Archive for abril, 2015

Una visita a La Palmera en 1929

abril 27, 2015

En una revista de El magisterio español apareció en febrero de 1929 un artículo titulado Visita a una fábrica de aceitunas. En él, una maestra de Arahal, Dolores Calvo, escribía sobre la visita realizada con un grupo de niñas a la fábrica La Palmera de esa localidad, propiedad de D. Eutimio de la Serna (1). Para informar de esta actividad pedagógica, una novedad en Arahal y en aquellos tiempos, se sirvió de la redacción escrita por una de sus alumnas, de doce años. En la redacción se describe el proceso seguido con las aceitunas a su paso por La Palmera, desde que entraban de los olivares hasta que partían en bocoyes a tierras americanas.

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El Magisterio Español portada

Fotografía escolar y artículo de la revista de El Magisterio Español (Madrid, curso 1928-29) donde aparece la redacción sobre la visita a La Palmera. La autora de la redacción, Margarita Rodríguez Robles, es la segunda niña por la izquierda de la fila del fondo.

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La redacción que reproduce el artículo:

“Ayer, día 7 de febrero, fuimos todo el Colegio a ver la fábrica de aceitunas denominada “La Palmera”, establecida en la ciudad de Arahal, para admirar las operaciones que con ellas se hacen.

Primeramente, según nos explicó el señor encargado, que se mostró muy amable, cuando vienen del campo, principian por lavarse para quitarles la tierra que hayan recogido. Después las echan en grandes depósitos de cemento, para cocerlas; después, las meten en grandes bocoyes llenos de salmuera, donde quedan hasta la preparación total.

mujeres fabrica

La primera operación que hacen por la mañana es “reguerín”, que consiste en echar salmuera a los bocoyes para que no se resequen las aceitunas. Después las llevan al taller, conforme van haciendo falta. En el taller las zarandean para separar las menudas y los huesos, y pasan a las mesas del escogido. Allí tienen seis clasificaciones, que son: aceitunas que entran en kilogramo de 180 á 200, de 200 á 220, de 240 á 260, de 280 á 300, de 300 á 320 y de 340 á 360.

bocoys para almacenar las aceitunas

Después de clasificadas, pasan a otra mesa en que quitan las picadas y las que tienen rasguños, quedando solamente las buenas, llamadas de primera clase. De allí pasan a las máquinas, que les quitan el hueso. Hay dos clases de máquinas: Unas cuantas antiguas y una moderna. La moderna tiene una torba con seis caños, que dan paso a las aceitunas, y es muy cómoda. En las otras mesas hay un capacho con las aceitunas, y hay que cogerlas con un platillo. Después pasan al relleno, que consiste en meter pimiento morrón en el sitio del hueso. Las envasan en barriles y se exportan al extranjero, generalmente a América.

El señor encargado nos obsequió con aceitunas de dos clases, antes de quitarles el hueso y rellenas, cosa que le agradecemos mucho.”

Margarita Rodríguez

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Imágenes de la Fábrica La Palmera

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Una imagen publicitaria en perspectiva aérea de la fábrica, en solitario a las afueras de Arahal. Es un momento de esplendor de la empresa Agro Aceitunera, en los años 40-50.

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Estado de abandono en las instalaciones de la fábrica, próxima a su desaparición, mostrando el molino y la parroquia de la Magdalena detrás.

 

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El célebre molino de agua es el único recuerdo que permanece en la actualidad, adornando la barriada que ocupa su lugar (2008).

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Notas

1.- La fábrica fue fundada por D. Eutimio de la Serna y D. Ricardo Luque Luna en 1915,como sucursal de otro establecimiento en el vecino pueblo de Utrera, donde residía la casa central. La sociedad se llamaba Agro Aceitunera S. A. (Cosecheros exportadores de aceitunas sevillanas). Tenía también una sucursal en Sevilla. La de Arahal estaba situada en un gran espacio, a las afueras, en Arrabal Lobo s/n., hoy convertido en urbanizaciones de viviendas. En sus inicios, fue una empresa pionera en el proceso de aderezar e industrializar la aceituna de verdeo para su comercialización en España y en el extranjero, especialmente los E.E.UU. Casi todo el trabajo de la fábrica estaba en manos de las mujeres de Arahal: la selección, el deshuese, el relleno… Antes y después de la guerra civil, muchas generaciones de mujeres manufacturaron aceitunas en deshuesadoras manuales. La fábrica siguió su curso a lo largo del siglo pasado. A D. Eutimio de la Serna, sucedieron sus hijos D. Francisco y D. Jesús de la Serna Luque. Pero con el avance del siglo comenzó a languidecer, hasta que fue desmantelada y en su extensa superficie se construyó una urbanización, que desde 2008 ostenta el símbolo de la fábrica, el molino de agua.

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Bibliografía

El magisterio español. Periódico de instrucción pública. Madrid. Año XV Número 12 – 1929 Febrero. Página 29.

