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Jorge Bonsor y el camino de Arahal

octubre 27, 2010

Desde su casa en Mairena, el Castillo de Luna, veía Arahal a través de la extensa llanura, la Vega, como él la llamaba: “…el próximo lunes que será, cuando probablemente cruce la Vega con él o con quien sea, en bicicleta desde el Gandul a El Arahal y más tarde a Paradas.” El pintor y arqueólogo Jorge Bonsor fue un vecino ilustre que recorrió los caminos de Arahal. La excursión en bicicleta es de la primavera de 1902, cuando tenía 47 años y llevaba veinte afincado en España, estudiando las tierras andaluzas en busca de restos arqueólogicos.


Arriba, el Castillo de Luna en Mairena, que se comenzó a construir en el s. XIV, cuando la localidad fue entregada por el rey Alfonso XI a Pedro Ponce de León. En esta vista aérea se ve muy bien su enclave en una antigua cantera romana, como decía Bonsor. Debajo, una carta de de 1902 donde se cita a Arahal.

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Jorge Bonsor (George Edward Bonsor Saint Martin, 1855-1930) llegó a España en 1880 recién terminados sus estudios de Bellas Artes en busca de paisajes y motivos. Pero pronto cambió su vocación, como él mismo lo confiesa: “…vine joven a España… Vine aquí para pintar, pero pronto dejé el arte por la arqueología”.

Su vocación se despertó en Carmona, donde en 1881 asistió junto al farmaceútico Juan Fernández, al descubrimiento de una tumba de la necropólis romana: “Fue la fuerte impresión que me produjo penetrar en esta cámara funeraria y contemplar sus portentosas pinturas cubriendo la totalidad de la superficie de sus paredes la que me hizo decidirme, conmovido, a consagrar mi vida a las investigaciones arqueológicas… “. En 1885 se creó la Sociedad Arqueológica de Carmona, cuyo presidente fue Sebastián Gómez Muñiz, párroco de Santa María. Jorge Bonsor figuraba como vocal. El objeto de la sociedad era el estudio de todo cuando se relacionese con la arqueología local y alrededores. Para ello se harían excursiones y excavaciones fuera del término rural de Carmona, aunque sin traspasar nunca los límites de Osuna, Ecija, Alcalá de Guadaira, Arahal y Marchena.

Parte del equipo fotográfico de Bonsor mostrando cámara y cajas de placas, utilizado para documentar los hallazgos arqueológicos. La fotografía pertenece a una exposición sobre Bonsor celebrada en Baelo Claudia (Tarifa).

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En el camino de Arahal

Bonsor tuvo que andar y desandar innumerables veces el camino de Mairena a Arahal. En el camino de Arahal había una extensa necrópolis junto a la villa romana de La Peñuela, con sepulturas que llegan hasta el siglo V d.C. Bonsor sabía que estaba rodeado de yacimientos arqueológicos por descubrir. Su tarea en Carmona fue primordial, pero también se manifestó atracción por otros lugares: los Alcores, Baelo Claudia en Cádiz o Setefilla en Lora del Río.

Sus visitas al Cerro del Cincho tuvieron que ser frecuentes, en su propósito de establecer el trazado de las vías romanas de la Bética. En un trabajo de Ramón Corzo (“Munda y las vías de comunicación en el Bellum Hispaniense”, 1971), se estudian en profundidad las vías romanas de esta zona, atendiendo lo descrito en el famoso Itinerario de Antonino, como el trayecto entre Hispalis (Sevilla) y Anticaria (Antequera). A partir de Hispalis está vía se dirigía a Basilipo en el Cerro del Cincho, con un trazado bastante bien conocido. Las 21 millas del Itinerario coinciden con las distancia real desde Torreblanca hasta el Cerro del Cincho. Siguiendo el camino, de Basilipo a Ostipo (Estepa) se cuentan 56 millas y dos mansiones intermedias: Carupa e Ilipa, que coinciden con lo que luego serían la Puebla de Cazalla y Cortijos de Repla, respectivamente. Todo el itinerario lo tuvo que conocer bien Bonsor, así como, en sus incursiones, los restos que se encontraban en el Cerro del Cincho y alrededores del cortijo de Menguillán.

Bonsor fue impulsor de la arqueología moderna en España y descubridor de la riqueza patrimonial de Carmona. Arahal, vecina de ésta fue participe en menor escala de ese patrimonio dejado por la antigua Roma. Es evidente que no existe un pueblo romano de Arahal, pero sí restos y enclaves romanos en su término municipal. Es mi intención recordar a quien hace un siglo investigaba con sus trabajos y estudios por estas tierras.

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Epistolario de Jorge Bonsor (1886-1930) editado en 1999 por la Real Academia de la Historia. Aquí aparece la carta citando a Arahal. En la cubierta, el salón de la casa de Bonsor en el castillo de Mairena (ampliar).

