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La torre y el reloj

agosto 8, 2015

Existe una memoria impresa de la construcción de la torre y el reloj del ayuntamiento de Arahal. Es un librito de pocas páginas -24-,  editado en Sevilla en 1889, es decir, cuarenta y ocho años después de que se construyera la torre. Demuestra que hubo un interés de los ediles del momento por llevar la memoria manuscrita de 1840 a la imprenta. De este testimonio impreso no se harían muchos ejemplares pues no es fácil encontrar este libro.

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La memoria tiene sobre todo una clara intención contable y así lo indica el título de su portada: Copia de  la Memoria y Cuentas de lo invertido en la edificación de la  torre y el reloj en las Casas Capitulares de la Villa del Arahal el año 1841. Debajo, el lugar de impresión y la fecha: Establecimiento Tipográfico de El Porvenir, Sevilla, 1889.

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Se reproducen aquí algunas páginas importantes de la memoria, como los de las páginas 6 y 7, que explican el motivo de la construcción del “nuevo” reloj -para evitar la “desorganización” que provocaba el reloj de la parroquia-, así como los medios con que contaba el poder municipal de mediados del siglo XIX.

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Haciéndose cada vez más indispensable la adquisición de un nuevo Reloj por la completa desorganización del de la Parroquia, y frecuentes gastos que ocasionaba a los fondos del Común (1) si había en algun tanto de arreglarse, ya en el año pasado de 1838 hubo de tratarse de este mismo asunto, con otra formalidad por el Ayuntamiento e igual número de mayores contribuyentes, a invitación de la Excma. Diputación Provincial, que noticiosa de la incapacidad de dicho Reloj y grávamenes que por ello sufría el caudal de Propios (2), por el Diputado que era de este partido D. Manuel Mª de Torres, nuestro convecino, y si bien todos conociendo la necesidad en que se estaba, expresaron de unánime conformidad los mayores deseos por que se adquiriese y colocase en estas Casas Capitulares un nuevo Reloj de Gobierno tantas veces anhelado; …

por entonces hubo de reinar el mismo temor que en nuestros antepasados, no sabiendo cómo efectuar la expresada obra, sin duda alguna porque se circunscribían en los estrechos límites de verificarlo por medio de repartimientos que debieran pesar sobre el vecindario, precisamente cuando más afligido se encontraba con las exacciones que habían motivado la pertinaz guerra civil que devoraba nuestra patria (3), pues parecía que por la Corporación Provincial se facilitaría fondos del caudal de Propios para la adquisición del Reloj, quedando al cuidado del Ayuntamiento proporcionarlos para su colocación, según pudo indicar en la misma reunión el citado Diputado.

Disfrutándose ya de la paz deseada en el año pasado de 1841 (4), y viéndose renacer por su consecuencia la prosperidad y felicidad, el Ayuntamiento, bajo la esperanza que concibiera con tan alagüeño (sic) porvenir y poseido al mismo tiempo de las ideas reformadoras y de progresos hijas de la época, concibió el pensamiento gigantesco, por decirlo así, de poner en práctica el tan deseado proyecto, bajo las bases de ningún gravamen público, economía, estabilidad y hermosura que era conveniente y propia del local en que debiera situarse; …

así fue que sin contar para ello más que con los escasos fondos que demuestra el cargo, proporcionados en fuerza de su celo con regocijos públicos, y con ocho mil reales vellón facultados del caudal de Propios por la Excelentísima Diputación Provincial, según orden de 11 de Septiembre del mencionado año consignados con dicho cargo en el presupuesto, desde luego venciendo los inconvenientes que a cada paso se tocaran, y que los producen se abstienen de enumerar como demasiado públicos al Ayuntamiento y vecindario, y que sólo el compromiso contraido los hubiera podido soportar, …

se puso desde luego en ejecución, bajo el diseño y dirección del arquitecto D. Manuel García, vecino de la ciudad de Sevilla, mereciendo por ello y por la destreza del artista que la ha ejecutado, nuestro compatriota Francisco Cortés, se hubiese finalizado la expresada Torre con la solidez y hermosura que demuestra, uniformando el vistoso edificio de las Casas Capitulares (…)

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En estas dos páginas, 16 y 17, continúa la descripción de gastos, como el Costo del plano o diseño de la Torre, peonadas en la misma y encalo y aseo de todo el edificio. En primer lugar lo pagado al arquitecto Manuel García por el diseño y dirección de la torre. Al final, en resumen, el costo de la obra, que es el siguiente:

Costo del Reloj, su reforma y efectos para el mismo… 7.178, 18 reales (5).

Efectos y materiales para la obra de la Torre y reforma de fachada… 10. 344, 20 reales

Plano y peonadas de toda la referida obra… 9.210, 28 reales.

De los 26.732, 32 reales de la obra carga el ayuntamiento 18.027, 14 reales, con lo que resulta de déficit 8.705, 18 reales (…)

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sin torre pero con palmera

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Fachada del ayuntamiento antes y después de la construcción de la torre. Una interesante y antigua fotografía de la Corredera de Arahal  que tuvo que ser tomada en una época temprana del nuevo invento. Además de la ausencia de la torre, se puede ver un diferente paramento de la fachada en la que destacan más las pilastras de la planta baja. El primer piso muestra la característica galería de arcos pero sin acristalar. También se puede apreciar como las palmeras que acompañaron siempre a esta plaza tienen poca altura, de la que se deduce una plantación reciente.

