Archive for the 'HISTORIA DE ARAHAL' Category

Una epidemia del siglo XIX

agosto 13, 2010

Encuentro el nombre de Arahal en noticias de las epidemias de cólera que azotaron España en el siglo XIX. Durante este siglo se produjeron distintas oleadas de cólera por nuestro pais. De 1826 a 1837, el cólera morbo asiático afectó por primera vez de forma generalizada a toda Europa, manifestándose en repetidas oleadas hasta 1911. Pero en España nos centramos en tres oleadas o invasiones importantes: Una primera en los años 1834 y 1835, durante Guerra Carlista. Una segunda, a mediados del siglo XIX, en dos etapas: la primera en el invierno de 1854 y la segunda durante todo el verano y gran parte del otoño de 1855,  La tercera invasión decimonónica fue en el año 1882.

Arahal  aparece en las noticias referentes a las epidemias del año 1834 y del 1854.

El cólera, también conocido como “cólera morbo”, es una enfermedad aguda y contagiosa, que se manifiesta con diarreas, retortijones, vómitos y calambres musculares, causando la muerte por convulsiones, colapso y congestión pulmonar. El cólera morbo es una de las grandes enfermedades epidémicas que ha padecido la humanidad, que se desarrolla en contextos de insalubridad, e hacinamiento de la población y falta de los servicios sanitarios básicos como alcantarillado, agua corriente y controles sanitarios de los alimentos. El cólera es una enfermedad que, aunque conocida desde tiempos antiguos, no adquirió caracteres espectaculares hasta su expansión en el siglo XIX. Desde mediados de este último siglo se supo que su transmisión se hacía a través del agua. El principal foco endémico de la enfermedad parece haber sido siempre el delta del Ganges. En el siglo XIX afectó por primera vez de forma generalizada a toda Europa.

El cólera se propagaba al no existir una eficaz separación de las aguas potables y las aguas residuales.  Imaginamos a Arahal a comienzos del siglo XIX, como cualquier pueblo español, con sus calles sin alcantarillado, con sus aguas residuales y los albañales con aguas sucias, a veces putrefactas por estancamiento sobre todo en verano. Además, los corrales, contiguos a las viviendas, que venían a ser el recogedero de toda clase de inmundicias cuyas filtraciones podían contaminar los pozos de cuya agua se servían tanto las personas como los animales; esta falta de higiene era la base de contagio que propagaba la enfermedad sin distinción de edad, sexo o condición. La rapidísina evolución de la enfermedad, junto a la facilidad del contagio, eran motivos suficientes para que cundiera la alarma entre una población ignorante.

En una noticia de La Revista Española, de Madrid, del verano de 1834,se  informa de la aparición de la epidemia en España y del contagio en la provincia de Sevilla: “…la enfermedad conocida con el nombre de cólera-morbo asiático, después de haber recorrido la mayor parte de Europa, invadió a España, aparceciendo por Agosto de 1833 á la desembocadura del Guadiana, el gobierno de S.M. nada omitió para aislar el mal en aquel punto, estableciendo al efecto cordones sanitarios, y adoptando las demás precauciones tomadas en circunstancias análogas de contagios exóticos…”, pero “saltando las barreras con que se intento evitar su propagación, se estendió bien pronto a Sevilla y Estremadura…” (La Revista Española,  27 agosto 1834). El cólera había llegado a Sevilla. En las noticias que reproduzco más adelante, veremos como se manifiesta en Arahal.