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Bibliografía

– Caballos Rufino, Antonio. 2001. “Carmona romana”. Universidad de Sevilla. Publicaciones.

– Corzo, Ramón. 1971. “Munda y las vías de comunicación en el Bellum Hispaniense”.Texto en PDF (via internet).

– Maier Allende, Jorge. 1999. “Jorge Bonsor (1855-1930). Un Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia y la Arqueología Española”. Publicación del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Imprenta Taravilla, Madrid. ISBN 978-84-89512-30-6

– Maier Allende, Jorge. 1999. “Epistolario de Jorge Bonsor (1886-1930)”. Comisión de Antigüedades, Real Academia de la Historia, Taravilla, Madrid. ISBN 84-89512-57-4 pdf

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Romanones pasa por Arahal

noviembre 5, 2009

Romanones, como ministro de Agricultura, pasó por Arahal en julio de 1905. Era un año de penuriay malas cosechas y la visita ministerial a una Andalucía hambrienta se vió salpicada de incidentes.

El recorrido puso a prueba la resistencia de Romanones: “Ocho dias recorriendo Andalucía en pleno verano, soportando una temperatura de horno, oyendo el trágico clamor de los propietarios en ruina y de los obreros en hambre…”, escribe el Nuevo Mundo en su crónica. De Madrid a Sevilla, y de aquí a Utrera, Lebrija, Morón y Osuna, pasando por Arahal. Luego continuó a Jerez, Arcos y Cádiz, donde tomó un barco y fué a Algeciras. De allí a Ronda y Antequera, para terminar en Córdoba de vuelta a Madrid.

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El conde de Romanones (1863-1950), perteneciente al gobierno liberal, ocupaba en ese momento la cartera de Fomento (Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas). Romanones, noble, hombre de negocios y propietario de grandes fincas en Toledo y Guadalajara, dedicó toda su vida a la política. Fué ministro 17 veces y murió viejo en la época de Franco.

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En este editorial de ABC, previo a la visita de Romanones (18 -julio-1907) , se cita al temible pueblo de Arahal, por donde ha de pasar Romanones en su recorrido, como “teatro de un siniestro alzamiento” hace medio siglo. Se refiere a los sucesos de Arahal de 1857, una de las revueltas que se produjeron en la campiña sevillana ese año. En Arahal, la partida que tomó el pueblo, incendió el cuartel de la Guardia Civil, quemó los archivos notariales, saqueó algunas casas e intentó proclamar la República al grito de “Mueran los ricos”. Algo parecido ocurrió en Paradas, Utrera o Morón. Los sublevados fueron derrotados por el ejército y la represión fué dura: 150 condenados a muerte. En todos estos sucesos, fué el nombre de Arahal el protagonista que recorrió las noticias del pais, impresionado por la represión posterior.

El ABC se preocupa ahora de nuevo porque hay mucha hambre en la zona, motivada por un tercer año de sequía.

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Aquí se puede ver a Romanones  en Lebrija. Es el que lleva sombrero hongo y bastón. Visita las casas de los obreros. Y encuentra a menudo “cuadros de miseria”, como en la imagen de arriba: “la gente duerme amontonada en las casas. Las familias, hambrientas, vierten lágrimas al presentarse el ministro…”

Lebrija sería uno de los pueblos donde hubo disturbios, junto a Osuna y Morón, para protestar debido a la hambruna. Durante el invierno pasaron mucho frío. Ese año nevó dos veces en una tierra donde nunca lo hace y su efecto sobre la tierra heló la simiente. Era ya el tercer año que no había una cosecha que alimentase al campo. En Osuna, de diez mil hectáreas sembradas de avena, tan solo se pudieron recoger 500 y en muy mal estado.

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A Arahal no se le nombra como pueblo revoltoso esta vez, ni como espectáculo de miseria. Tampoco hay imagen gráfica en el extenso reportaje de Nuevo Mundo. Aparece (arriba) en las pretensiones del alcalde de Utrera, que quiere que se hagan caminos vecinales a las Cabezas de San Juan y a Arahal.

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En esta noticia, parecida a la anterior, y donde se describen las lamentaciones de los pueblos visitados, sólo se cita a Arahal para el proyectado camino vecinal que la comunicaría con Utrera, y que produciría trabajo para los numerosos obreros en paro. De todas formas, las consecuencias de la hambruna no serían en Arahal menos graves que en los pueblos de alrededor.

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En otra noticia de la prensa del dia 18 se describe el recorrido de Romanones empezando por Arahal. “Al pasar por Arahal esperaba una numerosa comisión de Marchena y un compacto grupo de trabajadores, con las autoridades, el Ayuntamiento y el arcipreste…” La comisión marchenera hace suponer que Romanones no pasaba por Marchena antes de llegar a Osuna. Allí había, según la noticia, más de mil quinientos obreros parados. Se le pide a Romanones solución para no ver a los trabajadores pidiendo limosna por las calles.