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Se puede conocer la historia de la torre a través de dos inscripciones que se encuentran en su interior.

lápida  

En el año de 1841 se hizo el empretilado de la fachada de estas casas capitulares, la torre, reloj y campanas, acendiendo (sic) su costo a la cantidad de 26,732 Rs, 32 Ms., sin gravar al vecindario ni a los fondos públicos.
Consivió (sic) el pensamiento y llevó a su término, el licenciado D. José Mª Soriano Hidalgo, alcalde constitucional en aquella época, secundado por el ayuntamiento.

Esta lápida de mármol se encuentra en la pared interior de la torre. En ella aparece el coste completo de reales y maravedíes, lo que indica la importancia que se le dio en su momento a este desembolso. Se menciona al alcalde en cuyo mandato se realizó, pero no aparecen ni el arquitecto sevillano que la proyectó, Manuel García, ni el maestro albañil local que la ejecutó, Francisco Cortés.

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En la antigua maquinaria del reloj existe una placa posterior a la anterior, realizada en 1887, con la siguiente inscripción:

En 1º de Mayo de 1887 se colocó el reloj siendo Presidente del Ayuntamiento Don Antonio Arias de Reina y Giménez, Primer Teniente Don Miguel Arias de Reina y Giménez, Segundo Don Ramón Fraile Zayas, Tercero Don Juan Mª Zayas Montilla.

Así, subiendo a la torre del ayuntamiento, podemos seguir momentos  históricos del Arahal del siglo XIX y conocer apellidos de las familias influyentes del pueblo.

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Notas

1.- El Común, es decir, la organización del gobierno local en esa época.
2.- Heredad, dehesa, casa u otro género cualquiera de hacienda que tiene una ciudad, villa o lugar para satisfacer los gastos públicos.
3.- Se refiere a la Primera Guerra Carlista, que se desarrolló en España entre 1833 y 1840 entre los carlistas, partidarios del infante Carlos María Isidro de Borbón, y los isabelinos, defensores de Isabel II y de la regente María Cristina de Borbón.
4.- Tras la batalla de Luchana los carlistas se ven obligados en 1839 a firmar la paz. Es el final de la Primera Guerra Carlista.
5.- Moneda del s XIX. el «real de vellón» (nombre de la aleación de cobre y plata en que estaba acuñado), con una equivalencia de 2,5 reales de vellón por cada real tradicional.

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Diezmos arriba, diezmos abajo

octubre 3, 2012

Hay que imaginar la parroquia de Sta. María Magdalena en el momento en que acababa su construcción hacia 1800,recién quitados sus andamios, lo que supondría un edificio religioso tan importante en un pequeño pueblo sevillano. Arahal iniciaba el siglo con esta iglesia. De su entidad y trascendencia arquitectónica tuvo que haber comentarios en la época. En un texto de entonces, que trata de los diezmos a pagar por los cristianos aparece una alusión a la Magdalena. En El Procurador General de la Nación y del Rey del 23 de Junio de 1813 consideraban que, diezmos arriba, diezmos abajo, la parroquia se construyó por encima de cualquier presupuesto.

Firmado con el seudónimo de El Español Imparcial, leemos:

…en el Arahal, pueblo de las Andalucías, el duque de Osuna ha levantado una magnífica iglesia, gastando en ella, sin duda alguna, ocho veces más de lo que le pueden producir los diezmos;…

El Imparcial Español era Justo Pastor Pérez, personaje del absolutismo de principios del siglo XIX al servicio de Fernando VII, que con sus artículos fustigaba cualquier idea progresista salida de las Cortes de Cádiz. Se decía estar financiado por el Consejo de Regencia y llegó a estar acusado por sus ataques extremistas a las nuevas instituciones constitucionales.

Arahal aparece en el “artículo comunicado” de cabecera con una defensa de los diezmos. Justo Pastor Pérez escribe contra “los reformadores del nuevo cuño” que trataban de quitar los diezmos, defendiendo los derechos del clero español. Sobre los particulares que los perciben afirma que “deben mantener en cada pueblo tantos curas, sacristanes y monaguillos cuántos sean necesarios… Además tienen obligación de levantar iglesias en los pueblos en que se hallan arruinadas.” Y pone como ejemplo la iglesia “magnífica” levantada en Arahal por el duque de Osuna.

El duque de Osuna al que se refiere J Pastor Pérez fue Don Pedro de Alcántara Téllez-Girón y Pacheco, noveno titular de la Casa Ducal. La vinculación de la villa de Arahal a la Casa Ducal de Osuna, permitió la construcción de una nueva iglesia sobre la anterior, destruida por el terremoto de Lisboa de 1755.  En el listado de abajo vemos al IX Duque de Osuna, Don Pedro de Alcántara Téllez Girón y Pacheco.  dentro la orden de titulares del Ducado desde su creación por Felipe II en 1562. (2)

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Notas

1.- El Procurador General, diario antiliberal y antirreformista de principios del siglo XIX fue el portavoz del absolutismo durante la Guerra de la Independencia. Allí se exponían las ideas conservadoras y reaccionarias de la politica de aquel tiempo. Nació en 1812 en Cádiz, pero tras la restauración borbónica la edición se realizó en Madrid.

