Arahal en los Episodios Nacionales

marzo 19, 2012

Los Episodios Nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós entre 1872 y 1912. Tratan de la historia del siglo XIX español, desde 1805 hasta 1880, aproximadamente. Son novelas que insertan vivencias de personajes ficticios en los acontecimientos históricos de esa época, partiendo de la guerra de la Independencia y llegando hasta la Restauración.

Arahal aparece en el tomo 35 de la Cuarta Serie, que se titula O´Donnell (1). Los Episodios Nacionales se componen de cinco Series, de diez novelas cada una, excepto la quinta, que se compone sólo de seis. La Cuarta corresponde al reinado de Isabel II: se inicia con la Revolución de 1848 y termina con la caída de la corona en 1868. Los sucesos de Arahal de 1857 aparecen en medio de esta serie galdosiana.

Benito Pérez Galdós emprendió la redacción de los Episodios Nacionales en 1872,  cuando trabajaba como articulista para el periódico La Nación. La Cuarta Serie, fue escrita ya entrado el siglo XX, entre 1902 y 1907. Por tanto, el 57 de Arahal es visto por el escritor con una lejana perspectiva de cincuenta años. Lejanía que no impide que Galdós se apasione con la revolución de Arahal, juzgando y condenando con vehemencia los hechos, en especial la represión gubernamental.

En la página 195 del capítulo XX podemos leer la primera alusión a Arahal: Cuando se hicieron públicos los graves sucesos del Arahal, una revolución más agraria que política, no bien conocida ni estudiada en aquel tiempo, no podía el buen hombre contener su ira… El “buen hombre” al que se refiere Galdós es Mariano Centurión, uno de los protagonistas de este Episodio, que protesta contra las medidas represoras, pero que lo hace con miedo, temiendo ser él también víctima del duro control que el gobierno moderado de Narváez y Nocedal ejerce sobre la sociedad española. Galdós no teme y critica fuertemente la política de ese gobierno. Así comienza este capítulo XX: ¡No había caído mala nube sobre nuestra pobre España! Los moderados, con el brazo férreo de Nárvaez y la despejada cabeza de Nocedal, estaban otra vez en campaña…”  Los fusilados de Arahal son para Galdós víctimas propicias de este gobierno perseguidor de liberales.

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En la página siguiente, Galdós resume con apasionada energía el sentido que para él tenía aquella revolución: ¿Qué pedían los valientes revolucionarios del Arahal? ¿Pedían Libertad? No. ¿Pedían la Constitución del 12 ó del 37? No. ¿Pedían acaso la Desamortización? No. Pedían pan… pan… quizás en forma y condimento de gazpacho… Y este pan lo pedían llamando al pan Democracia, y a su hambre Reacción… quiere decirse que para matar el hambre, o sea la Reacción, necesitaban Democracia, o llámese pan para mayor claridad… No creáis que aquella revolución era política, ni que reclamaba un cambio de Gobierno… era el movimiento y la voz de la primera necesidad humana, el comer. Bueno: ¿pues qué hace el Gobierno con estos pobres hambrientos? ¿Mandarles harina para que amasen el pan? No. ¿Mandarles cuartos para que compren harina? No. Les manda batallones con las cartucheras bien surtidas de pólvora y balas…

Galdós narró sus Episodios sin darle excesiva importancia a la precisión de los hechos, aunque se preocupaba de estar bien documentado. Como novelista histórico, no dio rienda suelta a la fantasía y cuidó mucho de que sus datos estuviesen contrastados  y conjugaran con los personajes de ficción.

La aparición de Arahal es una pequeña pincelada en la inmensa narración de los Episodios, una opinión de lo ocurrido,  de los motivos y  las consecuencias, más que de los hechos, dejando a un lado los detalles a los historiadores. Galdós confirma que es una revolución poco clara, “no bien conocida ni estudiada”, algo parecido a lo que ya escribió Guichot en 1870 (2). En realidad, las dudosas noticias de la época no aclaraban nada. No hubo investigación judicial, sólo ajusticiamientos militares. Treinta años después, Galdós no podía añadir más a lo escrito. Pero de la represión posterior si dieron cuenta los periódicos y  Galdós resume con claridad y contundencia en su capítulo XX de O´Donnell, con lirismo y toques de humor (el gazpacho),  los fusilamientos de los revolucionarios.

Con la aparición de Arahal en este importante retablo histórico del siglo XIX, nos preguntamos por el acierto de esta opinión de Galdós. ¿Es realmente todo lo que ocurrió? ¿Cómo interpretar unos hechos que fueron tan importantes para un pueblo que perdió todo su patrimonio documental y que asumió con su nombre una revolución agraria venida de fuera?

Notas

1.- El tomo de O´Donnell fotografiado pertenece a la edición de los Episodios Nacionales realizada por la Casa Hernando de Madrid, editora con la que Pérez Galdós publicó su obra en 1904. Entre esta fecha y 1920 se reimprimieron 76 ediciones de los Episodios Nacionales con el característico diseño bicolor de la portada. Este tomo de O´Donnell se editó en 1927.

2.- Guichot en su Historia general de Andalucia (tomo VIII, cap. IV) inicia así el suceso de Arahal: “…urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos.” Y termina: “Tal es, narrada compendiosamente, la historia de aquella misteriosa sublevación, ahogada materialmente en sangre…”

Imágenes: Retrato de B. Pérez Galdós con su perro (1890) y edición de los Episodios Nacionales.

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Sobre los sucesos de 1857 consultar en estas páginas: El espartaquismo agrario en Arahal.

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