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Una de los aspectos más interesantes de la visita de Romanones a Andalucía fué la diversidad de medios de transporte utilizados: tren, automóvil o barco. Aquí arriba en el coche de un rico de la comarca recorriendo las calles de Arcos de la Frontera.

La visita de Romanones tendría poco éxito para resolver problemas graves. Lo expresa bien la crónica del Nuevo Mundo (1) quince dias después: “¿Qué hemos visto en Andalucía? Hemos visto ante todo la crisis de la raza; hemos visto la voluntad muerta de las manadas obreras, y hemos visto el egoismo creciente de caciques y grandes terratenientes. Andalucia agoniza, Andalucia morirá si no se acude a ella con estos dos heróicos remedios: cien millones de pesetas y un dictador. Ambos remedios están vedados en un régimen constitucional. Romanones no podrá aplicarlos y su acción, por enérgica que sea, no conseguirá más que resolver crisis parciales, problemas locales…”

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(1) La revista Nuevo Mundo fue una de las publicaciones de actualidad informativa más importantes de las primeras décadas del siglo XX en España. Con sede en Madrid, sus amplios
reportajes y su extraordinario despliegue gráfico suponen un documento histórico de gran valor sobre la sociedad española de la época. Su etapa primordial va desde 1895 a 1933.

Fundada en 1894 por José del Perojo, que fue colaborador asiduo de la “La Ilustración española y americana”. Pronto alcanzó una tirada de 5.000 ejemplares que aumenta sin cesar y alcanza una cifra récord de 266.000 ejemplares en 1909 por un reportaje fotográfico sobre el Barranco del Lobo. Representa, junto a “Blanco y negro” o “La Esfera”, un nuevo tipo de revista de actualidad que recurre a medios como los reporteros gráficos y la fotografía.

Nuevo Mundo (27 julio 1905)

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La cuna del bandolerismo

julio 20, 2009

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Relación de bandidos que actuaban en la zona de Arahal alrededor de 1907:

-Soniche, Chorizo, Chato, Ignacillo, Manolete, Niño de la Gloria, Guapo de la Jara y Cristo (muertos por la Guardia Civil entre 1903 y 1907) (los 6 primeros eran de Estepa; el séptimo de la Jara; el último de Ronda).

Perdigón, Niño Nuevo, Coino, Grillito, Habaito, Maciitas, Vizcaya y Pajarito (en presidio o en la cárcel) (los 7 primeros eran de Estepa).

Pernales, Pardillo y Bermejito. A los que se unen temporalmente Canuto y Chorizo (hermano del anterior, muerto). Vivillo, Campero y Maño. (en acción en 1906) (de los 8, hay 7 de Estepa; uno de Arahal, pero no se especifica. El Pardo o el Pardillo es otro apodo con que se conoce al Niño del Arahal).

El Pulío, Caballerito, Gerula, Lechuga, Menegildo, Paticorto, Pilongo, Yeguerito, Sevillano, Marcao y Molina (emigrados a América y otros puntos).

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Poco se puede añadir a la historia del bandolerismo andaluz, bien estudiada y documentada (incluido internet). Ahora encuentro un texto que me conduce de nuevo a nuestro paisano, el famoso Niño del Arahal. Es una nota de la época (1907) en que se cita un extenso panorama de bandidos, cuatreros y fechorías,  asombrándome de que él no esté con este nombre. Puede explicarse porque el de Arahal saltó a la fama al final, acompañando en la muerte al Pernales. Fué a partir de caer bajo los disparos de la Guardia Civil y divulgarse su imagen por todas partes cuando el Niño se hizo célebre. Y es cuando el nombre de Arahal entró en la leyenda del bandolerismo. Era el pueblo representado en el nombre del bandido. Si se hubiese apodado Antoñito o Antoñín, o con su apodo original, Pardo o Pardillo, Arahal habría guardado su anonimato en el tiempo,  como Estepa, pueblo que superó con mantecados y polvorones sus más de 30 bandidos. Insisto de nuevo con esta entrada en esa obsesión mía de investigar la mala fama “accidental” del pueblo y de la que ya he escrito aquí.

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La cuna del bandolerismo.

Este texto se presenta como una extensa carta al director de La Correspendencia Militar de 27 de julio de 1907. Un lector de Estepa que parece conocer bien el tema, escribe sobre el bandolerismo de la zona, dando nombres y circunstancias de malhechores, ya estén vivos, en activo o huidos al extranjero. En doloroso examen, hace recuento: 31 bandoleros naturales de la zona; 4 de fuera. Prosigue luego buscando las causas del bandidaje en la comarca, especialmente en Estepa, de donde proceden muchos y termina proponiendo soluciones.

