Archive for the 'COSTUMBRES DE ARAHAL' Category

Un recetario casero

noviembre 15, 2014

Este cuaderno con pastas de hule contiene recetas de cocina escritas en Arahal hace casi un siglo. Las recetas, a parte de su información culinaria, nos llevan a recordar costumbres y ritos domésticos de nuestra infancia que el paso del tiempo no puede borrar. Las recetas de este cuaderno nos llevan al recuerdo: por un lado, al proceso de ejecución de aquellos platos, una especie de ritual en la cocina doméstica; por otro, al sabor, que sigue permaneciendo dentro de nosotros estemos donde estemos y vivamos lo que vivamos.

cuaderno

Estas recetas son el resultado de la transmisión cultural de una generación a otra, cuando en la cocina familiar se fijaban por escrito, dejando a un lado los libros de cocina, escasos en aquella época. Se transmitían de forma oral, o escrita, reuniéndolas en un recetario como éste, un cuaderno con pastas de hule para el uso de manos grasientas, que al ser utilizado por la cocinera iba adquiriendo el brillo del rastro del aceite y de otras manchas ocasionales.

Del recetario, he elegido algunas recetas de repostería, dulces que recuerdan momentos felices y de celebración. Son recetas muy sencillas, que siguen los pasos correspondientes del proceso: la enumeración de ingedientes, sus cantidades y la elaboración.

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Alfajor de fruta

1.- Alfajor de frutas
Huevos, harina, miel, nueces, ajonjolí, piñones y avellanas.
Se hace una pasta con los huevos y la harina, que sea durita.
Después se hacen con esta masa una especie de fideos que se cortaan en pedacitos y se frien.
Después de fritos, se majan en un plato barreño hasta que se hace harina, pero no demasiado fina sino que tenga pedacitos.
Se mezclan también las nueces, las almendras, piñones y avellanas y se junta con la masa molida.
Se miden una taza de miel por tres de masa.
La miel se echa en un perol y se pone al fuego.

Alfajor de fruta 2

… Se echa la masa y se mezcla hasta que queda todo muy bien unido. Se pone en una tabla lisa donde se haya echado el ajonjolí, pedazos de almendras y demás frutas.
Se extiende con un rodillo del doble grueso que se quiera y se deja enfriar.
Una vez frio se corta de la forma que se quiera.

alajoresfinal

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polvorones2

2.- Polvorones
Un kilo de manteca y un kilo de azúcar, canela y clavos, y y una copa de aguardiente. Se bate muy bien, la manteca con los clavos, la canela y el aguardiente. Después se le añade el azúcar, pero se guarda para espolvorearlos después de cocidos. A un kilo de azúcar se le saca una cuarta parte aproximadamente.
Después de todo bien batido, se le añade la harina que necesite y se hacen.
Después de cocidos, se espolvorean, como digo antes, con azúcar.

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Tortas de almendras

3.- Tortas de almendras
Media libra de dulce de cidra, igual de azúcar e igual de almendra molida. 65 gramos de manteca de vaca o de cerdo. 4 huevos. Raspaduras de un limón. 1/4 de bizcocho.
Se baten los huevos con la manteca, la raspadura, el azúcar y las almendras. Se mezcla todo muy bien.
Se unta una tartera con manteca y en el fondo se pone un papel también untado con manteca, y sobre él se va echando una tanda de masa, otra de bizcocho y otra de sidra, hasta llenar la tartera, procurando que la última tanda sea de masa. Se mete en el horno y se saca en frío. Se cubre con una capa de azúcar y canela.

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Roscos de viento

4.- Roscos de viento
Para media docena de huevos, 2 tazas de aceite, un cuarto kilo de harina, 1 taza pocillo de agua y azúcar.
Por la tarde se prepara la masa, que se deja reposar hasta el dia siguiente. Y se hace como sigue:
Se echan en una cazuela o perol las 2 tazas de aceite hasta que esté muy caliente. Con él se fríe la harina, se le agrega la taza de agua en dos veces, moviéndolo bien y se aparta hasta el dia siguiente.
Al dia siguiente es porque la masa necesita que esté fría y con mucho reposo.
En el mismo perol que está la masa, se estrella un huevo entero y se mueve, después otro y se vuelve a mover. Así hasta seis.
Se cuecen a horno muy fuerte, y se pasan por almibar y azúcar.

