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Arahal en un itinerario de caminos del s. XVIII

abril 12, 2012

Existe en la Biblioteca Nacional de Madrid un manuscrito de mediados del siglo XVIII que describe el estado de las comunicaciones en Andalucía en esa época, proporcionando una información valiosa de pueblos y mundo rural difícil de encontrar. Este manuscrito, rebautizado con el nombre de Descripción de caminos y pueblos de Andalucía (1), ha sido estudiado y publicado por José Jurado Sánchez (2). En él podemos encontrar, además de la transcripción del manuscrito, un análisis de la red viaria andaluza del XVIII como factor económico de la región en 1744, fecha clave de su redacción.

En el s XVIII existían dos tipos principales de caminos. Los más habituales eran los  “caminos de herradura”, estrechos y accidentados, por donde sólo podían transitar caballerías, pero no carros. A su vez estaban los “caminos de rueda”, más escasos, destinados al tránsito de carros y carruajes.

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La red viaria andaluza a mediados del s XVIII

El autor del estudio analiza las principales vías por donde transitaban los andaluces en esa época, en primer lugar el camino de Andalucía, itinerario principal que unía Cádiz, Sevilla y Córdoba con Madrid. Incluyendo los puntos de comunicación importante entre ciudades y pueblos de Sevilla, Granada, Córdoba, Osuna, Antequera y Ronda. De allí partían caminos e itinerarios que se habían ido formando por la necesidad y el sentido común de viajeros, arrieros, carreteros, etc. Era también lo obligado para el comercio de la época, aunque se veía mermada su eficacia por los muchos obstáculos encontrados en los caminos, como cruces de ríos o arroyos, falta de puentes, irregularidades del terreno, peajes, etc. Hay que pensar en caminos mal trazados, por donde era difícil que circulara un carro, siendo lo normal el transporte a lomos de animales.

Por esta red viaria principal se transportaban las mercancías hacia Cádiz para su embarque a América, o se llevaba la mercancía americana a la corte de Madrid. Así como la producción agrícola andaluza, como el el aceite, a Castilla y otras regiones. Los carreteros tenían que pagar impuestos por pasar un puente (pontazgo) o cruzar un rio (barcaje), restos aún de los señoríos medievales. Un carretero con mercancías desde Cádiz a Madrid se veía obligado a pagar en 14 ocasiones.

En estos caminos se hacían con suerte 40 ó 50 kms. diarios, en los que había que incluir el problema de ventas y ventorrillos donde hospedarse. En el documento aparecen medio centenar de ventas: desde una venta cada 15 km en el camino entre Sevilla y Córdoba a prácticamente ninguna de Carmona a Los Palacios. Las ventas dejaban mucho que desear y algunas eran chozas donde el viajero dormía en el suelo.

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Los caminos de Arahal

Arahal estaba dentro de esa red secundaria, entre nudos importantes, como Osuna y Carmona. Así la vemos citada en itinerarios que iban desde Carmona a Puerto Serrano, por ejemplo, o en los que partían desde Osuna.

Hay un párrafo dedicado exclusivamente al pueblo, titulado Desde Osuna a la villa de El Arahal, que reproduzco completo:

“Este camino tiene 7 leguas (3). Sigue desde Osuna hasta la villa (de Puebla) de Cazalla, como queda demostrado en el camino de Morón. Desde (Puebla) de Cazalla, sale el camino para El Arahal y continúa hasta un arroyo llamado Riofrío, que siempre tiene agua y tiene mal paso en todos tiempos. Sigue por un camino de encinal, de una legua, y baja por una cuesta a un arroyo que también tiene agua constante, continúa por tierras de labor con media legua y, en medio de él, hay un pozo, con cuya agua se riega una huerta que está a mano izquierda; luego se pasa un arroyo que lleva agua sólo en el invierno, sigue por un chaparral de encinas más de media legua, continúa por tierras de labor y olivares, hasta distancia de media legua de la villa de El Arahal, y prosigue hasta llegar a ella, en cuya entrada hay una ermita.”

