Archive for julio, 2012

Araal

julio 20, 2012

En el tomo XVIII y último del famoso Viage de España de Antonio Ponz aparece Arahal (1). Para un lector moderno no es fácil descubrir el nombre del pueblo, pues Ponz lo escribe sin h y con artículo: el Araal. Ponz, que recorría Andalucía, describiendo regiones y pueblos, realiza uno de sus últimos itinerarios, el del “Reyno de Granada”. Venía de Lebrija y había pasado por Los Palacios, El Coronil y Los Molares e iba camino de La Puebla y Osuna. Parece que Arahal le gusta y lo que escribe en un párrafo breve es elogioso, si lo comparamos con otros pueblos próximos (El Coronil, “reducido a una cortijada”, o Los Molares, “cosa corta… nada tiene que observar”).

Tenemos que situar el paso de Ponz por Arahal iniciada la segunda mitad del siglo XVIII, pues el resultado de su viaje empezó a imprimirse en 1772. El último tomo, donde aparece Arahal, se imprimió póstumo en 1794, dos años después de la muerte de Antonio Ponz. Lo concluyó su sobrino, José Ponz, y estaba referido a una parte de Andalucía, con este orden de recorrido: Cádiz, Chiclana, Puerto de Santa María, Medina Sidonia, Tarifa, Gibraltar, Ronda, Sanlúcar de Barrameda, Lebrija, Osuna, Antequera, Málaga, Alhama. El viajero, al hacer el trayecto de Cádiz a Málaga por el interior, tiene que pasar obligatoriamante por Arahal.

Arriba, la portada del tomo XVIII, donde aparece Arahal. Cada tomo del Viage llevaba un subtítulo indicando el contenido, que en este caso dice “trata de Cádiz, Málaga y otros pueblos de Andalucía”, Y la advertencia de que el tomo ha sido concluido por el sobrino del autor, José Ponz.

Antonio Ponz escribe sobre Arahal en los párrafos 38, 39 y 40 de la Carta Cuarta del tomo citado (pag. 139). El párrafo 39 está dedicado exclusivamente al pueblo, describiéndolo con brevedad pero con estimación. Aunque él se excusa por la poca mansión, es decir, por lo poco que permaneció en el pueblo, seguramente la habitual estancia de parada y fonda que realizaban los viajeros por Andalucía. En tan poco tiempo pudo ver la parroquia (2) y los conventos. También apreció comida y despensa del pueblo: “me pareció abundante de comestibles, y de excelente pan y vino…” Dormiría en Arahal y a la mañana siguiente tomaría el camino hacia La Puebla, que él llama La Puebla de Osuna.

Reproduciendo lo escrito por Ponz sobre Arahal, podemos comprobar los detalles geográficos y toponímicos que rodean al viajero y que ahora a nosotros nos resultan curiosos: la “sierrecita” de Morón, Alcalá de los Panaderos, etc. Cita varias veces al rio Corbones, afluente último del Guadalquivir, junto al río Guadaíra (3). El campo que rodea a Arahal también es del gusto del viajero: olivares, viñas , encinares, pinos y diferentes dehesas:

38.- “Desde los Molares hasta el Araal hay tres leguas de un territorio bastante parecido al anterior. Sobre la derecha se descubre Morón al pie de una Sierrecita; y los Pueblos que se dexan á la mano izquierda en más o menos distancia son Utrera, Alcalá de los Panaderos, Mayrena, el Viso; y más lejos Carmona. Antes de llegar al Araal se pasa el rio Corbones, que camina hacia la Vega de dicha Ciudad de Carmona para unir sus aguas con Guadalquivir; algo después otro riachuelo llamado Paraiso, que se incorpora con Corbones.

39.- El Araal es Pueblo de alguna consideración, el qual, ademas de la Iglesia Parroquial, tiene Convento de Victorios, y de Descalzos. En la poca mansión que hice, me pareció abundante de comestibles, y de excelente pan y vino.

40.- Desde el Araal hasta la Puebla de Osuna cuentan quatro leguas, que se andan con gusto por la alternativa de las producciones del terreno, particularmente de olivares, viñas y luego monte encinar, pinos, diferentes dehesas, &c….”