Es un texto interesante escrito en un momento álgido del bandolerismo andaluz. Lo analiza todo, incluso los pros y contras de su divulgación en la prensa, diciendo de los periodistas:  “ninguno de los que de este asunto vienen ocupándose tiene conocimiento exacto de lo que pasa en estos pueblos…” Es importante esto para comprender la leyenda creada por los periódicos de entonces sobre las correrías del Pernales y el Niño del Arahal. La carta argumenta sobre las causas de ese bandolerismo que no es justificable. La crisis agricola de 1905 fué superada con normalidad en Estepa,  “ni la miseria ni los latifundios son causa del bandidaje”, ni tampoco su estado de pobreza: el Vivillo heredó y tuvo tierras; el Niño Nuevo tenía posición desahogada;  Campero tenía tahona y puesto de pan;  otros fueron jornaleros sin falta de sustento… Se pregunta entonces por las causas de esta vocación criminal y propone “medidas de fuerza, unidas al fomento de la instrucción pública y al de las vías de comunicación; la organización de una policía especial y secreta que no dependa de los caciques ni alcaldes de estos pueblos… personas solventes que no tengan sombras de conducta moral pasada y presente…” El anhelo de la carta de solucionar el problema se vería correspondido al mes siguiente con la muerte del Pernales y el enfriamiento del bandolerismo.

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1907 es un año importante para el bandolerismo andaluz. Un mes después de esta carta mueren a manos de la Guardia Civil en la sierra albaceteña de Alcaraz el Pernales y el Niño del Arahal.  La figura del primero es la más destacada y se considera este año  el final de una etapa,  que él encabezaba con méritos. Después de su muerte se le siguió recordando como símbolo de justicia entre ricos y pobres en los campos andaluces. Incluso se llegó a negar su muerte a manos de la Guardia Civil, corriendo el rumor de que había huido a América. Esta fotografía del Pernales, con el sello de la Guardia civil en el reverso, está escrita minuciosamente con los datos físicos del famoso bandido: “De 28 años, bajo, ancho de espaldas y pecho, rubio con pecas, bien curtido por el sol, color pálido, ojos grandes y azules, pestañas despobladas y arqueadas hacia arriba; vestido con pantalón, chaqueta corta y chaleco de pana lisa, color pasa...” Es la fotografía que se publicó de una manera obsesiva en la prensa española después de su muerte.

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Le sigue otro de los bandidos citados en la carta: Joaquín Camargo el Vivillo, hábil y astuto cuatrero de la historia del bandolerismo andaluz. Supo siempre eludir la acción de la justicia y sus pingües ganancias le permitieron emigrar a la Argentina, donde terminó suicidándose a raíz de la muerte de su mujer. Nacido en Estepa.

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Otro de los bandidos citados en la carta estepeña, el Niño de la Gloria. Estuvo unido al Pernales y era uno de los más importantes de su partida en 1907. La  Guardia Civil acabó con él en un encuentro sostenido en la provincia de Córdoba cuando trataba de atracar una diligencia. Murió el 30 de mayo de 1907. En este mismo mes se unió el Niño del Arahal a la cuadrilla del Pernales. El Niño de la Gloria era sobrino de el Vizcaya, bandido también citado, ambos de Estepa.

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En la carta este arahalense es citado como Pardillo. Aquí arriba, a la izquierda, retrato del Niño del Arahal aparecido en la revista Nuevo Mundo después de su muerte junto al Pernales en agosto de 1907. A la derecha, detalle del cadáver expuesto a la prensa. En el pie de la foto de la izquierda  se puede leer: “Unico acompañante del Pernales en sus últimas correrías y que ha sido muerto el día 31 del pasado por la Guardia civil en la sierra de Alcaraz”. Famoso porque murió junto a el Pernales con una noticia que tuvo mucha difusión en la época, dentro y fuera de España. A partir de entonces, Arahal sería cuna de bandoleros. Se unió al Pernales y a su destino en mayo de 1907 y decidió seguirle cuando éste, ya acosado por la Guardia Civil, pensaba irse a Valencia con la intención de emigrar. Resulta extraño que en la larga nómina de bandidos que nos proporciona el texto estepeño no aparezca el nombre que le hizo famoso.

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Exposición de los cuerpos de los bandidos después de muertos. Era una forma de constatar la realidad que muchos negaban. A la derecha, el Pernales, a la izquierda el Niño del Arahal. Se puede ver muy bien la manifiesta juventud y delgadez del arahalense que hacía lógico el apodo. En el informe de la Guardia Civil sobre el cadáver, se lee. “…el que aparenta ser el Niño de Arahal es de unos veintiséis años de edad, de 1,61 metros de estatura, de pocas carnes, pelo rubio, barbilampiño, cara afeitada, viste igual que el anterior…”.

