Una gira campestre desde Morón

octubre 19, 2012

Hay una cita fugaz a Arahal en los escritos del moronés Luis Camacho Carrasco. En una edición póstuma, que contiene más de 700 páginas, es difícil encontrar algo que no se relacione con Marchena o Morón. Me sorprendió que Arahal apareciera en un nostálgico relato sobre un día de asueto de los jóvenes señoritos de la zona.

El abogado Luis Camacho, que nació en Morón pero que vivió en Marchena hasta su muerte (1), comenzó a publicar a mediados de los años 50 una serie de artículos en el semanario Arunci de Morón, firmados con las letras XX (2). En estos artículos volcaba sus reflexiones sobre la vida cotidiana del pueblo, pensamientos senequistas y recuerdos de otras épocas, creando en su conjunto un entramado literario de historia local que ya quisieran otros pueblos vecinos.

Reproduzco aquí casi en su integridad un artículo titulado Gira campestre (3). En él nos relata el abogado poeta “una gira de muchachos solos, en el Morón aquel, un buen día de verano del año de mil novecientos veintitantos…”:

“Tú conocerás a los Torres Castro, los de El Arahal. Los Torres Castro eran unos muchachotes simpáticos y amables, fornidos, fuertes, sanos, que tenían muchas afinidades con nosotros, los muchachos de Morón.

Pero además tenían una finca muy buena y agradable en El Arahal, y digo de ella esos adjetivos no con referencia a la calidad o a la extensión de sus terrenos, que yo no entendía ni pun de nada de eso, sino porque había allí un caserío muy confortable y claro, y sobre todo una alberca maravillosa. Tan maravillosa y magnífica era, con sus aguas sencillotas y plácidas, habitadas por un enjambre de peces de todos los tamaños, que ni siquiera sabía ella que podía llamarse piscina.

Pues ahí tienes ya los elementos esenciales, la decoración, y el ambiente, de nuestro gran día de excursión, una risueña finca de El Arahal. Nuestros amigos los Torres Castro, sus dueños. Y una alberca con peces de plata.

¿Quiénes asistieron a aquella inolvidable gira? Han pasado más de treinta años, hija mía, y todo el mundo ha dado una gran vuelta y parece que han pasado siglos.

Pero si uno hubiera sido cronista de sociedad hubiera escrito una relación de asistentes muy parecida a la que te endoso, y en la que no creo que asen de cuatro o cinco los nombres que falten, o sobren; toma nota: señores de Perales, Cramazou, Cruz Auñón, Cotta Román, Camacho, Carrasco, Siles, Durbán, Labandero, Angulo Villalón, García Villalón, Monsalvete…

Ten en cuenta que muchos de estos apellidos iban representados por partida doble. Total unos veinte o veinticinco excursionistas, contando con los anfitriones.

¡Qué grato fue aquel dia de diversión al estilo de la época, sin complicaciones, sin extravagancias, sin rebuscados refinamientos al estilo de hoy!

La consigna era muy sencilla: reirnos, reírnos con alegría desbordante y si quieres, pueril. Bañarnos. Bañarnos todos, después de haber cometido el imperdonable pecicidio de dejar asfixiar a todos los tranquilos pobladores del estanque en la operación de cambiarle el agua. Tomamos nuestras copitas, allí mismo, en el agua fresca. Nos reímos de la vellosidad selvática de Manolo Perales, que se le derramaba del pecho hasta los hombros. Comimos en el caserío una comida espléndida. Y fíjate: a tu amigo X.X. le dió la alegría por hablar en verso a todo el mundo, por monologar en pareados más o menos forzados y burlones, que no había quien le hiciera volver a la prosa: “Buen almuerzo, Paco Siles -pero falto de alcauciles”, “Siendo tan grueso, Luis Torres-,¿cómo, al nadar, tanto corres?”

