Archive for the 'HISTORIA DE ARAHAL' Category

Arahal y el algodón (Crónica de 1927)

junio 17, 2010

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Para conocer la historia moderna de Arahal es imprescindible acudir a la hemeroteca. Un simple artículo de prensa, más allá de los archivos municipales o notariales, puede proporcionar una información importante o resumir en una crónica el estado del pueblo durante una década.

Esto ocurre con un artículo encontrado en un ABC de 1927. Es una página insertada por la Comisaría Algodonera con fines divulgativos. En ella podemos leer sustanciosas pinceladas de vida local en un momento próximo al final de la Dictadura, cuando todavía la Corredera se llamaba Plaza de Alfonso XII. Tomando ésta como centro de la crónica, vemos a los prohombres del pueblo en sus edificios oficiales, su transcurrir del ayuntamiento al casino, o camino de sus almazaras en las afueras. Un panorama apacible e industrioso que define un final de época, una forma de vivir que en unos pocos años se interrumpirá de forma violenta y dará paso a otra época.

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Página de ABC con el reportaje gráfico de Serrano que acompañaba el artículo de Garro. En el pie de foto se puede leer: El cultivo del algodón en Andalucía: una excursión a Arahal (Sevilla). 1 y 2.- Vistas del Ayuntamiento y Casino Universal. 3.- Las autoridades locales con nuestro compañero D. Enrique Garro (x). 4.- El Alcalde de Arahal interviuvado en su despacho por el redactor de ABC, Sr. Garro. 5.- Vista de la iglesia y hospital de la Misericordia. 6.- El Alcalde, Secretario, Diputado Provincial y el Director de las Escuelas, con los Sres. Díaz Burraco y Garro, en el salón de sesiones del ayuntamiento.

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Artículo de Enrique Garro. ABC. Febrero, 1927.

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El cultivo del algodón. Una visita a Arahal. Impresiones de un viaje.

Este es el título que encabeza el reportaje escrito por el periodista Enrique Garro y publicado el 22 de febrero de 1927. Es un texto “remitido”, dentro de una campaña propagandística gubernamental para fomentar el cultivo del algodón. En estos años se trataba de limitar la importación de algodón de otros paises, en cuyo propósito estaba mezclado el mismo rey Alfonso XIII, como se puede leer en El Progreso Agrícola y Pecuario (27 abril 1928): “…el gobierno, secundando los patrióticos deseos del monarca… para estímulo del cultivo del algodón, otorgaba un crédito de 2 millones de pesetas anuales, por un periodo de cinco años: 10 millones en total. ” Este artículo, pues, está sufragado por la Comisaria Algodonera, organizadora de una excursión periodística a Arahal. En un coche de la Comisaría, un agente de la misma, J. Díaz Burraco, asesoraba en lo referente a agricultura, al periodista arriba citado y al fotógrafo Serrano, autor del reportaje gráfico.

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Un pueblo rico

El viaje a Arahal estaba incluido dentro de un programa de visitas a pueblos y localidades con la finalidad de “recorrer las tierras andaluzas, donde el cultivo del algodón ha llegado a notable grado de perfección”.

El periodísta no ahorra alabanzas al iniciar su crónica viajera: “Arahal, uno de los pueblos más ricos de la región andaluza y que ha secundado, con entusiasmo grande, digno de los mayores encomios, la campaña algodonera, hasta el extremo de tener sembradas de algodón mil hectáreas”. Añadiendo que Arahal tiene todas sus calles adoquinadas y que sus edificios denotan la higiene y los medios económicos sobradísimos de que dispone la población.

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En la plaza de Alfonso XII (hoy Corredera)

Los visitantes son recibidos por el alcalde, D. José Manuel Camacho Catalán; el secretario municipal, D. Cristóbal Jaime Pérez; el diputado provincial, D. Fernando Soriano Crespo; el director de las Escuelas, D. Bienvenido del Pino; el presidente del Casino, D. José Zayas, y otras personalidades. Hacen un recorrido por el pueblo, visitando el Ayuntamiento, el Casino, el Cristo y las Escuelas Municipales, para terminar la primera parte de la jornada comiendo en el Casino con las autoridades.

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En la Huerta de las Monjas

Después de la comida en el Casino, los periodistas salen del pueblo: “el Sr. Soriano Crespo nos invitó a tomar café en su finca ideal, a tres kilómetros de Arahal. llamada Huerta de las Monjas, donde, de seguro, el soñador y el artista hallarían el lugar sentido y deseado para entregarse a las musas. !Es mucha casa de campo la del amigo Soriano!”

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Fábricas de aceite

Muy interesante es la descripción de la industria agrícola de Arahal, en la situación en que se encontraba a finales de los años 20, según esta crónica. “Dedicamos la tarde a visitar las fábricas de aceite, verdadera riqueza natural de este pueblo…” Primero estuvieron en la de D. José Zayas, “montada a la moderna, con todo género de detalles… “ y a continuación, en la fábrica de D. José Oliva Montes, presidente de la Unión Patriótica y primer teniente de alcalde. También visitaron las fábricas aceiteras de D. Fernando Soriano, D. Salvador Corral y Compañía, D. Javier Torres Pinar, don Fernando Jiménez y D. Antonio Campos. Estos nombres que leemos repetidamente, se mezclan con los del ayuntamiento o los del casino, formando una verdadera oligarquía arahalense.

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Charla con el alcalde

Por último, para terminar la jornada periodística, y antes de volver a Sevilla, una charla con el alcalde, D. José Manuel Camacho, del que dice el periodista es “prototipo del caballero andaluz”. Más adelante añade que “el Ayuntamiento siempre se distinguió por su recta administración, recordándose allí la labor de los alcaldes presidentes D. Antonio Benjumea, D. Antonio Arias de Reina, D. Javier Torres Pinar y D. Romualdo Arias de Reina. El actual presidente de la Corporación municipal, señor Camacho, perteneció al Municipio desde la advenida del Directorio al Poder, siendo después elegido alcalde…” Hay elogios para todos: “la labor del Secretario tambien merece que se le presente como modelo de funcionario municipal. Es D. Cristobal Jaime Pérez el Secretario que no pasa jamás por obra mal hecha y ha sabido secundar la digna labor del alcalde, proporcionando a Arahal servicios admirables…”

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Despedida en el Casino

El artículo llega a su fín y termina donde comenzó, en la plaza de la Corredera. Antes de la partida, un breve descanso en el Casino Universal, donde vuelven a reunirse con personajes y directivos. El periodista se preocupa por hacer constar sus nombres en la crónica: Sr. Zaya, presidente; D. Alfredo Arias de Reina, vicepresidente; D. Ezequiel Revilla García, tesorero; D. Manuel Riviere Cabeza, secretario, y los vocales D. Antonio Dominguez, D. Antonio Campos, D. Angel Jiménez y D. Antonio de Reina.

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Estas dos imágenes, mostrando un extenso campo de algodón y la faena de la recolección realizada por mujeres, pertenecen a un artículo de El Progreso Agrícola y Pecuario (7 abril 1928) ya citado, que muestra ese afán algodonero en Andalucía anterior a la entrada de la República.

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La guerra civil en Arahal (Apéndices 3 y 4)

junio 10, 2010

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Con el fin de completar en lo posible La guerra civil en Arahal, iré añadiendo nuevas entradas al tema principal. El formato de blog no permite textos muy extensos, pero los enlaces facilitan su unión como si fueran las páginas de un libro. Estas entradas tendrán forma de apéndices numerados.

Un tema como el de la guerra civil en Arahal es imposible cerrarlo. A pesar de su importancia, la bibliografía es mínima. Existen libros y documentación pendientes de estudio y revisión, a los que hay que añadir nuevas fuentes o testimonios que surgen en cualquier momento.

Añado aquí dos apéndices sobre la guerra que contienen información de interés. Uno es un folleto de 1938 difícil de encontrar, cuyo original reproduzco fotografiado para que pueda ser leído en su totalidad. El otro es la generosa aportación de un testimonio aclarando el origen de la famosa fotografía de los quemados de la cárcel de Arahal. Ésta fue atribuida oficialmente al fotógrafo Serrano, con cuyo sello ha viajado por todo el mundo, pero su verdadero autor fue D. Manuel Nieto, conocido médico del pueblo (y médico de cabecera de mi familia). Esta información me ha llegado de boca de su hijo, buen conocedor de la historia reciente de Arahal.

