Diario de un francés prisionero en Arahal

diciembre 3, 2013

La historia de las guerras napoleónicas contiene numerosas memorias de los veteranos que participaron en ellas. Existe una enorme bibliografía sobre ese periodo crucial de Francia, algo parecido a lo ocurrido en España con la guerra civil.   Entre esas memorias está el diario del capitán Charles François y en ellas aparece Arahal, lugar donde el autor permaneció prisionero después de la derrota de Bailén en 1808.

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La obra aparece con el título de Journal du Capitaine François (dit le Dromadaire d’Egypte). El apodo de “Dromedario de Egipto” le viene a François por haber formado parte del cuerpo de caballería que cabalgó en camellos, creado por Bonaparte en 1798 para la lucha en el medio desértico de Egipto. Charles François dedicó su vida al mundo militar, entrando voluntario en el ejército a los quince años,  en 1792, en plena Revolución Francesa, participando y sobreviviendo luego a todas las campañas militares, incluida la batalla de Waterloo. Se licenció como capitán en 1822 y se dedicó a escribir sus memorias con intención de publicarlas. El diario  no fue del interés de los editores y no vería la luz hasta comienzos del siglo XX. La última edición moderna es de 2003.

Ya en estas páginas se incluyó el relato de un jefe de escuadrón de húsares, Hippolyte d’Espinchal, que estuvo en Arahal el verano de 1812, es decir, cuatro años después del capitán François. Es una suerte tener la información de estos militares amantes de la escritura para poder tener algo de claridad, aunque sea indirecta, de un Arahal históricamente oscuro durante la Guerra de la Independencia.

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bailen

La Batalla de Bailén, la primera derrota en batalla campal de la historia del ejército napoleónico, fue el 19 de julio de 1808. La derrota del general Dupont en Bailén tuvo graves consecuencias para el esfuerzo de guerra francés. La noticia se extendió por toda la península y forzó al rey José I Bonaparte a abandonar Madrid, además de poner en duda la aparente invencibilidad de los franceses. Napoleón tuvo que acudir a la península con un nuevo y numeroso ejército para consolidar su dominio. (Arriba, ´La Rendición de Bailén´ de Casado del Alisal).

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El punto en que inicio la transcripción del diario del capitán François en relación con su estancia en Arahal es cinco días después de Bailén, el día 24 de julio, cuando el francés, herido tras la batalla, está acampado cerca de Mengibar (en el mapa de arriba). El capitán François, que entonces contaba 31 años, era uno de los 17.000 soldados franceses que tuvieron que deponer sus armas y capitular ante el general Castaños. El destino de esos soldados fue diverso y aunque las condiciones de la rendición fueron clementes y los prisioneros se fueron distribuyendo por los pueblos con mayor o menor fortuna, no todas las tropas francesas corrieron la misma suerte.

A partir de Mengibar transcurrirá un mes, hasta que el capitán François llegue a Arahal en agosto, para permanecer allí primero como prisionero, luego retenido esperando la repatriación. Su estancia en el pueblo fue desde el 22 de agosto al 2 de noviembre.

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Un granadero (izda) y un voltigeur (dcha) en 1808.

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Este es el fragmento del diario del capitán François relacionado con Arahal:

“El 24 de julio, aun sufriendo todavía mucho, me permiten ser transportado hasta el lugar donde está acampada nuestra división, en la orilla derecha del Guadalquivir, cerca del pueblo de Mengibar. Es allí donde ha sido enviada la compañía, después de haber desfilado con los honores militares delante del ejército español. Mis camaradas me prodigan todo tipo de cuidados. El general me hace colocar en su furgón y así voy por toda Andalucía  

El 1º de agosto, habiendo acampado cerca de Morón, mi herida me hace sufrir horriblemente y me produce una fiebre que no me abandona en los quince días que nuestra legión permanece en este pueblo esperando los medios que deben transportarnos a Francia… !Una espera inútil! A pesar de la capitulación hecha con el general Vedel (1), los españoles nos custodian como prisioneros de guerra.

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El 22 (de agosto), partimos para Marchena. Con mis voltigeurs (2) y las 1ª, 2ª y 3ª compañías, me acantoné en la aldea de Arahal, conducidos por el destacamento del regimiento de Alcántara (3), del que sólo tenemos elogios. En la aldea, fuimos entregados a la guardia de la Junta (4). Mis compañeros me daban sus brazos para ayudarme a entrar, porque no podía hacerlo por mi propio pie; sobre un asno hice el camino de Morón a Arahal. Los habitantes, dándose cuenta de que estaba herido, a la vista de mi pantalón ensangrentado, me injuriaban de la manera más ultrajante, sin ningún respeto por mi desgracia: llegaron a arrojarme piedras y fango. Rabiaba por no poder vengarme… Maldita capitulación!

El 1º de septiembre de 1808, doscientos españoles del regimiento de Alcántara llegaron a Arahal para vigilarnos como guardias. En lugar de imitar al destacamento del mismo regimiento que nos había escoltado, empiezan a sablear a tres de los nuestros que les pedían permiso para ir a buscar agua. Uno de estos prisioneros es de mi compañía; consigo tenerlo a mi lado para cuidarle; a los pocos días es convaleciente y se convierte en una ayuda útil para mi.