El Viaje de España de Ponz fue uno de los trabajos más importantes para el conocimiento de España en el siglo XVIII. Se inició como proyecto de un inventario del patrimonio artístico español, pero terminó recogiendo con fidelidad información de todo tipo de comarcas y regiones españolas. Es interesante situar la visión ilustrada de Ponz en esta segunda mitad del siglo XVIII y contrastarla con la España que nos brindaron los viajeros británicos que recorrieron la Península por las mismas fechas. Es el comienzo de la España moderna.

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Notas

1.- Antonio Ponz Piquer (1725-1792). Tratadista de arte español. De formación eclesiástica, junto con estudios humanísticos y artísticos, residió en Italia entre 1751 y 1760, visitando las recién descubiertas ruinas de Pompeya y Herculano. Fue secretario de la Real Academia de San Fernando.

Realizó por encargo de Campomanes un famoso viaje por España a fin de inspeccionar los bienes artísticos en Andalucía que habían pertenecido a la Compañía de Jesús, recién expulsada por Carlos III (1767). Tras realizarlo, Antonio Ponz publicó su Viage de España, o Cartas en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse, que hay en ella en 17 volúmenes en forma epistolar que empezaron a imprimirse en 1772 en el taller de Joaquín Ibarra. Su sobrino José Ponz añadió y concluyó un decimoctavo volumen que había quedado sin terminar y se imprimió póstumo en 1794 referido a Cádiz, Málaga y otros pueblos de Andalucía. Sus planteamientos estaban próximos a la mentalidad ilustrada, manifestándose contrario a los excesos del barroco y valorando lo clásico.

2.- Hay que tener en cuenta que la actual Parroquia de la Magdalena fue construida a expensas del duque de Osuna entre 1785 y 1800, sobre la antigua del siglo XV. La Parroquia que vio Antonio Ponz era la antigua.

3.- El río Corbones es un río del sur de España, uno de los últimos afluentes importantes, junto al río Guadaíra, del río Guadalquivir, por su margen izquierda. Con orientación noroeste, drena una amplia y variada cuenca. Atraviesa en su curso, los términos municipales de Marchena, Carmona, parte del de Fuentes de Andalucía, Lantejuela, Puebla de Cazalla, Villanueva de San Juan, parte del de El Saucejo y Osuna, así como el de Algámitas, incluyendo en su cuenca, las poblaciones de Algámitas, Villanueva de San Juan, Puebla de Cazalla, Lantejuela, Carmona y Marchena.

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Arahal en una sesión de Cortes de 1863

julio 4, 2012

Los sucesos sevillanos de julio de 1857, de gran repercusión nacional en su día, fueron motivo de debate político en los años siguientes. Arahal era el nombre con que se designaban esos sucesos (1). Fue tema recurrente en las sesiones de las Cortes, más que por indagar el desenlace trágico de la revuelta, como ataque parlamentario al gobierno por parte de la oposición.

El debate más importante se produce en una sesión de las Cortes celebrada el 16 de abril de 1863, que puede servirnos de ejemplo parlamentario de la época. En el extracto del Diario de Sesiones vemos como políticos de ideas encontradas condenan o justifican la represión efectuada por Narváez (2) contra los amotinados de Arahal, utilizando lo ocurrido con interés político y como arma arrojadiza de un partido contra otro. Este debate nos interesa porque nos acerca a un acontecimiento muy significativo para el pueblo, un suceso oscuro, no resuelto en su época ni posteriormente. Lo ocurrido en Arahal en el 57, “aquella misteriosa sublevación”, como la llamó Guichot, fue descrito en estas páginas en El espartaquismo agrario en Arahal (ver).