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Apd. 3. El terror rojo de Andalucía.

Con este título se publicó en 1938 un folleto firmado por Antonio Pérez de Olaguer. Formaba parte de las llamadas Ediciones Antisectarias de Burgos, que en la cubierta explicaban muy bien su contenido: “Serie Antisectaria, destinada a combatir las sectas, enemigas de Dios y de España, y especialmente la Francmasonería”. Junto a los crímenes de los rojos, los títulos combatían el judaísmo y la masonería, dos enemigos a vencer con la República.

El folleto describe hechos criminales de la guerra civil en pueblos andaluces, siempre del bando rojo, dedicando dos apartados especiales, uno a Arahal y otro a Posadas. El de Arahal es una especie de reportaje “para no olvidar lo ocurrido” en la cárcel del ayuntamiento. En él aparecen victimas y supervivientes, familiares, el alcalde y el sacerdote que se salvó del fuego.

Escrito un año después de lo sucedido, en julio de 1937, aunque publicado en 1938, no aporta nada nuevo a lo que ya relató ABC o la prensa de la Falange. Pero refleja el ambiente anestesiado del pueblo después de la tragedia. Es interesante comprobar la importancia que la crónica del nuevo régimen daba a lo sucedido en Arahal, “para no olvidar”, por supuesto sin nombrar la segunda parte. En la época en que se escribió el relato se seguían ejecutando gente de izquierda.

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EL DRAMA DE ARAHAL. 1.- Con Manolo Quijano…

2.- Ante el alcalde de Arahal.

3.- Habla el Señor Camacho…

4.- Intermedio

5.- En aquella casita blanca

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“El terror rojo en Andalucía” por Antonio Pérez de Olaguer. Volumen 8 de Ediciones Antisectarias. 1938. (1)

Para leer las páginas de arriba, pulsar sobre ellas.

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Apd. 4. Fotografía de la cárcel de Arahal

La famosa imagen de los quemados de la cárcel de Arahal se ha considerado siempre realizada por Foto Serrano, así fue distribuida nacional e internacionalmente en los medios gráficos de la prensa (ver La guerra civil en Arahal)

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Pero el verdadero autor de la fotografía fue el doctor D. Manuel Nieto Herrera, que , además de atender a las víctimas en los primeros momentos, realizó la fotografía a solicitud de un capitán de las fuerzas que entraron en el pueblo. Su hijo, D. José Luis Nieto, lo cuenta en un completo relato incluido en ´”Así pasó…”, biografía novelada y no publicada, donde aparecen con pormenores desconocidos las circunstancias que rodearon los asesinatos de la cárcel. Me permito reproducir aquí las dos páginas que amablemente él me ha proporcionado.
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Esta aportación de D. José Luis Nieto me hace pensar en la tesis de la reciente historiografía sobre la guerra. Ante el dilema de los hechos incompletos, hay que acudir al testimonio oral o escrito de los testigos de lo ocurrido. Es poner en práctica el “recuérdalo tú y recuérdalo a otros” que preconizaba Ronald Fraser para obtener una narración distinta de la guerra civil y así enriquecer la historia oficial de ambos bandos.

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Tema general: La guerra civil en Arahal

Apéndice núm. 1: Iconoclasia arahalense

Apéndice núm. 2: La mala fama

Apéndice núm. 3: El terror rojo en Andalucía

Apéndice núm. 4: La foto de la cárcel de Arahal

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El espartaquismo agrario en Arahal

mayo 9, 2010

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La historia moderna de Arahal está marcada por un pequeño ensayo de 48 páginas, publicado hace ya un siglo, que se titula El espartaquismo agrario andaluz. En él se cita a Arahal varias veces, quizás por primera vez en un estudio sociológico. Por su causa, nuestro pueblo pasó a ser un lugar históricamante rebelde y revoltoso, o algo peor. Publicado por C. Bernaldo de Quirós en 1919 en la Revista de Legislación y Jurisprudencia, su autor quiso estudiar una sucesión de rebeliones de jornaleros y trabajadores andaluces en la segunda mitad del siglo XIX. Arahal, de desconocida ( “aquella población tan olvidada antes y tan tristemente célebre (ahora)…” que diría un periódico en 1857 tras el motín), pasó a adquirir una mala fama que se prolongaría hasta el drama de la guerra civil.

El término espartaquismo, derivado del famoso Espartaco que encabezó la rebelión de los esclavos en la antigua Roma(1), es hoy poco conocido(2), pero representa en el mundo rural revueltas tan famosas como la de Arahal (1857) o la de la Loja (1861), castigadas con represiones más sonadas que las mismas revueltas.

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Arahal, un pueblo de infamia

C. Bernaldo de Quirós (3), nada más empezar su ensayo, escribe: “Volveremos a encontrar una tercera vez, más adelante el nombre de este pueblo, que probablemente quiere significar, en árabe, “el molino” (er-rehá). El Arahal es, en efecto, un pueblo en cierto modo de infamia…”

Trataré de analizar lo que supone para Bernaldo de Quirós el nombre de Arahal, citado cuatro veces en su ensayo, ocupando un lugar importante y denigrante. Buscar la razón de este protagonismo no es fácil de entender. Del ensayo de Bernaldo de Quirós se podría desprender que Arahal estuvo “en todos los fregados”, como se suele decir, a partir de los sucesos de 1857. Pero no es cierto, por lo menos no más que otros pueblos andaluces.

Bernaldo de Quirós muestra tres hechos delictivos en la historia de Arahal: la citada rebelión de1857, una supuesta sociedad secreta relacionada con La Mano Negra y el bandolerismo en la figura del Niño de Arahal. Estos tres motivos le llevan a considerar infame al pueblo. El primero fue la base histórica y el tercero el detonante para su descalificación moderna (¡Arahal otra vez!). Vamos a analizar el ensayo para comprobar el abuso de Bernaldo de Quirós, o, por lo menos, su ligereza con Arahal.

Los sucesos de Arahal de 1857, con los que se inicia el ensayo, están recogidos de la Historia de Andalucía de Guichot sin que Bernaldo aporte nada por su parte. Si leemos a Guichot (4), lo ocurrido está envuelto en el misterio e insiste en ello varias veces. Comienza: “…urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos.” Y termina: “Tal es, narrada compendiosamente, la historia de aquella misteriosa sublevación, ahogada materialmente en sangre…” ¿Qué parte corresponde a Arahal en los hechos para que tomaran su nombre en exclusividad? La rebelión procedente de Sevilla cayó en el pueblo como una plaga. ¿Qué papel tienen los arahalenses que intervienen en el tumulto? ¿Hay que creer en la teoría que sugiere Guichot de que aquello no beneficiaba a los sublevados, sino que “algunos vecinos de las mencionadas villas (Arahal y Utrera) fueron los autores de aquella estúpida violencia…”? La misma idea que sospechan algunos del pueblo años después, como Miguel Arias de Reina Jiménez: “Aquí se oculta una mano inductora, interesada en la desaparición de los documentos oficiales que salvaguardaban los derechos de la propiedad inmobiliaria de Arahal” (5). Pero sin ninguna prueba que aclare el misterio. Lo cierto es que los ciento y pico salieron de Sevilla, y que, leyendo a Guichot, ” la mayoría de las víctimas de aquella descabellada intentona fueron jóvenes imberbes, artesanos en su mayor parte, que se dejaron seducir, ignorantes del atentado que iban a cometer…” En las noticias de ajusticiados de la prensa hay gente de Arahal y de todas partes (ver en las noticias que reproduzco abajo). Las dudosas noticias de la época no aclaraban nada. No hubo investigación judicial, sólo ajusticiamientos militares. Pasado el tiempo, los hechos siguieron en la misma oscuridad que los dejó Guichot en 1870. Y Bernaldo de Quiróz se limitó a considerar culpable al lugar donde se había producido el motín, sin aportar ninguna investigación.

