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La tumba del Niño del Arahal

noviembre 15, 2012

Encuentro dos novelas actuales en las que aparece este personaje de Arahal. Son narraciones de las llamadas “históricas”, género ahora tan en boga, en las que el bandido, en su punto final de la serranía de Alcaraz, convive con personajes ficticios . Pero todavía el Niño y su compañero aparecen sin novelar, son figuras reales, que simplemente ayudan al trasfondo dramático de la trama. En ellos se apoyan unos personajes inventados.

De cualquier forma, la fama del Niño continúa vigente,  prolongándose en un tiempo que ahora se ayuda con la moda de la recreación biográfica. Sorprende que a este arahalense de vida tan fugaz  -murió hace ya más de un siglo, en 1907-, se le siga recordando en dos novelas de 2000 y 2003.

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La tumba

La primera obra, Crepúsculo de párpados, de Miguel Angel Carcelén (1), transcurre durante la guerra civil en diferentes lugares y con varios personajes, unos ficticios y otros reales, como Unamuno y Millán Astray, En este ambiente de guerra civil surge la narración de uno de los guardias -ya anciano- que supuestamente estuvo presente en la muerte de los bandidos.

En la página 37, la narración del guardia dice:  “…Siempre he servido en la zona de Alcaraz (2), siempre. Soltero, casado, viudo y hasta huérfano de hijos poco después. Siempre en la sierra, me la conozco como la palma de mi mano -hacía un silencio para liarse el pitillo-. En 1907 me tocó el servicio que llamaban de puerta norte, cubrir la línea que une Bogarra con Bienservida. En 1907. ¿Te dice algo esa fecha, guacho? Si es que la juventud de ahora tiene la cabeza a pájaros. ¿No te dice nada 1907?, ¿no has oido hablar del Pernales y del Niño del Arahal, los últimos bandoleros? ¡Hay que joderse!”

En la página 53 describe el escenario con la caza de los bandidos, en la que queda en un segundo plano: “Llegamos los tres juntos a la Cumbre de los Morricos cuando ya se había agotado la munición. Francisco Ríos González, alias el Pernales, y su compinche, Antonio Jiménez Rodríguez, el Niño del Arahal, estaban recostados contra un peñasco, con los ojos muy fijos, abiertos, lo mismo que la boca, en la que aún se veían restos de comida. A su alrededor, con las caballerías bufando, había media docena de compañeros contemplando a los muertos…”

Está claro que el joven guardia no quiere ser participe en la muerte de los bandidos, héroes del pueblo, limitándose a trasladar con un compañero sus cadáveres al pueblo. Y en su crónica, es el testigo crítico que relata a otras generaciones lo ocurrido.

“Los dos bandoleros estuvieron expuestos sobre un serón día y noche hasta que comenzaron a oler. Vino gente de toda España, o así me lo pareció; hasta del extranjero vinieron a hacer fotografías y preguntas. Una francesa que llevaba pantalones -a mí me llamó la atención eso más que los dos muertos, pensaba que era una fulana y luego resultó que era periodista, aunque tenía más pinta de lo primero- se atrevió a abrirle la boca al Niño del Arahal y sacarle parte de lo que llevaba. Huevo cocido dijo que era, la muy guarra. Ya no era de gente cristiana seguir viendo cómo le hacían judiadas a los cadávares, así que le pedimos permiso al cabo para volver al cuartel de Alcaraz…”

Leyendo esto, pensamos que para el escritor no ha sido difícil documentarse, pues la prensa de la época dio buena cuenta de la muerte y exposición de los bandidos en amplios reportajes. Ver en estas páginas, por ejemplo, el de la revista Nuevo Mundo.

