Archive for septiembre, 2015

El primer plano del tren

septiembre 17, 2015

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La creación del tren de Utrera y su paso por Arahal ya fue tratado en una sesión de Cortes de 1859 (1). La obra se realizó más adelante, cuando Jorge Loring (2) se asoció con el financiero Joaquín de la Gándara, residente en París, el cual consiguió interesar a varios capitalistas franceses para que contribuyeran a financiar un proyecto de ferrocarril para el sur de España. Así, en 1877, con la aportación de las líneas de Sevilla a Jérez y Cádiz, Córdoba a Málaga, Utrera a Osuna y las concesiones del Jerez a Bonanza y Osuna-La Roda, se creó la compañía de los Ferrocarriles Andaluces (3) que desde el primer momento ya pudo establecer con sus líneas comunicación ferroviaria en cinco de las ocho capitales andaluzas.

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Locomotora perteneciente a la Serie 401-450 de los Ferrocarriles Andaluces.

En la Biblioteca del Mº de Defensa se encuentra un plano dibujado a mano en el que se ve el trazado de la primitiva línea ferroviaria de Utrera a Osuna. El mapa está realizado a escala 1:100.000. Abarca parte de los términos municipales de Utrera, El Arahal, Paradas, Marchena, La Puebla de Cazalla, Osuna y Morón de la Frontera. La línea ferroviaria comienza en la ciudad de Utrera y se bifurca en dos ramales, uno que llega a Morón de la Frontera, y otro que llega a Osuna. En el plano se señala la longitud de los ramales del ferrocarril: la del primer ramal, 35 km, y la del segundo, 63 km.

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Las imágenes muestran el plano completo (arriba), que lleva el título de “Ferro-carril a Osuna”. Debajo, el plano fragmentado para mejor visión, comenzando de izquierda a derecha con el inicio de la línea ferroviaria en Utrera. En el último fragmento aparece un sello de tampón que informan de la colocación del plano en el archivo:

Depósito de la Guerra. Archivo de Planos

Estante E   Tabla 8ª.   Cartera 2ª.  Sección 6.     Núm 19.

El plano está realizado en papel plegado con tinta de varios colores: azul para el ferrocarril, negro para los accidentes del terreno y rojo para las poblaciones. Es un dibujo tosco y elemental, donde no han intervenido dibujantes topográficos y si seguramente un ingeniero militar.

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Logotipo antiguo de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces.

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Notas

1.-Diario de las sesiones de Cortes, Volumen 2. Congreso de los Diputados. Madrid, 1860. En la referida sesión de Cortes de 1859, el diputado sr. Infantes, defensor del proyecto, dijo: “El trazado se halla rodeado de pueblos de bastante importancia, como son el Arahal, Coronil y otros… de verdadera riqueza agrícola”. En un debate parlamentario, estuvo en contra de ese trazado el sr. Luxán: “…tanto el Arahal como el Coronil están situados de forma que tendría que dar un rodeo bastante notable el trazado si hubiese de pasar por ellos el camino de Utrera a Morón…” (ver en estas páginas: El tren y los cortijos -marzo, 2015)

El primer ferrocarril español se construyó en Cuba en 1837 (entonces provincia española) y correspondería a la línea La Habana-Güines. En 1836 en la mina asturiana de Arnao, según hallazgos recientes, se sacaba el mineral mediante un sistemas de vías y vagonetas que formaban trenes con tracción a sangre. Unos años más tarde, en la península Ibérica se construyó la línea de Barcelona a Mataró en 1848. La línea, todavía hoy en uso, contaba con una longitud de 29,1 km y unía las poblaciones de Barcelona, Mataró, San Adrián de Besós, Badalona o Premiá de Mar. A partir de esa fecha se producirá una rápida expansión con la construcción de numerosas líneas de ferrocarril de ancho ibérico a cargo de las que se convertirán en las principales empresas ferroviarias de la época: la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (1856), la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España (1858) o la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces (1877). Esta situación se mantuvo sin grandes cambios hasta el estallido de la Guerra civil española en 1936, conflicto que dañó gravemente la red ferroviaria española. (Wikipedia)