Está claro que la mala fama de Arahal empieza en 1857, época de inestabilidad política y rebeliones del ejército. La repercusión que tuvo este motín fue tremenda, primero pensando el gobierno que Sevilla se levantaba, a lo que siguió una represión durísima, aplicada con ley militar. Algo parecido a lo que ocurriría luego en la guerra civil. Para justificar los ajusticiamientos de los rebeldes había que insistir en los desmanes de los amotinados. Hubo condenas conservadoras que pedían una “desaparición” de Arahal del mapa (lo que demuestra como se estableció la “culpabilidad” del pueblo desde el primer momento). Y hubo defensas republicanas por el exceso con los amotinados. También Arahal pasó a la literatura, a través de escritores como Pérez Galdós y otros hoy olvidados, como Francisco Macarro (“Los mártires de Arahal, drama histórico en un acto y en verso”, 1870). Sin olvidar los numerosos artículos de prensa y la cita constante de Arahal en discursos políticos y arengas parlamentarias. Los sucesos revolucionarios tomaron desde el principio el nombre de Arahal, no el de Utrera o el de Benaojan, donde también hubo fusilamientos o matanzas. A partir de entonces, Arahal era identificada como lugar revolucionario, al mismo tiempo que se creaba una especie de leyenda negra durante el siglo XIX. Ya casi olvidada en el XX, la fijaría Bernaldo de Quirós en estudios sociológicos sobre la criminalidad campesina.

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Arahal y La Mano Negra

La segunda aparición de Arahal en el ensayo sobre el espartaquismo también es una referencia externa, la que hace M. Cubas en un opúsculo sobre La Mano Negra, publicado en Madrid en 1884. Dice así: “Más tarde, después de las sublevaciones de Arahal, se descubrió en dicho pueblo una sociedad denominada “Filo-Comunista” y dieciséis individuos fueron fusilados”. A esto se reduce la información, a la que Bernaldo de Quirós ni quita ni añade nada, sólo su reflexión negativa sobre el pueblo. Esta cita de Cubas es uno de los intentos de buscar antecedentes a La Mano Negra. Años antes la Guardia Civil había descubierto asociaciones masónicas y carbonarias con tendencias análogas a las de la Mano Negra en varios lugares de Andalucía.

Arahal, como cualquier pueblo andaluz, podía contener grupúsculos precursores de La Mano Negra. Todos los pueblos los poseían, más o menos secretos. Como dice M. Ruiz Lago en su estudio de La Mano Negra: “El malestar que por efecto de la pérdida de las cosechas aquejaba a aquellas regiones, el espectáculo del caciquismo avasallador y sin freno que todo lo corrompía y destruía y otras mil causas, entre las que deben contarse los desengaños políticos durante la época que engendró la Revolución de Septiembre, llevaban a los obreros a buscar el remedio de sus males en el seno de asociaciones tenebrosas que hacían del crimen su principal instrumento y su única virtud.” (6)

Por otro lado, la existencia secreta de La Mano Negra la convierte en algo difícil de probar para cualquier pueblo. Aunque es exagerado pensar que La Mano Negra sólo es un invento de la burguesía para ahogar al obrero andaluz y justificar la represión, no hay ninguna prueba de su existencia, más allá de una justicia popular aplicada con “ojo por ojo y diente por diente” en el mundo rural.

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El bandolerismo de Arahal

Bernardo de Quirós invoca el bandolerismo del pueblo como otra forma de expresar su criminalidad. Creo que esta tercera cita es la que provoca el ensañamiento con el pueblo, la gota que colmó el vaso. Después de lo de 1857 y las sociedades secretas, ahora bandoleros. Así escribe de Arahal en su estudio, “un pueblo ciertamente de infamia, que también se repite en la historia del bandolerismo andaluz. “El Niño del Arahal” se llamó el segundo compañero de Pernales, que reemplazó a el “Niño de la Gloria”, muerto en un tiroteo con la Guardia Civil…” Después de escribir esto, da información geográfica del pueblo y añade: “Notemos de pasada que toda la historia de los alzamientos de los campesinos de Andalucía se localiza al sur del Guadalquivir…” Pero no profundiza en el bandido arahalense ni explica que cada pueblo de Andalucia tenía un bandido o varios. Además de que éste casualmente tomó el nombre del pueblo como apodo (ver La cuna del bandolerismo en estas páginas).

Cuando aparece el “Niño de Arahal”, Bernardo de Quirós abandonaba investigaciones criminalistas del hampa madrileña y se interesaba por los conflictos del mundo rural andaluz, sobre todo a raíz de realizar una monografía para la Administración, sobre el problema agrario en la provincia de Córdoba. Cuando aparece su estudio del espartaquismo, las muertes del “Pernales” y el “Niño de Arahal” estaban aún grabadas en la memoria social, pues su repercusión periodística fue grande. A Arahal no sólo le acompañaban los problemas, también su exagerada difusión.

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Arahal, de rebelde fama…

Una cuarta vez cita Bernaldo de Quirós a Arahal en el ensayo del espartaquismo, aunque cambiando el calificativo de infame por el de rebelde: “En febrero de 1883, la cárcel de Jerez, viejo convento de franciscanos, albergaba hasta cuatrocientos presos de estas causas, gente tomada azar de entre las ciento cincuenta federaciones con cincuenta mil asociados, que la Mano Negra contaba en Arcos y Jerez, sobre todo, y también en El Arahal, de rebelde fama…” Ya antes hemos visto citada Arahal por una presunta sociedad secreta, ahora se refiere al sonado proceso de la Mano Negra en Jerez.

Sobre la participación de Arahal en los sucesos de La Mano Negra, que provocaron estos juicios, tampoco hay nada claro. El asunto queda algo lejos de Arahal, lo que no quiere decir que no participara gente del pueblo. Como de otros pueblos. El conflicto estaba centrado en la campiña de Jerez: Algar, Bornos, Espera, Prado del Rey, Jerez, Villamartín o Arcos fueron algunos lugares afectados. Los casos se vieron en las Audiencias de Jerez y Juzgados del Puerto de Santa María y Arcos.

Otra vez, Bernardo de Quirós cuenta de antemano con Arahal como lugar de conflicto social y asociaciones secretas. Es extraño que Arahal tuviera más que otros pueblos, Morón o Utrera, por ejemplo. Y hay que recriminar al jurista que de por sentado la criminalidad de Arahal sin aportar ningun dato. El “cría fama” de Arahal era imparable y la leyenda negra estaba asegurada.

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Epílogo.
Bernaldo de Quirós y la guerra civil

Con la República llega la Reforma Agraria y Bernaldo de Quirós, trabajando en ella, tenía la oportunidad de aliviar aquellos lugares de conflicto social que criticaba. Pero estalla la guerra civil y todo queda interrumpido. Una quinta vez oirá hablar del Arahal “de rebelde fama”. Los terribles sucesos de la guerra civil en el pueblo llegarían a oidos de este republicano convencido. ¿Qué pensaría? ¿Le parecería un drama en consonancia con el carácter violento del pueblo? Pero ahora lo urgente es la situación bélica. Bernaldo de Quirós tiene que salir de Madrid y trasladarse con la administración republicana. Pronto saldría, ya sexagenario, para un exilio lleno de incomodidades que terminaría en México, de donde no regresaría.

Es curioso como en 1936 se repiten algunos aspectos de los sucesos de 1857. El arma del delito, el fuego, vuelve a surgir. También la confusión de gente no identificada. Y una dura represión generalizada como castigo. Estas coincidencias caracterizan dos sucesos entre los que transcurre casi un siglo, una historia negra del pueblo que espero se haya cerrado definitivamente. ¿Existe realmente un aspecto “infame” del pueblo? ¿O sólo es una cuestión de mala suerte y de mala fama? Me resisto a creer en la maldad histórica de este u otro pueblo. Leyendo y releyendo su historia reciente sí encuentro unas coincidencias desafortunadas: el paso de la revuelta de 1857 por el pueblo, su repercusión nacional, el nombre del bandolero, el estudio apresurado del sociólogo, etc. Pero estas apreciaciones sin consistencia necesitan de un estudio serio en que se analicen bien los hechos históricos, comenzando por las revueltas agrícolas del espartaquismo hasta la leyenda negra. Es una tarea que está por hacer.

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NOTAS

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(1) La rebelión encabezada por Espartaco supuso para Italia la pérdida de 100.000 esclavos, debilitando todos los aspectos de la producción. Además, muchos esclavos serían liberados con el tiempo, lo que contribuyó al incremento de la ciudadanía parasitaria, que sólo vivía de las regalías de los políticos (el famoso Panem et circenses), hecho que terminó agotando a Roma. Muchos latifundios, base fundamental de la economía romana, fueron destruidos. Los propietarios, temerosos de nuevas rebeliones, optaron por el sistema de colonato, en el cual asignaban a algunos esclavos pequeñas parcelas de tierra, a cambio de una parte de la cosecha. Tomando en cuenta que el sistema esclavista convierte el trabajo productivo en una actividad para esclavos, y por lo tanto algo aborrecible para los hombres libres, hemos de concluir que los rendimientos productivos eran bajísimos. Todo esto originó una aguda crisis agropecuaria en Italia, que fue extendiéndose a las provincias, y que, aun con todas las medidas que tomaron los posteriores emperadores romanos, nunca pudo resolverse.

