Archive for noviembre, 2010

Origen de un pueblo llamado (El) Arahal

noviembre 19, 2010

Es necesario volver al estudio del historiador Joaquín Pascual Barea y su investigación del origen topónimico de Arahal. Citado de pasada en una entrada anterior, he querido analizar más profundamente este trabajo, que no sólo nos acerca al significado genérico del pueblo sino que traza interesantes teorías sobre sus comienzos. Este trabajo, colgado en internet y abierto para todo el que quiera leerlo, se titula “Etimología y orígen del topónimo Arahal” y fue publicado en 1997 en la revista de estudios árabes e islámicos al-Andalus, una publicación de la Universidad de Cádiz, de donde él es profesor(1).

“…sobre una colina, que tiene en su cima una extensa planicie”

.

Arahal, con artículo y sin artículo

El estudio de Pascual Barea comienza con un dato curioso. Cuenta que una delegación del ayuntamiento de Arahal fue a consultar a Braulio Justel, compañero suyo en la Universidad de Sevilla, sobre la utilización del artículo en el nombre del pueblo, si era apropiado quitar el “El”. Justel les explicó que la palabra Arahal, derivada del árabe “al-rahal”, ya llevaba el artículo “al”: cuando se dice El Arahal se está repitiendo dos veces el artículo, o sea,  “El El-Arahal”. En la anécdota no se dice si los del ayuntamiento quedaron satisfechos con la explicación. La cuestión es que en el pueblo siempre se ha rechazado el artículo, por considerarlo de mal gusto, y hoy practicamente ha desaparecido. Los que consultaron a Justel querían un cierto apoyo linguístico para poder rectificar el nombre. Algo innecesario pues la rectificación ha sido durante años tácita y popular. Observo, por el contrario, que Pascual Barea escribe siempre El Arahal en su trabajo.

Pero lo que interesa es su estudio de “Etimología y orígen del topónimo Arahal”, donde desarrolla una interesante investigación en varios apartados, que voy a tratar de analizar en el más breve espacio posible.

Etimologías propuestas para la palabra “Arahal”

El autor comienza su estudio analizando la palabra Arahal según la han interpretado diferentes autores a través de la historia. La primera vez que aparece documentada, en 1342, como “El Arrahal”, un siglo después de las conquistas de Fernando III, conserva el nombre genérico árabe del lugar, arabismo que en castellano medieval significa “la majada” o “el hato” de ganado.

A partir de ahí surgen distintas interpretaciones. En 1633 Bohorques* en sus Anales de Morón escribe: “este nombre Arahal paresce también hebreo, y significa “olor de Dios”, porque, como consta del Rabino, Arah significa “olor” y Al, “Dios”. En 1835 Arahal es identificada como “Arialdunum” por Miguel Cortés*, nombre celta que cita Plinio y que estaría en algun lugar entre el rio Betis y el Mediterráneo. En 1850 Pascual Madoz* piensa que “arahal” era palabra ibérica. En 1886 Eguilaz*, el más acertado, dice que Arahal es palabra árabe, derivada de “ar-rahal”. Y ya en el siglo XX, en 1939, aparece la disparatada opinión de Jaime Oliver Asín, cosiderándola proveniente de “Ara”, que en vasco significa “llano”, fundándose en el emplazamento del pueblo sobre una colina, que tiene en su cima una extensa planicie.

Mapa actual de Arahal con la señalización en color donde estaría el “rahal”, lugar donde comenzaría la formación del pueblo en el siglo XIV.

.

Historia documentada

Una vez estudiadas las propuestas para el significado del nombre del pueblo, Pascual Barea establece la existencia de Arahal a partir de los documentos históricos. Comienza dejando claro que Arahal “no existe” en la conquista de Fernando III. El rey santo no conquista ningun Arahal. El Repartimiento de Sevilla, que recoge los nombres de las poblaciones y cortijos de la zona a mediados del siglo XIII, no menciona El Arahal, lo que indica que no sería importante el lugar.