Por desgracia, la descripción del itinerario del pueblo no es de las mejores del manuscrito, y no hace ninguna mención a sus características agrícolas o ciudadanas. El anónimo autor dedicó mucho detalle a otros pueblos y lugares, en especial a los de la serranía de Ronda, pero aquí fue menos pródigo. No existe tampoco un itinerario hasta Carmona.

Sí, en cambio, es citado el pueblo en el itinerario de Carmona a Puerto Serrano. En éste, después de tomar el camino de la Vega y cruzar el Camino Real que viene de Sevilla y va a Granada, dice: “a distancia de un tiro de bala hay un arroyo que se llama Malajuncia, no tiene puente y es muy peligroso, desde este a El Arahal hay una legua con algunos cortijos, se llega a la villa de El Arahal, se deja a la derecha y, siguiendo el camino hasta la de Morón, hay 3 leguas, todas de terreno llano poblado de olivares y viñas a una y otra mano…”

Por lo que hay que pensar en que los caminos de Arahal en 1744 serían los de las carreteras comarcales que hoy conocemos. Uno que iría a Carmona, otro a Morón, otro a Osuna, etc. Caminos o veredas donde era más fácil que pasara una mula que un carro, y con todas las interrupciones imaginables, desde la falta de puentes a los trechos embarrados e intransitables. No es de extrañar que los hombres de la Ilustración achacasen el retraso del país a las redes viarias (4).

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El Itinerario Español, o Guía de Caminos de 1767

Para ilustrar las condiciones de viajes y caminos a los que se refiere el manuscrito de Domínguez Ortiz,  podemos acudir a una guía del siglo XVIII, que lleva por nombre “Itinerario español, o Guía de Caminos para ir desde Madrid à todas las Ciudades…” (5), donde aparece Arahal dos veces.

En la página 33 se inicia la descripción del itinerario Madrid-Málaga. Es importante ver como  aparece a la vista el “camino de herradura”, que no tiene nada que ver con el medio de transporte sino con el estado de la vía.

En la página 34 aparece Arahal en el trayecto hacia Cádiz, desde Lucena, con el número de leguas a la derecha.

En la página 101, vuelve a aparecer Arahal en el trayecto de Granada a Sevilla. Aquí es “camino de ruedas”, con la posibilidad del tránsito de carros, pero con numerosos inconvenientes, que se señalan en la guía, como el rio Aguadulce o el Corbones.

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Notas

1.- Es el manuscrito nº 19.540 de la Biblioteca Nacional de España, que lleva el título inexacto de Descripción de Medina Sidonia, 1600, y que fue descubierto por Antonio Domínguez Ortiz, que le puso el título de Descripción de caminos y pueblos de Andalucía, que es su verdadero contenido.

2.- José Jurado Sánchez: Caminos y pueblos de Andalucía (s. XVIII). Editoriales Andaluzas Unidas. Colección Galaxia. Sevilla, 1989. El libro está prologado por Antonio Rodríguez Ortiz, que descubrió el valor del manuscrito en la BNE.

3.- La legua se puede calcular entre 4 y 7 kilómetros. Aquí serían unos 6 kms. La distancia de 7 leguas: 42 kms.

4.- En 1761 se decretó un programa radial, impulsado por Esquilache, entre Madrid y las ciudades más importantes: Cádiz, Barcelona, La Coruña, Valencia, etc. Pero fue insuficiente. La carretera de Madrid a Cádiz fue mejorada y se abrió el acceso de Despeñaperros, pero aún en el siglo XIX presentaba grandes problemas. Y lo peor es que fuera de estas redes radiales, no se hacía nada.

5.- El Itinerario español, o Guía de Caminos para ir desde Madrid à todas las Ciudades se puede encontrar completo en internet.

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