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(2) El espartaquismo moderno es el movimiento revolucionario alemán de tendencia socialista fundado en 1916 y liderado por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. De talante pacifista, defendía la unificación de todos los trabajadores por encima de los intereses de cada país.

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(3) Constancio Bernaldo de Quirós (Madrid, 1873-México, 1959), escritor, sociólogo, jurista y catedrático de Derecho Penal y Criminología, pertenece al período histórico del regeneracionismo español.

Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid, donde conoció a Francisco Giner de los Ríos, con el que también colaboró en la Institución Libre de Enseñanza. En 1886, comenzó a escribir en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia, donde aparecería el famoso estudio sobre el espartaquismo con sus referencias a Arahal.

Bernaldo de Quirós aborda, por primera vez en España, el problema del delito desde una óptica sociológica. Sus nuevas teorías de la criminalidad fueron traducidas a diversas lenguas. Desde 1899 trabajó en al Laboratorio de Criminología fundado ese mismo año por Giner de los Ríos. Fue profesor en la Universidad Central de Madrid y en la Institución Libre de Enseñanza, y catedrático de Criminología en el Instituto de Estudios Penales. Enítre sus trabajos hay que destacar los siguientes: La mala vida en Madrid (1901), Criminología de los delitos de sangre en España (1906), La picota. Crímenes y castigos en el país castellano en los tiempos medios (1907), Figuras delincuentes (1909), La criminalidad es las Islas Filipinas (1910), El espartaquismo agrario andaluz (1919), y, sobre todo, El bandolerismo en Andalucía (1933), escrita en colaboración con Luis Ardila. Como jurista, redactó el Proyecto de Código Penal de 1902 y participó en la legislación agraria de la Segunda República Española.

Al finalizar la guerra civil se exilió en Francia, teniendo que vivir durante más de un año en un asilo para indigentes con su mujer, sus hijos y sus nietos, antes de poder ser trasladado a la República Dominicana con fondos de ayuda para los refugiados.
En América prosiguió su labor teórica y pedagógica. Fue catedrático de Criminología y Derecho Penal Comparado en la Universidad de Santo Domingo, profesor de Derecho Penal en la Habana y, finalmente, catedrático de Criminología y Derecho Penitenciario en la UNAM de México. En el exilio publicó, entre otros libros, La picota en América. Contribución al estudio del Derecho Penal Indiano (1948), Lecciones de Criminología (1953) y El bandolerismo en España y en México (1959). Fue nombrado académico de la Academia Mexicana de Ciencias Jurídicas y miembro honorífico del Instituto Nacional de Criminología de Cuba y del Instituto de Ciencias Penales de la Habana.

Falleció en la Ciudad de México el 11 de agosto de 1959, a los 85 años de edad.

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(4)  He aquí como refiere Guichot en su Historia general de Andalucia (tom VIII, cap IV) el suceso de Arahal que reproduce Bernaldo de Quirós en su estudio:

“…en el mes de junio de 1857 urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos. Nadie sabía de dónde procedía ni tampoco a dónde se dirigía, siendo oscuros y completamente desconocidos en la inmensa mayoría los hombres que figuraron en ella, y habiendo condenado su loca tentativa todos los partidos políticos, militantes a la sazón en Andalucía.

“Dispuestos ya todos los elementos con que contaban o creían contar los conjurados, en la tarde y noche del último día de junio salieron de Sevilla, en número de ciento y tantos hombres, mal armados y pertrechados, y al siguiente penetraron en las villas de Utrera y del Arahal, donde sorprendieron la casa cuartel de la Guardia Civil y cometieron excesos punibles, siendo el más señalado el incendio del Archivo municipal y los de algunas escribanías. La naturaleza de este atentado, que en nada podía beneficiar a los sublevados, justifica lo que más tarde se aseguró, que no ellos, sino algunos vecinos de las mencionadas villas fueron los autores de aquella estúpida violencia.

“La noticia de tan incalificables desmanes obligó a la autoridad militar superior de Sevilla a activar el envío de una fuerte columna de tropas de infantería y caballería en persecución de los sublevados, que fueron alcanzados en la mañana del día 3 en el pueblo de Benaojan, Serranía de Ronda, y acuchillados y lanceados por la caballería, que les causó veinticinco muertos y les cogió veinticuatro prisioneros, catorce caballos y varios efectos.

“Los sublevados que sobrevivieron a aquella cruel carnicería se dispersaron aterrados en todas direcciones para ir cayendo poco a poco y unos después de otros en poder de la Guardia Civil, que salió en su persecución. El día 5 fueron presos sus jefes en el término de la villa de Utrera y conducidos a Sevilla, así como todos los dispersos que iban cayendo en manos de la Guardia Civil.

“Sometidos al fallo de un Consejo de Guerra, fueron condenados a la última pena, cuya terrible sentencia se llevó a cabo el día 12, siendo fusilados en Sevilla el primer jefe de los sublevados (A. Manuel Caro) y veinticuatro individuos más, y en Utrera, el mismo día, el segundo jefe con ocho de sus subordinados.

“Las vivas instancias y númerosas exposiciones elevadas a la Reina por todo el vecindario de Sevilla, sin distinción de partidos, clases ni condiciones, pusieron término a aquella feroz hecatombe, alcanzando la conmutación de la última pena por la inmediata para los muchos infelices presos, contra los cuales el Consejo de Guerra seguía pronunciando el mismo fallo.

“Tal es, narrada compendiosamente, la historia de aquella misteriosa sublevación, ahogada materialmente en sangre con una rapidez tan pasmosa que dejó desconcertados los cálculos que acerca de ella se hicieron en toda España en aquellos días. Sólo dos hechos se vieron con claridad, y éstos fueron los que dieron lugar a las más cavilosas suposicione. Fue el primero que la conspiración no mereció el nombre de tal, visto que los conjurados la urdieron a la luz del día y con una audacia y publicidad que a todo el mundo tenía sorprendido en Sevilla, no acertando a explicarse la indiferencia en que permanecían las autoridades a la vista de una conspiración cuya existencia no era un secreto para nadie en la ciudad; y el segundo, que la mayoría de las víctimas de aquella descabellada intentona fueron jóvenes imberbes, artesanos en su mayor parte, que se dejaron seducir, ignorantes del ateenntado que iban a cometer, hasta el punto que en el horrible tránsito de la capilla al lugar del suplicio todavía preguntaban a los sacerdotes y hermanos de la Caridaad que los auxiliaban y procuraban fortalecerlos en sus últimos momentos si efectivamente los iban a fusilar y por qué delito…” (Historia General de Andalucia: desde la antigüedad… Tom. VIII, cap. IV. Joaquín Guichot. 1870.)

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(5) Miguel Arias de Reina. citado por Antonio Jiménez en “Notas históricas de Arahal”.

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(6) Para conocer el tema de La Mano Negra en este sitio dedicado a la historia de Jerez de M. Ruiz Lago.

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Imágenes:

1.-Imagen de “La Ilustración Española y Americana” (1883) con obreros y campesinos declarados presos preventivos por pertenecer a asociaciones. Apareció con la noticia de los juicios de La Mano Negra en Jerez.

2.- Anuncio de la sentencia de los juicios contra La Mano Negra celebrados en Jerez en 1883.

3.- Supuesta símbolo de La Mano Negra.

4.- El bandolerismo en Andalucía (1933) de C. Bernardo de Quiróz, escrito en colaboración con Luis Ardila.

4.-Página de una revista de los años 30. En la foto de arriba, C. Bernaldo de Quirós (izda) hablando de bandolerismo andaluz en una entrevista realizada por el periodista y escritor César González Ruano (dcha). Se puede ver abajo al Pernales y al Vivillo. (Revista Crónica. 02/02/1930).

5.-La cuerda de presos sale de la antigua cárcel de Jerez en una imagen de “La Ilustración Española y Americana” (1883)..

6.-Retrato de Constancio Bernaldo de Quirós en México

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Apéndices

Documentos y noticias referentes a los sucesos de 1857 en Arahal

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1.- Acta Municipal

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Acta municipal de 4 de julio de 1857, primer documento realizado en el Ayuntamiento después del incendio del Archivo. En él se describen los sucesos de la tarde y noche del 30 de junio.