En 1403 aparece el nombre de Arahal en las Actas Capitulares de Morón de la Frontera: “oficiales e omes buenos rescibieron de Martín Ruyz, jurado de la dicha villa, trescientos maravedies que traxo del Arahal…” Lo que hasta entonces habían sido casas de campo en una loma, ahora tiene mayor entidad. Pascual Barea calcula que si en Morón había entre 200 ó 300 contribuyentes, en Arahal habría unos 80 vecinos pecheros. (pecheros son las personas obligadas a pagar impuestos al rey -de pecho o tributo-, en contraposición a los nobles que no tenían que hacerlo). Estos 80 “pecheros”, que serían el origen de la población del pueblo, habrían llegado con un asentamiento realizado a mediados del siglo XIV en la zona de El Faro, alrededor del abrevadero para el ganado (2), donde ahora se ha encontrado la necrópolis visigoda.

“Ar-rahal”

Está claro que el étimo de Arahal, la palabra de donde deriva, es “Ar-rahal”. Ésta procede del sustantivo árabe “rahl”, término que significa “lugar donde se hace alto en el camino”, pero con amplio significado: un campamento, una granja, un hato, un redil o una majada de pastores. En los repartimientos de las tierras de los musulmanes se utilizó bastante este nombre. En Aragón, Valencia, Murcia y Mallorca encontramos “rahal” como masía o granja, un lugar con una o pocas casas. Con el tiempo terminarían llamándose “rafal” o “rafales”.

Pascual Barea descarta que este “rahal” sea un lugar de descanso para viajeros. Eso era Basilippo, a siete kilometros de distancia, en una de las vías romanas de comunicación de la Bética. Pero “rahal” no es en toponimia árabe fonda o mesón para viajeros, menos aún en los siglos de frontera insegura que siguieron a la reconquista.

Ruinas de piedra de antiguo redil o “rahal” para guardar el ganado.

.

Significado de “redil” (“rahal”)

Mayor sentido para el significado de “rahal” es el de “lugar donde se junta el ganado”, o lugar donde se celebra una feria del mismo (de donde viene la palabra aún vigente de “real”). Según Escolano, “rahal” puede ser una majada en la orilla de un rio, significado que viene bien a Arahal por su proximidad a un pilar y a un arroyo. Por tanto, “rahal” fue primero un lugar apartado donde los pastores reunían sus rebaños.

Poblamiento de Arahal

Que todavía en el siglo XIV se utilizará la pronunciación árabe original, “ar-rahal”, indica la influencia en esta zona de los habitantes hispano-musulmanes, expulsados de sus propiedades y dedicados al cuidado de rebaños. En Arahal, al contrario que en otros lugares poblados con nombres castellanos en el siglo XIV, se supone que sus habitantes llamaban así a este lugar, “rahal” o “ar-rahal”, y que los colonos castellanos adoptaron y aceptaron el nombre.

El artículo de Arahal

El artículo de Arahal también es indicativo del origen del pueblo. Si “Ar-rahal” hubiera sido una población o fortaleza, habría sido Arahal y no El Arahal. Está claro que “Ar-rahal” era hacia 1300 majada o redil, un arabismo génerico y no un topónimo árabe, un nombre común y no un nombre de lugar.

Pascual sostiene que el poblamiento de “Ar-rahal” es espontáneo, después de la marcha de los mudéjares y de haber quedado muy deshabitada la frontera. Lo que contradice a Patricio Gutiérrez Bravo y a otros que atribuían el origen de la población a la Orden de Alcántara. Esta y otras ordenes promovieron la repoblación de estos lugares contra los ataques árabes hasta mediados del siglo XIV, pero no hay ninguna razón para pensar en un poblamiento organizado en “Ar-rahal”. Toda esta zona, antes de la desaparición de la fontera y el adecuado aprovechamiento agrícola, se dedico a la actividad ganadera. Esto era favorable para “Ar-rahal”, un lugar seguro, distante de la frontera y con agua en un llano sobre una colina. Además, el lugar gozaba de las franquezas y privilegios propios de las tierras fronterizas.