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Arriba, noticia en El Eco del comercio del 28 de junio de 1834. En ella se declaran sospechosos de contener la epidemia a Arahal y a otros pueblos andaluces:  “El gobernador civil de dicha provincia (Sevilla), con la misma fecha (1834), dice que sólo habían ocurrido en aquella capital cinco casos sospechosos, y que se habían tomado todas las precauciones necesarias para evitar la propagación del mal, dado que fuese el cólera aiático. La junta superior de Sanidad de la misma provincia ha declarado en estado sospechoso á los pueblos de Arahal, Baena, Los Barrios, Benameji , Cabra, Cantillana…”
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Esta noticia publicada dos meses después de la anterior, el 27 de agosto de 1834, pertenece al periódico La Revista Española, de Madrid, informa que en Arahal continúa la epidemia: “El presidente de la junta de Sanidad y el gobernador civil de dicha provincia avisan, con fecha 20 del corriente, que en el día anterior habían sido invadidas en la capital 6 personas, fallecieron 5, y quedaron existentes 13, aquellas y éstas de enfermedad sospechosa; y que en Arahal, Estepa, Herrera y Peñaflor continuaba la enfermedad sin causar notable mortandad…”
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En otra noticia de noviembre del mismo año, aparecida también en La Revista Española (2 de noviembre de 1834), se cita a Arahal sufriendo aún la epidemia de cólera: “En la de Sevilla enfermaron el día 24 del pasado 2 mujeres con síntomas sospechosos, y quedaban 8 personas en el mismo caso, sin que hubiese cura ni fallecimiento alguno: Arahal, Carmona y la Campana sufrían todavía la enfermedad, aunque benigna…”
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Como se ha indicado, hubo otros dos procesos epidémicos, además del de los años 30. El segundo se produjo en 1854-1855.  Arahal aparece en una noticia del periódico La España de  16 de agosto de 1854., en la que se refleja el terror de algunos pueblos a contraer la enfermedad: “En Arahal, en Osuna y en otros pueblos han tenido lugar hechos escandalosos, como acometer á los viajeros con piedras y con escopetas, y hasta negarles el agua…” Esto, si por un lado mostraba la reacción de poblaciones temerosas e ignorantes, también indicaba el conocimiento de la propagación de la enfermedad y la forma de impedirla con el aislamiento.
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En noviembre del mismo año 1854 se publicó esta “regia orden” de Isabel II en la Gaceta Oficial. Aquí la reproduce el periódico La Iberia (Madrid, 12 de noviembre de 1854), refiriéndose a la epidemia de cólera en Arahal en estas fechas. Se ordena que se publiquen los nombres de los clérigos de Arahal, a causa del buen comportamiento que mostraron en el pueblo respecto a la enfermedad y la ayuda prestada, en especial el párroco don Francisco Mauri, del que queda constancia de servicios y méritos.
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Si bien aparece Arahal en las noticias de la epidemia de 1834-1835 y en las de la siguiente, 1854-55, no aparece en las de 1882. Es ésta una invasión más débil, contra la que se luchó utilizando mejores medios. Se notó que las circunstancias habían cambiado en este último proceso epidémico: la higiene no era tan deplorable y las deficiencias de calorías no eran tan señalada. A lo que había que añadir los avances médicos del fin de siglo.
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En la imagen de arriba, uno de los estudios del cólera morbo publicado en España a finales del siglo XIX“La inoculación preventiva contra el cólera morbo asiático” de Ferrán, J.; Gimeno, A.; Paulí, I. Valencia (1886).
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La guerra civil en Arahal (Apéndice 5)

julio 27, 2010

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El Ministerio de Cultura creó en junio un portal, dentro del general de Archivos Españoles, llamado Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo. Su intención es la de recoger en él nombres y datos personales de todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la Guerra Civil, así como los que padecieron la ausencia de los Derechos Humanos desde 1936 hasta 1977.

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El portal incluye ya datos de 750.000 personas y se espera que alcance los 4 millones en los próximos años. Utiliza la riqueza documental existente en los archivos públicos estatales, el caudal burocrático producido por el franquismo. Sólo el Archivo General de la Administración, de Alcalá de Henares, cuenta con referencias de 800.000 personas que sufrieron alguna represalia. Por su parte, el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca, almacena 3,5 millones de fichas.

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Arriba, las tres listados de Arahal en el portal, que en este momento sólo contiene 63 registros, algunos con nombres repetidos. Por ahora sólo se muestran las personas que sufrieron de forma directa o indirecta la Guerra Civil. A veces los nombres van acompañados de un apodo, pero no hay más información sobre su papel en el conflicto y su razón de víctima, si fue fusilado, represaliado, depurado, etc. Muchos datos provienen del Archivo Histórico Nacional y del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas, otros del Archivo General de la Administración, por mostrar la depuración de maestros nacionales. Hay notables ausencias, como los famosos “quemados” de la cárcel de Arahal, protagonistas exclusivos durante muchos años y que ahora no aparecen aquí.

Habrá que esperar a que el portal esté acabado, o por lo menos con la mayor cantidad de datos, para apreciar el número de víctimas arahalenses. Creo que también nosotros mismos podemos mejorar la información de Arahal en este Portal de la Guerra Civil, contactando con los realizadores para corregir errores y ausencias. Contacto con Archivos.

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Arriba, la sede actual del Archivo Histórico Nacional. Inaugurada en 1953, está situada en una de las zonas más elevadas de la ciudad de Madrid, dentro del complejo de edificios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El Archivo Histórico Nacional es la institución que conserva y custodia la documentación producida y recibida por los organismos que conforman el aparato administrativo del Estado español desde la Edad Moderna, así como otros fondos documentales de instituciones públicas y privadas desde la Edad Media.