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Si tu vecino te gana a arar…

abril 14, 2015

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En un artículo del periódico manchego Lanza de los años 40 (1), aparece el nombre de Arahal citado por un ingeniero agrónomo, famoso conocedor de la agricultura de la España del sur. En él recuerda a un agricultor de Arahal al que oyó un antiguo refrán agrícola: “ el mismo refrancito que me enseñó un viejo agricultor de Arahal (Sevilla) hace una pila de años: «Si tu vecino te gana a arar, gánale tú a escardar”. Para él, este “refrancito”, como lo llama, es un verdadero tratado de agronomía.

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El ingeniero era Carlos Morales Antequera. Así comenzaba su artículo:

Todos los años por esta época, vengo colocando a nuestros agricultores el disco de la escarda, y el mismo refrancito que me enseñó un viejo agricultor de Arahal (Sevilla) hace una pila de años: «Si tu vecino te gana a arar, gánale tú a escardar”. Es un capítulo precioso de un tratado de agronomía (2).

Porque escardar la tierra, no es sólo quitar las malas hierbas, que por estar “en su casa” y ser muy voraces, disputan la comida a las forasteras… porque con ella facilitamos una meteorización, que en esta época del año, tiene un valor inestimable, porque la microflora del suelo está en su máxima actividad, y al remover la tierra, favorecemos el acceso del óxigeno para que respiren, y del nitrógeno que absorben las materias nitrificantes… (el artículo completo se puede leer en la imagen reproducida).

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Este artículo es uno de los muchos que escribió Carlos Morales en su carrera y demuestra su dominio literario, un deseo vocacional siempre presente. El texto aparece esta vez en uno de los medios de la llamada “prensa del Movimiento”, creada después de la guerra civil. Lanza era el periódico de su tierra manchega, donde acostumbraba a enviar mensajes pedagógicos a los agricultores. Aunque sus comunicaciones agrícolas datan de tiempos más antiguos, pues se inician en la monarquía de Alfonso XIII, para continuar en la República y en el franquismo.

El recuerdo de cómo conoció el refrán, “hace una pila de años”, en boca de uno de Arahal, tiene que ser de la época monárquica, cuando Carlos Morales dirigía la llamada Granja Agrícola de Alfonso XIII en Sevilla (3). Era un ingeniero agrónomo importante, pues ya en 1926 el mismo monarca le encargó la confección de una hoja divulgativa para combatir la plaga del olivo. Conocemos al ingeniero pero no al refranero. ¿Quién sería ese viejo agricultor de Arahal, que le enseñó el conocido refrán?

La juventud de Carlos Morales transcurrió en el primer tercio del siglo XX, un momento de auge de la cultura agrícola, que los gobernantes querían difundir a través de la prensa y de las Granjas Agrícolas. Hombre amante de las letras y la enseñanza, no se limitó a escritos en prensa y revistas, fue pionero en programas radiófonicos dirigidos al mundo rural. En la primitiva Radio Nacional de España fueron famosos sus personajes radiofónicos Don José y Juanón, a los que solía acompañar La Usebia. Con un lenguaje rural muy celebrado en todo el país, los diálogos de estos personajes aparecían casi a diario en horarios de máxima audiencia radiofónica.

Enlazar la sabia agricultura de Arahal de los años 20 con la pedagogía del ingeniero manchego merece un pequeño recuerdo en la historia del pueblo.

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Notas

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1.- Lanza. 28/03/1946, Página 2. Lanza fue uno de los periódicos creados en 1940 tras la guerra civil y conocidos como Prensa del Movimiento. Es el periódico de Ciudad Real desde entonces.

2.- Escardar es un término que se define en dos conceptos. El primero es arrancar los cardos y otras hierbas que son perjudiciales para un sembrado. La segunda es separar en una cosa lo malo de lo bueno. Así también en agricultura se dice que la labor de escardar consiste en eliminar la maleza con el objetivo de aproximar suelo al cuello de la planta moviendo la tierra varias veces durante el desarrollo del cultivo después del riego o la lluvia para evitar la pérdida de agua por evaporación. Tras el riego se establece en el suelo una fuerte relación entre los espacios porosos, constituyendo canalillos por donde circula el agua. La escarda actúa como protectora de la parte inferior del suelo, por lo tanto se impide que el agua se evapore.

3.- En los años anteriores a la Exposición de Sevilla de 1929 aparecen una serie de proyectos para mejorar las estructuras agricolas y productivas, que se hacen a iniciativas fundamentalmente de instituciones oficiales. El principal caballo de batalla era la modernización del campo, en el que tenían que intervenir necesariamente las nuevas maquinarias. Coinciden con la necesidad de divulgar enseñanzas que den a Sevilla más riqueza, con centros como la Cámara Agrícola de Sevilla o la Granja Agrícola de Alfonso XIII. De ellas salieron formas nuevas de pedagogía para el mundo rural, como conferencias en “semanas agrícolas” realizadas por ingenieros agrónomos. En ellas se animaba a introducir maquinaria, fomentar cultivos remuneradores (algodón, tabaco, frutales, pita), crear bancos de crédito agrícola, etc. Toda esta labor había que difundirla por medio de charlas, que realizaban ingenieros agrónomos y locutores de la Granja Agrícola que dirigió Carlos Morales Antequera.

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