Mapas de la España medieval con el avance de la conquista cristiana: siglo VIII, Siglo X, siglo XII y siglo XIV.
.
Arahal va creciendo en el siglo XIV. Aquel lugar donde los pastores paraban con sus rebaños va convirtiéndose en importante aldea agricola y ganadera. Pascual Barea nos recuerda que Arahal siguió siendo ganadera en los siglos siguientes, prueba de ello es la importante producción de lana merina existente todavía en el siglo XVIII.

.

.

Notas.

(1) Pascual Barea se doctoró en Sevilla en 1989 y actualmente es catedrático de Filología Latina en la Universidad citada. Cuenta con el premio de Investigación Ciudad de Sevilla. Entre sus numerosos trabajos de investigación, está su edición en 1994 de los “Anales de Morón” de A. Bohorques Villalón, que tanta información contienen de los comienzos de Arahal.

(2) En una concordia con don Juan Téllez de Girón, conde de Ureña y duque de Osuna aparece “el arrahal”, escrito así, lo que hace pensar que es cuando comienza un asentamiento estable del lugar, alrededor del abrevadero de El Faro.

.

Bibliografía:

– Joaquín Pascual Barea.- “Etimología y orígen del topónimo Arahal”. Rev. al-Andalus – Magreb, 5 (1997), 255-271.

.

– Antonio Bohorques Villalón.- “Anales de Morón”. Servicio Publicaciones UCA, 1994.

– Miguel Cortéz y López.-“Diccionario geografico-historico de la España antigua”. 1835.

– Pascual Madoz, P.- “Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus …”. 1845.

– Eguilaz y Yanguas, Leopoldo de.- “Glosario etimológico de las palabras españolas de origen oriental”. Granada, 1886..

– Jaime Alvar Ezquerra.- “Diccionario de Historia de España”,  2001.

.

.

.

Anuncios

La tradición

noviembre 11, 2010

“Todo lo que no es tradición, es plagio”. Leyendo la famosa frase de Eugenio D’ Ors, grabada en el Casón del Buen Retiro de Madrid, me vienen a la mente los hierros y herrajes que veo recorriendo las calles de Arahal. Esto es, balcones y cierros que muestran la transmisión de la tradición constructiva de una generación a otra. Tradición que continúa.

Es la primera impresión de Arahal. Desde la plaza de la Corredera avanzando por las calles que se abren en abanico, sin entrar en ninguna casa, podemos admirar cierros y balcones de forja, zaguanes forrados de azulejos, cancelas y otros elementos de la arquitectura tradicional arahalense. Pero, en especial, los herrajes de las fachadas. Un agradable paseo que puede explicar la historia reciente del pueblo y su fidelidad a los cerramientos. También su evolución en el XIX y XX, mostrando la competencia entre forja tradicional y fundición.

En esta foto de hace un siglo, las fachadas de la calle Corredera muestran los enormes cierros de la arquitectura doméstica de finales del XIX en un orden repetitivo pero no aburrido. Sobresaliendo en la acera con su podio, maderas y visillos, indican la evolución de una burguesía rural hacia otra más ciudadana. Muchas casas del pueblo cuentan con un rico muestrario de la labor de la herrería en balcones, ventanas y cierros. Los más antiguos los encontraremos en el centro, pero con reformas y construcciones nuevas, se han ido extendiendo hacia el exterior con una gran fidelidad a la tradición.

.

