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Sobre la quema del Archivo

agosto 13, 2012

La quema del Archivo de Arahal en 1857 fue el hecho más destacado de aquel movimiento revolucionario que llegó procedente de Sevilla. Fue un desastre que, aireando por primera vez el nombre del pueblo, fue citado por historiadores y cronistas durante todo el siglo XIX. Ya apuntó Guichot en su Historia de Andalucía que entre los excesos que sufrió Arahal ese verano “el más señalado fue el incendio del Archivo municipal y las de algunas escribanías…” Sospechando que este atentado no beneficiaba a los revoltosos que venían de Sevilla, sino que fueron algunos vecinos del pueblo los que aprovecharon la confusión para realizar sus intereses (1).

De la importancia de la quema del Archivo es ejemplo su cita en varios artículos de Vicente de la Fuente publicados doce años después, en 1869, cuando aún estaba vivo el recuerdo de las llamas.  Vicente de la Fuente (2), importante jurisconsulto e historiador español de la segunda mitad del s XIX, fue amante de los libros y defensor de los archivos. Su estudio, titulado La cuestión de Archivos en España, con el subtítulo Consecuencias de la incautación de objetos artísticos y literarios por el Estado en 1834, trata en especial de la destrucción de bienes artísticos a raíz de su incautación por la desamortización de Mendizábal y Madoz. Para una persona sensible y letrada de la época, las pérdidas producidas por aquella medida serían dolorosas. Vicente de la Fuente habla de ellas, en lo que afectó especialmente a archivos de documentos y bibliotecas: “Los archivos de los conventos y monasterios suprimidos fueron llevados a las oficinas de amortización, sin formalidad alguna, sin formación de índice, ni inventario alguno, y por consiguiente sin responsabilidad alguna para los que los recibían, ni para los que los entregaban…” “La Academia de la Historia no ha podido recoger ni la décima parte de esa riqueza, perdida casi en su totalidad en los almacenes de los gobiernos de provincia…”

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Vicente de la Fuente cita dos incendios importantes de archivos que él vivió en su época: el de Huesca de 1854 y  el de Arahal de 1857. Tenía cuarenta años cuando ocurrió el de Arahal y sentiría la quema del archivo municipal como otro desastre de aquello que quería combatir. Describe con detalle la destrucción del “riquísimo” archivo de Huesca, incluso las horas de duración de la hoguera, buscando la causa socialista en el incendio: “se quería quemar todos los títulos de propiedad, y sobre todo las escrituras censales”.

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El ¡Mueran los censos! de Huesca se produjo durante la Revolución de 1854 en tierras aragonesas. La rebelión no se circunscribió a Zaragoza, sino que también se formaron juntas en Huesca y Teruel, con pronunciamientos antigubernamentales. La Revolución de 1854, también conocida como Vicalvarada, fue una sublevación civil y militar que se produjo durante el reinado de Isabel II, dando paso al Bienio Progresista (1854–1856).

Episodio de la Revolución de 1854 en la Puerta del Sol en un cuadro de Eugenio Lucas.

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En su estudio sobre los archivos españoles, Vicente de la Fuente recurre varias veces a las quemas de Arahal y Huesca. En el recuadro de arriba vemos como se remonta a la historia antigua de España, la época de la destrucción de archivos por los Comuneros, a los que llama “dignos ascendientes de los quemadores del Arahal y Huesca…”

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Los artículos de Vicente de la Fuente sobre archivos aparecen en la revista Altar y Trono (número 27, noviembre 1869 y número 40, febrero 1870).

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Notas

1.- Sobre el tema de la quema del Archivo hay varias entradas en estas páginas, siendo la principal El espartaquismo agrario en Arahal.

2.- Vicente de la Fuente (1817–1889) fue un canonista, jurisconsulto e historiador español, catedrático en Salamanca y Madrid. Perteneció a las Academias de la Historia y de Ciencias Morales y Políticas. En1845 fue nombrado bibliotecario mayor interino de la Universidad de Madrid, cargo que desempeñó gratuitamente. El 2 de octubre de 1848 fue comisionado para trasladar la biblioteca de la fenecida Universidad Complutense a la Central de Madrid: en esta labor distribuyó, clasificó y colocó en el espacio de tres meses los 20.000 volúmenes que la formaban en el establecimiento que se abrió en la calle de San Bernardo el 10 de enero de 1849.

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Imagen de arriba: fotografía del incendio de un archivo en la Guerra Civil.

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