Los sucesos de 1857 habían sido tratados en sesiones parlamentarias de forma irregular y según la conveniencia política. Al año siguiente de lo sucedido, en una sesión de enero de 1858, el Partido Progresista o Liberal acusó al gobierno de no haber previsto el tumulto revolucionario que motivó la marcha por los pueblos, pero terminaron admitiendo todos como justo el castigo impuesto a los revoltosos. Ya a comienzos de los 60, el diputado sevillano Sr. Candau utiliza los términos de represión y crueldad para atacar al gobierno. Y en una sesión de febrero de 1862, el Partído Moderado o Conservador (3) justifica la acción de Narváez, admitiendo incluso que se volvería a realizar otra “represión enérgica” si fuese necesario.

Pero en la sesión de abril de1863 el Sr. Candau, ya más seguro en el ataque, vuelve a insistir sobre los sucesos de Arahal ante el Partido Moderado. Ahora, un siglo y medio después, desconocemos las intenciones políticas del Partido Progresista para utilizar el asunto de Arahal, pero lo verdaderamente importante son algunos datos y actitudes que surgen en este debate parlamentario. No datos concretos de una investigación, sino sugeridos por sus señorías.

Escena parlamentaria del s XIX

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La Sesión de Cortes del 16 de abril de 1863

La sesión comienza con la ya citada intervención del Sr. Candau del Partido Progresista (4), que se dirige al ministro de la Gobernación, manifestando que no deben caer en el olvido los sucesos ocurridos en Arahal hace seis años, condenando con dureza la represión efectuada por el general Narváez, figura principal del moderantismo. Dice: “…aquella represión forma la página más sangrienta entre las sangrientas que tiene la historia del general Narváez, que empieza por la Mancha y concluye en el Arahal”. El diputado alude a los comienzos de la carrera represora de Narváez, cuando se le envió en 1837 a pacificar La Mancha y expulsar la guerrilla carlista de Palillos.

¿Quién es este Candau, encargado por su partido de atacar al gobierno, “narrando ciertos sucesos ocurridos en la provincia de Sevilla en 1857…”? Era la persona idónea para debatir el tema, pues Francisco Candau Acosta había nacido en El Coronil. Tenía 34 años cuando ocurrieron los sucesos de Arahal e iniciaba su carrera política siendo alcalde de su pueblo. En las Cortes de 1863 Candau era un diputado inexperto pero con una oratoria encendida que le interesaba al Partido Progresista: ahora con 40 años, quería brillar con elocuencia parlamentaria. En la década de los 70 fue diputado por el Partido Liberal o Progresista del distrito de Marchena. Su ataque contra el gobierno no quiere decir que Candau fuese un revolucionario o un defensor de los oprimidos, pues él también reprimiría con dureza organizaciones obreras en su carrera política. Fue ministro de la Gobernación en 1871. Organizó el distrito de Marchena para los dos grupos políticos, tanto del Partido Liberal como del Conservador, ejerciendo una extensa red de caciquismo en la zona hasta su muerte en 1883. (5).

En este ataque a Narváez y su partido, insiste en los pormenores de la represión, señalando que “murieron bastantes más de la mitad de los que se habían sublevado”. Y da algunos detalles: “…hubo que arrancar, pocas horas antes de la ejecución, de manos del verdugo a un joven porque no tenía la edad para sufrir la pena de muerte; hubo también que arrancar del patíbulo a otro porque no era la persona que había sido condenada”. “…si al frente de aquel gobierno no se hubiera encontrado una persona como el general Narváez, la represión se hubiera llevado de otra manera”. Candau habla de la crueldad innecesaria con los detenidos. En una sesión anterior, incluso acusa al gobierno de que el anuncio de las ejecuciones estaba en el lugar donde se colocaban los carteles de toros, con el desprecio que esto suponía por las vidas humanas.

Pero en todo este debate, con guiños de sensibilidad hacia los revoltosos, el lector de ahora no encontrará datos concretos de una investigación medio seria de lo ocurrido, pues todo había quedado bajo la responsabilidad de los consejos de guerra militares. Por tanto, el ataque de Candau era pura oratoria política, aunque comprendiendo el sentimiento del vecino de El Coronil por lo ocurrido en el pueblo de al lado. Dice: “Muchos pueblos recorrieron los revoltosos, pero donde cometieron el delito de las quemas fue sólo en Arahal”. Y añade: “…entre todos los pueblos que recorrió aquella facción, el de Arahal es donde menos se han manifestado opiniones políticas exaltadas. Entre los pueblos que recorrió la facción, había pueblos ultra-liberales, algunos demócratas: pues bien, del Arahal fue donde reclutó gente, y en Arahal donde cometió excesos. En los demás pueblos, ni los cometió, ni reclutó gente”.