Al describir el escritor a los bandidos muertos, recordamos la famosa fotografía difundida en su momento : “estaban recostados contra un peñasco, con los ojos muy fijos, abiertos, lo mismo que la boca, en la que aún se veían restos de comida…”

En la obra persiste la sospecha del escamoteo del cadaver del Niño del Arahal y así el protagonista, que conocía bien el misterio, alardea de enfrentarse con la verdad en el pueblo. En la página 100, leemos: “Y todo porque a mí no se me encogía la lengua al decirle a la gente que el Niño del Arahal no estaba en la tumba con el Pernales, por más que el cura dijese que sí y que sí. Veía al tonto del pueblo –porque Alcaraz, como cabeza de partido, tenía su tonto correspondiente, subir a escondidas al cementerio a poner flores frescas en la tumba de los bandoleros y no me lo callaba…”

El narrador, por último, reflexiona desilusionado sobre la miseria de los héroes populares abatidos, describiendo a uno de los muertos como “apestoso (en las muñecas tenía roña de no haberse lavado en semanas)”…  “Lo único que saqué en claro fue una petaca de vaqueta basta color avellana y labores blancas que se le cayó al Niño del Arahal del bolsillo cuando lo llevaba desde la sierra a Bienservida…”

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Pájaros

En Pájaros de Altura de Fernando Arias, la presencia de los bandidos es más lejana. El subtítulo nos indica el tema de la obra: La historia del bandido Jacobo de Gracia contada por el anarquista Anselmo Trigo. La historia se cuenta en Alcaraz y en 1911, cuatro años después de la muerte de los bandidos.

El autor se nos muestra, desde el comienzo del libro, como un investigador obsesionado por la muerte de los que llama “últimos bandoleros”, y pone todos los medios para estudiar el caso: “… Viajé a la Sierra de Alcaraz, donde, en 1907, fueron a morir los últimos bandoleros, Pernales y El Niño del Arahal, para recoger datos históricos al margen de la prensa y los libros de la época, por lo común poco objetivos, casi siempre maniqueos. Recorrí los pueblos de Alcaraz, Vianos, Riópar, Molinicos, Villaverde, Siles y Bienservida, así como algunas aldeas en que el tiempo y el lenguaje parecen haberse detenido hace un centenar de años. Hablé con los lugareños, grabando en magnetófono las voces de los más viejos, muchos de ellos octogenarios, que habían vivido de cerca el desenlace de la última y ya mencionada partida bandoleresca…”   El narrador sitúa su investigación en los años 70, una época ya muy lejana para encontrar testigos directos de lo ocurrido. Lo que no impide que el escritor vaya mezclando realidad y ficción en la historia del bandido Jacobo de Gracia Expósito, con la sierra de Alcaraz de fondo y con un estilo entre las novelas de pícaros y el esperpento.

Bandolerismo, anarquismo y guardia civil a comienzos del siglo XX son los motivos en la obra de Arias, que utiliza la leyenda y muerte de los bandidos para exponer vidas de otros personajes. En la página 194 leemos: “…Supe de la muerte de «Pernales» y «el Niño del Arahal» justamente cerca de mi cueva, aunque algún tiempo después, porque yo estaba en el cortijo de Teresa. También que los últimos miembros de la partida habían caído cuando intentaban un secuestro. Salvo «el Lagunero», que al parecer murió ahogado, con su caballo, en una crecida del Mundo y «el Inventor», al que le explotó un ingenio en pleno rostro…”

En las dos obras aparece como personaje central la sierra de Alcaraz, un lugar geográfico con algo de sagrado donde se desarrolla la acción de personajes y bandidos, y donde fueron cazados los “últimos bandoleros”, que trasformaron el lugar en recuerdo legendario.

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Notas

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1.- “Crepúsculo de párpados”. Del Oeste Ediciones, 2003. Premio de Novela Carolina Coronado. Angel Carcelén Gandía (Albacete, 1968).

Sinopsis.- En las antevísperas de la Guerra Civil Española Cristina y Jesús María se enamoran del mismo hombre, Sergio, un sacerdote recién ordenado que marcha a Badajoz a terminar su licenciatura en Escatología. El problema es que Cristina es la prometida de Manuel Hedilla, jefe nacional de la Falange Española, y Jesús María, otro presbítero de noble familia salmantina.

