La marquesa de Arahal y otros personajes

noviembre 24, 2011

La elección que hacen los escritores de sus personajes resulta generalmente un misterio para el profano. Esto no impide que a veces se sienta curiosidad por conocer el proceso creativo que le ha llevado a elegirlos, como es ahora mi caso con la utilización del nombre de Arahal en la literatura. Si hacemos un recorrido bibliográfico, es fácil encontrar el nombre del pueblo, no ya como apellido de algún personaje -como el Felipe Arahal de Laffón (1)-, sino en rebuscados títulos de marquesados y ducados. Lo que hace preguntarme si Arahal suena tan bien en el terreno de la genealogía.

Sin mucho buscar, podemos encontrar el título del pueblo en varias obras literarias: hay una marquesa de Arahal que vive en Madrid a mediados del siglo XIX; unos condes de Arahal, más lejanos en el tiempo, aparecen en una novela histórica sobre la Inquisición; un condado de Arahal acompaña a un personaje de Galdós; y en la Sevilla de los años 20 Pío Baroja muestra a una condesa de Arahal en su patio señorial.

La acción de los dos primeros personajes transcurre en un género cercano al folletín (2). Era éste, producto de ficción dramático muy propio del siglo XIX, que recurría a la temática amorosa, al misterio y a lo escabroso para atraer a los lectores. Las dos obras relacionadas con Arahal cumplen los requisitos del género. Los otros dos personajes pertenecen a escritores importantes de la literatura española.

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La marquesa de Arahal

En el número 102 de la Revista de España (3) de 1885 aparece un relato por entregas titulado Drama en prosa. Su autor, Federico Urrecha (4), un periodista que no pasó a la historia de la literatura, nos muestra un cuadro de la alta sociedad madrileña de la segunda mitad del siglo XIX. La obra transcurre en los años 60, el final del reinado de Isabel II.

La marquesa de Arahal, recibiendo en sus salones de la calle Barquillo de Madrid, centra la trama amorosa y política que describe Urrecha. Una obra que pretende reflejar rencillas amorosas y políticas de los poderosos de esa época.

El retrato que hace Urrecha de la marquesa de Arahal, lo encontramos en la página 115 de la obra:

“…una de las casas que más se distinguieron por el lujo de sus recepciones, fue la de la Marquesa del Arahal. Todos los sábados se abrían de par en par las puertas de su palacio de la calle del Barquillo, y una fila interminable de carruajes dejaba en el vestíbulo las notabilidades de la belleza, las artes y la política. Verdad es que la Marquesa viuda hacía los honores de su casa con tal distinción y tan bondadosamente, que sus invitaciones se cotizaban con gran estimación. Todos sus amigos, es decir, casi toda la buena sociedad de Madrid, estaban seguros de encontrar en casa de la Marquesa, según sus aficiones, parejas para el wals y mesas para el tresillo. Aquel invierno, crudo y terrible, fué el salón de la excelente Marquesa el refugio de la política, el centro del buen humor, el albergue de los artistas do moda. La frase chispeante, pero siempre culta, que nacía en un ángulo del salón y corría de boca en boca, llegaba al siguiente día a la prensa, receptáculo seguro de todo lo que trasciende a ingenio y sprit. La Marquesa recibía á todos, buscaba al recién llegado sus compañeros de todas las noches, a la joven sus amigas, a la señora de cierta edad (que es edad muy incierta casi siempre) el pequeño círculo de sus aficiones. Ella sabía concentrar en un saloncito del piso bajo, junto a la puerta del billar, el comité extraoficial de los bolsistas, que son en todas partes los mismos, fervientes adoradores del agio sometido a la oscilación brusca o lenta del papel del Estado. Cuando el baile estaba en su período álgido, allá, a las dos de la madrugada, la Marquesa descansaba de sus rudas tareas de ama de casa y se sentaba en un rincón del salón. Allí acudían los hombres señalados en las letras; muchos de ellos han muerto, desgraciadamente para la patria; otros viven aún, pero tienen la pluma que tanta gloria los dio…”

Los Madriles, revista que dirigió el periodista Federico Urrecha en 1888-89. Debajo, la calle del Barquillo, cerca de Cibeles, donde tenía su palacio la marquesa de Arahal (fotografía de 1901)

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Los condes de Arahal

Encontramos unos condes de Arahal en La Inquisición y el rey, una obra escrita en 1861 y que se desarrolla en un tiempo más lejano, en el Madrid del siglo XVI, reinando Felipe II. Su autor es el malagueño Florencio Luis Parreño (5), que destacó en el género de la novela histórica en el siglo XIX.

Este es el comienzo de la novela y escenario donde pronto aparecerán los condes de Arahal:

“Son las ocho de la noche y estamos a 22 de diciembre de 1565. Hace cinco años que Madrid es capital de las Españas y metrópoli de dos mundos, y aún cuando tiene asiento en ella Felipe II, rey el más poderoso de la tierra, y habitan en su recinto ricos-homes, grandes, palaciegos, embajadores y multitud de nobles, sus calles se hallan desiertas y tan oscuras como las del pueblo más mísero de Castilla… Madrid aparece envuelto entre los pliegues del fúnebre crespón de la noche; su rey medita, la Inquisición funciona, y el soldado afila el extremo inferior de su agudo puñal…”

El título de la obra, con la Inquisición y el rey Felipe II, nos indican ya el drama siniestro al que deberán enfrentarse los personajes de Parreño.

Arriba, portada de La Inquisición y el Rey. Debajo, uno de los grabados del libro mostrando a la condesa de Arahal y a la marquesa de Abella.

