Archive for abril, 2011

La Huerta del Tío Martín

abril 29, 2011

El el 26 de septiembre de 1880 comenzaba a publicarse en El Globo un relato por entregas, con apariencia de folletín (entonces esta palabra no era tan peyorativa como ahora), titulado “La Huerta del Tío Martín”. Pero no se trataba de ninguna ficción, pues allí se narraban sucesos reales de bandoleros y criminales, en los que Arahal tenía su papel de forma indirecta. Un joven arahalense llamado José María Reina era uno de los principales protagonistas.

El relato de El Globo estaba firmado por Julián Zugasti (1), que ese mismo año de 1880 había publicado “El bandolerismo: Narraciones” (Impr. de T. Fortanet, Madrid). Una de las narraciones del libro se refería a la Huerta del Tio Martín. Julián Zugasti no era un simple narrador, sino importante protagonista de lo que allí ocurrió.

Mapa actual de la zona con la distancia entre Arahal y Casariche.

La huerta que da nombre al relato estaba cerca de la estación de Casariche, al lado de la vía del tren. Se llamaba la Huerta del Cable, ya que fue estación terminal de una línea de vagonetas aéreas que transportaba mineral de hierro desde la Mina de Corcoya. Allí vivía en 1870 el Tío Martín, Francisco Fernández Baena, su mujer, María Torres, y sus hijos. El Tio Martín llevaba una doble vida. Hombre con fama de apacible y religioso, dedicado a llevar a la plaza los productos de su huerta, utilizaba ésta, sin sospecharlo nadie, como lugar de encuentro de bandidos y secuestradores. Allí eran ocultados los secuestrados a la espera del rescate, y si no llegaba eran asesinados y enterrados debajo de las hortalizas. Pero en Casariche, al Tío Simón, lo tenían por hombre de bien y muy cristiano.

1870 fue un año de gran actividad delictiva para el Tío Martín, compinchado con bandoleros de renombre en ese momento, como “el Alberto”, “Vaca Rabiosa”, “el Maruso” y otros. Estos secuestraban a hombres de dinero y se los entregaban al Tío Martín, que los escondía en unas cuevas comunicadas por un pasadizo con la cocina de la casa. Ese año habían secuestrado a Francisco Agapito Delgado, de la Alameda, y al niño Antonio, hijo de Francisco Fernández Carmona, que era alimentado por María Torres, la mujer del Tío Martín. A éste, a mediados de abril decidieron, después de recibir doce mil reales, ponerlo en libertad cerca de Santaella. Peor suerte corrió Agapito, que después de 38 días de cautiverio y pagado el rescate, cuando iba a ser liberado, el bandido llamado “el Alberto” le quitó las vendas que le tapaban los ojos, con lo que se sintieron descubiertos el Tío Martin y su familia. Fueron inmediatamente asesinados los dos, cautivo y bandido, y enterrados en la huerta.

Arahal se convierte en ese año en uno de los objetivos de los bandidos. El día 21 de abril, “el Maruso” y “el Borrego” secuestran al joven arahalense José María Reina, hijo de un rico propietario del pueblo, y lo encierran en el soberao de la casa, no en la cueva. Esto es importante pues gracias a esto podra testimoniar del lugar de su encierro. El secuestro del joven Reina se puede leer en el fragmento de arriba del relato de Zugasti (El Globo 21 octubre 1880). Los bandidos hacen propuestas al Tío Martín de secuestrar a “Don Manuel Zayas y su pariente y tocayo don Manuel Reina, ó sus hijos…”

Es el momento en que el Tío Martín se encuentra más seguro, planeando fechorías que no parecían tener fín. Pero en este año de 1870 ya estaban sobre sus pasos. La solución de los secuestros para las autoridades estaba en encontrar el lugar donde ocultaban a las víctimas. Zugasti, azote de los bandidos de la zona, sospechando de algún lugar próximo a Casariche, envió a unos militares disfrazados de mendigos, que iban entonando una cantinela para orientar a los secuestrados, si la oían. Llegaron a la Huerta del Tío Martín días después de las muertes de Agapito y el Alberto. Cantaban muy fuerte: “¡Dios la bendiga, buena mujer! Vengo de La Alameda y voy para Casariche, y hasta ahora no he encontrado un alma caritativa que me socorra.”