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Tema general: La guerra civil en Arahal

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Apéndice núm. 1: Iconoclasia arahalense

Apéndice núm. 2: La mala fama

Apéndice núm. 3: El terror rojo en Andalucía

Apéndice núm. 4: La foto de la cárcel de Arahal

Apéndice núm. 5: Portal Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados… (Arahal)

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Arahal en el Museo Arqueológico

julio 13, 2010

El Museo Arqueológico de Sevilla (1) muestra una selección de sus fondos a través de internet. La riqueza de los mismos refleja la compleja antigüedad de los pueblos sevillanos, entre los que se encuentra Arahal. Es interesante ver la selección que de Arahal, como de otras localidades, ha digitalizado el Museo. La imposibilidad de cargar la página con numerosas imágenes obliga a esta selección, en la que Arahal tiene 3 registros, número similar al de los pueblos vecinos: 2 de Paradas, 4 de Morón ó 7 de Marchena. Un enclave de importancia arqueológica como Carmona tiene 46.

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Los tres objetos arqueológicos de Arahal que nos muestra el Museo son: un asador prehistórico, una escultura romana de mármol y una estatuilla de bronce: .

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Asador

El primer objeto es un asador de bronce, de 55 cm., perteneciente al final de la Edad del Bronce, sin especificar el lugar exacto en que se encontró. La ficha del museo lo justifica: “la mayor parte de estas piezas proceden de hallazgos casuales, mercados de antigüedades o colecciones particulares, lo que hace dificil asignarles una cronología absoluta fidedigna, así como situar su origen geográfico…” Pero pertenece al término de Arahal. En los tiempos prehistóricos, el hombre preparaba su comida sobre una hoguera, utilizando utensilios y herramientas muy rudimenta­rios como este asador de bronce, al que acompañarían cuencos de piedra para los líquidos, un mortero y la mano de al­mirez para pulverizar sal y hierbas, y fragmentos de pedernal para cor­tar la carne asada. .

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Torso (Dea Roma)

Esta es la obra más importante de las tres: un torso descubierto en el cortijo Menguillán, junto a la Torre del Cincho, que Eduardo Benjumea donó al Museo en 1945. La descripción que hacen los conservadores es la siguiente: “Mujer robusta, vestida con chitón corto ceñido por cinturón y manto sobre la espalda recogido sobre el antebrazo izquierdo. Seno y hombro derecho al descubierto, con doble correaje cruzando el pecho, siendo el derecho un tahalí del que pende una espada que asoma entre la cadera y el brazo izquierdo. Pierna izquierda adelantada, dejando la otra levemente exonerada. Lados derecho y posterior labrados en basto, indicios de haber sido concebida para ser vista de frente…” Según García y Bellido (1949) representa una amazona. Pero Fernández y Fernández (1980) cree que es una estatua de la Dea Roma. Cronológicamente se sitúa en la primera mitad del siglo II, entre 115 y 140 AC y estaba realizada para ser vista frontalmente. La representación de la Dea Roma es la imagen de la ciudad guerrera y dominadora, Roma, y su culto se difundió por la peninsula. En España hay otra escultura similar, encontrada en Segóbriga, Cuenca.

En esta fotografía antigua en b/n, realizada en la época de su descubrimiento, se puede apreciar mejor el claroscuro de la imagen. Su hallazgo cerca del término de Carmona, hizo que se la relacionara con el pueblo vecino, tan importante en restos arqueológicos, por lo que en algunos libros su procedencia es Carmona. Debió formar parte de la decoración escultórica de la torre funeraria ubicada en los pies del cerro del Cincho, localización de la antigua ciudad de Basilipo.

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Esta inscripción de Basilipo fue descubierta en el siglo XVIII en el mismo lugar que la escultura.  Se puede leer en ella: “D. M. S. Q. / Brutus Basilipensis /Ann…../ Hic Situs Est. / S. T. T. L”. (Memoria dedicada á los Dioses Manes: Quinto Bruto basilipense aquí sepultado: Séate la tierra ligera). Dice Juan F. Masdeu en su Historia Crítica de España: “La lápida se descubrió en el año de mil setecientos ochenta y siete, cerca de Arraal, á unas seis leguas de Sevilla. La antigua Basilipa ó Basilipo, estaba situada, segun el Itinerario de Antonino, veinte y una millas más arriba de Sevilla…” .

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Estatuilla de bronce (Cupido)

La tercera imagen que aparece en el buscador del Museo es esta figurita de bronce de 6 cm. de altura representando al dios Eros o Cupido. Pertenece al siglo II y parece un remate decorativo de algún tipo de mobiliario, quizá relacionado con un yacimiento funerario, pero su hallazgo en solitario no permite precisar nada más.También fue encontrada en el cerro del Cincho, lo que da una idea de la riqueza arqueológica del lugar.

La descripción de la obra, según la ficha del Museo, es la siguiente: “Figura de muchacho joven, con alas en la espalda. Adelanta la pierna derecha, sobre la que apoya el cuerpo, dejando la otra en posición exonerada. Extiende el brazo izquierdo hacia delante, en actitud de asir algo con la mano. Cabellera larga y abundante, dispuesta en grandes ondas alrededor del rostro, coronada con nodus central. La cabeza girada en suave escorzo hacia la derecha. Facciones rollizas, con mofletes marcados, boca carnosa, y ojos grandes. Modelado de las formas anatómicas bien definidas y naturalistas en pecho, pubis y piernas. Superficie bien acabada, con huellas del proceso de alisado. Pátina verde clara…”

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Cerro del Cincho en la actualidad.