El 3, todos los oficiales franceses que, después de la capitulación, han conservado sus sables, son retenidos en sus alojamientos. Somos vigilados por campesinos armados. Los habitantes acuden en gran número ante las casas que habitamos, arrojando piedras por las ventanas insultándonos y gritando que al mediodía habremos dejado de vivir; nos hacen gestos, con sus cuchillos, de que nos cortaran la cabeza. No sabiendo que pensar de todo esto, nos disponemos a vender caras nuestras vidas. A las 11 h. vemos entrar cinco miembros de la Junta, que registran nuestros sacos, pero sin darse cuenta del mío, pues estoy sentado encima. Terminada esta operación, van al cuartel de nuestros soldados, examinando sus sacos para ver si contienen efectos españoles, no encontrando afortunadamente nada. Después, rompen la punta de los cuchillos de los prisioneros y se retiran diciendo al pueblo que no han encontrado ningun objeto español en manos de los franceses.

El día 6 los mismos miembros de la Junta registran nuestros sacos y hacen balance de lo que contienen. Esta vez abren el mío y encuentran un par de pistolas españolas, que yo les dije haber comprado en Madrid. Una de ellas está cargada; un miembro de la Junta se apodera de ella, me hace mil preguntas y me trata de bandido, apoyando la pistola cargada en mi pecho. Uno de sus compañeros se la arranca de las manos… Por la noche me arrojan a un calabozo, donde permanezco treinta  y seis horas. Se me devuelve “mi libertad” y voy a unirme a mis compañeros, que estaban inquietos por mi suerte.

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A partir de este momento ya no seremos más atormentados. El domingo vamos a misa. El pueblo se acostumbra a vernos y no nos insulta. Nuestros soldados trabajan en el campo y hay alguno que ganará hasta veinticinco sous al día. Llegamos a hacer conocimiento con algunos habitantes. Comienzo a andar y doy algunos paseos; tengo la suerte de encontrarme con el vicario de la parroquia, que me toma afecto. Viene frecuentemente a verme y yo le devuelvo las visitas, porque su conversación es agradable y durante nuestra estancia en Arahal obtuvimos algunos favores suyos.

El 2 de noviembre los oficiales dan orden de partir. Dejamos Arahal al día siguiente, montados en asnos y escoltados por cuatro alguaciles. Nos encontramos con otros oficiales en el pueblo de Paradas. Nos reunimos en Marchena, punto de reunión de parte de los oficiales de la 2ª y 3ª división. Permanecemos en una plaza expuestos a los insultos del populacho; después volvemos a nuestros acantonamientos. El 28, después de nueva orden recibida la víspera, partimos para Morón, donde encontramos veintiún oficiales de la 2ª división…”

La Guerrra de la Independencia continuaría varios años más y por Arahal, como por muchos pueblos españoles continuarían pasando soldados del ejército de Napoleón, con mayor o menor desastre para la población. En Arahal, en 1812, estuvo el regimiento de húsares ya citado.

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Notas

1.- François estaba bajo las ordenes de Vedel. que tuvo un papel importante en la derrota de Bailén. El general Vedel intentó huir con sus tropas hacia el norte, pero Castaños le amenazó con pasar a cuchillo a Dupont y sus hombres y tuvo que regresar a Bailén rindiéndose y capitulando. Los vencidos, en principio, tendrían que ser embarcados en buques con tripulación española con dirección al puerto francés de La Rochelle. Pero no ocurrió siempre así y corrieron diversas fortunas.

2.- Un voltigeur es un soldado de infantería ligera encargado de labores de exploración y guerrilla. Excelentes tiradores, eran hombres de pequeña estatura, ágiles y que luchaban por parejas adaptándose al terreno. Su actuación solía ser letal para la oficialidad enemiga.

3.- El Regimiento de Caballería “Alcántara” era una unidad de caballería española creada en el siglo XVII. En el año 1808 se denominaba Regimiento de Caballería de Alcántara n.º 7 y estaba formado por 42 jefes y oficiales, 589 de tropa y 490 caballos.

4.- Al comienzo de la Guerra de la Independencia (1808), se fueron creando Juntas Locales que encabezaban el clamor popular contrario a la invasión de los franceses. En ellas, personas importantes o de renombre de cada localidad, trataban de organizar la caótica situación ante los invasores. En Arahal, como en muchos pueblos, se constituiría una Junta Local de Defensa ante la invasión extranjera, que dependería de la Junta Central de Sevilla. La Junta Local tomaba una serie de directivas y acuerdos en ese momento en el pueblo. En el caso de los prisioneros franceses, era la que cuidaba de que no escaparan y que no fueran atacados por la población.  Normalmente estas Juntas Locales se disolvieron al año siguiente, 1809, traspasando sus funciones de carácter militar al ayuntamiento de cada pueblo. 

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Bibliografía

diario0

Primera edición: Le journal d’un officier français ou Les cahiers du capitaine François : 1792-1815 / [publié par Maurice Thiéry] -A. Mame et fils (Tours)-1913

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actual edición

Edición actual: Journal du capitaine François dit le “Dromadaire d’Egypte”. Tallandier, 2003. Collection Bibliothèque Napoléonienne

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Una respuesta to “Diario de un francés prisionero en Arahal”


  1. […] 5.- El Regimiento de Caballería “Alcántara” es una unidad militar española creada en el siglo XVII con un amplio historial que perdura en el tiempo hasta el siglo XX. Parte de sus efectivos aparecen en Arahal durante la Guerra de la Independencia: “El 1º de septiembre de 1808, doscientos españoles del regimiento de Alcántara llegaron a Arahal para vigilarnos como guardias…”. (Ver en estas páginas Diario de un francés prisionero en Arahal).  […]


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