2.-Jorge Enrique Loring y Oyarzábal (Málaga, 1822 – 1900) fue un ingeniero, empresario y político español, primer marqués de Casa Loring. Fue uno de los fundadores del Banco de Málaga en 1856. Participó en la construcción del ferrocarril de Córdoba a Málaga, en la de la línea de Campillos a Granada y posteriormente en la fundación de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, que con el tiempo se convertiría en una las más importantes empresas ferroviarias de España. Fundó en Málaga en 1851 el periódico El Correo de Andalucía y regentó los altos hornos de Málaga, una fábrica en Marbella y una fundición de plomo.

3.- Los Ferrocarriles Andaluces tuvieron un buena explotación económica hasta comienzos del siglo XX. El rendimiento mayor lo ofrecía la línea de Sevilla-Jerez-Cádiz debido a la llanura existente que permitía un rápido desplazamiento.  “Andaluces” llegó a ser considerada la tercera empresa de transporte ferroviario más grande del país. Sin embargo, durante los años posteriores a la llegada de la II República la situación financiera de la compañía fue empeorando hasta llegar a la situación de déficit en 1935, mientras que al año siguiente se encontraba en una situación cercana a la suspensión de pagos, que amenazaban la continuidad de los servicios públicos. Como resultado de esto, el gobierno del Frente Popular decretó la incautación de los Ferrocarriles Andaluces mediante el Decreto del 9 de mayo de 1936 y así el Estado se hacía cargo de la compañía. Pero el volumen de la compañía y la gran extensión de su red no hacían recomendables su traspaso al organismo de Explotación de Ferrocarriles por el Estado, por lo que se transfirió su administración a la compañía pública de los Ferrocarriles del Oeste. Ésta gestionaría las líneas andaluzas de forma poco eficiente durante las escasas semanas antes del estallido la Guerra Civil Española. Consecuencia de esa unidad en la gerencia de ambas compañías fue la idea confundida de que formaban una sola, llamada Compañía de los Ferrocarriles del Oeste y Andaluces. Tras el estallido de la Guerra Civil, uno nuevo Decreto con fecha a 15 de agosto de 1936 ordenaba la incautación de las principales compañías ferroviarias en zona republicana, si bien en zona sublevada siguió funcionando su anterior Consejo administrativo. La desaparición final llegaría con la creación de RENFE y la desaparición de los últimos vestigios de “Andaluces” (Wikipedia).

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En torno a 1857

septiembre 2, 2015

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Es interesante insistir en el conocimiento de la famosa revuelta de Arahal de 1857 (1), tan importante para la historia del pueblo y las consecuencias que tuvo, desde la pérdida de su identidad documental hasta la mala fama que arrastró posteriormente. Es necesario ir conociendo el sentido y las causas de aquella revuelta, ya oscuras en su momento y nunca estudiadas en profundidad. Para ello hay que adentrarse en la compleja historia social sevillana del siglo XIX.

Ahora -por medio de prensa digitalizada- podemos acercarnos al Arahal “revolucionario” a través de dos publicaciones francesas de finales del s. XIX: un texto de la revista Humanité Nouvelle de 1897, en que aparece el pueblo entre las localidades anarquistas del sur, y un artículo aparecido en Le Temps en 1883 en la que se cita la federación de trabajadores existente en Arahal.

 

1.- Humanité Nouvelle

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Es sabido como en el ambiente de revueltas campesinas del siglo XIX destaca el caso de Arahal: “…un nuevo levantamiento en la provincia de Sevilla, éste mejor documentado que los anteriores. Unos ciento cincuenta trabajadores entran a plena luz del día en El Arahal y Utrera de forma simultánea, tomando por sorpresa a la Guardia Civil hasta tal punto que accedieron sin violencia al archivo municipal, que destruyeron en parte, así como el de alguna escribanía. Estos hechos, condenados por los partidos políticos, que no alcanzaban a darles explicación, según parece, eran vox populi, y fueron inmediatamente denunciados y perseguidos por el Ejército y la Guardia Civil…” (2).