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Museo Arqueológico de Sevilla. Portal de Museos de Andalucía .

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1.- El Museo Arqueológico Provincial de Sevilla se creó en el siglo XIX. En 1875 tenía su sede en el Alcázar sevillano, pasando por diferentes lugares hasta situarse a partir de los años 40 definitivamente en el el Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana, construido por Aníbal González en el Parque de María Luisa. Tuvo una importante renovación en los 70. Actualmente cuenta con 27 salas. .

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El sepulcro de San Fulgencio

junio 30, 2010

Arahal está presente en un raro y poco conocido libro de Eugenio Noel, titulado “Aguafuertes ibéricas”. Fue editado en 1926 y contiene ocho artículos con temas andaluces, entre ellos uno sobre el pueblo, “Sepulcro de San Fulgencio en Arahal”, un breve apunte de viaje en el que el escritor comprueba que el sarcófago que sirvió para contener los restos de San Fulgencio estaba siendo utilizado como fuente y abrevadero. Corresponde a una estancia de E. Noel en Arahal el 5 de noviembre de 1920, que encontramos reflejada en su diario (Diario Intimo, pag 271).

El apunte sobre Arahal va acompañado de otros artículos referidos a pueblos cercanos: Marchena, Alcalá de Guadaira, Las Cabezas de San Juan, etc. Son apuntes tomados por el escritor en sus viajes por Andalucía como conferenciante, ya citados aquí anteriormente (VER). Como indica el nombre del libro, es una imagen en aguafuerte la que se ve en estas notas, destilando un sentimiento de pesimismo ante el abandono del patrimonio artístico en algunos lugares. El del pueblo vecino se titula “Un rincón en Marchena” y describe el deterioro y ruina del palacio de los Osuna. En “Castillo de Belalcázar” critica la facilidad del desmantelamiento de sus piedras para utilizarlas en la construcción. La misma tristeza se repite ante la desaparición de los molinos de Alcalá de Guadaira. En esta línea está lo escrito sobre Arahal y su sarcófago-abrevadero.

Arriba, el apunte completo aparecido en Mundo Gráfico el 29 de septiembre de 1920, seis años antes de que se editara el libro. Son tres pequeños artículos bajo el título de “Tríptico Ibérico”. El artículo de Arahal va acompañado por el citado de Marchena. A ambos se refiere el escritor en su diario: “…En El Arahal, como en Marchena, no han olvidado dos artículos míos que dediqué a ellos, y ahora los vuelven contra mí. La mayor parte de los jóvenes que me leen y conocen, se fueron a servir a Melilla.” Y continúa con su negra situación personal: “En El Arahal, con 50 pesetas nada más… ¿Y mis dos nenes? Yo, que no tengo un céntimo, he de oir en el Casino, solitario, a dos bestias, cómo se reparten cuarenta mil duros. Bordeando el suicidio, así, el suicidio…” Este párrafo resume la miseria del escritor en su recorrido por los pueblos, dando conferencias incomprendidas y buscando algunas pesetas con que alimentar a su familia. Pero sin renunciar a la crítica de aquello que no le gusta. En este viaje, los jóvenes protectores arahalenses (¿quiénes serían?) estaban en Melilla haciendo el servicio militar y el escritor se encontraba solo en el Casino y sin dinero.

Pero el sarcófago que cita Noel como perteneciente a San Fulgencio no era tal. Esta sepultura, encontrada en el siglo XVII, es citada ya en la antiguedad por varios autores. Cuando lo vió E. Noel, el sarcófago llevaba “descubierto” tres siglos y sus inscripciones leídas y estudiadas. Fue hallado en 1625, en el sitio que luego se llamaría Callejón de Paradas. En aquel lugar quedaría convertido en pilón y abrevadero, recogiendo las aguas de la fuente de El Faro, al lado de dicho Callejón.

El aprovechamiento del sarcófago como fuente viene de muy antiguo. M. Serrano Ortega en su libro Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla (1911), dice del Arahal primitivo: “Se han hallado en diversas ocasiones algunos restos romanos, mas lo más notable ha sido un sepulcro cristiano del VI siglo, que á la entrada de la villa cavando en un predio se halló en 1625, conteniendo restos humanos, con su tapa de encubrimiento y la correspondiente inscripción de Fulgencio, monje muerto en 581, sirviendo hoy de abrevadero o pilón á la fuente llamada del Faro, siendo todo él de alabastro”.