El joven Reina, maniatado y vendado en el soberao, escucha la cantinela. Para eso tiene que destaponarse los oidos, algo que el Tío Martín le había prohibido, con riesgo de perder su vida. Cada vez más convencido, Zugasti estrecha el cerco a la Huerta del Tío Martín y éste, sospechando que era vigilado, decide sacar al joven arahalense de la casa, ordenando que lo maten. El “Maruso” y “el Salamanca” se lo llevan a un olivar próximo y “el Salamanca” termina dejándolo libre e indicándole la dirección de La Roda. En las declaraciones posteriores de José María Reina consta que escuchó la cantinela del mendigo y que oía cerca ruido de trenes. Zugasti actúa contra los habitantes de la Huerta del Tío Martín. Su hijo José fue el primer detenido, mientras su padre marchaba a Lucena a casa de una hija. Luego fueron detenidos su mujer y sus hijos Francisco y Antonio. El Tío terminaba fue el último cerca de Bobadilla, brindándole el favor de una fingida protección si decía cuanto supiera de los criminales a quien conocía, con el falso pretexto de atrapar a unos ladrones de ganado en Antequera.

Sorprendentemente, el Tío Martín confesó que en su huerta habían sido asesinados Francisco Agapito y “el Alberto”. Es conducido a Casariche y se desentierran los cuerpos, identificados después por familiares y amigos, quedando sorprendida la gente del pueblo, pues pensaba que “era un hombre honrado y cristiano”. En su locura criminal, el Tío Martín propuso al juez traerle las cabezas de todos los bandidos de la comarca, algo que fue rechazado. Cuando lo devolvían a la cárcel de Estepa, el 31 de julio de 1870, los bandidos quisieron liberarlo, por lo que aplicando la Ley de Fugas, la Guardia Civil lo mató en la dehesa de los Cerverales (cerca del Puntal).

Imagen de uno de los bandidos estudiados por Julián de Zugasti. Es la cubierta de un trabajo reciente sobre su archivo policial (1870). Zugasti fichó y eliminó a numerosos delincuentes.

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“El bandolerismo. Estudio social y memorias históricas” de Julián de Zugasti. Editado en Madrid en 1878, ocho años después del desenlace de la Huerta del Tío Martín.

Ver también: Familia Arias de Reina. Genealogía

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Notas

1.- Julián Antero de Zugasti y Sáenz (1839 – 1915). Nombrado jefe político de Córdoba en 1870, y con ciertos poderes sobre Sevilla y Málaga, se consagró a combatir el bandolerismo con notable éxito. Este hombre joven, ansioso por atrapar y castigar a los secuestradores y asesinos, buscó e investigó sin descanso, llegando a recibir y pagar confidentes. Contó con la ayuda de don Antonio Melero, juez de Archidona. A este le animaba el deseo de venganza pues meses antes los malhechores habían secuestrado a una hija suya de pocos años. Zugasti escribió al respecto un estudio histórico fundamental en la bibliografía , “El bandolerismo: Estudio social y memorias históricas” (3 vols., 1876-1877); también compuso “Causas del retraso de Extremadura y mejoras que deben introducirse”‎ (1862).

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En el partido judicial

abril 20, 2011

Arahal entró a formar parte de un partido judicial cuando se realizó la primera división de España en partidos judiciales, en 1834, durante el gobierno de Martínez de la Rosa. Lo mismo ocurrió para el resto de pueblos españoles. Esta transformación comenzó el año anterior, con la distribución en provincias del territorio español que hoy conocemos.