Este fragmento de arriba pertenece a un artículo de prensa actual titulado Revueltas campesinas y origen del anarquismo andaluz y utiliza el 1857 de Arahal como centro del artículo. Dentro de la falta de datos de muchas revueltas de la época, el autor señala una “mejor documentación” para la de Arahal. Esta mejor documentación es debida a la resonancia que tuvo en toda España -con una prensa de mitad de siglo más avanzada- la condena a muerte de los autores, que fueron fusilados, y las peticiones de clemencia a la Reina para el resto de revoltosos por partidos y ciudadanos que tuvo una gran repercusión social. Este artículo periodístico es un ejemplo de cómo Arahal se ha convertido en modelo de revuelta revolucionaria andaluza para la historia, conteniendo toda la tipología necesaria:  causas, formación, actos violentos y represión posterior.

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El autor, Albo Rodríguez, insinúa el origen de la revuelta: “la autoría intelectual sería atribuida a una organización, supuestamente comunista, descubierta en el Arahal…” Este ‘supuestamente’  hay que aplicarlo a todo lo relacionado con la revuelta de 1857.

Investigando estos supuestos, en un número de la revista francesa Humanité Nouvelle de 1897 (3), encontramos a Arahal formando parte de grupos del anarquismo revolucionario de Andalucía. El artículo, titulado Le socialisme en Espagne, lo firma R. Mella, que inicia con los orígenes históricos  (“Le socialisme date en Espagne de la constitution de l´Internationale…” ) (4), para continuar diciendo: “El anarquismo es la fuerza social más poderosa en España, casi la única, vista la insignificancia del Partido Obrero… En Andalucia el Partido Obrero sólo ha podido introducirse en Málaga. El resto es anarquista: Jerez, Cádiz, Sevilla, Granada, Antequera y Málaga tienen grupos diversos y numerosos. En los campos jerezanos, los que no son anarquistas se cuentan con los dedos. Allí se es revolucionario por temperamento y anarquista porque el medio favorece más que en ninguna parte el desarrollo de la idea anarquista. Andalucía vive aún en la Edad Media y los obreros tienden a destruir un estado de cosas reaccionarias, basadas en la servidumbre”.
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titular Anarquismo portada 1897

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Acompaña el texto una estadística de “las fuerzas socialistas y anarquistas de España”. Según los reseignements (informaciones) de la revista, existen cuatro localidades sevillanas destacadas en el movimiento obrero: Sevilla, Lebrija, Arahal y Marchena. En ellas las fuerzas anarquistas sumarían 1.000 activos y 5.000 pasivos o simpatizantes. Como es lógico, todo depende de la credibilidad de esos reseignements de la revista francesa. Para nosotros son datos preciosos -por lo raros- para la historia del pueblo.

Continuando con el artículo de R. Mella, se puede leer: “La táctica de los anarquistas se resumía en organizar ´sociedades de resistencia´ a las que dan su programa y tendencias. El acto más importante de su existencia fue la reunión del congreso de Sevilla en 1882: tomaron parte más de 200 delegados representando a 60.000 obreros. En esa resistencia encontramos parte de la oscuridad de estos grupos, difíciles de manifestarse y por tanto de conocer en el tiempo. (En el citado congreso de Sevilla de 1882 es donde aparece el telegrama de adhesión de la federación de Arahal que leeremos en Le Temps).

La Federación anarquista se desarrolló tanto en los campos de Andalucía que el gobierno organizó oportunamente la famosa Mano Negra, es decir, inventó la existencia de una pretendida asociación de malhechores. Con este pretexto, la guardia civil encarceló, persiguió, maltrató y torturó a miles de obreros agrícolas, acabando con la poderosa organización que creaban los anarquistas.” 

 

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La Mano Negra. Sentencia y grupo de acusados en Jerez. Ilustración aparecida en la prensa de la época.