2.- “Fué construida a expensas del duque de Osuna entre 1785 y 1800, sobre la antigua del siglo XV, tras la destrucción por el terremoto de Lisboa, respondiendo plenamente sus caracteres al estilo neoclásico. Sin embargo, el profesor Sancho Corbacho sospecha que Cintora no fué el autor de la planta de la iglesia, reduciéndose su actuación, si la tuvo, a dirigir las obras. En este edificio no era obligada la intervención de los arquitectos diocesanos, ya que dependía del patronato del Duque, y éste podía elegir libremente al arquitecto” (Alma Mater Hispalense).

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La otra arquitectura (2)

marzo 29, 2012

Hace años abordé en estas páginas la existencia de chozos en Arahal, una alternativa marginal de la vivienda tradicional (“La otra arquitectura”. 14 de julio 2009). Ahora llega hasta mí un documento gráfico de gran interés, realizado en los años 50, en el que se pueden ver con detalle esas viviendas. Los chozos, habituales en la Andalucía de hace un siglo (1), también pervivieron vergonzantemente en los arrabales de Arahal más allá de la mitad del siglo XX.

Estas fotografías, de verdadero interés histórico y sociológico,  muestran no sólo la alternativa de “otra arquitectura” como hábitat, también retratos y grupos familiares de arahalenses que vivían en la precariedad de una época dura salida de la postguerra. Los chozos que aparecen en las imágenes estaban construidos en las afueras del pueblo, en las zonas conocidas como la Fuente del Faro, el Callejón de Paradas y la Fuente de la Salud. El documento, cuya finalidad desconozco con exactitud, es un informe social realizado por el Patronato de Santa María Magdalena con fines de administración benéfica. Se conserva en el Archivo Municipal de Arahal, que gentilmente me lo ha ofrecido para su publicación (2).

En esta panorámica de Arahal de los años 50 he tratado de situar los chozos que se muestran abajo. Por entonces, el pueblo conservaba una estructura agrícola muy distinta a la de hoy, rodeado de eras (E) y corralones, sin construcciones de barriadas de pisos y con el antiguo cementerio (C) aún alejado del pueblo. La Plaza de la Corredera se señala con A y las zonas de chozos con CH.

En total son catorce páginas reproducidas. Por su interés muestro todas las fotografías del documento, a pesar de su mala conservación. También he reproducido con exactitud el texto que las acompaña.

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1.

Chozo situado en el Faro, perteneciente a José Ortiz Martín y su mujer Mari Jiménez Gutiérrez. Tienen cinco hijos: Josefa,  Juan, Rafaela, Isabel y José, de 11, 8, 5, 4 años y 6 meses, respectivamente. Las fotografías corresponden, la primera al exterior del chozo y la segunda al interior, en donde aparece en primer plano la cama, la única que tienen, y en donde tienen que dormir el matrimonio y los cinco hijos. En la actualidad, la madre se encuentra encinta.

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2.

Las dos fotografías corresponden al chozo de Isabel García Torres, viuda, que vive con sus dos hijos José y Francisco, de 21 y 20 años respectivamente. También vive con ella su hermana, anormal, Concepción García Torres. Para los cuatro sólo cuentan con una cama. Como se ve en la fotografía, el chozo está en ruina, entrando el agua, cuando llueve, por todas partes.

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3.

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Este chozo está situado en el Callejón de Paradas y tiene una superficie de nueve metros cuadrados. Sólo cabe una cama y en él habitan el matrimonio formado por Manuel Expósito Jiménez, de 39 años, y Carmen González Santos, de 33 años, y sus cinco hijos, llamados: Luisa , de 12 años; Manuel, de 9 años; Carmen, de 7 años; Antonia, de 3 años y Mercedes, de 9 meses. El suelo del chozo es terrizo. Las anteriores fotografías muestran una panorámica exterior del chozo; otra del interior en que se ve la citada cama, y otra de la techumbre totalmente desvencijada.

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4.

Las fotografías nos muestran el interior y exterior del chozo de Francisco Suárez Guisado, de 32 años, en donde habita con su esposa Manuela Castro Portillo, de 30 años, y sus dos hijos, Miguel, de 2 años, y Carmen, de un año.

Este chozo, como se ve en las fotografías, está a punto de derrumbarse. Es un cuchitril y sólo poseen una cama para el matrimonio y los hijos.

Está situado en el Faro.

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5.

Las fotografías nos muestran el exterior e interior del chozo propiedad de Francisca Benjumea Mendoza, de 67 años, viuda. Está situado en la Fuente de la Porra. En dicho chozo habita la citada Francisca, su hijo José Benjumea Fernández, de 28 años, soltero, y Antonio Martín Amador, de 37 años, alias Belino, con su esposa Manuela Fernández Benjumea y sus tres hijos, Manuel, de 10 años, Sebastián, de 8 años, y Dolores de 2 años. La madre de estos menores hace siete años que está tuberculosa y sólo posee una cama. En la otra cama duermen su madre y su hermano, sin ninguna separación.