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Nota periodística informando de la recompensa por la captura y muerte de Pernales y Niño del Arahal. Por una parte, son distribuidas 6.000 pesetas entre los que avisaron de la presencia de los bandidos. Y para la Guardia Civil, desde 2.500 pesetas (Gregorio Romero) á 250 pesetas cada uno.

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El Pernales en Arahal.

En El Imparcial de 13 de mayo de 1907 aparece esta noticia breve relatando otra acción del Pernales. Dice un párrafo de la noticia : “Ultimamente se presentó en el cortijo Mari Zata, propiedad del vecino de Arahal don José Soriano, y después de descansar y hacer cumplidamente los honores a una abundante comida que, obedeciendo sus ordenes, le prepararon los cortijeros, envió a uno de los criados a casa del dueño de la finca con encargo de pedirle 500 pesetas”. Es en el mes de mayo cuando el Niño del Arahal sigue al Pernales, seguimiento que durará tres meses hasta la muerte de ambos. Pero aquí tampoco aparece su nombre. La  noticia relata que el Pernales huyó “llevando en su caballo a uno de los criados de la finca. Ignórase si éste iría voluntariamente ó sucumbiendo a las amenazas del bandido…”

En la obra de F. Fernández Girbal, Bandidos célebres españoles, se dice al respecto: “Durante el asalto a  una finca del término de Arahal, cerca de Sevilla, uno de los gañanes que en ella trabaja se ofrece a ir con ellos. El Pernales le observa atentamente. Es un mozo aproximadamente de su misma edad, de mediana estatura, más bien delgado. Se llama Antonio Jiménez Rodríguez, pero todos le dicen el Niño del Arahal. También se le conoce por el Pardo o el Pardillo. Ni él ni su familia tiene antecedente criminal alguno. Es sólo el entusiasmo y la admiración que las proezas de los bandidos le causan lo que le lleva a unirse al Pernales. Este le acepta, y desde el primer momento tiene por él gran aprecio. Nadie llega a servirle con más diligencia y lealtad. Y juntos encontrarán la muerte tres meses más tarde…”

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pueblo de infamia

Arahal, pueblo de infamia

En este artículo de la revista La Lectura de 1919, doce años después, todavía se acuerdan de nuestro famoso bandido: “El Arahal es, en efecto, un pueblo en cierto modo de infamia que también se repite en la historia del bandolerismo andaluz…”   El “también se repite” está referido a los sucesos de 1857, año en que un centenar de hombres tomó el pueblo atacando el cuartel de la Guardia Civil y quemando los archivos. Pero si hay que maldecir a Arahal por un bandolero, ¿qué habría que hacer con Estepa de donde salió el Pernales, el Vivillo, el Vizcaya y 30 más? Este “pueblo de infamia” aparece en la reseña del libro “El espartaquismo agrario andaluz” de Constancio Bernaldo de Quirós (1), autor del injusto piropo a Arahal. En otro momento lo llamó “pueblo de rebelde fama”, que me parece más ajustado. A este criminólogo y su obra los trataré en una entrada aparte, aquí sólo quería señalar como nuestro Niño comprometió el nombre del pueblo durante años por decidirse a acompañar al Pernales a Valencia. A la vez que  condenar el juicio absurdo de llamar infame a toda una población por haber salido de ella un bandolero. No se puede generalizar la maldad.

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(1) A Bernaldo de Quirós (1873-1959), abogado y criminalista, se le considera precursor del análisis sociológico en España. Estudió el tema del bandolerismo español, en especial el andaluz, publicando varios libros al respecto (ver bibliografía). Ocupó cargos estatales durante la Republica, exiliándose en Santo Domingo y México, donde siguió impartiendo sus conocimientos de criminología. Murió en México.

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Imágenes, de arriba a abajo: 1.- Grupo de la Guardia Civil en la Serranía de Ronda en un descanso para comer, después de matar al bandido Flores Arrocha (a la dcha., en el caballo). 2.- Carta sobre bandolerismo publicada en La Correspondencia Militar.  3.-Fotografía original de “El Pernales” con el sello de la 1ª compañía del cuarto Tercio de la Guardia civil donde vienen detallados todos sus rasgos. 4.-Retrato del “Vivillo”. 5.- Retrato del “Niño de la Gloria”.  6.- Retratos del “Niño del Arahal”.  7.- Cádaveres expuestos ante la prensa de “El Pernales” y el “Niño de Arahal”. 8.- Nota de prensa con el pago de la recompensa por la muerte de “El Pernales” y el “Niño de Arahal”. 9- Noticia de asalto del “Pernales” al cortijo de Mari Zata. 10.- Página de La Lectura con reseña de un libro de Bernaldo de Quirós sobre bandolerismo.

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Referencias bibliográficas:

“Bandolerismo y delincuencia subversiva en la Baja Andalucía” de Constancio Bernaldo de Quirós.