Precisamente sobre la Mano Negra explica Albo Rodríguez: “Mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en la Andalucía del XIX, conocida popularmente como la Mano Negra. Supuestamente, la susodicha es la responsable de la inestabilidad política en el sur de España durante todo el mencionado siglo, plagando de atentados el campo y la ciudad andaluza decimonónica…” Y no explica nada más. La Mano Negra es pues otro “supuesto” dudoso, similar a la autoría comunista del 57 de Arahal. (5)

Arahal no se libra de ser relacionado con la Mano Negra. M. Cubas en un opúsculo sobre La Mano Negra, publicado en Madrid en 1884, dice: “Más tarde, después de las sublevaciones de Arahal, se descubrió en dicho pueblo una sociedad denominada “Filo-Comunista” y dieciséis individuos fueron fusilados”. (Ver en estas páginas: El espartaquismo agrario en Arahal (1))

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2.- Le Temps

 

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Arahal aparece en un artículo del periódico Le Temps (1883) (3) sobre la Federación de Trabajadores (FTRE) del siglo XIX (6). Este artículo, titulado Les anarchistes espagnols, pretende dar una visión al lector francés de los movimientos obreros y anarquistas en la España de entonces, por lo que acude a los sucesos de La Mano Negra, que estaban en los tribunales de Jerez en ese momento y al citado congreso de Sevilla de 1882.

Lo más sorprendente del artículo para nosotros es la elección por parte del autor del telegrama de Arahal enviado al congreso:

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“La federación de Arahal felicita al congreso de confederados del mundo entero. Levantemos bien alta la bandera roja que porta el esclavo blanco del siglo XIX: pronto alcanzaremos la anarquía y el colectivismo”.

Este texto, escrito en 1882 es un telegrama de adhesión a la mesa del congreso, uno de los muchos telegramas enviados (Se habían recibido más de 200 de otras localidades: sólo Andalucía Oriental tenía 19.000 federados). Desconocemos las causas de esta elección, pero imaginamos que el telegrama de Arahal sería “revelador” para el articulista, ejemplo del socialismo anarquista reinante en el campesinado andaluz. También pudo elegirlo al azar. Pero cabe la duda de que fuese elegido quizás por la fama de un pueblo en el que veinticinco años antes se produjo aquella  revuelta. Lo cierto es que la publicación de este telegrama alarga la fama pendenciera de Arahal en el siglo.

El periodista francés cita, después del de Arahal, otros dos telegramas. Uno, llegado de Tarrasa, que pide “que (el congreso) detenga para siempre el humillante yugo de los burgueses al grito de: Viva la revolución social”. Y otro, de la federación de Andalucía Oriental que felicita a los congresistas por conseguir “el acta más importante para el descendiente del paria antiguo, el proletario moderno”. Comprobamos con estos dos que las expresiones de los federados son muy similares y siguen los patrones habituales al caso. Que, por otro lado, eran frases y términos de un lenguaje revolucionario expresado a la luz del día y que no estaba prohibido.

Podemos imaginarnos las ideas de aquella federación de Arahal siguiendo las normas establecidas en el congreso sevillano de 1882: crear escuelas laícas y socialistas para trabajadores; realizar huelgas solidarias, no aisladas; promover campañas para la jornada de trabajo de 8 horas; reconocer los derechos de la mujer; etc. Las federaciones pretendían ser organizaciones hostiles a los partidos políticos y obreros. La solidaridad era considerada fundamental “para conseguir que el capital, las materias primas y los instrumentos de trabajo se conviertan en propiedad de los trabajadores, organizados en sociedades libres, con el fin de librarse de la esclavitud del salario…” Las asociaciones cobraban 10 céntimos a cada miembro inscrito y convocaba asambleas trimestrales para rendir cuentas y leer informes y propaganda.

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En definitiva, mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en Andalucía. Para establecer una causa de descontento en el s XIX, hay que remontarse al reinado de Fernando VII y a los acontecimientos que ocurrieron entre los años treinta y cincuenta en Cádiz, Sevilla y Huelva, en que hubo revueltas, ocupaciones de tierras y de ganado, con reparto posterior, interviniendo con frecuencia el ejército. A esta actitud revoltosa del campesinado andaluz hay que añadir como telón de fondo las leyes agrarias de Carlos III, la desamortización de Mendizábal y de Madoz.