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El conde de Cerezuelo y del Arahal

El capítulo V de El audaz de Benito Pérez Galdós comienza con la descripción de uno de los personajes de la obra, el conde de Cerezuelo, una de las personas que persiguió el fin funesto del padre del protagonista, Martín Muriel. Aquí Arahal es uno de los títulos que acompaña al conde:

“A muy corta distancia de Alcalá, y siguiendo hacia el Norte la carretera de Aragón, sola, imponente y triste, expuesta a todos los vientos, inundada de sol y constantemente envuelta en torbellinos de polvo, estaba la casa de Cerezuelo, donde en la época de esta historia vivía retirado de las gentes el Sr. D. Diego Gaspar Francisco de Paula Enríquez de Cárdenas y Ossorio, conde de Cerezuelo y del Arahal, marqués de la Mota de Medina, señor de la puebla de Villanueva del Arzobispo, etc., etc…”

La acción del El audaz se desarrolla en 1804, en plena invasión napoleónica. Y como hemos leído arriba, la casa de Cerezuelo la sitúa Galdós cerca de Alcalá de Henares, en tierras de Guadalajara. No es la primera vez que aparece el nombre de Arahal en una obra de Galdós. Muy distinta y de forma histórica, será citado Arahal en los Episodios Nacionales a raíz de  los sucesos de 1857 (6).

Portada de la edición de 1885 de El audaz de Benito Perez Galdós. Ed. La Guirnalda.

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La condesa de Arahal de Pío Baroja

En una curiosa novela dialogada de 1929,  muy cercana al teatro,  Pio Baroja crea un personaje con el título de condesa de Arahal. La obra se llama El nocturno del hermano Beltrán y el protagonista es un muchacho de 22 años, que, después de una vida azarosa y de aventuras de toda índole, ingresa en un convento. La obra no carece de algunos rasgos folletinescos.

En ella aparece el personaje de la condesa de Arahal, que vive en una casa rica de Sevilla. Allí transcurre la acción durante las fiestas de Semana Santa y Feria, a las que acude la prima de la condesa, la duquesa de Montalbán, alojándose en su casa. La condesa recibe y da fiestas flamencas a algunos amigos. En este ambiente de clase alta sevillana se introduce la prédica del Hermano Beltrán.

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El Nocturno del Hermano Beltrán de Pio Baroja. Madrid, Edición de Rafael Caro Raggio, 1929

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Estos personajes que llevan el nombre de Arahal, quizás por contener un sonido exótico y atrayente a oídos de los literatos del siglo XIX, fueron todos creados después de 1857, cuando el nombre del pueblo se hizo conocido y cotidiano por todas partes. Así el nombre del pueblo acompaño la fantasía en la lectura de muchas personas, por poco verosímil que puedan ahora parecer estos títulos nobiliarios.

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Notas

1.- Rafael Arahal. Personaje de “Maternidad”, obra de Rafael Laffón publicada en 1924 en “La novela del día”.

2.- Un folletín (del francés feuilleton, diminutivo de feuillet, ‘hoja’, página de un libro) es un género dramático de ficción caracterizado por su intenso ritmo de producción, el argumento poco verosímil y la simplicidad psicológica.  Es el género popular por antonomasia, esencia de la cultura popular.

3.- “Revista de España”.- Una de las revistas doctrinales, científicas y literarias de más alta calidad intelectual y espíritu liberal – conservador de la segunda mitad del siglo diecinueve, que destaca por su longevidad e independencia política. Fundada por José Luis Albareda y Sedze (1828 – 1897). En ella algunos escritores publicaron las primeras entregas de sus novelas. Este es el caso Benito Pérez Galdós (1843 – 1920), entonces un joven periodista político, que Albareda incorpora como director de la revista, desde febrero de 1872 a noviembre de 1873, y en la que publicará las primicias de sus novelas “La sombra” y “Audaz”. Lo mismo ocurrirá con Juan Valera (1824 – 1905), que publicará en la revista las primeras entregas de “Pepita Jiménez” (1874).

 4.-Federico Urrecha.- Periodista y escritor navarro, nacido en 1855. Redactor de “El Imparcial” (1885-1903) y del “Heraldo de Madrid” (1903) entre otros.

5.- Florencio Luis Parreño (1822-1897).- Nació en Málaga. Compuso novelas históricas y de aventuras de intención moralizadora y católica en la línea de Fernández y González o Ortega y Frías, donde ensalza patrióticamente las hazañas guerreras de los españoles. Rechaza el naturalismo francés y de vez en cuando salpica sus obras de reflexiones moralizantes. Fue redactor del Eco del Comercio y del Pueblo, periódicos políticos.

6).- En relación con Arahal, Pérez Galdós escribió: “¿Qué pedían los valientes revolucionarios del Arahal? ¿Pedían Libertad? No. ¿Pedían la Constitución del 12 o del 37? No. ¿Pedían acaso la Desamortización? No. Pedían pan… pan… quizás en forma y condimento de gazpacho… Y este pan lo pedían llamando al pan Democracia, y a su hambre Reacción… quiere decirse que para matar el hambre, o sea la Reacción, necesitaban Democracia, o llámese pan para mayor claridad… No creáis que aquella revolución era política, ni que reclamaba un cambio de Gobierno… era el movimiento y la voz de la primera necesidad humana, el comer…” (O´Donnell, por B. Pérez Galdós)

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Una respuesta to “La marquesa de Arahal y otros personajes”


  1. Buenísimo trabajo! (como siempre). Es un honor haber conocido gacias a este artículo, personas que llevaron el nombre de Arahal. Para mí, personalmente ha sido una gran ilusión conocer parte de la historia de estos pesonajes. Saludos


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