“El espartaquismo agrario andaluz” de Constancio Bernaldo de Quirós‎. 1919.

“Bandidos célebres españoles”. de Florentino Hernández Girbal.

El Pernales. Muerte de El Pernales y el Niño del Arahal. Wikipedia

Desde Estepa. La cuna del bandolerismo. La Correspondencia Militar. 1907

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La otra arquitectura

julio 14, 2009

pared de pasto

Cuando pienso en casas muy antiguas de Arahal pienso en chozas. La choza es la arquitectura primaria en el urbanismo de los pueblos. Por eso, a mediados del siglo XIX, cuando el diccionario de Madoz dice que las casas de Arahal son de “pésima construcción y peores materiales”, se refiere a que la mayoría son chozas rurales, dejando el ladrillo y la teja para unas pocas y principales.

Siempre me han atraido las chozas y chozos, esa arquitectura de “construcción vegetal que podría corresponder al neolítico” (Caro Baroja), y que me conducen a las organizaciones más arcaicas de la vida rural. Las chozas de Arahal fueron desapareciendo de mi vista a la vez que iba aumentando en edad: de muy abundantes en mi infancia pasaron a ser inexistentes en mi madurez. Y no me refiero sólo a la chozas agrícolas en medio de un melonar sino a la chozas como vivienda permanente en los barrios de las afueras, como las del barrio de La Porra, al lado de San Roque, o las del Callejón de Paradas. A la vez, conocí chozos en las eras e innumerables sombrajos por todo el campo de Arahal.

chozas estructuras

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construcción de una choza

La choza podía tener una estructura completamente vegetal, como la de arriba a medio construir. O paredes de obra, de argamasa con ramas, o de ladrillo y piedra, como la de abajo. En ésta dos hombres ayudan a otro a construir un chozo de desahogo. Es interesante este carácter participipativo en la erección de una choza. Lo mismo que los instrumentos utilizados,  desde la escalera artesanal a una simple hacha. La tienda de ferretería no existía para ellos. La foto es de los años 50.

La choza podía construirse de una forma “legal”, pidiendo permiso al ayuntamiento e intercediendo con la parroquia, o de forma “ilegal”, la habitual. En este caso, se escogía un terreno, al lado de otras chozas, y se preparaba palos y pasto para la construcción. De noche, con la ayuda de los vecinos, se levantaba. Luego venía la multa por parte de los municipales, pero la choza quedaba en pie. Este es el caso  de la choza urbana, usada para vivir toda la familia. El otro tipo, la choza agrícola para proteger un campo o un cultivo, generalmente para un solo morador, no necesitaba ningun permiso.

La choza arahalense sería del mismo tipo que cualquier modelo andaluz originado por la necesidad. Si la choza era agrícola, era importante que la orientación elegida estuviese hacia la salida del sol para que el calor no diese en el porche o fachada. La choza urbana no tenía tantas opciones para elegir su orientación en una calle o zona de chozas en un barrio marginal del pueblo.

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Los materiales para hacer eran baratos y dependían del lugar: la juncia, la paja de rastrojo, la aenea, cualquier vegetal que bien sujeto en techo o paredes impidiera el paso del  frío o del calor. La juncia (en la imagen) era muy apropiada, se utilizaba para alfombrar los suelos  en las procesiones o para trenzar cestas y asientos de sillas. Los palos o “jorcones” sostenían sus “costillas” atravesadas que eran la estructura del techo. Sobre estas se colocaban un piso de cañas sustentantes del pasto. El techo se cosía con tomiza para hacerlo más resistente. Todos los materiales debían encontrarse cerca, en un radio inferior a los diez kilómetros.

No había habitaciones, sólo un espacio único. El interior podía tener elementos básicos de obra, como poyetes, en forma de mostrador o mesa, para colocolocar utensilios de cocina o un lebrillo para lavar. Todo lo demás era movible, aunque se podían hacer camastros de madera  con colchones de paja o armazones de obra para colocar la paja o la farfolla encima. La distribución del interior se hacía con telas o mantas colgadas de una cuerda. Las camas eran ocupadas por varias personas. Si era posible se hacia la cocina fuera, en otra choza, para evitar olores e incendios. Para la iluminación nocturan se utilizaban candiles o lámparas de carburo.

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En esta fotografía de los años 20 vemos a dos jovenes campesinos endomingados delante de una choza con paredes de barro o ladrillo. Así era el entorno de una choza: no hay calle, el suelo es la tierra y los setos de chumberas ordenan el espacio.

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Una imagen parecida treinta años después, en los 50. Un joven campesino junto a su choza va abuscar agua en su burro. No tiene agua corriente ni luz eléctrica, pero tiene todo lo demás. Las carecterísticas ambientales son idénticas a la anterior.