Lo que si es cierto es que Arahal fue un pueblo destacado en protesta social, pero no mucho más que otros pueblos como Utrera, Marchena o Lebrija, por citar a algunos próximos. No hay que olvidar la situación de Arahal en una comarca rica y conflictiva de Andalucía occidental, con sus características geográfico-climáticas que hacen de esta zona el entorno agrario por excelencia de la región. Aquí, durante el siglo XIX, se sucedieron alzamientos campesinos y ocupaciones de tierras adquiridas por la burguesía tras las sucesivas desamortizaciones de Mendizábal (1836) y Madoz (1854), con la lógica reacción de los terratenientes y del Gobierno, que enviaron al Ejército en defensa de los propietarios. En un ambiente de investigación y conocimiento serio hay que establecer el papel de Arahal y no admitir con facilidad muchas de las informaciones decimonónicas de la rutina de la historia.


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Notas

1.- Ver en estas páginas El espartaquismo agrario en Arahal (mayo 2010)

2.- “Revueltas campesinas y origen del anarquismo andaluz” de Carlos Albo Rodríguez, en La Marea (24-4-2015)

3.- Humanité Nouvelle. Revue Internationale. 1er année. Tome 1. Paris, 1897. Revista francesa de pensamiento anarquista y socialista dirigida por A. F. Hamon. En ella aparecieron textos de Kropotkine, Tolstoï o Zola. Dejó de publicarse en 1903.

Le Temps es un periódico francés creado en Paris en 1861, con una larga permanencia editorial hasta mediados del siglo XX: Se interrumpió su publicación en 1942 como respuesta a la invasión nazi. Su heredero fue Le Monde, que apareció en 1944.

4.- La Primera Internacional de los Trabajadores fue fundada en Londres en 1864, agrupando inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo.

5.- Ver La Mano Negra : Que la Mano Negra fuera una imputación injustificada del gobierno de Sagasta para aplacar las revueltas en los campos del sur de España ya fue insinuado por el escritor y político republicano Vicente Blasco Ibáñez en su novela sociológica titulada La bodega publicada en 1905.

Estas dudas sobre la Mano Negra continúan en el día de hoy. Se pueden encontrar dos opiniones. Una, como la de Tuñón de Lara, que afirma que «nada permite, en suma, hablar de la “Mano Negra” como organización. Ello no es obstáculo para que pudieran existir grupos influenciados por el anarco-comunismo hábilmente explotados por el Poder para justificar una represión. Otra, como la de Josep Termes que opina que se trató de «un montaje policial», aunque reconoce que «es innegable que la violencia estaba presente en la Andalucía agraria».

La Mano Negra fue una presunta organización anarquista, secreta y violenta, que actuó en Andalucía a principios de la década de 1880, durante el reinado de Alfonso XII, y a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y edificios. Los años 1881 y 1882 fueron de sequía y de cosechas muy malas en Andalucía, lo que provocó hambre y crispación social, con asaltos a las tiendas, robos e incendios provocados. Hubo también invasiones de fincas y motines de protesta por la falta de trabajo y por la subida de los precios en los que los sublevados exigían a los ayuntamientos que les diera empleo en las obras públicas. Uno de los motines urbanos más graves se produjo el 3 de noviembre de 1882 en Jerez de la Frontera donde tuvo que intervenir la Guardia Civil y el Ejército, produciéndose unas sesenta detenciones.

6.- El Comité federal de la FTRE, que tenía como norma no actuar «ni por el robo, ni por el secuestro, ni por el asesinato», manifestó que no tenía ninguna relación con la Mano Negra, «ni con ninguna asociación secreta que tenga por objeto perpetrar delitos del derecho común, rehusando toda solidaridad con los que han cometido o puedan cometer hechos criminales».

 

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