Otros olivos

mayo 9, 2010

Olea europaea es el nombre científico en latín que utilizan los cultivadores de bonsáis para los olivos diminutos. Olea de aceite y Europaea del continente de su procedencia. Puede parecer un poco pretencioso pero el mundo de los bonsáis se rige por un respetuoso ceremonial que comienza con el nombre del árbol cultivado. El olivo, debido a su vigor y resistencia, a la belleza de su madera seca y a la diversidad de sus formas, se ha convertido en uno de los bonsáis más preferidos.

Procedentes del Japón, los bonsáis muestran el arte de criar árboles y plantas reduciendo su tamaño mediante técnicas y procesos como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado, etc., y modelando su forma para crear un estilo que nos recuerde una escena de la naturaleza.

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Esquejes y pre-bonsáis

Para iniciarse en los olivos bonsáis hay que recurrir a esquejes a finales de invierno, o de forma paciente, a semillas. Es interesante verlos nacer, pero lo habitual es que el jardinero de bonsáis busque el esqueje en un vivero, con tres, cuatro o cinco años. Los retoños, llamados pre-bonsáis, son olivos jóvenes que presentan una corteza lisa de color gris plata, que se tornará más oscura conforme pasan los años, a la vez que aparecen estrías y fisuras. Los cultivadores de bonsais anhelan el tronco de los ejemplares más viejos, nudoso y retorcido, con su característica base ancha y el aspecto poco esbelto.Así como las ramas, gruesas e igualmente retorcidas y nudosas. En ejemplares viejos no es raro encontrar troncos o ramas ahuecados.

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Cultivo de los olivos bonsáis.

Situación

El olivo es un árbol que necesita estar situado a pleno sol, en un lugar bien aireado. El viento no representa un gran problema, pero al ser un árbol mediterráneo no soporta bien el frío o las heladas, ante las que requiere una cierta protección.

Ya sabemos que el olivo es una planta heliófila, amante del sol, y, que tiene que estar expuesta en el exterior en primavera y verano, evitando que la tierra quede completamente seca. Los olivos aguantan el sol porque las hojas maduras elaboran una especie de cera que los protege de las altas temperaturas y evita la pérdida de agua por evaporación.

Durante el invierno se puede proteger de temperaturas más bajas en algún sitio resguardado, como un invernadero, pero vigilando que la temperatura no sea demasiado alta para que los brotes no comiencen a crecer fuera de temporada. No obstante, los olivos pueden aguantar heladas puntuales durante 1 ó 2 días.

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Alicates, tijeras, alambre y vitaminas para el primer riego.
Falta el gancho para desenredar las raices.

Riego

El olivo bonsái no necesita mucha agua. Es un árbol que resiste bastante bien la sequía, aunque es necesario mantener un riego moderado y constante, sobre todo en época de brotación, que puede reducirse en invierno. Conviene disminuir el agua en los olivos que están enraizando, por la propia falta de raíces, lo mismo que después del defoliado al disminuir la evaporación.

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Abonos

El abonado debe realizarse en los periodos activos de primavera y otoño. Especialmente en otoño. Se puede empezar el abonado en primavera, de forma suave, y suspenderlo durante los meses de calor, reiniciándolo de nuevo en otoño. Hay que tener en cuenta que el abonado otoñal es muy importante porque aporta la reserva necesaria para la siguiente brotación de primavera. El abono no tiene que ser muy abundante al no requerir el olivo suelos muy ricos. No hay que abonar olivos trasplantados, hay que esperar a que broten.

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Ramas florecidas de un olivo bonsái.

Poda

La poda es fundamental en los bonsáis pues de ella depende el aspecto estético que el autor quera darle a su árbol. El olivo soporta bien casi cualquier tipo de poda, con la condición de que se realice en primavera. Normalmente se debe hacer antes de que el árbol tenga actividad vegetativa. Como son abundantes los brotes que nacen en el tronco, hay que controlarlos, incluidos los chupones que surgen desde la base pues pueden resultar inconvenientes para los propósitos del jardinero. La teoría es que cuando el brote tiene 7-8 pares de hojas, cortar dejando 2-4 hojas con el fin de equilibrar su vigor. Las intervenciones sobre las raíces se pueden realizar desde el trasplante. Nunca se podan o desfolian ramas tiernas pues al no haber subido la glucosa no tendríamos resultados y los nuevos brotes serían débiles. Los cortes se deben cubrir con pasta selladora, procurando eliminar los brotes de la base del tronco para no restarle savia al resto del árbol.

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Plagas

El olivo es un árbol bastante resistente a las plagas, aunque es sensible a algunos ataques bacterianos, que son causantes de la aparición de agallas y abultamientos en el ramaje. Las plagas más importantes se deben a arañuelos o picabrotes (pequeños gusanos de 5 a 10 mm), a la cochinilla del olivo ya otros. Entre las enfermedades, destacan las verrugas o agallas del olivo (Pseudomonas syringae), que son unos bultos que no matan al árbol, aunque un exceso de ellos lo debilita. Hay que quitar las verrugas y tratar las heridas y las herramientas utilizadas con un desinfectante. Por otro lado, está el Repilo, que es un hongo que se manifiesta en las hojas en forma de manchas marrones con una aura amarillenta. El tratamiento consiste en un fungicida con cobre.

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Alambrado

El alambrado ayuda a conducir y dar forma al olivo. Al ser un árbol fuerte se pueden efectuar en cualquier momento, aunque mejor en época de descanso. Siempre es preferible alambrar ramas jóvenes, que en 15 días toman la posición adecuada, que intentar hacerlo con ramas viejas y sin vigor pues el alambrado aún les restará más y no se conseguirá una posición tan perfecta. Si la rama es muy gruesa, para evitar la rotura hay que efectuar un pequeño masaje hasta que ceda, y, en cualquier caso, dejar de regar dos días antes y así las ramas serán más flexibles.

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Estilos

El olivo es uno de los pocos árboles que se pueden modelar en la mayoría de estilos de bonsái, incluyendo los de “madera muerta”. En principio, los estilos que recomiendan los expertos son “Inclinado”, “Cascada” y “Tronco Doble”.

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Un olivo bonsái de diez años puede valer más de 100 euros y un bonsái de cierto tamaño (80 cm., por ejemplo) llega a los 500. El de arriba ya ha pasado su etapa de pre-bonsái y el autor ha elegido una floración clásica, con un tronco rectilíneo que soporta una copa de forma cónica.

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A este bonsái de tronco inclinado se le suele llamar “olivo mistral”. La curvatura del tronco por el efecto del viento quiere trasmitir la lucha del árbol en la naturaleza. El autor ha ido modelando pacientemente las estrías del tronco para resaltarlas, a la vez que ha podado ramas y hojas para inclinarlas a un lado. No es este el caso, pero a veces los bonsáis olivos se alejan excesivamente de las formas de un olivo normal y parecen otro tipo de árbol.

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Luis Vallejo, maestro de bonsáis, en el Museo de Bonsáis de Alcobendas (Madrid) con ejemplares de más de un metro.

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En este video se puede ver brevemente la forma de modelar las estrías del tronco de un olivo bonsái. El jardinero, en su taller, provisto de las herramientas adecuadas, parece que esculpe una talla en madera. Siempre con cuidado de no dañar al ser vivo que es el árbol. (Trabajo de bonsái yamadori de olivo. Andres Bicocca).

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Una exposición de bonsáis olivos en Mallorca. Es interesante pues se pueden ver las numerosas formas que puede adaptar el árbol milenario a manos de estos jardineros.

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Referencia bibliográfica:

http://es.wikipedia.org/wiki/Bonsái

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