El sepulcro de San Fulgencio

junio 30, 2010

Arahal está presente en un raro y poco conocido libro de Eugenio Noel, titulado “Aguafuertes ibéricas”. Fue editado en 1926 y contiene ocho artículos con temas andaluces, entre ellos uno sobre el pueblo, “Sepulcro de San Fulgencio en Arahal”, un breve apunte de viaje en el que el escritor comprueba que el sarcófago que sirvió para contener los restos de San Fulgencio estaba siendo utilizado como fuente y abrevadero. Corresponde a una estancia de E. Noel en Arahal el 5 de noviembre de 1920, que encontramos reflejada en su diario (Diario Intimo, pag 271).

El apunte sobre Arahal va acompañado de otros artículos referidos a pueblos cercanos: Marchena, Alcalá de Guadaira, Las Cabezas de San Juan, etc. Son apuntes tomados por el escritor en sus viajes por Andalucía como conferenciante, ya citados aquí anteriormente (VER). Como indica el nombre del libro, es una imagen en aguafuerte la que se ve en estas notas, destilando un sentimiento de pesimismo ante el abandono del patrimonio artístico en algunos lugares. El del pueblo vecino se titula “Un rincón en Marchena” y describe el deterioro y ruina del palacio de los Osuna. En “Castillo de Belalcázar” critica la facilidad del desmantelamiento de sus piedras para utilizarlas en la construcción. La misma tristeza se repite ante la desaparición de los molinos de Alcalá de Guadaira. En esta línea está lo escrito sobre Arahal y su sarcófago-abrevadero.

Arriba, el apunte completo aparecido en Mundo Gráfico el 29 de septiembre de 1920, seis años antes de que se editara el libro. Son tres pequeños artículos bajo el título de “Tríptico Ibérico”. El artículo de Arahal va acompañado por el citado de Marchena. A ambos se refiere el escritor en su diario: “…En El Arahal, como en Marchena, no han olvidado dos artículos míos que dediqué a ellos, y ahora los vuelven contra mí. La mayor parte de los jóvenes que me leen y conocen, se fueron a servir a Melilla.” Y continúa con su negra situación personal: “En El Arahal, con 50 pesetas nada más… ¿Y mis dos nenes? Yo, que no tengo un céntimo, he de oir en el Casino, solitario, a dos bestias, cómo se reparten cuarenta mil duros. Bordeando el suicidio, así, el suicidio…” Este párrafo resume la miseria del escritor en su recorrido por los pueblos, dando conferencias incomprendidas y buscando algunas pesetas con que alimentar a su familia. Pero sin renunciar a la crítica de aquello que no le gusta. En este viaje, los jóvenes protectores arahalenses (¿quiénes serían?) estaban en Melilla haciendo el servicio militar y el escritor se encontraba solo en el Casino y sin dinero.

Pero el sarcófago que cita Noel como perteneciente a San Fulgencio no era tal. Esta sepultura, encontrada en el siglo XVII, es citada ya en la antiguedad por varios autores. Cuando lo vió E. Noel, el sarcófago llevaba “descubierto” tres siglos y sus inscripciones leídas y estudiadas. Fue hallado en 1625, en el sitio que luego se llamaría Callejón de Paradas. En aquel lugar quedaría convertido en pilón y abrevadero, recogiendo las aguas de la fuente de El Faro, al lado de dicho Callejón.

El aprovechamiento del sarcófago como fuente viene de muy antiguo. M. Serrano Ortega en su libro Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla (1911), dice del Arahal primitivo: “Se han hallado en diversas ocasiones algunos restos romanos, mas lo más notable ha sido un sepulcro cristiano del VI siglo, que á la entrada de la villa cavando en un predio se halló en 1625, conteniendo restos humanos, con su tapa de encubrimiento y la correspondiente inscripción de Fulgencio, monje muerto en 581, sirviendo hoy de abrevadero o pilón á la fuente llamada del Faro, siendo todo él de alabastro”.