roscos

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Algodoneros

febrero 18, 2011

En los campos de Arahal el cultivo del algodón tuvo su importancia a comienzos de los años 60. Entonces, la agricultura de secano en la provincia de Sevilla estaba dominada por varios cultivos: maíz, algodón, trigo, girasol, remolacha y, por supuesto, el olivar de mesa y el olivar de molino. Los sesenta fueron unos años de gran producción algodonera y esto lo demuestra la campaña del 62-63 que alcanzó el máximo histórico nacional con más de 350.000 hectáreas cultivadas (actualmente se cultivan unas 80.000 en un año normal; 40.000 en año de sequía). Las características de este cultivo eran la de una agricultura muy estacional, basada en la contratación de numerosos trabajadores eventuales con bajos salarios, que  aseguraban la recolección manual de la cosecha y la competitividad en un mercado protegido.

Juan José Blanco, uno de los participantes en las tareas algodoneras de aquella época, me envía su testimonio, acompañado de unas imágenes muy interesantes que ilustran el ambiente de la recolección.

El lugar era el cortijo de Menguillán en 1962, cuando Juan José Blanco tenía trece años. La recogida se hacía entre los meses de Julio y Agosto. Juan recuerda: “había dos cuadrillas, salíamos del cortijo  a las 8:30 o 9:00 de la mañana, en un remolque, para el tajo. La jornada duraba hasta las 19:00 aproximadamente, con poco más de 45 minutos para comer, después si se descansaba algo, se hacía a la sombra de la saca de algodón. El trabajo era a tarea, te pagaban los kilos recolectados. El primer año no conseguí llegar a los 100 y el segundo alcancé los 120…” En esta fotografía con un grupo grande de cogedores, Juan me señala,  al fondo y en el centro, al aguaó montado en un mulo: “…por cierto el agua estaba bastante caliente”.

Juan describe la forma de trabajo: “…llevábamos un saco atado a la cintura, donde se echaba el algodón. Cada uno, o cada familia identificaba sus sacas, con iniciales o marcas, las sacas se situaban en el centro de la hilada, lo que permitía echar lo que se recogía en cada media vuelta. El algodón había que prensarlo un poco en la saca, para conseguir el mayor peso posible, lo que suponía un trabajo importante a la hora de trasladarla cuando estaban casi llenas, sobre todo para los más pequeños. Una vez finalizada la jornada, José el aperaó procedía  al pesado de las citadas sacas en el cortijo…”

El descanso de 45 minutos antes citado se utilizaba logicamente para comer. El plato cotidiano era el gazpacho, que Juan comparte con sus primas. En la foto podemos apreciar lo bien preparados que iban los algodoneros para la lucha con el sol: un amplio sombrero de paja y un pañuelo debajo para el sudor; manga larga y pantalones debajo de las faldas.

Juan completa sus recuerdos agrícolas: “La siembra se llevaba a cabo en el mes de abril o primero de mayo y el terreno tenía que estar húmedo. Esta labor era habitual  que la hicieran los jóvenes. La semilla se echaba en agua la tarde antes, para que se ablandara y facilitara la germinación. Los agricultores pequeños utilizaban una yunta de mulos, para abrir los surcos para las hileras.  La separación entre una hilera y otra, era aproximadamente de 80 cm y entre una mata y otra a la medida de un paso. Se echaban  cinco o seis semillas, las cuales se pisaban para que se incrustaran en la tierra húmeda  del surco y posteriormente se tapaba con la reja del arado. Si el terreno estaba húmedo estaba asegurada la germinación. Cuando la planta alcanzaba una altura de aproximadamente ocho o diez cm se retiraban los pies más pequeños, dejando los dos más grandes por mata. Esto se llamaba  castrar… Este trabajo lo hacían los muchachos, ya que había que ir agachado. Lo hice muchas veces en la vega de Carmona, pero recuerdo haber castrado algodón, donde actualmente está la barriada de la Paz… Una vez arrancadas las matas se quemaban o se podía hacer cisco con ellas, para el brasero o la copa, procurando que no le quedara ninguna porra de algodón ya que producía humos.  Este cisco era de peor calidad que el obtenido en la limpia de los olivos.”