Esto ocurrió en el reinado de Isabel II, que sucede a Fernando VII en 1833, pero siendo regente en el poder su madre María Cristina, entre 1833 y 1840. Es la época en la que los liberales se asientan definitivamente en el poder y crean el nuevo Estado liberal. María Cristina encargó a Javier de Burgos la creación de una nueva división provincial en 1833, compuesta por 49 provincias.  En ellas se instalaron delegaciones de todos los organismos del gobierno, lo que suponía una desconcentración administrativa que facilitaba el gobierno del país.

Mapa de Andalucía con los partidos judiciales actualmente existentes

Para los partidos judiciales creados se crearon juzgados en manos de jueces ordinarios (letrados y de primera instancia). En 1868 existían 463 partidos judiciales y unos 8.000 municipios. Arahal pasó a depender del partido de Marchena, incorporándose en esta división borbónica que marcaría muchos aspectos de su historia moderna, como la administración de justicia, la pertenencia a un distrito electoral o el pago de la contribución, entre otros.

Mapa de España en el XVIII, cuando Ensenada comienza a hacer su Catastro. La Corona de Castilla presentaba mucha complejidad en la Meseta (en color), así como la extensión del Reino de Aragón y la configuración de lo que luego sería Andalucía, sin Huelva, Cádiz, Málaga ni Almería.

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Portada del Real Decreto y página referida a Arahal de la edición de la Imprenta Real: “Subdivisión en partidos judiciales de la nueva división territorial de la Península e islas adyacentes, aprobada por S. M. en el Real Decreto de 21 de abril de 1834”. En sus 248 páginas se establece un nuevo modelo de demarcación territorial para España que hoy todavía persiste.

El partido judicial de Marchena es actualmenter el número 13 de los 15 de la provincia de Sevilla, siendo Marchena su cabeza. Lo componen tres municipios, Arahal, Paradas y el propio Marchena. El número de habitantes para cada municipio es el siguiente: Arahal, 18.444; Marchena, 18.180; Paradas, 7.042. Total, 43.666 habitantes. En la distribución antigua (imagen de arriba) estaba incluido Fuentes, que ahora pertenece al nº 10, el partido de Ecija.

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Referencias bibliográficas

– “Subdivisión en partidos judiciales de la nueva división territorial de la Península e islas adyacentes, aprobada por S. M. en el Real Decreto de 21 de abril de 1834”

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Antiguas noticias ferroviarias de Arahal

abril 7, 2011

El paso del tren por Arahal tiene una larga historia, que se inicia en los comienzos del invento en España. Reúno aquí algunas referencias del “ferro-carril” en Arahal, todas aparecidas en el siglo XIX, conteniendo ordenes y proyectos para la instalación de este importante medio de transporte en el pueblo. Es interesante ver como los trazados del tren también influían en carreteras y otras vías de comunicación, conformando lo que sería red viaria de Arahal, tan decisiva en su desarrollo y modernidad.

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1846

Arahal aparece sorprendentemente en una noticia muy temprana del ferrocarril, apenas comenzada su explotación en España. El pueblo está dentro de una larga lista de localidades a las que se quiere adjudicar un “camino de hierro”, en lo que parece ser una idea política sin mucho fundamento. La lista, leída por el ministro de Fomento en el Senado, era esgrimida por éste como queja del “abuso de concesiones para construir ferro carriles” por parte del partido moderado desde que se apoderó del mando en 1843. Según esto, se proyectó “en 22 de Marzo de 1846, la del camino de Sevilla á Osuna por Utrera ó sus inmediaciones y por el Arahal y Marchena”. Hay que tener en cuenta que hasta 1848 no empezó a funcionar el ferrocarril Barcelona-Mataró. (La noticia está en El Clamor Público, periódico del Partido Liberal. 9-dic-1853)