Es interesante esta sospecha, lejana de la deformada opinión que prevaleció después y que dañó la memoria del pueblo, sobre todo con las publicaciones de C. Bernaldo de Quirós en el siglo siguiente (6). Si analizamos lo dicho por Candau un siglo y medio después, vemos su convicción de que Arahal era un pueblo poco exaltado, tan revoltoso como cualquier otro de Andalucía. Por tanto, tenemos que considerar los excesos de 1857 o como una provocación exterior o como un complot interno y misterioso, que nos lleva a lo dicho por Guichot “…en el mes de junio de 1857 urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos. Nadie sabía de dónde procedía ni tampoco a dónde se dirigía, siendo oscuros y completamente desconocidos en la inmensa mayoría los hombres que figuraron en ella, y habiendo condenado su loca tentativa todos los partidos políticos, militantes a la sazón en Andalucía…” (7). Hay que tener en cuenta que lo escrito por Guichot era de primera mano, cuando sólo habían transcurridos diez años de lo ocurrido.

En el debate, el Partido Progresista plantea toda clase de sospechas sobre los sucesos de Arahal. Cuando toma la palabra Calvo Asensio (9), gran orador parlamentario, es para reforzar el discurso de su compañero Candau. Estas fueron sus interrogantes: “¿Sabe el gobierno si es cierto que en Sevilla, durante ocho o más días, ha habido bandera abierta, reclutándose facciosos para la partida que se iba a levantar? ¿Se sabe que ha habido quien diga que en esto tenía parte el gobierno? ¿Sabe el gobierno que los facciosos se reunieron públicamente y nadie los vio? Estoy dispuesto a probarlo si no lo sabe.” Preguntas contestadas por el ministro de la Gobernación con el consabido “lo primero es restablecer el orden y la paz pública”. Lo que nos hace volver y recordar lo escrito por el historiador Guichot: “…la conspiración no mereció el nombre de tal, visto que los conjurados la urdieron a la luz del día y con una audacia y publicidad que a todo el mundo tenía sorprendido en Sevilla, no acertando a explicarse la indiferencia en que permanecían las autoridades a la vista de una conspiración cuya existencia no era un secreto para nadie en la ciudad” (8).

Sevilla en 1857 (J. Laurent)

“La única manera de que no se supiera quién había provocado la sublevación era fusilar a todos”, dice enérgicamente Calvo Asensio. Y añade: “Esa es la teoría hipócrita del Partido Moderado: preparar revoluciones, reprimirlas a fuerza de sangre y decir al Trono: “nosotros somos tus únicos defensores”. Aunque en este juego del bipartidismo parlamentario, Calvo Asensio reconoce el papel político de su grupo: “Ha habido levantamientos en que francamente ha tomado parte el Partido Progresista. Ha habido también levantamientos en que los hombres del Partido Moderado sacaron de la guarnición de Madrid sargentos que fueron a determinados puntos a comprometer a los liberales…” Con esto nos situamos plenamente en una etapa histórica de continuos golpes de gobierno y pronunciamientos militares que fue el siglo XIX español. Algo habitual en la época, por lo que no es extraño que Calvo Asensio lo reconozca: “El Partido Progresista, cuando se ha presentado como revolucionario, ha respondido de sus hechos”.

El representante del Partido Progresista finaliza con un último ataque al gobierno en que se puede resumir la ambición militar en la política española: “Hoy me ha obligado a decir su señoría que esos acontecimientos del Arahal son resultado del sistema de los hombres que, como el general Narváez, lo sacrifican todo a la conservación del poder.” Poco tiempo le quedaba a Narváez de intrigar por el poder, pues moriría en 1868, el mismo año en que acabó el reinado de Isabel II.