El primero que lo estudia es un contemporáneo de su hallazgo, Antonio Bohórques Villalón, autor de los Anales de Morón (1633-1642). En ellos estudia la historia de su pueblo y, entre los restos arqueológicos de la zona, el sarcófago encontrado en Arahal (“…lo pongo en este libro por haber sido aldea de Morón”). Es en el capítulo dedicado a los godos donde analiza las inscripciones del sepulcro de Arahal, mostrándonos los dibujos de la tapa del sarcófago, con los nombres de Hilduarens, goda cristiana (muerta en 474) y el monje Fulgencio (muerto en 593). A lo que añade: “cuyos huesos se hallaron en la villa del Arahal, en una caja de piedra de la forma de una sepultura, con una cubierta también de piedra escrita por ambos lados, que hoy está en la parroquia de aquella villa…” O sea, que enseguida se supo quienes estuvieron enterrados en el sarcófago. Al estudio de A. Bohórques siguió el de otros, como Fernando Morillas o P. Gutiérrez Bravo.

En el siglo XVIII, Leandro Soler escribió un libro sobre Cartagena y su patrón, San Fulgencio (Cartagena De España Ilustrada: Su Antigua Silla Metropolitana Vindicada Su Hijo S. Fulgencio, Doctor, Y Su Prelado, Defendido…. Murcia, 1778). En él se puede leer: “De otro Fulgencio, Monge de Profesión… cuyo sepulcro se descubrió en el lugar de Arahal de la Andalucía en el año 1625. Su sepulcro tenía esta inscripción: Fulgentius. Monachus. Famulus. Christi. Vixit annos plus minusve XLV. Reccesit. In. pace. VI. Kal. Januarias. Era D. LXXXI. Y aclara: “Pero este Monge Fulgencio, que murió en la Era 81 ó año de 543, ni fue Obispo, ni Escritor”. Para que no se confundiera con San Fulgencio, obispo de Ecija y gran orador, quedando claro que este sepulcro del Faro no era del santo, hermano de san Isidoro y san Leandro. ¿Se equivocaba Noel o simplemente quería exagerar la nota satírica atribuyéndolo al patrón del pueblo?

La existencia de la tumba de un monje hace pensar que hubiera un monasterio o un retiro de eremitas por aquella zona. Pero en un estudio sobre el monacato benedictino en España, A. Linage Conde, dice; “El hallazgo en Arahal del epitafio del monje Fulgencio, muerto el 543, sin otra indicación, no nos ha parecido bastante para atestiguar alli un monasterio…” En cambio, Joaquín Pascual Barea en un estudio sobre la toponimia de Arahal cita al monje Fulgencio, “cuyo monasterio pudo estar en esta zona” y en cuya sepultura se reutilizó la lápida sepulcral de Hilduarens, cristiana de nombre germano.

Un aspecto importante del sepulcro de Fulgencio es el estudio de ese otro nombre hallado en la tapa, el de Hilduarens, nombre femenino del siglo VI, un testimonio antiguo de estirpe germánica posterior al mundo latino. M. Vera Reina, estudiando la iglesia visigoda en Morón, señala que de “los escasos testimonios epigráficos aparecidos uno alude a un personaje noble godo – Hilduarens- muerta en el 504…”. Al destacar la presencia de godos en el siglo VI en nuestra zona, señala que quizás fuesen descendientes de antiguos visigodos o tal vez los primeros intentos por parte de la monarquía goda de controlar el territorio. Y concluye que el monje Fulgencio sepultado hace pensar en “la existencia de una comunidad monástica en esta zona. Se trataría, de confirmarse esta hipótesis, del monasterio más antiguo del que tenemos noticias en la zona meridional de la península”.

Hasta ahora este rico sarcófago de alabastro era un extraño solitario sin otros restos o vestigios que lo acompañaran. Pero Arahal ha tenido suerte: en 2007 se descubrió en la Palmera, al lado del que fue Callejón de Paradas, una necrópolis. Es decir, muchos más sarcófagos, indicando la existencia de una comunidad religiosa, junto a una basílica paleocristiana. El Ayuntamiento dió este informe en 2008:

Hace unos meses, cuando se procedió a la excavación de la parte delantera del solar antiguamente ocupado por la fábrica de “La Palmera” para construir el aparcamiento subterráneo, aparecieron los restos de lo que parece ser una importante necrópolis. Esta serie de enterramientos alcanza su mayor densidad en torno a lo que con toda probabilidad son los restos de una antigua iglesia. En un primer análisis de lo encontrado, los arqueólogos datan los restos entre los siglos IV y VI.

