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Aquel analfabetismo

junio 14, 2012

A comienzos del siglo XX abundaban los estudios sobre  analfabetismo en España. Era necesario conocer la población que por falta de aprendizaje eran incapaces de leer y escribir, pues esto servía para medir en las naciones  su producción de riqueza, el acceso a nuevas oportunidades y  la igualdad social. La preocupación por la alfabetización venía de lejos. Ya en el siglo XIX…: “Centenares de pueblos hay también en nuestras provincias, en que a duras penas se encuentra quien sepa leer, entienda una escritura simple de un contrato verbal, quien pueda hacer un testamento cerrado, quien sepa enterarse por si mismo de las providencias superiores, de sus títulos de propiedad, ni de las actuaciones judiciales concernientes a sus derechos privados…” (1)

Una obra característica de esa época, publicada en 1919, es El analfabetismo en España de Lorenzo Luzuriaga (2). De ella se pueden extraer datos interesantes relativos a Arahal.

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El estudio del analfabetismo de Luzuriaga nos da una visión rápida y concisa de la España iletrada de comienzos del siglo XX. Muestra datos de regiones, provincias y partidos judiciales. La provincia de Sevilla tenía un 56, 67% de analfabetismo, es decir más de la mitad de la población. El partido de Marchena, al que pertenecía Arahal, poseía un 68, 31 % de analfabetismo, más que la media sevillana. La deducción es fácil, más de la mitad de los arahalenses serían analfabetos al iniciarse el siglo. Aunque aún eran peor las cifras en los partidos de Osuna y Carmona, con cerca del 75%. La capital no llegaba al 40%.

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Las cifras sevillanas se pueden contrastar con otras provincias. En la misma página del estudio de Luzuriaga aparecen otros partidos judiciales con menos tasas de alfabetismo. Uno de los que tenía las cifras más bajas era el partido de Santader, con la mitad del analfabetismo que en Andalucía. En Torrelavega, el 30%, la mitad que en Marchena.

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La obra de Luzuriaga analiza también la alfabetización que realizan las escuelas de esos momentos, muchas de caracter privado. Uno de los cuadros muestra el número de escuelas en cada región por cada 10.000 habitantes. Andalucía es la región que menos escuelas tiene, el 8, 37, por debajo de Canarias y Murcia. Aunque el número de analfabetos por cada 100 habitantes, en la columna de al lado,  Andalucía es antepenúltima, aventajándola Canarias y Murcia.

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Las noticias escolares de la época respecto a la creación de escuelas en Arahal son muy halagadoras. Una entrada de estas páginas trata de las Escuelas del Ayuntamiento inauguradas por Eduardo Benjumea y Zayas, en Diciembre de 1919, el mismo año que se publicó la obra de Luzuriaga. (ver Escuelas Municipales). En la fotografía de arriba se pueden ver a alumnos y maestros en dichas escuelas. Y en la de abajo, un parvulario mixto, el de doña Cristobalina Carrasco.

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Notas

1.- “Instrucción Pública” Diario de la Administración de 1854. Citado en “Analfabetismo y Alfabetización en España (1835-1860)” de Jean Louis Guereña. Revista de Educación 288. 1989.

2.- Lorenzo Luzuriaga Medina (Valdepeñas, 1889 – Buenos Aires, 1959), pedagogo español. Hijo, hermano y sobrino de maestros. En 1922 fundó la Revista de Pedagogía. Fue alumno y maestro de la Institución Libre de Enseñanza. Durante la segunda República fue catedrático de pedagogía en la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid y se exilió en Gran Bretaña y Argentina tras la Guerra Civil Española, en 1939.

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Bibliografía

Lorenzo Luzuriaga. El analfabetismo en España, Madrid, J. Cosano, 1919.

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Imágenes

En la imagen de arriba, Gramática de Calleja, Primer Grado. Madrid, 1918.

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De Málaga a Londres, pasando por Arahal

junio 1, 2012

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La carretera más directa

La situación geográfica de Arahal, pueblo en un cruce de caminos de Andalucía, aparece de nuevo en un relato escrito en los años 20. Impresiones de un viaje desde Málaga a Londres en automóvil es el título de un artículo publicado en ABC en enero de 1926.  El autor describe su experiencia viajera en el itinerario elegido para atravesar en coche el territorio andaluz. Aunque su propósito es llegar a Londres desde Málaga, el relato termina en tierras extremeñas, teniendo que imaginar el lector que el viajero tomaría un barco en Lisboa o en algún puerto gallego.