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6.

Este chozo, situado en el Faro, es propiedad de Miguel Rodríguez Cadenas y su esposa Rosario Jiménez Alba. Ella está encinta y tienen dos hijos, Isabel de 4 años y Ana de 3 años. Como se ve en la primera fotografía, el techo se está cayendo, haciendo imposible continuar viviendo en el citado chozo. la otra fotografía nos muestra el exterior, con la que se aprecia que está derrumbándose.

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7.

Chozo situado en el Callejón de Paradas. Pertenece al matrimonio de José del Pino Gama, de 32 años, y Josefa Sánchez Rodríguez, de 33 años. Mide 12 metros cuadrados. En él habitan el citado matrimonio y sus seis hijos: Isabel, de 10 años; Josefa, de siete; José, de 5; Francisco, de 4; Manuel, de 2 y Maria Rosario, de uno. Sólo tienen una cama, en donde se ven obligados a dormir todos juntos.

Las 2 fotografías nos muestran: una el exterior del chozo y la otra, el interior, en el que se ve la cama referida.

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8.-

Este chozo, situado en el Callejón de Paradas, pertenece al matrimonio formado por José Santos González de 69 años y María Cabeza Beatos, de 66 años. Es pequeño y está en pésimas condiciones. Sólo tiene la cama y una cuna, y con ellos viven sus tres nietos abandonados por sus padres, llamados: Rafael, María Rosa y José Santos Rosa, de 7, 5 y 2 años respectivamente. Uno de los pequeños está enfermo. las fotografías nos muestran el interior del chozo.

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9.-

La fotografía corresponde al chozo situado en el Callejón de paradas y ocupado por el matrimonio de Francisco López Martín, de 30 años, y Josefa González Cadenas, de 27 años. Tienen cinco hijos: Dolores, de 11 años; José, de 8 años; Francisca, de 6 años; Manuel, de 4 años y Elena, de 2 años. Además, se encuentra encinta. Todo lo que tienen es una cama y una cuna, y dentro tienen que guardar también el burro. La hija Dolores tiene parálisis y ha de apoyarse en las manos para poder caminar.

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10.-

Las fotografías corresponden al chozo sito en Callejón de Paradas, ocupado por el matrimonio de Francisco Peñalosa López, de 30 años, y Angeles Expósito Jiménez, de 30 años. Tienen cuatro hijos: Dolores, de 7 años; Francisco, de 5 años; Joaquín, de 3 años y Antonio, de uno. Solamente poseen una cama, que puede verse en la fotografía.

Tienen un burro, que también de noche, para evitar se lo roben, tienen que tenerlo dentro del chozo, al lado de la cama.

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11.-

La primera fotografía (NO APARECE EN EL DOCUMENTO) corresponde a un chozo, con separación en el centro y dos huecos de entrada. En el de la izquierda habita Dimas Gómez Galván, su esposa Natividad Porra Sancho, y sus hijos: Emilia, de 5 años y José, de 10 años. Sólo les cabe una cama, donde duermen los cuatro. En la parte de la derecha habita Antonio Martín Jiménez, de 29 años y su esposa, Rosario García Jiménez, de 30 años, con sus 6 hijos: Mercedes, de 8 años; Carmen, de 7; Antonio, de 5; Rosario, de 4; María Josefa, de 2 años y Ana, de 2 meses. Esta familia sólo tienen una cama y una cuna.

El chozo en su totalidad está en muy mal estado, amenazando ruina.

Está situado en la Fuente de la Porra.

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12.

Las dos fotografías corresponden al chozo de Eduardo Expósito Galán. Tienen cuatro hijos: Pedro, de 6 años; Antonio, de 5 años; Ricardo, de 3 años; y Rosario, de 4 meses. El mayor tiene parálisis infantil. Sólo tienen una cama y unas tablas donde duerme el paralítico.

Como se ve en la foto, el chozo está a punto de derrumbarse.

Situado en la Fuente de la Salud.

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13.

Chozo en el Faro, perteneciente a Antonio Pastor Parrilla. En él habitan su esposa, Josefa Fernández Guisado y sus seis hijos: Antonio, de 19 años; Dolores, de 14 años; José, de 12 años; Agustín, de 9 años; Inocencio, de 7 años; Y Cristobal, de 4 años. Como se ve en la fotografía que muestra el interior, todos duermen en la cama que aparece en la misma. La otra nos muestra una vista del exterior del chozo, que está en estado ruinoso.

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14.-

El chozo que aparece en la primera fotografía, del Callejón de Paradas, está ocupado por Dolores Cadenas González, de 58 años, viuda, que vive con su hijo Francisco Segura Cadenas, de 21 años.

Sólo pueden tener dentro del indicado chozo una cama, conforme demuestra la segunda fotografía.

Casi todo el techo está en malas condiciones y cuando llueve no pueden permanecer en la cama.

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VER la entrada anterior: La otra arquitectura.