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2.- Noticias de prensa de la época.

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1.- Noticia del periódico La Época del 7 de julio de 1857 contando los derroteros de la columna rebelde, y como iban siendo apresados. Se puede comprobar como Arahal era un lugar más a su paso. Cada pueblo corre mejor o peor suerte con la llegada de los amotinados. Es un error al leer la historia del s XIX y “los sucesos de Arahal de 1857” pensar en un Arahal solitario, un único lugar, origen y destino de la revuelta. Esto es lo que se suele hacer normalmente.

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2.- Noticia del periódico La Esperanza del 8 de julio de 1857, anunciando la captura y muerte de rebeldes en Benaojan, impidiéndoles su huida hacia Gibraltar.

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3.- Noticia de La Época del 14 de julio de 1857 en que se informa de detalles de los sucesos de junio, insinuando posibles culpables de los incendios de Arahal y sus motivos. También el interrogatorio de forma militar e imprecisa, sin procedimiento judicial que determinara causas y culpables. Las ejecuciones eran inmediatas.

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4.- Noticia de La Época del 13 de julio de 1857 informando de la captura de los cabecillas del motín y su pronta ejecución.

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5.- Noticia de La Discusión del 12 de julio informando del fusilamiento de el Buñolero, que se había incorporado a los rebeldes en Utrera. Esto demuestra el aprovechamiento accidental en algunos pueblos de los sucesos de 1857.

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6.- Noticia en el periódico La España del dia 21 de julio 1857 de los fusilamientos de Arahal producidos el 14 y 16 de julio. Se incluyen nombres y pueblos de ajusticiados.

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7.- Noticia de los fusilamientos de Arahal en el periódico El Genio de la Libertad de 26 de julio de 1857. En ella se escribe una frase que indica el comienzo de la leyenda negra de Arahal: “aquella población tan olvidada antes y tan tristemente célebre de algunas semanas a esta parte.”

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Referencia bibliográfica:

Constancio Bernaldo de Quirós: “El espartaquismo agrario andaluz”. Editado por primera vez en 1919 en revista. Luego, ha aparecido en libros. La última edición que conozco es la de Turner de 1974. La facilidad de ediciones y reimpresiones de este estudio demuestra que, a pesar de su desacierto con Arahal, se le considera un clásico dentro de la sociología española, al tratar el conflicto del campo andaluz.

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La guerra civil en Arahal

marzo 23, 2010

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Una fotografía

Con esta fotografía de la cárcel de Arahal delante vuelvo a retomar el tema de la guerra civil. Esta imagen, que ha representado durante años lo ocurrido en el pueblo, es una fotografía original, una de las muchas copias (15×10) que distribuyeron las agencias de prensa durante la guerra civil española. Tiene en el reverso el sello de la Keystone View Company que la había comprado a la British News y la vendía en su sucursal argentina. La descripción pegada detrás, es errónea, no sólo no dice nada de Arahal, sino que se refiere a “muertos abandonados en el patio de una casa…” Para el lector argentino sería suficiente en una guerra confusa y de numerosos nombres. No fue el caso de los nacionales que le sacarían mucho partido a la imagen.

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La fotografía fue tomada por Juan J. Serrano Gómez (Fotos Serrano), que junto con su hijo acompañaba como reportero gráfico a la columna del Ejercito del Sur que liberaba la provincia de Sevilla del Frente Popular. Este fotógrafo de origen castellano, que se afincó en Sevilla y montó un estudio en la calle O´Donnell, desplegó tan enorme actividad fotográfica en la guerra que le valió una Gran Cruz de Campaña. La fotografía suya es la única que conozco del pueblo, aunque tuvo que ser testigo de todo lo que ocurrió esos días, incluida la matanza posterior a la liberación, pero de eso lógicamente no hay ningún testimonio gráfico.

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La fotografía de Serrano aparece en muchos libros de la guerra civil, aunque no muy bien explicada. Así ocurre en “España en llamas” (Ediciones Acervo, 1968), libro que logró reunir 1.500 fotografías del conflicto. También aparece la imagen de Arahal, debajo de la cual se puede leer: “La columna no volverá a Sevilla hasta la noche, pues desde Carmona marchó a Arahal, en donde los elementos extremistas se habían hecho acreedores de un castigo…” No se detallan ni crimen ni castigo.

El primer libro que divulgó la fotografía a gran escala fue el de la Causa General, con el siguiente pie: “Cadáveres de nacionales fusilados en la cárcel de Arahal (Andalucía)”. La Causa General fué creada en 1940 como una especie de documento escrito por los vencedores conteniendo los crimenes cometidos por los rojos, con el propósito de ser utilizado como propaganda en  España y en el extranjero.

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Con el tiempo la fotografía va perdiendo aún más su origen. En un libro publicado en 2005 (“Escenas de guerra y sentimientos” de F. Yélamos), que encontré casualmente, aparece la cárcel de Arahal sin pie de foto y utilizada como mera ilustración de un texto sobre niños muertos en la contienda.

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Los hechos

De lo ocurrido en Arahal se puede leer parte en los relatos periodísticos de esos días. Como el de ABC, publicado el 25 de julio, recién ocurridos los hechos. O el del periódico FALANGE de 9 de febrero de 1937, seis meses después, escrito en homenaje al único falangista que murió en la cárcel. En ninguno de los dos periódicos se detalla la represión.

Gracias a los tiempos digitales que corren, puedo ofrecer aquí los textos originales referidos para que el lector juzque lo escrito:

ABC del 25 de julio (transcripción de las páginas de arriba)

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FALANGE de 9 de febrero de 1937

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También se puede consultar la transcripción de algunas charlas de Queipo de Llano en la radio. Las relacionadas con Arahal son del 23 de julio de 1936:

(…) Al Arahal fue enviada una columna formada por elementos del Tercio y Regulares, que han hecho allí una razzia espantosa, sancionando con ejemplares castigos los excesos salvajes inconcebibles que se han cometido en aquel pueblo.

(…)

(…) Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los rojos lo que es ser hombre. De paso, también a las mujeres de los rojos; que ahora, por fin, han conocido a hombres de verdad, y no castrados milicianos. Dar patadas y berrear no las salvará.” (23-7-36)

(…)

” (…) A todos les recuerdo que, por cada persona honrada que muera, yo fusilaré, por lo menos, diez; y hay pueblos donde hemos rebasado esta cifra. Y no esperen los dirigentes salvarse, apelando a la fuga, pues los sacaré de bajo la tierra, si es preciso, y si están muertos, los volveré a matar…”

Leer completo en La Guerra Civil Española. Queipo de Llano en Radio Sevilla.

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Lo que no se pudo leer entonces fueron los detalles de la represión. De lo que ocurrió “después” no quedó nada escrito. Hasta la muerte de Franco, o sea 40 años después, la historia había sido contada por los vencedores. A partir de 1975 empezaron a surgir referencias a lo ocurrido desde el punto de vista contrario. En toda España la bibliografía de la guerra civil comenzó a enriquecerse con multitud de testimonios, biografías o autobiografías, relatos de gente que querían contar lo que le sucedió a él y pagaban su publicación. Y aún sigue. De ahí que el tema de la guerra civil sea un género inmenso e inagotable hoy dia.

También de Arahal salió un texto en esos momentos de transición: el de un INTERVIÚ de 1978 (el nº 91. ejemplar correspondiente al 9-15 de Febrero)

Ante la falta de documentos, encontrar un testimonio escrito como éste, por muy pintoresca que sea su procedencia, llenó el vacío existente de ese período tan dramático para el pueblo. Todo lo que se sabía hasta entonces pertenecía al relato oral.

Era el trozo que faltaba del cuadro. Si unimos el ABC de julio de 1936 y el Interviú de febrero de 1978, podemos tener una idea aproximada de lo que ocurrió en el pueblo en esos dramáticos días de la Magdalena. Cuarenta y dos años de distancia separan uno de otro texto.

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“Masacre fascista en Arahal”, artículo de Carmen Muñoz, aparecido en el Interviu nº 91 (9-15 Feb. 1978). Se puede leer pulsando las páginas de abajo y ampliando en el monitor.