El primero que lo estudia es un contemporáneo de su hallazgo, Antonio Bohórques Villalón, autor de los Anales de Morón (1633-1642). En ellos estudia la historia de su pueblo y, entre los restos arqueológicos de la zona, el sarcófago encontrado en Arahal (“…lo pongo en este libro por haber sido aldea de Morón”). Es en el capítulo dedicado a los godos donde analiza las inscripciones del sepulcro de Arahal, mostrándonos los dibujos de la tapa del sarcófago, con los nombres de Hilduarens, goda cristiana (muerta en 474) y el monje Fulgencio (muerto en 593). A lo que añade: “cuyos huesos se hallaron en la villa del Arahal, en una caja de piedra de la forma de una sepultura, con una cubierta también de piedra escrita por ambos lados, que hoy está en la parroquia de aquella villa…” O sea, que enseguida se supo quienes estuvieron enterrados en el sarcófago. Al estudio de A. Bohórques siguió el de otros, como Fernando Morillas o P. Gutiérrez Bravo.

En el siglo XVIII, Leandro Soler escribió un libro sobre Cartagena y su patrón, San Fulgencio (Cartagena De España Ilustrada: Su Antigua Silla Metropolitana Vindicada Su Hijo S. Fulgencio, Doctor, Y Su Prelado, Defendido…. Murcia, 1778). En él se puede leer: “De otro Fulgencio, Monge de Profesión… cuyo sepulcro se descubrió en el lugar de Arahal de la Andalucía en el año 1625. Su sepulcro tenía esta inscripción: Fulgentius. Monachus. Famulus. Christi. Vixit annos plus minusve XLV. Reccesit. In. pace. VI. Kal. Januarias. Era D. LXXXI. Y aclara: “Pero este Monge Fulgencio, que murió en la Era 81 ó año de 543, ni fue Obispo, ni Escritor”. Para que no se confundiera con San Fulgencio, obispo de Ecija y gran orador, quedando claro que este sepulcro del Faro no era del santo, hermano de san Isidoro y san Leandro. ¿Se equivocaba Noel o simplemente quería exagerar la nota satírica atribuyéndolo al patrón del pueblo?

La existencia de la tumba de un monje hace pensar que hubiera un monasterio o un retiro de eremitas por aquella zona. Pero en un estudio sobre el monacato benedictino en España, A. Linage Conde, dice; “El hallazgo en Arahal del epitafio del monje Fulgencio, muerto el 543, sin otra indicación, no nos ha parecido bastante para atestiguar alli un monasterio…” En cambio, Joaquín Pascual Barea en un estudio sobre la toponimia de Arahal cita al monje Fulgencio, “cuyo monasterio pudo estar en esta zona” y en cuya sepultura se reutilizó la lápida sepulcral de Hilduarens, cristiana de nombre germano.

Un aspecto importante del sepulcro de Fulgencio es el estudio de ese otro nombre hallado en la tapa, el de Hilduarens, nombre femenino del siglo VI, un testimonio antiguo de estirpe germánica posterior al mundo latino. M. Vera Reina, estudiando la iglesia visigoda en Morón, señala que de “los escasos testimonios epigráficos aparecidos uno alude a un personaje noble godo – Hilduarens- muerta en el 504…”. Al destacar la presencia de godos en el siglo VI en nuestra zona, señala que quizás fuesen descendientes de antiguos visigodos o tal vez los primeros intentos por parte de la monarquía goda de controlar el territorio. Y concluye que el monje Fulgencio sepultado hace pensar en “la existencia de una comunidad monástica en esta zona. Se trataría, de confirmarse esta hipótesis, del monasterio más antiguo del que tenemos noticias en la zona meridional de la península”.

Hasta ahora este rico sarcófago de alabastro era un extraño solitario sin otros restos o vestigios que lo acompañaran. Pero Arahal ha tenido suerte: en 2007 se descubrió en la Palmera, al lado del que fue Callejón de Paradas, una necrópolis. Es decir, muchos más sarcófagos, indicando la existencia de una comunidad religiosa, junto a una basílica paleocristiana. El Ayuntamiento dió este informe en 2008:

Hace unos meses, cuando se procedió a la excavación de la parte delantera del solar antiguamente ocupado por la fábrica de “La Palmera” para construir el aparcamiento subterráneo, aparecieron los restos de lo que parece ser una importante necrópolis. Esta serie de enterramientos alcanza su mayor densidad en torno a lo que con toda probabilidad son los restos de una antigua iglesia. En un primer análisis de lo encontrado, los arqueólogos datan los restos entre los siglos IV y VI.