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Notas

1.- Como ejemplo de la abundancia de los chozos en la Andalucia de otros tiempos, este testimonio de la provincia de Cádiz: “Hace cincuenta años, Casas Viejas tenía cerca de 2.000 habitantes, la mayoría de los cuales pasaba hambre. La mitad de las casas del pueblo eran chozas. de una sola dependencia donde toda la familia dormía junta, sobre lechos de paja. Como hoy, en la tierra que rodea al pueblo, dominan los pastos para ganadería brava y los cotos de caza. No se cultivaba mucho y sólo en las épocas de recolecta había jornal para la mayoría. El resto del año, la supervivencia era difícil…”

2.- Publicado anteriormente en el blog Memoria Visual de Arahal de Alfonso E. Pereira.

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Por el lado de oriente, la Vega …

noviembre 12, 2011


En 1887 escribía Manuel Sales y Ferré, catedrático de Historia de la Universidad de Sevilla (1), en el prólogo de sus Estudios arqueológicos e históricos dedicados a las antigüedades de la provincia de Sevilla:

“Todo, en efecto, lo domina Carmona. Por el lado de Oriente, la Vega, dilatada planicie ligeramente ondulada, sin un árbol que interrumpa la monotonía de su superficie, parduzca y abrasadora como el Sahara, en verano; alfombra de verdura, al crecer los trigos en Marzo y Abril; engalanada de doradas mieses, en Mayo y Junio, y a trechos esmaltada de ricos y pintorescos pueblos, Arahal, Paradas, Luisiana y Fuentes, que ya descuellan sobre las lomas, ya medio se esconden en las hondonadas o débilmente se destacan allá en el lejano horizonte, donde el cielo se abraza y confunde con la tierra…”

Esta descripción sugerente y poética de la Vega, en que Arahal aparece en lontananza, la hace el historiador al inicio de sus Estudios, salidos de las excursiones universitarias realizadas con el fin de aprovechar la enseñanza que proporcionaba la necrópolis carmonense. Descubierta casualmente veinte años antes al abrir el camino del Quemadero, Sales aprovecha este hallazgo tan próximo a Sevilla, “…para explicar a mis alumnos, a la vista de los sepulcros y de los objetos en ellos encontrados, las prácticas de los funerales y las creencias acerca del alma y de la otra vida en la época romana”. En su libro podemos leer la descripción minuciosa del ritual de los funerales romanos, las llamadas exequias, que nos hacen imaginar escenas antiguas acompañando las tumbas de la necrópolis de Carmona.

Allí, el antiguo mundo romano se siente con intensidad. Desde el promontorio de los Alcores vemos como se extiende por todo el contorno que abarca la vista la Vega de Carmona, la extensa llanura limitada por el río Corbones al NE y el Guadaira al SO, sometida durante años a una intensa explotación agrícola, ya desaparecida la antigua vegetación del acebuche. Hoy más del 80% de sus tierras se dedica a cultivos de secano, sobre todo trigo y girasol.

Desde la posición estratégica de Carmona y su rica necrópolis, es inevitable prolongar la vista que nos lleva, a través de la Vega, hasta el monumento funerario que se mantiene enhiesto cerca de Arahal, derruido pero aún resistente en el tiempo. Este mausoleo es el único vestigio de otra necrópolis, la de Basilippo, anterior a la existencia misma de Arahal como pueblo. Los romanos eran libres de elegir el lugar de su sepultura y escogían los lugares más frecuentados, como las vías por donde pasaban los caminantes, que aprovechaban para invocar a los manes protectores que moraban alrededor de las tumbas. Arahal, cruce de caminos.

La Torre del Cincho (2) es una tumba que responde al tipo de incineración en bustum, una de los estudiadas por Sales y Ferré en su libro. El bustum era una fosa sobre la que se colocaba la pira funeraria en la que se incineraba al difunto. El bustum que recogía las cenizas, servía luego de base para la construcción de la torre, rememorando la vida del personaje incinerado. Sales y Ferré describe el momento en que se realizaba la incineración, después de la procesión fúnebre: “…se subía el cadáver a la hoguera, sobre el mismo lecho en que había sido llevado, y se colocaban alrededor de él los mismos objetos y ofrendas que vimos se depositaban en la fosa. Entonces el pariente más próximo cogía una antorcha y, volviendo la cara, pegaba fuego a la pira, a la que se echaban materias inflamables, como pez y resina, para facilitar la combustión; y cuando la llama empezaba a elevarse, perfumes y aromas para que no molestase al olfato el olor infecto de la carne quemada… Consumida la hoguera, se apagaban los carbones ardientes rociándolos con leche y vino. El pariente más próximo recogía con una especie de badila las cenizas y fragmentos de hueso, “los lavaba en vino viejo o leche, los secaba en toalla de lino” (Tíbulo) y los colocaba, con rosas y plantas aromáticas, en una urna de barro, cristal, mármol, bronce, plata u oro, la cual era llevada a la cámara funeraria y depositada en una hornacina… Inmediatamente se sacrificaba al difunto un cerdo o un carnero, y se le preparaba un banquete, que se servía en la misma tumba…”

Estimulados por la lectura de Sales y Ferré, es inevitable pensar en una escena similar en el mausoleo de la Torre del Cincho en un momento determinado del siglo II D. C. Quizás en las exequias del basilipense Quinto Bruto, en cuya lápida ahora podemos leer el deseo piadoso de sus enterradores: “séate la tierra ligera”.