Forja

Todo este trabajo de herrería nos lleva a preguntarnos quién o quiénes lo hicieron. Antes de la revolución industrial, el “herrero del pueblo” era un vecino importante en cualquier localidad. El herrero era artesano imprescindible para la casa y el campo, lo mismo que el carpintero. A veces eran talleres familiares, en cuyos orígenes, había gitanos herreros que habían pasado a una vida sedentaria. El arte gitano andaluz surgiría así de estos “sedentarios“ dedicados a la forja y la herrería. Recordemos brevemente a un joven Antonio Mairena trabajando en la herrería de su padre, antes de irse de camarero a una taberna de Arahal. La imagen ideal de la herrería sería el lugar de encuentro de aficionados al flamenco junto a la fragua. ¿Cómo era el trabajo del herrero, ahora que estos oficios artesanales desaparecen del pueblo y se transforman en industrias de cerrajeria instaladas en los polígonos industriales?

Mediante la forja se fabricaban los cierros y balcones, partiendo de barras cuadradas o redondas de hierro o acero. El herrero daba forma a las piezas en estado incandescente con ayuda de martillos de forjar. Para calentar los barrotes se utilizaba el fuego de la fragua. Cuando la pieza alcanzaba el calentamiento para ser forjada, tomaba un color amarillo naranja que correspondía a 1100º C y ya se podía dar forma en el yunque dando martillazos enérgicos y aplicados con destreza. Las grandes piezas se forjaban por dos herreros.

Se elegía para forjar una temperatura tan alta como se pudiera conseguir, 1100º ó 1250º C, que corresponde al color de incandescencia de amarillo claro. Si un calentamiento demasiado rápido podía producir grietas o granulación en la estructura, Tampoco había que dejar de atender la fragua para que las piezas no se enfríasen demasiado. La temperatura mínima a que se debía forjar era de unos 700º C. Si se enfriaba más (300º C por ejemplo) el barrote se volvía frágil y agrietable.

.

Fundición

Si el hierro dulce y el acero se pueden forjar, también se puede moldear. Usando hierro de fundición, que se vierte en moldes, se fabrican elementos de cierre y sustentación para la arquitectura a partir de finales del siglo XIX. Balcones, cierros, columnas y otros objetos empezaron a salir de las fundiciones. Los balcones, más numerosos, eran fabricados para todas las regiones, mientras que los cierros se localizaban en el sur. Las columnas se utilizaron en arquitectura comercial o industrial y en Arahal no existen.

Dos balaustres de balcón: de forja (izda.) y de fundición (dcha.). Es fácil distinguir las dos técnicas de trabajo del hierro, ya que en la primera se percibe el trabajo de doblegar el hierro en la fragua. Y en la segunda existen volúmenes y formas producidas por un molde. Aunque a veces hay obras fundidas o coladas que imitan muy bien la forja.

.

A la izquierda, la casa característica del agricultor en el siglo XVIII, presentan unas formas muy definidas: el cierro es aún pequeño y lleva una simple celosía de madera. A la derecha, una casa nueva utilizando el modelo de cierro antiguo.

.

A un lado de la calle predominan cierros y ventanas de forja, al otro cierros de fundición. En Arahal los cierros no parecen disminuir sino aumentar.

.

En estas dos fotografías aparecen balcones con más de dos siglos de diferencia en su realización. La simplidad de los barrotes de forja de la izquierda tienen su réplica a la derecha en el siglo XXI.

.

¿Cuál es el futuro de la rejería en esta época de globalización? Ignoro si habrá generaciones que rescaten el trabajo artesanal y hagan renacer los oficios artísticos. Mientras tanto, podemos ver productos de hierro forjado que ofrece una compañía china por internet. Los herrajes ofrecidos se adaptan a un gusto ecléctico en el que se mezclan estilos de todo tipo. Como lo importante es el coste del transporte, los barrotes y elementos decorativos se venden sueltos. El precio es muy competitivo.

.

.

.

Las cinco últimas fotografías de cierros y balcones en color pertenecen a la web del ayuntamiento de Arahal.
.

.

.