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Apenas tres páginas de extensión tiene el artículo de Interviú. Al no ser muy extenso, los editores lo completaron con el testimonio del cantaor Luis Caballero, que cuenta la muerte de su padre en Aznalcóllar. El artículo iba acompañado de tres fotografías de Arahal, más una grande, la del centro, que no es del pueblo. Es una fotografía muy utilizada en la imaginería de los libros de la guerra civil y en ella se ven soldados nacionales registrando casas y sacando a sus moradores. En “España en llamas”, el libro de imágenes citado arriba, esta fotografía está situada en Irún.

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Otros testimonios de lo ocurrido se pueden encontrar hoy en internet, como algunos pormenores de los fusilamientos de la calle Felipe Ramírez: “Aurelio Mena Boullosa, el maestro barbero de la calle Felipe Ramírez, padre del cabo de La Línea, tuvo que echar varios cubos de agua para quitar la sangre vertida en la acera, era el 22 de julio, porque dicen que un capitán de la Legión, del destacamento que mandaba el comandante La Patza, enloqueció cuando vio en llamas el calabozo del Ayuntamiento, lleno de presos simpatizantes de la rebelión militar, y mandó a sus hombres que apresaran a cuantos paisanos encontrasen, los reuniesen en el tramo de la calle Felipe Ramírez entre la Corredera y la calle Nueva, frente a la que había instalado una ametralladora (aproximadamente donde hoy está la heladería de Los Valencianos), y disparasen sobre ellos. —¡Ay, mi hijo! ¡Ay, mi hijo!— exclamaría luego una mujer mientras buscaba entre los cadáveres… ” La guerra de nuestros abuelos. Apéndice).

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Los muertos: 23 de derechas y 415 de izquierdas

Del número total de víctimas en la provincia de Sevilla, 500 de derechas y 8.300 de izquierdas, según Nicolás Salas, corresponderían a Arahal 23 de derechas y 292 ó 415 de izquierdas. Dependiendo de la fuente consultada, pues si estuvo muy claro el de los muertos en la cárcel, aún hoy sigue confuso el de la represión. Por un lado, en la base de datos de victimas del franquismo de Todos los nombres publicada en 2007, para Arahal se da la cifra de 292 vecinos fusilados (264 hombres y 28 mujeres). La mayoría, 281, fueron fusilados el mismo año 36 sin formación de causa. Pero si utlizamos el cuadro de represaliados de la investigación de José Mª García Márquez,  La represión franquista en la provincia de Sevilla de 2003, nos encontramos con 415 fusilados. Aclarándonos el autor que “aún no está investigado, todas las cifras recogidas apuntan a un número bastante superior”.  Leandro Álvarez Rey, en su obra “Andalucía y la guerra civil”, resuelve la cuestión de la forma siguiente: “…entre 200 y 500 fusilados según la gente del pueblo, 415 segun los informes elaborados por la Guardia Civil y 146 según las estimaciones de Nicolás Salas, aunque en cualquier caso a ninguno de aquellos que iban a ser  fusilados podía acusárseles de haber asesinado a los derechistas, por la sencilla razón de que los autores de aquella atrocidad fueron los que huyeron del pueblo cuando estaban a punto de entrar las tropas.”  (Andalucia y la guerra civil: estudios y perspectivas. Leandro Álvarez Rey)

Arahal es el pueblo que posee más muertos de la provincia en el cuadro de García Márquez, que utiliza los datos del Ministerio del Interior, solicitados en octubre de 1938 desde Valladolid a todas las ciudades liberadas. Había que enviar datos completos de fusilados, desaparecidos, huidos, etc. en una orden que diferenciaba a los “fusilados” por los nacionales de los “asesinados” por los rojos. Según este informe, en Arahal hubo 415 fusilados, que comparados con los de pueblos sevillanos de intensa acción represiva, Osuna (206) o Utrera (266) por ejemplo, en Arahal son el doble. Pero hay que ser muy prudente con los datos de la represión, pues  son cambiantes e inseguros, dependiendo de cual sea la investigación.

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También se puede encontrar información en los testimonios que surgen de pueblos cercanos. En la página del Colectivo Solano referida a la represión falangista, en especial en El Viso y Carmona, aparece el siguiente comentario: “un falangista de El Viso… en distintas ocasiones fue a pueblos como Arahal para asesinar a “rojos”. A este hombre, el pueblo de El Viso en parte le dió su merecido, porque después de la guerra entraba en los bares y mucha gente se iba, casi nadie quería terciar con él…” Este tipo de reconstrucción histórica utilizando aportaciones personales, a veces contadas por hijos y nietos, es el propuesto por algunos historiadores partidarios del testimonio oral (recuérdalo tú y recuérdalo a otros) que veremos más abajo. La fotografía de arriba, procedente de dicha página, con detención de gente de izquierdas, tuvo que ser muy similar a la de Arahal en la calle Felipe Ramírez. (Colectivo Solano. Comienza la represión falangista)

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El caso de Arahal o un intento de bibliografía de nuestra guerra civil

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helen graham

Aún está por realizar una seria historia de nuestra guerra civil. ¿Cómo emprender una investigación en un terreno tan arduo y complicado?

El “caso de Arahal” es la expresión que utiliza la historiadora Helen Graham para citar la guerra civil en el pueblo. Es de los pocos historiadores que hablan de Arahal como un caso aparte en la extensa historia bélica. Lo demás es la versión oficial ya conocida. Pero ella también está falta de información y para conocer “the case of Arahal ” nos remite a tres fuentes para empezar, dos de las cuales son orales:

“Blood of Spain: Oral History of the Spanish Civil War” de Ronald Fraser (aquí editado con el título de “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la Guerra Civil Española”).

“Sevilla fué la clave” de Nicolás Salas.

“Masacre fascista en Arahal”, artículo citado de Carmen Muñoz, aparecido en el Interviu nº 91 (9-15 Feb. 1978).

Para confeccionar una bibliografía sobre la guerra civil en Arahal habría que comenzar huyendo de los tópicos sobre los dias de julio del 36 en nuestro pueblo. Empezar preguntándose por qué no hay una historia escrita de lo ocurrido, por qué no son de fiar testimonios de ambos bandos, no porque no sean ciertos sino por parecer incompletos… Y por qué nadie quiere completar este vacío histórico, conformándose con una especie de tradición de “no hablar”. Los libros de Helen Graham serían un buen punto de partida. “La República española en guerra (1936-1939)” o “Breve historia de la guerra civil”, ambos editados en España, nos conducen por el nuevo camino de la oralidad para conocer una historia más completa.

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blood of spain

Este intento de buscar testimonios orales no es nuevo. El historiador Ronald Fraser publicó hace veintiocho años “Blood of Spain: Oral History of the Spanish Civil War”, que aquí se conoce con el expresivo título de “Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, que venía a ofrecernos una narración distinta de la guerra civil española. Hasta entonces, habíamos dispuesto de memorias personales, testimonios y recuerdos, por un lado, y obras de erudición y ensayos académicos, por otro, que, en su inmensa mayoría, estudiaban el conflicto desde la historia política y militar. El libro de Fraser, que significaba una aproximación al conflicto desde la historia social, nos brindaba el «testimonio colectivo» de quienes participaron en la contienda o la sufrieron en sus carnes. También incluye un apartado para Arahal. (“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, de Ronald Fraser. 2007).

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nicolas salas

Un autor que utiliza cada vez más el testimonio oral es Nicolás Salas. Ahora acaba de aparecer “La Guerra Civil en Sevilla” (2009) y antes fueron “Sevilla fue la clave” (1992) o “Morir en Sevilla” (1986), obras con muchos años de investigación que aportan todos los datos posibles sobre la II República, el Alzamiento, las represiones en ambos bandos y la postguerra. Es imprescindible para conocer los pormenores históricos del momento en Arahal.