Este hallazgo tiene una importancia extraordinaria culturalmente hablando: son los restos más antiguos encontrados hasta ahora en nuestra ciudad y, de confirmarse las apreciaciones iniciales, podríamos encontrarnos ante los restos de una iglesia paleocristiana, escasísimas en la provincia de Sevilla. Siendo conscientes de la relevancia de este yacimiento, desde la Delegación de Urbanismo hemos estado siguiendo paso a paso el progreso de la excavación. Es más, dado que todo apunta a que el yacimiento se prolonga fuera de los límites del solar, hacia debajo de la carretera de Carmona, se ha encargado un trabajo de prospección del tramo de carretera delantero a la fachada con objeto de analizar si merece la pena continuar la excavación… (Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Arahal. Marzo de 2008)

Parece como si el subsuelo de La Palmera quisiera responder al interrogante de Manuel Vera citado arriba (Los siglos V-VII en la comarca sur de Sevilla). Aún sin conocer el estado actual de excavaciones y esperando un estudio definitivo de los hallazgos, me pregunto: ¿estamos ante una comunidad eremita, paleocristiana y visigoda, muy antigua, quizás la más antigua del sur de la península? Los afortunados hallazgos en una zona como La Palmera, parecen prometerlo: este gran solar para bocoyes, intacto y sin construcciones, parece haber estado esperando al siglo XXI para mostrar su interior. ¿Cómo era esta comunidad religiosa de Arahal? ¿Cómo se llamaba este lugar antes del Ar-rahl de los musulmanes? Es evidente que a partir de ahora cambiará el estudio de la antiguedad de Arahal, alcanzando el pueblo otro grado histórico en sus orígenes. Ahora ya no estamos ante las hipótesis conocidas o los testimonios indirectos de los pueblos vecinos, sino ante restos reales. Para empezar, 60 sarcófagos que dejan su testimonio. El monje Fulgencio no estaba solo.

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Bibliografía

– Eugenio Noel: Aguafuertes ibéricas. 1926. Barcelona, Casa Ed. Maucci, s.a.

– Eugenio Noel: Diario Intimo (La novela de la vida de un hombre). Taurus, 1968.

– Revista Mundo Gráfico. 29 de septiembre de 1920.

– M. Serrano Ortega: Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla (1911)

– Antonio Bohórques Villalón: Anales de Morón. Edición de Joaquín Pascual Barea. Servicio Publicaciones UCA, 1994

– Leandro Soler: Cartagena De España Ilustrada: Su Antigua Silla Metropolitana Vindicada Su Hijo S. Fulgencio, Doctor, Y Su Prelado, Defendido…. Murcia, 1778

– Antonio Linage Conde: Los orígenes del monacato benedictino en la Península Ibérica. 1973

– Joaquín Pascual Barea: Etimología y origen del topónimo Arahal. 1997. PDF.

– M. Vera Reina: La iglesia visigoda de Morón de la Fra. PDF.

– M. Vera Reina: Los siglos V-VII en la comarca sur de Sevilla. PDF.

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4 comentarios to “El sepulcro de San Fulgencio”

  1. Manuel Garcia Says:

    Exactamente,en que fuente de Arahal, se depositaron los restos del santo? me interesaría saberlo conozco mucho arahal!gracias un cordial saludo

    • elsobrino Says:

      En ninguna. Lo que se utilizó fue un sepulcro vacío de piedra como abrevadero, en el barrio de el Faro. Hoy ya no está.

  2. sextercio Says:

    una lastima no haber sido estudiado mas.antes del descubrimiento ,aparecieron tegulas apiladas,aras para posibles enterramientos y una vasija de barro con una granada.

  3. Carlos Montero Says:

    Interesantes datos,sobre la historia de arahal.
    He encontrado diversas paginas web,donde aparece arahal con un nombre que no es habitual. estas paginas tratan,del pueblo tartesso,luego turdetano,
    aparece arahal con el nombre de attisaga.
    le dejo un link de los muchos que hay.
    http://encyclopedie.arbre-celtique.com/attisaga-5471.htm


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