Siguiendo el rastro de Cervantes

agosto 26, 2014

Cervantes en Arahal es una entrada aparecida en estas páginas (abril 2009), que explicaba cómo el autor del Quijote pasó por el pueblo ejerciendo el cargo de comisario real a la edad de 45 años: “Traía misiones tan poco agradables como la de recaudar impuestos o embargar aceite como comisario de provisiones de la Armada Real. Según documentos de la época, el 8 de julio de 1592 se ordenó a Cervantes embargar, sacar y almacenar trigo en algunos lugares, 12 leguas a la redonda de Sevilla, para provisión de las galeras de España. En otoño del mismo año Cervantes participó con Andrés de Cerio en el embargo de 5.000 arrobas de aceite en Arahal, Ecija, Marchena y Utrera para la provisión de las galeras de España, por comisión del proveedor Isunza”.

antigua entrada

Ahora han aparecido nuevos documentos de la presencia de Miguel de Cervantes por lugares cercanos a Arahal, certificando el recorrido cervantino y su tarea recaudadora.

Son cuatro documentos relacionados, que hasta ahora no habían sido estudiados, uno de ellos con un autógrafo del propio Cervantes. Han sido hallados en archivos de Sevilla y de La Puebla de Cazalla por el investigador José Cabello Núñez.

firma

“Miguel de Cervantes, comisario” aparece en el margen izquierdo de uno de los documentos.

José Cabello, archivero de La Puebla de Cazalla, ha explicado que encontró el primero de estos manuscritos en el archivo municipal de esta localidad sevillana, y que se trata de un convenio entre el Ayuntamiento y el propio Miguel de Cervantes para que este pudiera efectuar la requisa de trigo y cebada como comisario de la Hacienda Real. Ese primer documento es de marzo de 1593, fecha en que, sin embargo, los biógrafos de Cervantes lo ubican en la ciudad de Sevilla sin ejercer ninguna actividad. El manuscrito menciona igualmente que Cervantes trabaja para el proveedor de la Flota de Indias, Cristóbal de Barros, nombre que, según Cabello, tampoco figura en las biografías del escritor.

Al mencionar el manuscrito la Flota de Indias, Cabello recurrió al Archivo de Indias de Sevilla, donde halló otros dos documentos que tampoco habían sido estudiados, uno que sitúa a Cervantes en la Puebla de Cazalla entre febrero y abril de 1593 como comisario de abastos y otro que deja constancia de que el salario de Cervantes era entregado a una mujer llamada Magdalena Enríquez. Por último, Cabello ha encontrado en el Archivo de Protocolos de Sevilla el poder notarial por el que Cervantes, en efecto, facultaba a Magdalena Enríquez para cobrar sus honorarios como comisario de Abastos, que es el documento que lleva la firma del escritor.

documento cervantes

Vista parcial del documento cervantino hallado recientemente.

Para el investigador, este último es el hallazgo de más valor desde el punto de vista biográfico, ya que ha asegurado que los biógrafos de Cervantes no citan a Magdalena Enríquez, quien debió de tener una relación de confianza con el escritor, hasta el punto de que la autorizara para cobrar su salario. Según Cabello, en aquella época las mujeres no estaban autorizadas para realizar transacciones sin el consentimiento de un hombre, a no ser que fuesen viudas, por lo que ha considerado a Magdalena Enríquez una figura digna de estudio para aclarar su relación con Cervantes.

Otra línea de investigación que deben abrir estos hallazgos, según Cabello, es sobre los servicios prestados por Cervantes a la Corona, ya que hasta ahora no había constancia de su trabajo a las órdenes de Cristóbal de Barros. El investigador ha explicado que Cristóbal de Barros y Peralta, entonces proveedor general en la Casa de Contratación de Sevilla para los galeones de la Armada y Flotas de la Carrera de las Indias, es considerado como el mejor constructor de navíos de guerra del reinado de Felipe II y artífice de la organización técnica de la escuadra española vencedora en Lepanto y de la Armada Invencible.

José Cabello tiene previsto publicar un artículo explicando estos hallazgos en un volumen que, con el título de ‘Trigo y aceite para la Armada, el comisario Miguel de Cervantes en el Reino de Sevilla’, reunirá aportaciones de archiveros e investigadores de la provincia sobre la labor como comisario de abastos de Cervantes en La Puebla de Cazalla, Marchena, Osuna, Écija, Sevilla y Carmona, donde se conserva otro autógrafo de Cervantes hallado hace un siglo.

Cervantes llegó a Sevilla cuando la ciudad era capital económica de un imperio y una de las ciudades más importantes y pobladas de Europa, además de puerto de Indias, si bien sus gentes vivían en penosas condiciones, como el escritor describe en algunas de sus novelas, y fue también en la cárcel de Sevilla donde cumplió condena por irregularidades en sus tareas recaudatorias.

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Pocos años después, en 1597, Cervantes fue acusado de irregularidades en las cuentas y pasó unos meses en la Cárcel Real de Sevilla, que estaba entre la calle Sierpes y la Plaza de San Francisco. Es en este momento cuando, según algunas teorías, comenzó a escribir el Quijote, puesto que en su prólogo dice que el libro se “engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”. Dos meses más tarde, sería liberado para que pueda viajar a Madrid y regresar para saldar su deuda económica. (Arriba, imagen de la Cárcel Real)

Respecto a la relación con Arahal, nos preguntamos si habría algun documento cervantino en el archivo desaparecido a mediados del siglo XIX. Aunque su presencia recaudatoria está probada en otros documentos.

 

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