Al atardecer todo se fue poniendo de un color malva y rosa, con girones rojizos, menos la alberca, que parecía de acero. Y tan contentos como habiamos ido nos despedimos de nuestros amigos y nos volvimos a Morón tan lindamente, bajo el oro viejo del crepúsculo…”

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Fotografía de uno de los hermanos Torres, Javier Torres Castro, en una tienta de 1928 en el cortijo de Ibamalillo. En la foto de arriba y de izquierda a derecha: Mozo de espada del torero M. del Pozo, Rayito; Juan J. Arias de Reina González; el torero Rayito; Romualdo Arias de Reina Jiménez, alcalde de Arahal; hermano de Rayito; Francisco Menjibar, médico de Arahal; Javier Torres Castro; José Camacho Bernabéu; Fernando Oliva. Agachados, los hermanos Arias de Reina Pérez.

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Notas

1.- Luis Camacho Carrasco (1907-1984). Nació en Morón, pasó su infancia y adolescencia en Morón, y la mayor parte de su vida en Marchena, donde ejerció de abogado. Vivió en la calle Carrera. Fue alcalde de Marchena entre 1951 y 1956. Allí murió en 1984. A pesar de su sensibilidad literaria, se mantuvo siempre indiferente al mundo cultural de la época. En 1988 el Ayuntamiento de Marchena sufragó una edición de sus escritos literarios, publicado bajo el título “Nostalgia y Poesía”. En él se recogía casi todo lo que se conserva y lo que se pudo rescatar, incluidos varios trabajos inéditos. La edición fue preparada por Luis Camacho y López de Sagredo, Alberto García Ulecia, Luis Ortiz Lara y Miguel Angel Yañez Polo.

Retrato que hizo García Ulecia del Luis Camacho de los años 50: “Era un moronés de 1907, casado y con varios hijos. No conocí yo entonces a su mujer, Georgina, hija de los marqueses de Castellón; ni a sus hijos, que serían pequeños. Evoco el aire galdosiano de aquel bufete, la voz grave y dulce de XX, su conversación ingeniosa y afable, la luz de su frente, la fiebre bondadosa y lírica de sus ojos, cuando la tarde de aquel día quizá empezaba a oscurecerse por las calles de Marchena. Recuerdo que por entonces Luis Camacho, ya al borde de sus cincuenta años, mostraba un cierto parecido con el de Luis Cernuda de aquellas mismas fechas…”

La labor editora del poeta moronés Alberto García Ulecia (1933-2003) ha sido decisiva para la conservación y conocimiento de los escritos de su amigo Luis Camacho, con dos libros, el de Marchena de 1988 y otro aparecido en 1993 en Morón.

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2.- Arunci fue un periódico local de Morón de la Frontera que apareció el primer domingo de octubre de 1955. Se publicó desde este año hasta 1962. En él se recogía la actualidad moronense, junto con intervenciones literarias y artículos como los de Camacho. Estuvo dirigido por Manuel Naranjo Ríos.

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3.- Estos artículos, publicados en Arunci entre junio de 1956 y enero de 1958, no llevaban título. Iban firmados con las letras XX y dirigidos a una dama, N.N., que, según los editores, debía simbolizar la misma ciudad de Morón.

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Bibliografía
– Camacho Carrasco, Luis: “Nostalgia y Poesía”, Marchena: Ayuntamiento, 1988. [734 pp.; 24 cm. ISBN 84-505-7532-X]

– Camacho Carrasco, Luis: “Morón de la Frontera, 1912-1925 (Crónicas de la nostalgia)”, [editor, Alberto García Ulecia], Morón de la Frontera: Gráficas Olimpia, 1993. Una selección y reordenación de sus artículos, en su mayoría publicados en el semanario Arunci.

– Ronda, Tomé de, “El carnaval. Los gloriosos años veinte en la retina de Luis Camacho Carrasco”, En: “Mauror. Una revista para nuestra cultura”, Morón de la Frontera: Foro Generación 95, 2004. nº 13, 1er semestre, pp. 55-59.

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