Este hallazgo tiene una importancia extraordinaria culturalmente hablando: son los restos más antiguos encontrados hasta ahora en nuestra ciudad y, de confirmarse las apreciaciones iniciales, podríamos encontrarnos ante los restos de una iglesia paleocristiana, escasísimas en la provincia de Sevilla. Siendo conscientes de la relevancia de este yacimiento, desde la Delegación de Urbanismo hemos estado siguiendo paso a paso el progreso de la excavación. Es más, dado que todo apunta a que el yacimiento se prolonga fuera de los límites del solar, hacia debajo de la carretera de Carmona, se ha encargado un trabajo de prospección del tramo de carretera delantero a la fachada con objeto de analizar si merece la pena continuar la excavación… (Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Arahal. Marzo de 2008)

Parece como si el subsuelo de La Palmera quisiera responder al interrogante de Manuel Vera citado arriba (Los siglos V-VII en la comarca sur de Sevilla). Aún sin conocer el estado actual de excavaciones y esperando un estudio definitivo de los hallazgos, me pregunto: ¿estamos ante una comunidad eremita, paleocristiana y visigoda, muy antigua, quizás la más antigua del sur de la península? Los afortunados hallazgos en una zona como La Palmera, parecen prometerlo: este gran solar para bocoyes, intacto y sin construcciones, parece haber estado esperando al siglo XXI para mostrar su interior. ¿Cómo era esta comunidad religiosa de Arahal? ¿Cómo se llamaba este lugar antes del Ar-rahl de los musulmanes? Es evidente que a partir de ahora cambiará el estudio de la antiguedad de Arahal, alcanzando el pueblo otro grado histórico en sus orígenes. Ahora ya no estamos ante las hipótesis conocidas o los testimonios indirectos de los pueblos vecinos, sino ante restos reales. Para empezar, 60 sarcófagos que dejan su testimonio. El monje Fulgencio no estaba solo.

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Bibliografía

– Eugenio Noel: Aguafuertes ibéricas. 1926. Barcelona, Casa Ed. Maucci, s.a.

– Eugenio Noel: Diario Intimo (La novela de la vida de un hombre). Taurus, 1968.

– Revista Mundo Gráfico. 29 de septiembre de 1920.

– M. Serrano Ortega: Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla (1911)

– Antonio Bohórques Villalón: Anales de Morón. Edición de Joaquín Pascual Barea. Servicio Publicaciones UCA, 1994

– Leandro Soler: Cartagena De España Ilustrada: Su Antigua Silla Metropolitana Vindicada Su Hijo S. Fulgencio, Doctor, Y Su Prelado, Defendido…. Murcia, 1778

– Antonio Linage Conde: Los orígenes del monacato benedictino en la Península Ibérica. 1973

– Joaquín Pascual Barea: Etimología y origen del topónimo Arahal. 1997. PDF.

– M. Vera Reina: La iglesia visigoda de Morón de la Fra. PDF.

– M. Vera Reina: Los siglos V-VII en la comarca sur de Sevilla. PDF.

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Arahal y el algodón (Crónica de 1927)

junio 17, 2010

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Para conocer la historia moderna de Arahal es imprescindible acudir a la hemeroteca. Un simple artículo de prensa, más allá de los archivos municipales o notariales, puede proporcionar una información importante o resumir en una crónica el estado del pueblo durante una década.

Esto ocurre con un artículo encontrado en un ABC de 1927. Es una página insertada por la Comisaría Algodonera con fines divulgativos. En ella podemos leer sustanciosas pinceladas de vida local en un momento próximo al final de la Dictadura, cuando todavía la Corredera se llamaba Plaza de Alfonso XII. Tomando ésta como centro de la crónica, vemos a los prohombres del pueblo en sus edificios oficiales, su transcurrir del ayuntamiento al casino, o camino de sus almazaras en las afueras. Un panorama apacible e industrioso que define un final de época, una forma de vivir que en unos pocos años se interrumpirá de forma violenta y dará paso a otra época.

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Página de ABC con el reportaje gráfico de Serrano que acompañaba el artículo de Garro. En el pie de foto se puede leer: El cultivo del algodón en Andalucía: una excursión a Arahal (Sevilla). 1 y 2.- Vistas del Ayuntamiento y Casino Universal. 3.- Las autoridades locales con nuestro compañero D. Enrique Garro (x). 4.- El Alcalde de Arahal interviuvado en su despacho por el redactor de ABC, Sr. Garro. 5.- Vista de la iglesia y hospital de la Misericordia. 6.- El Alcalde, Secretario, Diputado Provincial y el Director de las Escuelas, con los Sres. Díaz Burraco y Garro, en el salón de sesiones del ayuntamiento.

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Artículo de Enrique Garro. ABC. Febrero, 1927.

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El cultivo del algodón. Una visita a Arahal. Impresiones de un viaje.

