del olivo, dice: “Muchos son los animales perjudiciales del olivo: unos comen el fruto, otros atacan los retoños y algunos destruyen la madera. No son sólo los insectos los que atacan el olivo… ” Y cita una serie de aves: cornejas, mirlos, cuervos, grajos, palomas, etc.  También al estornino, del que reproduce una imagen. Aunque reconoce que pájaros como el mirlo o el tordo no sólo comen aceitunas, sino también insectos perjudiciales para el olivar.

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Los insectos perjudiciales para la aceituna estan encabezados por la mosca y el gusano del olivo. A éste dedica capítulo aparte y dice que es “el que más daño causa a la cosecha del olivo…” Durante la primavera vuelan las moscas del olivo alrededor de la flor y cuando la aceituna está formada, ponen sus huevos debajo de su epidermis. De los cientos de huevos que han puesto salen los gusanos o larvas que pueden destruir todo un olivar. También habla de la tiña o palomilla del olivo, que ataca el hueso y la hoja. O del pulgón blanco, que ataca la flor del olivo. Los que comen las hojas, como la cochinilla del olivo, y los insectos que atacan la madera, como el gorgojo del olivo o el barrenillo.  En una época en que no había muchos remedios químicos, el autor recomienda abonar bien la tierra, fortalecer el árbol y ayudar a los pájaros comedores de insectos.

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Sobre la molienda de la aceituna, las máquinas o aparatos más empleados son los de piedra, los cuales tienen la ventaja de que muelen muy bien, y cuando se deforman con el uso se pueden arreglar repicando su superficie. Además, no ceden al aceite ningún gusto extraño. Son los típicos conos truncados de piedra que giran alrededor de un árbol y sobre una piedra solera.

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Otro molino para moler la aceituna es éste con piedra solera y tres rulos combinados, que hay que mover con vapor u otro motor. El autor aclara que “los molinos de un rulo pueden moverse con una caballería. Los de dos, con dos caballerías o por motor de vapor. En los molinos de tres rulos, si es posible, las transmisiones (eléctricas) serán subterráneas y así se evita que pueda haber desgracias…” Es el dilema de esta época en que la fuerza eléctrica no está desarrollada, es cara y peligrosa. Este molino estaba fabricado en Barcelona.

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En estas fotografías se muestra la utilización en nuestros días de los molinos que aparecen en el libro. A la izquierda la tracción animal: un asno girando alrededor del árbol y de la piedra solera. A la derecha, los rulos del molino en pleno proceso.

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Arriba, máquina deshuesadora de finales del siglo XIX, que al contrario de lo que se pueda pensar no está hecha para la aceituna de mesa. Dice el autor: “La almendra del hueso de la aceituna da un aceite muy malo; separemos esta almendra o el hueso que contiene la aceituna, sujetemos a la molienda sólo la carne o pulpa de la misma y así obtendremos un aceite más fino y limpio” Pero termina reconociendo que esto es difícil pues no hay deshuesadoras perfectas, o no limpian bien el hueso o se obstruyen continuamente.

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Referencias bibliográficas

El olivo, la aceituna y el aceite, escrito por Guillermo J. de Guillén-García. (2ª edición, 1917)

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