Y concluye: “El trabajo era duro, ya que la postura era incómoda. En los dedos te salían repelos. Hacía mucho calor y tenias que arrastrar el saco durante todo el día. El agua era mala y además caliente… Evidentemente todo esto se soportaba por la juventud de la mayoría. Lo positivo: el buen compañerismo.”

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Felices Pascuas

diciembre 21, 2010

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Tarjetas de felicitación de aguinaldos.- 1) El cartero…: años 50; 2) Conjunto de tarjetas de aguinaldo: años 40-60; 3) Dos de El cartero…: años 40 y 60; 4) El basurero: años 60; 5) El barrendero: años 70; 6) Los barrenderos…: años 40; 7) El carbonero: años 40; 8.- Ilustración de Pascuas de 1873.

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Etnografía del verdeo

octubre 1, 2010

El verdeo, una tradición transmitida de generación en generación sigue siendo para Arahal razón de su existencia y de su economía. La recolección tiene lugar durante los meses de septiembre y octubre, aprovechando que el fruto tiene su mejor tamaño y aún no ha cambiado de color. Cada día, después de la cogida, la aceituna es transportada a las industrias para dar paso al proceso de elaboración.

Un breve repaso a la comunidad humana que encierra la palabra Arahal, nos manifesta la riqueza etnográfica que encierran estas labores agrícolas del otoño. Hay cosas que perviven y otras que no.

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Cuadrilla.- Una cuadrilla es el conjunto de trabajadores que participa en la recolección de un olivar. Su número depende de éste y sus circunstancias de explotación. Puede estar compuesta por 25 personas, por 10, por 5… En la cuadrilla suele haber más mujeres que hombres y muchos de los componentes son familiares. Recolectando en cada olivo puede haber tres cogedores, dos en los bancos para las partes más altas y uno en el suelo. La evolución en la recogida de la aceituna de mesa ha sido muy escasa, pues se continúa recogiendo a mano, evitando vibradoras y otros inventos que dañan a la aceituna. La fotografía actual de los cogedores con gorras americanas contrasta con la de hace 50 años de 7 cogedoras y 4 cogedores: las mujeres llevan pañuelos en la cabeza y pantalones debajo de la falda para poder subirse a los bancos sin enseñar nada.

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Banco.- Para alcanzar las partes más altas los cogedores se valen de un banco, una escalera doble, a veces con una red sujeta en la base para que las aceitunas caigan en ella y no entren en contacto con el suelo. A pesar de ser los bancos un tipo de escalera de fácil construcción en una carpintería, cada vez son más difíciles de encontrar y se convierten en un extraño apero agrícola en las tierras sevillanas.

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Macaco.- El proceso de recogida de la aceituna de mesa es totalmente manual, el verdeo de la aceituna se realiza de la misma forma artesanal de siempre, se recoge el fruto uno a uno, depositándolo en un cesto de esparto, que el recolector lleva colgado a su cuello, llamado macaco. Antes era fácil comprar un macaco en la espartería, ahora menos. Algunos cogedores los guardan como objetos sagrados, heredados de sus antepasados, otros improvisan con cualquier recipiente colgado al cuello.

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Espuerta.- Las espuertas de esparto o palma con dos asas se utilizaban en el olivar para llenar los macacos o para llevar las aceitunas en el remolque al almacén. También se usaban en las almazaras para prensar la aceituna. En otro tiempo la relación del esparto y la aceituna parecía una conjunción que nunca acabaría. Pero no, ahora son sustituidas por espuertas de goma, más fuertes e irrompibles, aunque menos degradables.

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Cántaro.- Antes, los cántaros acompañaban a los cogedores de forma imprescindible, no sólo servían para beber sino para hacer el gazpacho colectivo del mediodía. Junto a los cántaros iban los botijos, para que bebieran los trabajadores, aunque muchos lo hacían en la boca del cántaro. La cuadrilla no tenía que preocuparse del agua, una tarea de la que se ocupaba el encargado.

Ahora los cogedores llevan botellas de plástico en su mochila, dos elementos nuevos en el olivar. La recolección, más cómoda que antes, ha ido perdiendo su sentido grupal y el cogedor ha individualizado sus necesidades (transporte, comida, bebida).

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Barreño.- El plato barreño era el acompañante del cántaro, recipiente básico a la hora de preparar los avíos de los cogedores. Lo mismo que la maza de madera y los ingredientes del gazpacho guardados en una taleguilla. Se ocupaba de hacerlo uno del grupo, que debía procurar no olvidarse de ningun utensilio o ingrediente. Más fácil para el despistado que no traía cuchara era improvisar una cortándola de una hoja de pita, para lo que era necesario una buena navaja.