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Notas

1.- Manuel Sales y Ferré (1843-1910).- Sociólogo, historiador y arqueólogo español, nacido en Ulldecona (Tarragona) el 22 de Agosto de 1843 y muerto en Vinaroz (Castellón de la Plana) el 10 de Diciembre de 1910. Estudió la segunda enseñanza en el Seminario Conciliar de Tortosa y en el Instituto de Castellón de la Plana, cursando después la facultad de filosofía y letras en las de Valencia, Barcelona y Madrid. En 1874 obtuvo por oposición la cátedra de geografía histórica en la Universidad de Sevilla y poco tiempo después publicó una de sus obras más importantes, Filosofía de la muerte (Sevilla 1877), para la que utilizó manuscritos que había dejado Sanz del Río, uno de sus profesores. En 1880 se le nombró profesor de historia universal de la misma Universidad, y por aquella época su personalidad se destacaba ya poderosamente entre los intelectuales españoles y aun se le conocía bastante en el extranjero. Otro de sus maestros, Fernando de Castro, le había encargado a su muerte que continuara su Compendio razonado de historia general y que corrigiera y aumentara otras de sus obras, como el Resumen de historia general y el de Historia de España, que publicó considerablemente ampliados. Finalmente, en 1899, fue trasladado a la Universidad Central, donde se encargó de la cátedra de sociología, que desempeñó hasta su muerte. Perteneció á la Academia de Ciencias Morales y Políticas y era también correspondiente de la de Bellas Artes de San Fernando. Desde joven reveló sus grandes aptitudes para las ciencias históricas y sus primeras obras evidenciaron ya su espíritu investigador y su sólida cultura, que le permitió, andando el tiempo, abordar con fortuna los más arduos problemas. Formado en la doctrina krausista, como muchos de los hombres de su tiempo, se inclinó después á las doctrinas positivistas y evolucionistas. Fundó en Madrid el Instituto de Sociología, y en Sevilla varias bibliotecas. Dedicado por completo al estudio, no intervino nunca en política y visitó casi toda España á fin de estudiar sus antiguos monumentos, gustando que le acompañasen en sus excursiones sus discípulos predilectos. La obra que consagró su fama fue el Tratado de Sociología (4 tomos, Sevilla y Madrid, 1889-1904), que mereció elogios de las autoridades en la materia. Entre sus demás obras mencionaremos: El hombre primitivo y las tradiciones orientales (Sevilla 1881); Prehistoria y origen de la civilización (Sevilla 1883); Compendio de historia universal. Edad prehistórica y período oriental (Sevilla y Madrid, 1883 y 1886); Historia universal (Madrid, 18844); Método de enseñanza (Sevilla 1887); Civilización europea. Consideraciones acerca de su presente, su pasado y su porvenir (Sevilla 1887); Del origen del lenguaje; Mitología popular; Estudios arqueológicos e históricos. La necrópolis de Carmona (Madrid 1887); El descubrimiento de América según las nuevas investigaciones (Sevilla 1893); La transformación del Japón. Función del socialismo en la transformación actual de las naciones (Madrid 1902); Nuevos fundamentos de la moral (Madrid 1907). Tradujo también obras de Hartmann, Spencer, Quatrefages, Vivien de Saint-Martin y Laufrey. Además pronunció numerosas conferencias y discursos y en el Ateneo de Madrid dio un curso sobre sociología. (Enciclopedia Espasa)

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2.- Sobre el tema de la Torre del Cincho ver la entrada en este blog de la  Torre de los Alaranes o del Cincho

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Otras entradas relacionadas con este tema:

Basilipensis

Jorge Bonsor y el camino de Arahal

Arahal en el Museo Arqueológico

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Imágenes: 1.- Vista de la Vega de Carmona: Fotografía de Gabriel. http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/33742-la-vega-de-carmona.html. 2.- Torre del Cincho: reconstrucción ideal. según el estudio de José M. Rodríguez Hidalgo, y estado actual. 3.- Reconstrucción actual de una pira de incineración. 4.- Retrato de Manuel Sales y Ferré. 

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Torre de los Alaranes o del Cincho

mayo 23, 2011

Ese pequeño torreón que aún se mantiene en pie, al lado del cortijo de Menguillán que se desmorona en su ruina, parece indicarnos su resistencia al tiempo respecto a la hacienda centenaria.Simboliza el pasado material más remoto de Arahal, a sólo pocos kilómetros, aunque en el término de Carmona. Después de dieciocho siglos, es el testigo de una antigua población ibéro-romana conocida como Basilippo.

Existe un estudio de esta construcción y su emplazamiento, realizado por José Manuel Rodríguez Hidalgo (1), aparecido en la revista Habis en 1979 con el título de Anotaciones en torno a Basilippo. La Torre del Cincho.