Éste es el comienzo del rompecabezas que durante toda su vida intentará completar Sergio Senchermes ayudado por la correspondencia mantenida a lo largo de toda la guerra con su hermano Francisco, defensor de la República. No faltarán en él piezas como la matanza de milicianos en la plaza de toros de Badajoz, el enfrentamiento entre Unamuno y Millán Astray, la crueldad del brigadista André Marty -el carnicero de Albacete-, la ausencia de escrúpulos de los dirigentes eclesiales, la locura de los desesperados, los remordimientos de los pusilánimes, la poderosa sinrazón del amor: “A Sergio le quemó la ausencia de Cristina, como también le quemó la comunión en las manos al repartirla entre muchos legionarios cuyas ropas mostraban cercos de sangre.” La guerra como telón de fondo de una decisión que marcará toda su vida: amar a una mujer o mantenerse fiel a la Iglesia.

2.- Alcaraz.- Municipio de la provincia de Albacete, situado al pie de la serranía del mismo nombre, que es el paisaje de fondo de esta novela y hábitat permanente del protagonista…

3.- “Pájaros de altura. La historia del bandido Jacobo de Gracia contada por el anarquista Anselmo Trigo”.  Txalaperta Argitaletxea, S.L., 2000. 1ª ed. 232 pags. Fernando Arias (Valencia, 1947).

Sinopsis.- En la sierra de Alcaraz, en 1911, un anarquista escucha la historia del bandido Jacobo de Gracia Expósito, alias el Derriñonador, compañero de calabozo, y la transforma en un manuscrito irónico para conseguir su indulto y que le ayude a dar un golpe de mano táctico contra un significado cacique. A través del contraste entre realidad y ficción, en Pájaros de altura se muestra el proceso de conversión de un individuo -saludable, pero con una sexualidad casi monstruosa- en leyenda, y se sugiere la diferencia entre el lenguaje de los intelectuales y el pueblo como motivo del fracaso de la revolución española. La tradición de la literatura picaresca, el esperpento y la búsqueda de nuevos recursos expresivos se dan cita en esta novela ambiciosa, cuidadosamente documentada, de sostenido y salvaje humor que invita a reflexionar sobre conflictos individuales y sociales permanentes.

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En estas páginas: La cuna del bandolerismo.

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FOTO: La fotografía en color de la tumba de El Pernales y El Niño del Arahal es de Jesús, Albacete (2  nov 2008)

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Bibliografía arahalense

noviembre 7, 2012

Incorporo a estas páginas una bibliografía sobre Arahal, una recopilación del mayor número de referencias escritas que he podido encontrar sobre el pueblo, es decir, de todos los libros que tratan sobre él, donde se le estudia y se le cita en cualquiera de los temas. No se incluyen obras generales, diccionarios, etc.

BIBLIOGRAFÍA ARAHALENSE

La bibliografía sigue el siguiente orden: 1. HISTORIA: 1.1. Historias Generales; 1.2. Prehistoria; 1.3. Siglos VIII-XV; 1.4. Siglos XVI, XVII, XVIII; 1.5. Siglo XIX; 1.6. Siglo XX. 2. POLÍTICA Y ECONOMÍA: 2.2. Economía. 3. CULTURA POPULAR: 3.1. Flamenco; 3.2. Semana Santa; 3.4. Patrimonio Etnológico; 3.5. Tradiciones, Leyendas, Juego. 4. ARTE, HISTORIA DEL ARTE. 5. GEOGRAFÍA, URBANISMO: 5.2. Urbanismo. 7. ESTUDIOS FILOLÓGICOS: 7.1.1. Estudios Filológicos, Lingüísticos y Toponímicos; 7.2. Crónicas. 9. BIBLIOGRAFÍA Y CATÁLOGOS..

Dentro del tema histórico hay apartados especiales para el bandolerismo y la guerra civil, que han generado mayor cantidad de libros publicados. Y dentro de la historia local, también hay apartado para la Semana Santa de Arahal.

Sin pretender que sea una bibliografía exclusiva, pero lo más completa posible, una colaboración de los lectores sería imprescindible, indicando errores o nuevas apariciones de libros.

Para una fácil consulta, la BIBLIOGRAFÍA ARAHALENSE estará ubicada permanentemente en la cabecera de estas páginas (arriba, a la izquierda)

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Esta bibliografía está basada en la de la Red de Bibliotecas Públicas: http://www.bibliotecaspublicas.es

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.Para su mejor consulta, la bibliografíoa estará siempre situada al lado izquierdo de la página, junto a Fotografías de Arahal..