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Las chozas persistieron en las afueras del pueblo conviviendo con las casas de obra. Con el tiempo fueron cambiando sus paredes por obra y luego la paja por tejas, hasta que desaparecieron. En la imagen es interesante el espacio ocupado, con un mínimo de terreno dentro de unos límites señalados por un seto natural. La casa tiene una especie de jardín que delimita un espacio-pérgola delante de la fachada para las veladas veraniegas. Detrás, el corral y el lavadero.

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En este interior de una choza agrícola se ha construido un piso en la parte posterior, realizado con tablas y vigas.  A través de él se ve el armazón del tejado con los palos o “jorcones” sosteniendo las “costillas” y encima el pasto. En el piso se acumulan aperos, baúles y ristras de ajos.  Se accede por una escalerilla artesanal hecha de palos.

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Las chozas en la actualidad son construcciones de capricho que no se habitan sino que se usan en determinados momentos, como las de la provincia de Cádiz o las del Rocío. En ésta de la foto con paredes de albañilería moderna, los propietarios han utilizado el plástico para proteger el tejado de pasto, privando de su belleza al paisaje y convirtiéndola en un remedo de las antiguas. La protección muestra la alta valoración que se tiene de un tejado de pasto, cada vez más difícil de hacer por no existir gente que conozca su técnica.

Pensar que en Arahal no quede ninguna choza, ni siquiera como bar de copas, me produce un sentimiento de pérdida.

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Referencias bibliógráficas:

-Julio Caro Baroja: “Pueblos del sur” en la Revista de Antropología.

-Angel B. Espina Barrio “Manual de Antropología Cultural”.

-Isidoro Moreno: “La identidad cultural de Andalucia”.

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Imágenes: 1.-Choza de paredes y techo vegetal con el típico jardín de macetas aprovechando latas de conservas. 2.-Estructura de choza a medio hacer. Se puede ver muy bien el basamento del suelo con piedras y tierra. 3.-Construcción de un chozo de desahogo al lado de una choza con techo de paja y paredes de obra. 4.-Juncia o castañuela de agua. 5.-Dos campesinos ante una choza (años 20). 6.-Campesino con burro y cantaros junto a una choza (años 50). 7.-Choza en el extrarradio de un pueblo. 8.-Piso en el interior de una choza agrícola. 9.-Choza actual protegida con plástico. (algunas imágenes proceden del blog historiacasasviejas.blogspot.com)

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Una foto de la calle Corredera

julio 7, 2009

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Existe una serie de postales artesanales del pueblo -aún no sé el número- realizadas en los años 20 y que pertenecen al mismo fotógrafo. No son postales de imprenta, sino copiadas en el laboratorio una por una en la cartulina “post card” que vendían para profesionales y aficionados.  Lo lógico es que el fotografo hubiera añadido su nombre o el de su estudio con un sello de tampón. Pero, por ahora, quedan anónimas. Creo reconocer varias. Ésta, de mi propiedad, de la calle Corredera, otra también de la misma calle en que aparecen unas niñas, una de la la calle Laguna, otra de la calle Veracruz, y alguna más . Espero ir descubriéndolas y analizándolas detenidamente pues creo que son las postales más antiguas de Arahal y significan un buen documento gráfico de la época.

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La foto tiene riqueza de detalles arahalenses a los que he ido acercándome con el macro. En la acera de la izquierda hay diversos personajes de estratos sociales bien distintos. Uno que mira ensimismado el trípode del fotógrafo, vestido con la ropa de faena: chaquetilla abotanada al cuello y gran gorra, atuendo del campesino andaluz en esta época. Otro que ignora al fotógrafo y pasa de largo, vestido con ropa desastrada y rota: una chaqueta regalada y un sombrero. Lleva un saco al hombro y tira de un galgo. Esto me hace pensar que pudiera venir de cazar algun conejo. Al fondo, una mujer de buena apariencia se asoma a la puerta de su casa. Su vestido nos dice que estamos a comienzos de los 20.

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En la otra acera, un mulo espera a la puerta de una casa y un fondo que refleja mucha actividad, con más bestias y un carro que bordea la plaza. La altura de las palmeras también puede ayudarnos a calcular el tiempo de la fotografía. Lo mismo que los globos del Parador del Sol, encima de la tercera figura por la derecha.

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Corredera detalle3

Es un dia de primavera o de invierno que invita salir a la calle a tomar el sol, como hace el grupo que charla sentado a la puerta de lo que parece el antiguo Casino Agrícola. Otro curioso con gorra mira al fotórafo tapando la tertulia. Las dos sillas enfrentadas que estan a su lado son idénticas a la foto de 1925 en que aparecen las niñas.

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dorso foto

El dorso es el típico papel cartulina de la época  en inglés y francés utilizado por los fotógrafos. El anterior propietario escribió a lápiz Morón (Sevilla). Imagino que sin conocer Arahal, supuso que esta era una calle de Morón, pues esta postal de la Corredera  iba en un conjunto de fotografías moronenses.