La torre fue construida como monumento funerario romano. Y allí quedo, en la extensa soledad de la campiña, donde sirvió como referencia topográfica y de orientación para caminantes. Fue conocida en la época medieval como Torre de los Alaranes, así lo podemos leer en los deslindes otorgados a Carmona por Alfonso X en 1255, el testimonio escrito más antiguo que existe del monumento: “…çerca de la torre de los alaranes e aquí adelante parte carmona con marchena”.

Es el único testimonio de la que fue necrópolis romana de Basilippo, sorprendiendo su existencia y su permanencia en pie más o menos completo. La torre cumplió su función como mausoleo funerario, que es del tipo de incineración en bustum, según Rodríguez Hidalgo. El bustum era una fosa sobre la que se colocaba la pira funeraria y en la que se incineraba al difunto. El bustum, que recogía las cenizas, servía luego de base a la construcción de la torre, rememorando la vida del personaje incinerado.

Tamaño de la torre comparada con una figura humana. Al fondo, la inmensidad de la campiña, donde destacaría como única construcción a la vista, una referencia para los viajantes de muchas épocas.

La torre constaba de cuatro cuerpos, más un quinto desaparecido que servía de remate, construidos en opus caementicium, el material utilizado por el arte arquitectónico romano (2). Es extraño que no se empleara la piedra, teniendo en cuenta la proximidad de canteras en la zona, aunque se piensa que el motivo sería el económico. Puede que el opus caementicium haya permitido una pervivencia mayor de la torre, al tener sus materiales poco atractivo para el desmonte. Encima de los muros hubo un revestimiento de enfoscado del que aún quedan restos.

Torre del Cincho por el lado en que se ve el orificio del bustum.

Alzado Norte de la Torre del Cincho. En su base y con línea de puntos, el espacio ocupado por el bustum.

El bustum estaba en el cuerpo inferior, que era totalmente macizo, presentando la hornacina que hoy se veEl cuerpo superior ha desaparecido y hay que imaginar un remate para el monumento. Rodríguez Hidalgo piensa que sería una cubierta en forma de pirámide, muy en consonancia con el carácter funerario de la construcción.


Sobre el revestimiento de estuco de la torre habría algunos adornos y placas decorativas e inscripciones relativas al difunto. Algo similar a lo aparecido en el Cerro del Cincho, la lápida funeraria de abajo. Aunque se cita el lugar, “basilipensis”, no parece probable que perteneciera a la torre.

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No es fácil encontrar mausoleos de este tipo en la España romana. Como referente de la del Cincho se suele citar la Torre de los Escipiones (arriba), un monumento funerario que se construyó en la mitad del siglo I d. C, a seis kilómetros de Tarraco, la actual Tarragona. Tiene tres plantas superpuestas en forma decreciente, pero su construcción es de sillares rectangulares adornados con relieves.

Basilippo, el lugar donde se encuentra la torre, plantea también numerosos interrogantes. Basilippo perteneció al “conventus hispalensis”, la séptima mansión en la vía que iba de Gades a Corduba. A. Tovar dice que su origen es turdetano y que su nombre  deriva del griego, “basileus”. Se han encontrado abundantes restos cerámicos en los tres pequeños cerros cercanos a Menguillán. También se encontró la inscripción de Q. Brutius Basilipponensis ya citada, en el siglo XVIII, y la escultura de la Dea Roma (arriba) en los años 40, interpretada como “amazona” y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico. Fue  Eduardo Benjumea quien la donó al Museo en 1945. Muestra a la Dea Roma al estilo amazónico, dejando ver el pecho derecho y llevando una espada que asoma por la cadera izquierda. La representación de la Dea Roma es la imagen de la ciudad guerrera y dominadora, Roma, y su culto se difundió por la peninsula. En España hay otra escultura similar, encontrada en Segóbriga, Cuenca.

La fecha de datación del monumento hay que situarla, según Rodríguez Hidalgo, en el segundo tercio del siglo II d. C. Si tenemos en cuenta la distancia en el tiempo y en el lugar, 8 kilómetros, del nacimiento de Arahal, podemos imaginar una débil relación con este enclave romano.   El sepulcro cristiano del siglo VI hallado en el Faro en el siglo XVII nos hace alejarnos de Basilippo. Y el asentamiento definitivo con nombre de El Arrahal, cuya primera aparición en documentos sitúa Pascual Barea en 1342, hacen de Basilippo un lugar definitivamente lejano y olvidado. Queda la torre funeraria como faro de orientación en la campiña y un pasado por descubrir.

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Notas

(1) José Manuel Rodriguez Hidalgo (Sevilla, 1956). Habis, revista fundada en 1970 y consagrada al mundo antiguo. Edita la Universidad de Sevilla: Secretariado de Publicaciones (http://www.us.es/publius/inici…)

(2) El hormigón romano era bastante diferente en su composición al hormigón actual. El único aglomerante que se conocía desde el siglo IV a.C. era el mortero de cal aérea, compuesto de cal grasa, arena y agua. Alrededor del siglo II a.C., los romanos aprendieron a usar la pozzolana o puzolana, un tipo de ceniza volcánica presente en la península itálica, que producía un mortero de gran monolitismo y dureza.