La sesión termina con las palabras apaciguadoras del ministro de la Gobernación: “los partidos políticos son, señores, muy respetables para que deban dar este espectáculo, y además el país nada gana, y puede perder con él, puesto que discusiones de esta clase no hacen más que acrecer los odios de unos partidos y de unas personas a otras…” Los representantes de los dos partidos, aceptan la invitación del presidente, que propone “al Sr. Castro y al Sr. Calvo Asensio a que retiren las palabras que han pronunciado y que han podido herir a determinadas personas o partidos…”

Esta sesión de 1863 tuvo su importancia. Fue reproducida en los diferentes periódicos de Madrid, no por tratar los hechos de Arahal sino por la dureza del debate, por lo que es fácil leerla en la hemeroteca. Su lectura nos lleva a reflexionar sobre la confesión que los partidos de la época se hacían de “golpistas” y que da una idea de las luchas políticas del XIX. El lector actual querrá saber el porqué ojo de lo sucedido en Arahal, y aunque se aproxime a los hechos, la falta de datos y de investigación del momento, le llevarán a las consabidas interrogantes. ¿Hubo en Arahal una rebelión promovida o consentida por el gobierno? ¿Fue simplemente una rebelión republicana para mover el Trono, que tomó otro cariz con la violencia de los  incendios y que la represión posterior magnificó? El debate del 63 no lo aclara y los sucesos de Arahal iniciaran un progresivo viaje al olvido.

Una ilustración de las Cortes en el s XIX

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Notas

1.- El 1 de julio de 1857 algo más de un centenar de hombres tomaron las poblaciones de Utrera y El Arahal, atacando el cuartel de la Guardia Civil e incendiando el registro de la propiedad así como el intento de proclamación de la república al grito de “mueran los ricos”. Dos días después, el 3 de julio, tropas de infantería y caballería del ejército se enfrentaron a los sublevados en la serranía de Ronda, provocando 25 muertos entre los rebeldes y capturando a 24 hombres. El resto de insurrectos se dispersaron, siendo capturados los últimos cabecillas en Utrera el día 5 de julio.

El 12 de julio, tras un juicio militar, los principales cabecillas de la revuelta y 32 alzados más fueron fusilados en Sevilla y Utrera, si bien algunas fuentes afirman que la cifra de condenados fue de 150. (Wikipedia).

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2.- Ramón María Narváez y Campos, Duque de Valencia. Conocido como el “espadón de Loja”, principal soporte de la corona (siete periodos como primer ministro de Isabel II), conformó el Estado español según la ideología liberal-conservadora de su partido y según su temperamento autoritario: detuvo el proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos, amordazó a la prensa, organizó una administración centralizada y reprimió los movimientos populares, del estilo de las revoluciones europeas de 1848.

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3- Partido Moderado o Partido Liberal Moderado.- Es uno de los dos partidos políticos que se disputaron el poder durante el reinado de Isabel II (1833-1868). Se fundó en 1834 y se disolvió en 1874. Era isabelino. Ocupo el poder de forma continuada durante la llamada Década moderada (1843-1854) bajo el liderazgo del general Narváez. Tras el bienio progresista (1853-55) volvió al poder aliado con la Unión Liberal. Tras la revolución de 1868 y la constitución de 1869, no obtuvo representación en las nuevas cortes y perdió todo su poder. Terminado el sexenio democrático o revolucionario y llegada la Restauración, se unió con la Unión Liberal para formar el Partido Liberal-Conservador, bajo la dirección de Cánovas del Castillo. Ideología: Fortalecimiento del poder real. Capitalismo puro. Paz internanacional. Centralismo total, ubicado en Madrid. Es equiparable al conservadurismo inglés.