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1858

Arahal es incluida en un proyecto más serio, tal como reza una Real Orden de 1858, dentro del reinado de Isabel II. En ella se autorizan los estudios de un particular, Manuel Díaz, para instalar “un ferro-carril que partiendo de Utrera y pasando por el Arahal y Paradas, termine en Marchena”. En la Orden se aclara que la realización de los estudios no supone la concesión de la línea y que se adjudicará al proyecto más ventajoso. El gobierno se había visto obligado a crear un proyecto de ley de ferrocarriles a raiz del éxito de las líneas iniciadas en España, la famosa de Barcelona a Mataró de 1848, seguida de la de Madrid a Aranjuez de 1849. Fue la llamada Ley General de Caminos de Hierro, aprobada en 1855, que autorizaba la construcción de ferrocarriles a particulares o compañías, después de ser otorgada por una ley estatal.

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1859

En el año 1859 aparece en el Boletín del Ministerio de Fomento el Pliego de condiciones particulares para la concesión del ferro-carril de Utrera á Morón. En el punto 2º dice: “Este ferro-carril partirá de Utrera, y atravesando el arroyo Guadaira, el camino de Arahal á Coronil y el rio Guadaira, se dirigirá á Morón…” Y continúa en el punto 8º: “Se establecerán tres estaciones: una en Utrera, otra inmediata al camino del Arahal á Coronil y la tercera en Morón…” En el Pliego aparecen detalles de como sería el funcionamiento de la línea, entre ellas las tarifas de precios en reales para viajeros, animales o mercancías (aquí abajo).

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Vagón de viajeros de la compañía Caminos de Hierro del Norte, constituida en el año 1858.

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1864



En una “Guía del viagero por el Ferro-carril de Sevilla á Cádiz” editada en 1864 se menciona “la benéfica influencia de la locomotora” y la importancia que tendría para el avance de algunos pueblos. “Póngase en contacto con la vía férrea el Arahal, Cazalla, Constantina, Ecija, Estepa, Marchena y Osuna, pueblos de los más ricos de la península, por medio de cómodas carreteras, y se aumentará hasta el infinito la riqueza de esta provincia…” El argumento de la riqueza de algunos pueblos era una de las razones que se esgrimía con facilidad para incluirlo en los proyectos ferroviarios.

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1864

En esta crónica parlamentaria se da cuenta de la aprobación del proyecto de ferrocarril Utrera á Morón, terminando en Osuna, que había sido impugnado por los pueblos de la línea Arahal á Sevilla, por considerar mejor otro recorrido. (Esta nota está publicada en una Gaceta de los Caminos de Hierro de 1864).

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1863-64

Diario de las sesiones á Cortes de 10 de marzo de 1864 en que tomó la palabra el diputado Sr. Bedmar diciendo que “el ferro-carril es un beneficio, ó una necesidad mejor dicho, que reclamamos para los pueblos del Arahal, Paradas, Marchena y Osuna, pueblos de ferocísimo suelo, de numeroso vecindario, que tienen que exportar todos sus frutos á Sevilla, de donde llevan todo lo necesario para su manutención y subsistencia. Estos pueblos tienen hoy un camino malo…”

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1864

Estaciones establecidas según una Gaceta de los Caminos de Hierro de 1864. Para Arahal se creó una estación de segundo orden. El conjunto quedaba así: “Tres de primera clase en el punto de empalme, Marchena y Osuna, y tres de segunda en Arahal, Paradas y Puebla de Cazalla”.

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1868

Horarios del tren de Arahal en la línea de Osuna, según aparece en una Gaceta de los Caminos de Hierro de 1868. Arahal tenía un tren por la mañana y otro por la tarde.

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1882

El ferrocarril afecta al trazado de carreteras. Real Decreto de 1882 en el que se establece que la carretera desde Alcalá de Guadaira al ferro-carril de Córdoba á Málaga por Marchena, Osuna y Estepa queda sustituida por la de Alcalá de Guadaira al ferrocarril de Córdoba á Málaga por Arahal, Puebla de Cazalla y Estepa.

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Antiguo furgón de cola

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