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Jorge Bonsor y el camino de Arahal

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Como un vecino más

enero 2, 2011

D. Juan Téllez Girón vivía en Arahal “como un vecino particular”, al decir de su biógrafo Gerónimo Gudiel. O sea, como un vecino más del pueblo, sin distinción alguna de su alcurnia.

¿Qué hacía en Arahal y no en Osuna el que sería IV Conde de Ureña? Arahal fue el refugio que escogió este Girón de 37 años después de su fracaso en la carrera eclesiástica, a la que había sido destinado como segundón por su familia. En Arahal se sentía feliz este espíritu refinado, tan distinto del caracter militarista de su padre y de su hermano, representantes todavía del mundo medieval. D. Juan incorporaba al señorío de Osuna un nuevo modo de pensar renacentista.

Arriba, la estancia de D. Juan en Arahal, citada en el libro de Gerónimo Gudiel:  “Don Juan Téllez Girón… después de haber heredado una moderada renta, con la cual vivía no con sobra de lo necesario en una casa que compró en el Arahal, como un vecino particular, hasta que el año de mil y quinientos y treinta y uno… y treinta y siete de su edad heredó… muriendo su hermano D. Pedro Girón, y dejando sólo una hija, que por la institución del mayorazgo no pudo heredar…”

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En Arahal, con una pensión humilde que le pasaba su hermano D. Pedro, el III Conde de Ureña, D. Juan dedicaba su tiempo a las cosas del espíritu. Parecía un rechazado de la casa familiar de Osuna, pero aquí realizaba sus aficiones de mecenazgo, rodeado por un grupo de clérigos intelectuales y artistas: lectura, pintura y música, aficiones en las que había destacado en sus estudios religiosos.

El 25 de abril de 1531 moría su hermano D Pedro, III Conde de Ureña, y tras una compleja sucesión, recibía la herencia y mayorazgo de la casa de Girón. D. Juan pasaba de segundón pobre a uno de los primeros magnates castellanos.

Cuando el residente en Arahal accede al señorío de Osuna todo cambia. Su caracter tiene la influencia de la educación de su madre, Leonor de Velasco, hija del Condestable de Castilla. Según Gudiel, “mucho parecía en ella, en rostro y cuerpo, y la religión y reverencia del culto divino”. Convertido en duque de la noche a la mañana, se casa con María de la Cueva y Toledo, hija del duque de Alburquerque. Y comienza su nueva política en el señorio, destinando muchos fondos a la construcción de conventos e iglesias: 16 fundaciones, además de la Universidad de Osuna y el hospital de la Encarnación. Treinta años estuvo en el poder, hasta su muerte en Osuna en 1558.

Escudo de los condes de Ureña, condado concedido en 1464 por Enrique IV a Alonso Téllez-Girón, señor de Ureña, Osuna y Peñafiel. Posteriormente, el Ducado de Osuna fue concedido en 1562 por Felipe II a Pedro Téllez-Girón y de la Cueva.

Retrato de D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña, con el acta de fundación de la antigua Universidad de Osuna (1548).

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Nuestra Señora de la Victoria, Mínimos de Arahal

Entre las Fundaciones realizadas  por el IV Conde de Ureña se encuentra una en Arahal. A 3 de marzo de 1546 D Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña, y su mujer, Doña María de la Cueva, se ofrecen a fundar, según se había concertado con la orden de Mínimos de San Francisco de Paula, un convento con la advocación de Nuestra Señora de la Victoria y San Francisco de Paula, en la iglesia y ermita de San Sebastián de Arahal, ofreciendo una dotación para trece frailes con 30.000 maravedíes de renta anual, 20.000 mrs. ofrecidos por el señor conde y 10.000 mrs. por la condesa.

En 1549 toman posesión los religiosos de San Francisco de Paula, ya convertida la ermita en convento. Los frailes tenían prohibido adquirir heredades salvo en lo necesario para su mantenimiento y, en tal caso, “arrendándolas y no aministrándolas para que no se desfrauden los diezmos y rentas pertenecientes a sus estados”. Aunque la orden de los Mínimos se consideraba ellaí misma como la más humilde de todas: los “ermitaños de San Francisco de Asís”.  Fue fundada en Italia en el siglo XV por San Francisco de Paula y se difundió pronto por Europa. En España se instaló a principios del siglo XVI. La orden llegó a contar con 450 conventos y casi 6500 miembros en todo el mundo, pero a comienzos del siglo XX sólo quedaban 19 monasterios (18 de ellos en Italia), y en el XXI ya son sólo 176 frailes.

La iglesia de la Victoria, ex-convento de los Mínimos de San Francisco de Paula, en una fotografía de principios de los años 40, realizada por el Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla.

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Portada del libro de G. Gudiel, "Compendio de algunas historias de España..." (1577).

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Bibliografía

– Gerónimo Gudiel: Compendio de algunas historias de España, donde se tratan de antigüedades dignas de memorias y especialmente se da noticia de la antigua familia de los Girones y de otros muchos linajes. Alcalá, 1577.

– A. Ariza y Montero-Goracho: Bosquejo Biográfico de D. Juan Téllez Girón, IV Conde de Ureña. Osuna, 1890.

– Carlos Maza Gómez: Paseos por Osuna. Edición del autor, 2007.

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