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calle corredera

Aquí, la foto de estilo similar y donde aparece un grupo de niñas (se puede ver en el libro de Imágenes de Arahal). El fotógrafo y su trípode  se han ido acercando por la acera de la izquierda. También está el cielo nublado, pero parece otra hora del dia. Las sillas enfrentadas junto a la puerta son las mismas que las de la postal anterior.

dos postales

Otras dos postales del mismo estilo son la de la calle la Laguna y la de la calle Veracruz. Aunque parecen pertenecer a la misma época y a idéntico fotógrafo, quiero asegurarme cuando tenga los originales en mi poder. Entonces las analizaré como la de arriba.

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Cancelas

junio 14, 2009

Cancelas de  Arahal. Puertas de hierro que ocultan y dejan ver, separando a voluntad el espacio interior del exterior. Busco la palabra cancela en el diccionario: “En algunas casas andaluzas, verja de hierro forjado que sustituye a la del portal, impidiendo el paso al patio, pero permitiendo que se vea…”  Y muy bien definida en el ambiente teatral de  los Alvarez Quintero: “Al foro, la cancela, tras de cuyo encaje de hierro se ven el zaguán y la puerta de la calle, casi siempre entornada. A derecha e izquierda de la cancela, sendas habitaciones…”  Aquí empezaba y terminaba la vida cotidiana.

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Pensar en  cerramientos de la arquitectura de Arahal es pensar en elementos realizados en herrería: barandas, balcones, rejas de ventanas, cierros, escaleras, etc. Pero, entre todos, ninguno como las cancelas. La cancela de hierro era antes realizada por un herrero a medida para cada casa, con un diseño artístico y elementos según el gusto del cliente. Primero fueron de forja, luego se fabricaron de fundición. Ocupando el vano de la puerta, la parte de arriba terminaba en arco de medio punto, con algun lema (ave maría) o fecha de construcción de la vivienda. La parte baja (un metro sobre el suelo) tenía mayor número de barrotes o una chapa para evitar la entrada a la casa de pequeños animales. Los elementos de la cancela podían ser cilíndricos -barrotes- o planos -pletinas-, a los que había que añadir formas decorativas de forja o fundición. En la imagen de arriba, un fragmento de cancela realizada con pletinas pintadas en blanco, formando una red de elementos geométricos muy finos. Se cubre por detrás con cristales translúcidos.

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Aquí arriba, dos cancelas de forja de similar aparencia, pero de distinta ejecución. La de arriba, más antigua, esta realizada con un cuerpo bajo de barrotes y uno alto de pletinas que se curvan y llenan el arco de medio punto. La de abajo, realizada sólo con pletinas, que al ser muy delgadas forman un entramado parecido al encaje. Es propia de principios del siglo XX. En ambas la labor artesanal de la herrería es fundamental.

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casa c morón

En esta cancela, también de forja, la transparencia de las anteriores desaparece pues se cubre por detrás con puerta de madera y cristal. He conocido esta cancela con y sin puerta: no sé por cuál decidirme. Con la puerta de madera se suprime lo artísticamente aéreo de las pletinas sustituyéndolo por una mayor intimidad y el final de las corrientes de aire. En este caso se han utilizado cristales esmerilados, siempre guiado el artesano por el buen sentido, el gusto del cliente y los materiales disponibles.  En el centro del arco tiene la fecha de construcción de la casa y ejecución de la cancela: 1901. El cierre de madera es de los años 50. Detrás de la cancela se ve una puerta de madera con cristales de colores, que tenía la función de proteger de las miradas exteriores, cuando la cancela no tenía sobrepuerta.

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Esta es una cancela de hierro fundido o colado en el interior de una casa de la calle Morón. Después de la puerta de entrada, que es de madera, un breve corredor da paso a la cancela, cubierta con cristales de colores. Éstos tamizan la luz del patio. No es habitual el cristal de color en las cancelas de la calle, que al estar protegidas por el zaguán necesitaban dejar pasar mayor luminosidad.

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Las dos cancelas de arriba son de fundición o hierro colado. La primera, pintada  de blanco, tiene incluso una fecha de principios de siglo, que indica su antigüedad. Este tipo de trabajo en hierro se había generalizado con la difusión metalúrgica nacida de la revolución industrial del XIX. Con innovaciones, la cancela de fundición es la que habitualmente se utiliza hoy. Ahora es impensable una cancela de forja, pues ya no existen talleres artesanales ni herreros dispuestos a hacerla.  En la imagen de abajo se ven elementos decorativos de cancelas, verjas, cierros, etc. aplicables indistintamente a diversos trabajos de fundición. Y en la última, un taller de metalurgia actual con cancelas de hierro fundido.

piezas-hierro-fundido

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cancelas modernas

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