Este escritor, en una entrevista realizada a la salida de su último libro, manifestó estar en contra de la Ley de Memoria Histórica, pues consideraba que “después de 75 años seguir todavía hablando de que un bando fue peor que otro, lleva a la confusión”, aunque reconoce que “la represión de las derechas fue terriblemente superior a la de las izquierdas” . Añadía que la guerra civil en “la provincia no tuvo el mismo significado que en la capital, pues alcanzado los años 80 aún existía miedo y odio en los pueblos de Sevilla, donde todo lo sucedido en España seguía vigente como pudo vivir el autor en pueblos como Arahal, Lora del Río o Constantina…” El tiempo, que lo cura todo, parece  no servir todavía para nuestro pueblo.(Entrevista a Nicolás Salas)

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En definitiva, en la guerra civil de Arahal se volvieron a repetir fatídicamente hechos parecidos a los de 1857 durante el reinado de Isabel II: sublevación violenta y confusa de personas sin una identificación clara, violaciones, crimenes e incendios, seguido de una represión fortísima por parte del gobierno. La diferencia, que esta represión decimonónica fue contestada en la prensa de todo el pais con gran repercusión para los medios de entonces. Algo que no pudo ocurrir en medio de la lucha fraticida del 36. El silencio posterior que ocultaba a los “fusilados” justificando a los “asesinados” suponía cargar en la mente colectiva del pueblo un crimen sin resolver. Algo que ha ocurrido en muchos sitios, pero Arahal sufrió un trauma doloroso, en cantidad y en intensidad. Ese miedo que permanece en algunos pueblos sevillanos, como Arahal, al que alude Nicolás Salas nunca se cura en el silencio. Por eso, ya casi un siglo después, Arahal necesita un definitivo relato de los hechos para conocimiento de las nuevas generaciones.
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Referencias bibliográficas:

Las fuentes utilizadas llevan su enlace correspondiente. El número de ABC, así como el de FALANGE, pertenecen a la web de la familia Arias de Reina, a quien agradezco su aportación. Así mismo, el meritorio trabajo de José Mª García Márquez sobre la represión, que se puede leer libremente en Internet. Todos los libros citados tienen sus referencias y pueden encontrarse con mayor o menor facilidad en librerías através de título y autor. El número de INTERVIÚ es de mi propiedad.

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Imagen de Washington Irving

marzo 12, 2010

El viajero romántico más conocido en Arahal, o quizás el único, es el norteamericano Washington Irving, que pasó por el pueblo en 1829, camino de Granada y de la Alhambra. Que sea más conocido que otros viajeros del s. XIX se debe al éxito y difusión de sus obras, en especial los famosos Cuentos de la Alhambra, publicados en Filadelfia en 1832 con el título de “Conjunto de cuentos y bosquejos sobre Moros y Españoles”. También en Arahal es conocida su estancia porque lo que escribió, el relato sugerente y exótico de la posada, fue divulgado y publicado en la obra citada.

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Washington Irving nació en Nueva York en 1783. Estudió Derecho, pero sus intereses estaban en el mundo del periodismo y la literatura. En 1815 se trasladó a Europa, viviendo en algunas de sus ciudades. Vino a España llamado por el embajador de su país para que estudiara en El Escorial documentos relacionados con el descubrimiento de América. Fue en este primer periodo español cuando pasa por Arahal camino de Granada. Más tarde Irving sería nombrado secretario de la legación norteamericana, y con el tiempo llegaría  a ser  embajador de los Estados Unidos en Madrid (1842–1845). Este viajero incansable terminaría volviendo a su pais y muriendo en su casa del estado de Nueva York en 1859.

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Washington Irving tenía 46 años cuando pasó por Arahal. Es en el atardecer de un dia del mes de Mayo de 1829 cuando el viajero nos lo cuenta: “Llegamos a Arahal, pueblecito entre cerros, poco después de puesto el sol. Lo encontramos animado por una partida de migueletes que recorrían la comarca a la busca y captura de ladrones…” Se piensa, sin mucho fundamento, que Irving se hospedó en la antigua posada de la Plaza Vieja. Es tan firme la creencia que en Arahal se le dió el nombre de Posada de Washington Irving, aunque esto no sirvió para que se respetara su memoria, pues el edificio fue destruido en los años 80.

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Este archivador de cartas oficiales es de 1844 y pertenece a su época de embajador de los Estados Unidos en Madrid (1842–1845). En diferentes etapas, Washington Irving se fue convirtiendo en un gran hispanista, gracias a su trabajo y a sus períodos de permanencia en España, siempre con afán de conocimiento de la historia y la literatura españolas.

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Como buen viajero, aceptando la dura tarea de viajar en aquella época, Irving escribe antes de llegar a Arahal: “seguimos camino adelante en nuestras cabalgaduras a través de la campiña. Era una de esas extensas llanuras, tan frecuentes en España, en la que durante millas y millas, no se ve ni un árbol ni una casa…” Es algo parecido a lo que dicen otros viajeros románticos. Cuando aparecen más personas en el camino, tendrían un aspecto parecido al que nos pinta el inglés John Phillip en su cuadro (Spanish Peasants. The Wayside in Andalucia), realizado en 1863 dentro del gusto romántico de la época.

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Algunos caminos eran más peligrosos. En este cuadro de M. Barrón y Carrillo, pintado en 1852, se ve a unos viajeros por la sierra, un tema romántico con pretexto paisajístico. El título es  Contrabandistas pasando por la Serranía de Ronda. Washington Irving tomaba nota, según le informaba su guía Antonio, de los viajeros con que se cruzaban en los caminos. En su diario dice: “Los contrabandistas de tabaco tienen buenos caballos y corren riesgos considerables…” Y en la posada de Arahal: “el jefe de la partida de migueletes nos dijo que poseía una lista de todos los ladrones del contorno y que era su propósito capturar a todos aquellos hijos de su madre. Al mismo tiempo nos ofreció algunos soldados en calidad de escolta…” Cosa que rehusó Irving.

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Muchos tipos pintorescos se cruzarían en el camino del escritor. Como estas dos gitanas pintadas en 1857 por el inglés inglés John Phillip y titulado Gypsy Musicians of Spain. De su estancia en la posada de Arahal escribe Irving: “En tanto que cenábamos con este jactancioso compañero, oímos las notas de una guitarra y el alegre repiqueteo de las castañuelas, y al momento,un coro de voces entonaba un aire popular. En efecto, nuestro posadero, había conseguido reunir cantores y músicos aficionados, así como a las bellas aldeanas del vecindario. Cuando salimos, el patio de la posada ofrecía el aspecto de una auténtica fiesta española…”

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El escritor vino a España para investigar en sus archivos, como vemos en este cuadro titulado Washington Irving in the Archives of Seville de David Wikie. Está fechado en 1828, es decir, un año antes de su partida para Granada. Fruto de su actividad investigadora fué el libro titulado  The Life and Voyages of Christopher Columbus. Más adelante ampliaría sus proyectos españoles.

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Una galera con viajeros en el camino de Granada. Este es el tema del cuadro pintado por Marius Engaliére en 1854 que refleja muy bien el mundo español que vivió Irving, mostrando vias de comunicación y medios de transporte de la época. El escritor, como otros viajeros románticos, se conformó con las incomodidades de los caminos en su afán de conocer España.

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En una hoja manuscrita de sus notas, que se conservan en la Biblioteca de Nueva York, Washington Irving apunta el significado de nombres característicos españoles: Pepe, Pepa, Pepita, hidalgo, hidalguía. Describe un duro de la época como “un dólar de plata”.

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Esta fotografía, realizada después de la estancia del escritor en España, refleja bien el ambiente que pudo encontrar en Granada. Está realizada por Charles Clifford en 1862 y se titula Gitanos en el Patio de los Leones.

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Otros vajeros que pasaron por Arahal