El gazpacho, durante la recolección, formaba parte importante de la dieta de cogedores y cogedoras. A mediodia se paraba para preparalo y un habilidoso de la cuadrilla era el encargado de hacerlo. En el barreño y con la maza de madera demostraba su arte, empezando con un majado del ajo, la sal gorda, el pimiento, el tomate… Todos comían en el barreño. Cuando quedaba poco líquido, se echaba aceite y se hacía un sopeado, en el que los más hambrientos introducían trozos de pan clavados en la navaja. Cada uno traía su segundo plato, un arenque o una lata de sardinas. Como postre, un racimo de uvas o una cala de melón.

Ahora ya no se come en el campo. A las 2 del mediodía termina el trabajo de una jornada que comenzó a las 6 ó 7 de la mañana. A las 10 hubo una parada para comerse el bocadillo, un pequeño descanso de un cuarto de hora, para coger fuerzas y continuar hasta la hora del almuerzo, que se hará en casa y al que seguirá una siesta.

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Almacén / Bocoy.- Almacén y bocoy eran palabras unidas en las tareas del verdeo y significaba para el cogedor conducir la aceituna a un lugar definitivo. Los toneles en los años 50 formaban una industria en apogeo, llenando los extensos patios de los almacenes de aceitunas. En algunos almacenes tenían taller de tonelería y en muchos pueblos sevillanos había talleres de bocoyes, que hacían florecer un gremio artesano importante en la comarca. Allí se doblaban las duelas de castaño y se ceñían con abrazaderas de hierro, formando el recipiente en forma de bocoy o de cuarterola que contendría manzanillas o gordales.

Actualmente los bocoyes que se alinean en los patios de los almacenes son de plástico o goma, como las espuertas, y como éstas, más duraderos y menos degradables.

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Aliño.- Las aceitunas eran cocidas en agua y sosa caústica, se llenaban los bocoyes apilados en los patios de los almacenes, y cada día los faeneros se ocupaban de “requerir”, es decir, echar salmuera en los bocoyes a través del agujero. Cuando las aceitunas estaban aderezadas, llevaban los bocoyes al interior del almacén, para ser desfondados y repartir su contenido por las mesas del escogido, donde las mujeres se encargaban del deshueso y relleno de las aceitunas, que finalmente, saldrían al mercado.
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Cambios imperceptibles se producirán en estas labores cuando vuelvan a repetirse otro año más, ya olvidado el verdeo de este 2010. Los olivos seguirán ahí inmutables ante la abundancia o la escasez, los precios altos o bajos y las incidencias de los cogedores.

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El Pabilo

marzo 1, 2010

En Arahal, a esta alturas de la Cuaresma, se anuncia la llegada de la primavera festiva con la presentación de la revista El Pabilo, de la que se publica un número cada año. Esta revista, como otras de tantos lugares sevillanos y andaluces, es una exaltación a la cultura cofrade, un complemento de las vísperas de la Semana Santa en la formación interior y en la estética. Muy importante para la Semana Santa del pueblo, El Pabilo es avance programático y anuario a la vez. En él se muestra como la Semana Santa de un pueblo además de devoción es cultura.

He intentado a través de algunos números mostrar este aspecto capillita del pueblo. Los comienzos de la revista, según las noticias de la prensa que he encontrado. También algunas fotografías de sus números, que ante la imposibilidad de ponerlas todas, he elegido unas pocas, no las mejores sino las más entrañables para mí.

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Dos logos de la tertulia El Pabilo correspondientes a épocas distintas.  El de arriba, el primitivo, aparece en el número de 1989. El de abajo, treinta años después, encabeza la revista de 2009.

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20 Marzo 1989 (ABC)

Primera noticia de la revista en la prensa. La presentación en San Roque fué realizada por Juan C. Lobato Cela  y José F. Gago Bohórquez, con poesias de Juan Posaela y música de la Agrupación Santa Mª Magdalena.

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20 Marzo 1990 (ABC)

Presentación de otro número de El Pabilo (nº 3). En ella se da la noticia del pregonero de la Semana Santa de ese año, José Mª Suárez.