Este es el título que encabeza el reportaje escrito por el periodista Enrique Garro y publicado el 22 de febrero de 1927. Es un texto “remitido”, dentro de una campaña propagandística gubernamental para fomentar el cultivo del algodón. En estos años se trataba de limitar la importación de algodón de otros paises, en cuyo propósito estaba mezclado el mismo rey Alfonso XIII, como se puede leer en El Progreso Agrícola y Pecuario (27 abril 1928): “…el gobierno, secundando los patrióticos deseos del monarca… para estímulo del cultivo del algodón, otorgaba un crédito de 2 millones de pesetas anuales, por un periodo de cinco años: 10 millones en total. ” Este artículo, pues, está sufragado por la Comisaria Algodonera, organizadora de una excursión periodística a Arahal. En un coche de la Comisaría, un agente de la misma, J. Díaz Burraco, asesoraba en lo referente a agricultura, al periodista arriba citado y al fotógrafo Serrano, autor del reportaje gráfico.

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Un pueblo rico

El viaje a Arahal estaba incluido dentro de un programa de visitas a pueblos y localidades con la finalidad de “recorrer las tierras andaluzas, donde el cultivo del algodón ha llegado a notable grado de perfección”.

El periodísta no ahorra alabanzas al iniciar su crónica viajera: “Arahal, uno de los pueblos más ricos de la región andaluza y que ha secundado, con entusiasmo grande, digno de los mayores encomios, la campaña algodonera, hasta el extremo de tener sembradas de algodón mil hectáreas”. Añadiendo que Arahal tiene todas sus calles adoquinadas y que sus edificios denotan la higiene y los medios económicos sobradísimos de que dispone la población.

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En la plaza de Alfonso XII (hoy Corredera)

Los visitantes son recibidos por el alcalde, D. José Manuel Camacho Catalán; el secretario municipal, D. Cristóbal Jaime Pérez; el diputado provincial, D. Fernando Soriano Crespo; el director de las Escuelas, D. Bienvenido del Pino; el presidente del Casino, D. José Zayas, y otras personalidades. Hacen un recorrido por el pueblo, visitando el Ayuntamiento, el Casino, el Cristo y las Escuelas Municipales, para terminar la primera parte de la jornada comiendo en el Casino con las autoridades.

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En la Huerta de las Monjas

Después de la comida en el Casino, los periodistas salen del pueblo: “el Sr. Soriano Crespo nos invitó a tomar café en su finca ideal, a tres kilómetros de Arahal. llamada Huerta de las Monjas, donde, de seguro, el soñador y el artista hallarían el lugar sentido y deseado para entregarse a las musas. !Es mucha casa de campo la del amigo Soriano!”

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Fábricas de aceite

Muy interesante es la descripción de la industria agrícola de Arahal, en la situación en que se encontraba a finales de los años 20, según esta crónica. “Dedicamos la tarde a visitar las fábricas de aceite, verdadera riqueza natural de este pueblo…” Primero estuvieron en la de D. José Zayas, “montada a la moderna, con todo género de detalles… “ y a continuación, en la fábrica de D. José Oliva Montes, presidente de la Unión Patriótica y primer teniente de alcalde. También visitaron las fábricas aceiteras de D. Fernando Soriano, D. Salvador Corral y Compañía, D. Javier Torres Pinar, don Fernando Jiménez y D. Antonio Campos. Estos nombres que leemos repetidamente, se mezclan con los del ayuntamiento o los del casino, formando una verdadera oligarquía arahalense.

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Charla con el alcalde

Por último, para terminar la jornada periodística, y antes de volver a Sevilla, una charla con el alcalde, D. José Manuel Camacho, del que dice el periodista es “prototipo del caballero andaluz”. Más adelante añade que “el Ayuntamiento siempre se distinguió por su recta administración, recordándose allí la labor de los alcaldes presidentes D. Antonio Benjumea, D. Antonio Arias de Reina, D. Javier Torres Pinar y D. Romualdo Arias de Reina. El actual presidente de la Corporación municipal, señor Camacho, perteneció al Municipio desde la advenida del Directorio al Poder, siendo después elegido alcalde…” Hay elogios para todos: “la labor del Secretario tambien merece que se le presente como modelo de funcionario municipal. Es D. Cristobal Jaime Pérez el Secretario que no pasa jamás por obra mal hecha y ha sabido secundar la digna labor del alcalde, proporcionando a Arahal servicios admirables…”

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Despedida en el Casino

El artículo llega a su fín y termina donde comenzó, en la plaza de la Corredera. Antes de la partida, un breve descanso en el Casino Universal, donde vuelven a reunirse con personajes y directivos. El periodista se preocupa por hacer constar sus nombres en la crónica: Sr. Zaya, presidente; D. Alfredo Arias de Reina, vicepresidente; D. Ezequiel Revilla García, tesorero; D. Manuel Riviere Cabeza, secretario, y los vocales D. Antonio Dominguez, D. Antonio Campos, D. Angel Jiménez y D. Antonio de Reina.

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Estas dos imágenes, mostrando un extenso campo de algodón y la faena de la recolección realizada por mujeres, pertenecen a un artículo de El Progreso Agrícola y Pecuario (7 abril 1928) ya citado, que muestra ese afán algodonero en Andalucía anterior a la entrada de la República.