El viajero explica claramente su elección: “…la carretera que pasa por Alora, Campillos, El Saucejo, Osuna, El Arahal y Alcalá de Guadaira,  la escogí por ser la más directa y, por ende, la más breve.”

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Un día de calor “verdad”

La calina, propia de la fecha elegida para atravesar la campiña sevillana, será uno de los problemas. En este caso, el medio de transporte es un coche potente de la época, descapotable, como se puede adivinar en la borrosa fotografía de abajo.

Es la causa de que el lector encuentre más alusiones a la temperatura que al firme de la calzada: “el que no ha conocido la campiña sevillana en un día de calor verdad no sabe lo que es calor ni lo que es campiña sevillana”.

Y añade sobre el calor pasando por Arahal: ” se puso muy seria en cuanto entramos en el país de los olivos… cuando las sombras se acabaron y quedó atrás Osuna… Marcaba el termómetro más de cincuenta grados al sol, y no importaba lo que marcara a la sombra, porque la sombra no existía…”

Calor que podría amortiguarse en algunos tramos de la carretera, jalonada con árboles en sus bordes, hoy desaparecidos por peligrosos, pero que daban sombra y frescor a los viajeros de entonces.

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Excelente alquitranado

En el artículo, firmado en Londres en el invierno de 1925, el autor  recuerda no sólo el calor sevillano, también el estado de la  carretera que pasaba por el pueblo: “Dato curioso y edificante : no hervía el excelente alquitranado que cubre la carretera desde El Arahal hasta Sevilla”.

En aquella época de 1925, además de los coches, circulaban por la carretera carros, carretas y caballerías, que no sólo impedían con su lento avance cualquier tipo de fluidez, sino que dañaban el firme. Las carreteras ya no se cubrían con macadán (*), el invento de principos de siglo, que se resecaba levantando grandes nubarrones de polvo. En los años 20 ya se utilizaba el alquitrán que todos conocemos. El trazado de las carreteras era tan importante como el firme, pero su diseño se realizaba sin pensar en la velocidad o la seguridad, mostrando curvas muy pronunciadas y pendientes que podían alcanzar desniveles del diez y el doce por ciento. Los viajes por estos caminos se hacían largos y agotadores, asumiéndolos el viajero como una especie de aventura de los tiempos modernos. Así sería este viaje de Málaga a Londres.

En el texto de arriba vemos un ejemplo del mantenimiento de las carreteras en los años anteriores a la guerra civil. Ya estaban trazados lo que las autoridades llamaban “caminos vecinales”, imprescindibles redes viarias que comunicaban Arahal con los pueblos de alrededor. Había que cuidarlos y arreglarlos. Una orden de la Diputación Provincial, aparecida el 20 de diciembre de 1929, notifica “la reparación de la explanación y firme, y riego superficial con betún asfáltico en los caminos vecinales de Árahal a Morón y de Alcalá de Guadaira a Dos Hermanas…”

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En el artículo periodístico aparecen varias fotografías realizadas por el conductor o su acompañante, por desgracia ninguna de Arahal o sus proximidades. Reflejan muy bien el recorrido por carreteras accidentadas y sus encuentros pintorescos con otros medios de transporte más antiguos. En la fotografía de arriba vemos el automóvil utilizado sin capota, un modelo de los años 20 sin identificar,  similar al Auto Sedán Descapotable de 1925 de la imagen de abajo, un coche poderoso con el que se podía realizar fácilmente este largo trayecto.

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El macadán 1 (voz derivada de macadam2 , a su vez de John Loudon McAdam, el inventor de este proceso de co

(*) El macadán es el material de construcción ideado por John McAdam para mejorar el sistema de caminos y carreteras, obtenido extendiendo y compactando un árido grueso cuyos huecos se rellenarán con un árido fino denominado recebo. El árido grueso procederá de piedra de cantera, machacada y triturada, o será de grava natural. El recebo, o árido fino, será una arena natural. (Wikipedia).El recebo, o árido fino, será una arena natural

Bibliografía

Hemeroteca ABC Madrid, 24 de Enero de 1926

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