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30 Marzo 2003 (ABC)

Noticia de la entrega de El Pabilo de plata a Juan Carrero, por su dedicación a la revista. El presentador fué Carlos Herrera.

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Portadas de dos números de la revista El Pabilo correspondientes al año pasado y al anterior. De ambos números he extraido algunas fotografías que publico debajo.

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Hermandad de la Esperanza a comienzos del siglo XX. En la puerta de la parroquia, la imagen del Cristo , del s. XVII, lleva cabellera de pelo natural. la figura de la Magdalena es más reciente. He procurado seguir un orden cronológico ascendente en estas fotografías. Ésta y la siguiente son las más antiguas.

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Fotografía, igual que la anterior, de comienzos del siglo XX (1910), en el mismo lugar que la del Cristo de la Esperanza. Estas dos imágenes son importantes testimonios de cómo sería  la Semana Santa arahalense a finales del siglo XIX.

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Hermandad de Jesús pasando por San Roque, unos años antes de la guerra civil. La imagen de Jesús, con peluca natural y la cruz apoyada en el hombro derecho, fué destruida durante la guerra.

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Grupo de nazarenos del Santo Entierro que acompañaban la procesión de Jesús. La foto, como la nterior, se puede fechar en los años anteriores a la guerra civil.

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Hermandad de Jesús al comienzo de los años 50. El paso tiene cuatro faroles nuevos. Se puede apreciar las diferencias de paso e imagen con la foto realizada antes de la guerra civil.

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Procesión de Jesús por la mañana, en la esquina de la calle del Duque, frente a la taberna del Pena. Aparecen en la foto, de izquierda a derecha, José Pérez Oliva, José Bermúdez y Juan Posaelas.

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Una reunión de cofrades de Jesús, celebrada en el Casino.  De izda a dcha: Rafael Martín, Antonio Domínguez, Antonio Moreno, D. Cayetano Parody, Javier Guajardo, D. José (coadjutor de la Parroquia) y Francisco Brenes, de espaldas.

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Otra reunión cofrade. De izquierda a derecha: Felipe Roldán, José Revilla, Antonio Catalán, Ignacio Guisado y José Bermúdez.

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Concurso de saetas en Radio Veracruz, años 60. De izda a dcha: Trino Martín, el cantaor Jose Sánchez Carrasco y Antonio Mena.

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Concurso de saetas en Radio Veracruz, año 1961. Trino Martín y el cantaor Jose Bermúdez Sánchez.

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De espaldas y con chaqueta clara, el cantaor de saetas Diego el de la Casta, observa la salida del paso de Jesús Despojado.

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Referencias bibliográficas

Las noticias de prensa corresponden a la Hemeroteca de ABC. Las fotografías a distintos números de la revista El Pabilo. Arahal.

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Arahal Balompié

febrero 12, 2010

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Sobre el fútbol de Arahal he encontrado algunas noticias sueltas y breves de hace 50 años, en especial de finales de los 40. Entonces  el equipo del pueblo se llamaba Arahal Balompié. Parece que aquella fué una época heróica para el fútbol de la localidad y su campo, el Ruedo. Una nueva juventud se manifestaba, pasada la difícil etapa de la postguerra y ya olvidado el fútbol anterior a la guerra civil (de la que existe una nota en estas páginas). Como en muchos pueblos españoles, el fútbol protagonizaba el descanso de los  domingos, al que  tanto jugadores como público se entregaban con pasión, como se puede ver en la fotografía de abajo.

Las noticias de fútbol arahalense  encontradas en la hemeroteca citan una serie de partidos celebrados con equipos de pueblos cercanos en torneos regionales, como la Copa Federación.  Citan y nada más, no existe siquiera una crónica deportiva. En alguna, he encontrado la alineación del Arahal Balompié: Manolín; Queque, A. Brenes, Cortés; Claudio, Ignacio; Pío, Currele, X. Mira y Gamero. Nombres que alguien aún recordará.

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Fútbol de Arahal. 17 Noticias,  de 1948 á 1962. La mayor parte de noticias futbolísticas de Arahal pertenecen a los años 1948, 1949 y 1950. Sólo una noticia, la última, pertenece al comienzo de la década de los 60. Son noticias digitalizadas, tal como se publicaron en las páginas deportivas del periódico de la época.

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Referencias bibliógraficas

Todas las imágenes pertenecen a la hemeroteca del periódico ABC

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