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Texto completo de la estancia de Washington Irving en Arahal:
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“Terminamos de comer cuando dieron las dos en el lacónico reloj del castillo. Nos despedimos, pues, de nuestros amigos de Sevilla, y dejando a losmolineros todavía en manos del barbero, seguimos camino adelante ennuestras cabalgaduras a través de la campiña. Era una de esas extensas llanuras, tan frecuentes en España, en la que durante millas y millas, no se ve ni un árbol ni una casa, infeliz del viajero que ha de atravesarlas expuesto como nosotros a los fuertes y repetidos chaparrones de agua. No hay modo de evitarlo ni lugar donde guarecerse. Nuestra única protección eran nuestras capas españolas, que casi cubren jinete y caballo, aunque aumentan de peso a cada milla. Cuando creímos haber escapado de uno de estos aguaceros, veíamos como se acercaba otro, lenta pero inevitablemente. Felizmente para nosotros, brillaban, en el intervalo, los claros y radiantes rayos del sol andaluz que hacían brotar círculos de vapor de nuestras capas, pero que también las secaban algo, antes del próximo aguacero.
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Llegamos a Arahal, pueblecito entre cerros, poco después de puesto el sol. Lo encontramos animado por una partida de migueletes que recorrían la comarca a la busca y captura de ladrones. La presencia de extranjeros como nosotros eran algo inusitado en los pueblos del interior; un acontecimiento de este tipo asombra y pone fácilmente en conmoción a los pueblecitos españoles de esta categoría. Mi posadero, con dos o tres viejos y sesudos compinches de pardas capas, examinó nuestros pasaportes en un rincón de la posada,
mientras que un alguacil tomaba nota a la débil luz de un candil. Los pasaportes en la lengua extranjera los dejaron perplejos; pero nuestro escudero Sancho les ayudó en su examen y ponderó nuestras personas con la típica prosopopeya del español. En tanto, la pródiga distribución de unos cigarros puros nos captó las simpatías de todos los circundantes, que al poco tiempo se apresuraban a darnos la bienvenida. Incluso e mismo corregidor se llegó a presentarnos sus respetos, y la posadera metió con ostentación, en nuestra estancia, un gran sillón con asiento de anea para el acomodo de aquel importante personaje. Cenó con nosotros el jefe de la patrulla, un despierto andaluz, alegre y charlatán. Que había sido soldado en la campaña de América del Sur y que nos contó sus proezas bélicas y amorosas, en estilo grandilocuente, lleno de ademanes y contorsiones y con extraña contracción de ojos. Nos dijo que poseía una lista de todos los ladrones del contorno y que era su propósito capturar a todos aquellos hijos de su madre. Al mismo tiempo nos ofreció algunos soldados en calidad de escolta, mientras decía:
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– Uno sólo es suficiente para protegerles, señores: los ladrones me conocen yconocen también a mis hombres; basta uno de ellos para esparcir el terror por toda la sierra.
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Le agradecimos su ofrecimiento, aunque le aseguramos, con un tono de voz igual al suyo, que no teníamos miedo a todos los ladrones de Andalucía juntos, por la tranquilidad que inspiraba la protección de Sancho, nuestro valiente escudero. En tanto que cenábamos con este jactancioso compañero, oímos las notas de una guitarra y el alegre repiqueteo de las castañuelas, y al momento, un coro de voces entonaba un aire popular. En efecto; nuestro posadero, había conseguido reunir cantores y músicos aficionados, así como a las bellas aldeanas del vecindario. Cuando salimos, el patio de la posada ofrecía el aspecto de una auténtica fiesta española. Tomamos asiento, junto con nuestros posaderos y el jefe de la patrulla, bajo un arco del patio. Pasó la guitarra de mano en mano y actuó como Orfeo de aquel lugar un alegre zapatero. Era un mozo de agradable continente, con grandes patillas negras, que iba arremangado hasta el codo. Manejaba la guitarra con singular destreza y nos deleitó con una cancioncilla amorosa acompañada de miradas muy expresivas al grupo de mujeres, de quienes, por las trazas, era el favorito. Bailó después un fandango, acompañado de una alegre damisela andaluza, que deleitó a la concurrencia. Pero ninguna de las allí presente podía compararse con Pepita, la bonita hija de nuestro posadero, la cual se escabulló y se hizo la “toilette” que el caso requería. Volvió poco después con la cabeza cubierta de rosas y se lució bailando un bolero, en compañía de un joven y apuesto soldado de caballería. Por nuestra parte, ordenamos a nuestro posadero que corriesen en abundancia y los refrescos entre los circunstantes. A pesar de ello, y aunque era aquélla una mezcla abigarrada de soldados, arrieros y aldeanos, nadie se excedió de los límites de una moderada alegría. La escena era a propósito para el deleite de un artista: un pintoresco grupo de bailarinas, los soldados con los uniformes sólo en parte militares y los campesinos envueltos en sus capas verdes. Es asimismo digna de mención, la presencia del viejo y delgado alguacil con su negra capilla, que ajeno a todo lo que allí pasaba y sentado en un rincón, escribía activamente a la débil luz que despedía un velón de cobre, digno de los tiempos de Don Quijote.
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La mañana siguiente amaneció fragante y luminosa, como deben de ser las mañanas de un día de Mayo, según los poetas. Salimos de Arahal a las siete; toda la posada estuvo en la puerta para despedirnos.”

(Cuentos de la Alhambra‎ – Página 37)

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Referencias bibliográficas:
La mayor parte de las imágenes de esta entrada corresponen a la exposición Washington Irving and the Alhambra. 1859-2009, realizada con motivo de cumplirse los 150 años de su muerte.
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El Pabilo

marzo 1, 2010

En Arahal, a esta alturas de la Cuaresma, se anuncia la llegada de la primavera festiva con la presentación de la revista El Pabilo, de la que se publica un número cada año. Esta revista, como otras de tantos lugares sevillanos y andaluces, es una exaltación a la cultura cofrade, un complemento de las vísperas de la Semana Santa en la formación interior y en la estética. Muy importante para la Semana Santa del pueblo, El Pabilo es avance programático y anuario a la vez. En él se muestra como la Semana Santa de un pueblo además de devoción es cultura.

He intentado a través de algunos números mostrar este aspecto capillita del pueblo. Los comienzos de la revista, según las noticias de la prensa que he encontrado. También algunas fotografías de sus números, que ante la imposibilidad de ponerlas todas, he elegido unas pocas, no las mejores sino las más entrañables para mí.

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Dos logos de la tertulia El Pabilo correspondientes a épocas distintas.  El de arriba, el primitivo, aparece en el número de 1989. El de abajo, treinta años después, encabeza la revista de 2009.

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20 Marzo 1989 (ABC)

Primera noticia de la revista en la prensa. La presentación en San Roque fué realizada por Juan C. Lobato Cela  y José F. Gago Bohórquez, con poesias de Juan Posaela y música de la Agrupación Santa Mª Magdalena.

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20 Marzo 1990 (ABC)

Presentación de otro número de El Pabilo (nº 3). En ella se da la noticia del pregonero de la Semana Santa de ese año, José Mª Suárez.

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30 Marzo 2003 (ABC)

Noticia de la entrega de El Pabilo de plata a Juan Carrero, por su dedicación a la revista. El presentador fué Carlos Herrera.

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Portadas de dos números de la revista El Pabilo correspondientes al año pasado y al anterior. De ambos números he extraido algunas fotografías que publico debajo.

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Hermandad de la Esperanza a comienzos del siglo XX. En la puerta de la parroquia, la imagen del Cristo , del s. XVII, lleva cabellera de pelo natural. la figura de la Magdalena es más reciente. He procurado seguir un orden cronológico ascendente en estas fotografías. Ésta y la siguiente son las más antiguas.

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Fotografía, igual que la anterior, de comienzos del siglo XX (1910), en el mismo lugar que la del Cristo de la Esperanza. Estas dos imágenes son importantes testimonios de cómo sería  la Semana Santa arahalense a finales del siglo XIX.

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Hermandad de Jesús pasando por San Roque, unos años antes de la guerra civil. La imagen de Jesús, con peluca natural y la cruz apoyada en el hombro derecho, fué destruida durante la guerra.

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Grupo de nazarenos del Santo Entierro que acompañaban la procesión de Jesús. La foto, como la nterior, se puede fechar en los años anteriores a la guerra civil.

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Hermandad de Jesús al comienzo de los años 50. El paso tiene cuatro faroles nuevos. Se puede apreciar las diferencias de paso e imagen con la foto realizada antes de la guerra civil.

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Procesión de Jesús por la mañana, en la esquina de la calle del Duque, frente a la taberna del Pena. Aparecen en la foto, de izquierda a derecha, José Pérez Oliva, José Bermúdez y Juan Posaelas.

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Una reunión de cofrades de Jesús, celebrada en el Casino.  De izda a dcha: Rafael Martín, Antonio Domínguez, Antonio Moreno, D. Cayetano Parody, Javier Guajardo, D. José (coadjutor de la Parroquia) y Francisco Brenes, de espaldas.

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Otra reunión cofrade. De izquierda a derecha: Felipe Roldán, José Revilla, Antonio Catalán, Ignacio Guisado y José Bermúdez.

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Concurso de saetas en Radio Veracruz, años 60. De izda a dcha: Trino Martín, el cantaor Jose Sánchez Carrasco y Antonio Mena.

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Concurso de saetas en Radio Veracruz, año 1961. Trino Martín y el cantaor Jose Bermúdez Sánchez.

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De espaldas y con chaqueta clara, el cantaor de saetas Diego el de la Casta, observa la salida del paso de Jesús Despojado.

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Referencias bibliográficas

Las noticias de prensa corresponden a la Hemeroteca de ABC. Las fotografías a distintos números de la revista El Pabilo. Arahal.

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