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4.- Partido Progresista.- Surgió en 1834 como oposición liberal extremista al régimen de la regente Maria Cristina de Borbón y fue disgregándose paulatinamente tras el inicio de la Restauración en 1874. De él surgieron: el Partido Constitucional, el Partido Demócrata-Radical y el Partido Democrático. La división entre progresistas y moderados van a caracterizar el panorama ideológico del XIX. Los progresistas son partidarios de la Milicia Nacional, el jurado popular, la soberanía nacional, la ampliación del sufragio censitario y el laicismo. Al contrario que los moderados, partidarios de la soberanía compartida, las buenas relaciones con la Iglesia y un censo más estricto para el sufragio.

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5.- Francisco Candau Acosta (El Coronil, 1823 – Sevilla, 1883). Abogado, hijo de franceses emigrados a España. Fue alcalde de El Coronil con 31 años. A partir de aquí se inició su carrera política, siendo Diputado por Alcalá de Guadaira en 1857. En 1861 fue Diputado de Cortes por el distrito de Marchena-Osuna, al que representó por el partido Progresista hasta 1868. Participó en la Revolución de Septiembre de 1868 formando parte de la Junta Revolucionaria de Sevilla y de la redacción del programa que adoptarían las juntas. Llegó a ser Ministro de Gobernación durante el mandato de Sagasta. El miedo a que se desencadenasen sucesos como los de la Comuna, le llevó a desatar la represión contra las organizaciones obreras. Se inició un debate en las Cortes sobre la posibilidad de legalizar la Internacional que duró 21 días, considerada como atentatoria para la seguridad del Estado. Al final, fue uno de los que formuló la Constitución de 1876 con Cánovas del Castillo.

La ficha biográfica en Partidos y líderes políticos en la Sevilla de la Restauración elaborada por María Sierra (Universidad de Sevilla) es la siguiente: “Francisco Candau Acosta fue diputado del Partido Liberal por Marchena en los años 1876, 1879 y 1881. Miembro de una activa familia de propietarios de la comarca de Marchena, que desarrolló una de las más importantes explotaciones agrícolas de toda Andalucía (Espasa, tomo 11). Su hermano Blas, considerado en toda esta región como una autoridad indiscutible en todas estas materias, fue fundador y Presidente de la Cámara Agrícola de Sevilla, y él mismo figuró entre los animadores de una Sociedad Nacional de Agricultura que en 1878 pretendió modernizar y fomentar la actividad agrícola en general. Su dominio político sobre el distrito de Marchena procedía de la época isabelina; ya entonces se había sentado en el Congreso (1863) y más tarde ocupó incluso el Ministerio de la Gobernación (1871). Al llegar la Restauración se encargó de la organización en aquel distrito tanto del Partido Liberal como del Conservador, sustentándola sobre una extensa red clientelar. Su muerte en 1883 crea un vacío de poder en lo que se anunciaba como uno de los cacicatos más estables de la provincia.”

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6.- Una de las malas interpretaciones es la realizada más de medio siglo después por Constancio Bernaldo de Quirós cuando escribe del Arahal, “un pueblo en cierto modo de infamia” en su artículo sobre el espartaquismo. Constancio Bernaldo de Quirós: “El espartaquismo agrario andaluz”. Editado por primera vez en 1919 en revista. Luego, aparecido en libros. Ver en las páginas de este blog El espartaquismo agrario en Arahal, citado arriba.

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7 y 8.- “Historia General de Andalucía: desde los tiempos remotos a 1870”, de Joaquín Guichot y Parody (1820-1906). (tom VIII, cap IV)

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9.- Pedro Calvo Asensio (1821-1863). Escritor romántico, periodista y político. Dirigió La Iberia, periódico del Partido Progresista. Diputado en las Cortes Constituyentes de 1854, mostrando grandes dotes oratorias. Dirigió el Partido Progresista junto a Sagasta y Fernández de los Ríos. Enemigo de O´Donnell, al que ataca en la prensa. Galdós lo describió como “hombre tosco y valiente, inteligencia ruda y voluntad de acero…”

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Imágenes

1.- Diario de Sesiones de 16 de abril de 1863. 2.- Escena parlamentaria en el salón de sesiones de Eugenio Lucas. 3.- Sevilla en 1857 de Jean Laurent (1816 – 1886). 4.- Una sesión de Cortes en la prensa del siglo XIX.

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