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La guerra civil en Arahal (Apéndices 3 y 4)

junio 10, 2010

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Con el fin de completar en lo posible La guerra civil en Arahal, iré añadiendo nuevas entradas al tema principal. El formato de blog no permite textos muy extensos, pero los enlaces facilitan su unión como si fueran las páginas de un libro. Estas entradas tendrán forma de apéndices numerados.

Un tema como el de la guerra civil en Arahal es imposible cerrarlo. A pesar de su importancia, la bibliografía es mínima. Existen libros y documentación pendientes de estudio y revisión, a los que hay que añadir nuevas fuentes o testimonios que surgen en cualquier momento.

Añado aquí dos apéndices sobre la guerra que contienen información de interés. Uno es un folleto de 1938 difícil de encontrar, cuyo original reproduzco fotografiado para que pueda ser leído en su totalidad. El otro es la generosa aportación de un testimonio aclarando el origen de la famosa fotografía de los quemados de la cárcel de Arahal. Ésta fue atribuida oficialmente al fotógrafo Serrano, con cuyo sello ha viajado por todo el mundo, pero su verdadero autor fue D. Manuel Nieto, conocido médico del pueblo (y médico de cabecera de mi familia). Esta información me ha llegado de boca de su hijo, buen conocedor de la historia reciente de Arahal.

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Apd. 3. El terror rojo de Andalucía.

Con este título se publicó en 1938 un folleto firmado por Antonio Pérez de Olaguer. Formaba parte de las llamadas Ediciones Antisectarias de Burgos, que en la cubierta explicaban muy bien su contenido: “Serie Antisectaria, destinada a combatir las sectas, enemigas de Dios y de España, y especialmente la Francmasonería”. Junto a los crímenes de los rojos, los títulos combatían el judaísmo y la masonería, dos enemigos a vencer con la República.

El folleto describe hechos criminales de la guerra civil en pueblos andaluces, siempre del bando rojo, dedicando dos apartados especiales, uno a Arahal y otro a Posadas. El de Arahal es una especie de reportaje “para no olvidar lo ocurrido” en la cárcel del ayuntamiento. En él aparecen victimas y supervivientes, familiares, el alcalde y el sacerdote que se salvó del fuego.

Escrito un año después de lo sucedido, en julio de 1937, aunque publicado en 1938, no aporta nada nuevo a lo que ya relató ABC o la prensa de la Falange. Pero refleja el ambiente anestesiado del pueblo después de la tragedia. Es interesante comprobar la importancia que la crónica del nuevo régimen daba a lo sucedido en Arahal, “para no olvidar”, por supuesto sin nombrar la segunda parte. En la época en que se escribió el relato se seguían ejecutando gente de izquierda.

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EL DRAMA DE ARAHAL. 1.- Con Manolo Quijano…

2.- Ante el alcalde de Arahal.

3.- Habla el Señor Camacho…

4.- Intermedio

5.- En aquella casita blanca

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“El terror rojo en Andalucía” por Antonio Pérez de Olaguer. Volumen 8 de Ediciones Antisectarias. 1938. (1)

Para leer las páginas de arriba, pulsar sobre ellas.

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Apd. 4. Fotografía de la cárcel de Arahal

La famosa imagen de los quemados de la cárcel de Arahal se ha considerado siempre realizada por Foto Serrano, así fue distribuida nacional e internacionalmente en los medios gráficos de la prensa (ver La guerra civil en Arahal)

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Pero el verdadero autor de la fotografía fue el doctor D. Manuel Nieto Herrera, que , además de atender a las víctimas en los primeros momentos, realizó la fotografía a solicitud de un capitán de las fuerzas que entraron en el pueblo. Su hijo, D. José Luis Nieto, lo cuenta en un completo relato incluido en ´”Así pasó…”, biografía novelada y no publicada, donde aparecen con pormenores desconocidos las circunstancias que rodearon los asesinatos de la cárcel. Me permito reproducir aquí las dos páginas que amablemente él me ha proporcionado.
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Esta aportación de D. José Luis Nieto me hace pensar en la tesis de la reciente historiografía sobre la guerra. Ante el dilema de los hechos incompletos, hay que acudir al testimonio oral o escrito de los testigos de lo ocurrido. Es poner en práctica el “recuérdalo tú y recuérdalo a otros” que preconizaba Ronald Fraser para obtener una narración distinta de la guerra civil y así enriquecer la historia oficial de ambos bandos.

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Tema general: La guerra civil en Arahal

Apéndice núm. 1: Iconoclasia arahalense

Apéndice núm. 2: La mala fama

Apéndice núm. 3: El terror rojo en Andalucía

Apéndice núm. 4: La foto de la cárcel de Arahal

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