Posts Tagged ‘ARQUITECTURA DE ARAHAL’

Vigas

junio 4, 2010

 

Observando una fotografía de hace medio siglo con los tejados de Arahal, me pregunto cuántos quedan. Esta vista aérea desde la Palmera mostrando tantos tejados me lleva a imaginar el mismo número de armaduras de madera debajo de las tejas. Me temo que la mayoría desaparecidas, no restauradas, sustituidas por vigas de hierro o cubiertas planas más fáciles de conservar. Pero estos tejados, más allá de cualquier curiosidad estética, son señas de identidad del pueblo, a través de los cuales se puede estudiar casi todo.

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Debajo de los tejados, la armadura es una estructura formada por un conjunto de piezas de madera ensambladas entre sí, que soporta los esfuerzos de tracción y comprensión característicos de la cubierta a dos aguas. Las fotografías de arriba corresponden a una armadura próxima a desaparecer,  oculta por un techo de escayola. Las vigas aún llevan restos en las cuerdas que cuelgan. Se puede ver en el muro un ventanuco que posibilita el acceso por encima de la escayola en caso necesario.

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De la visión de tejados destruidos o vigas rotas se deduce no sólo una imposibilidad de restauración por falta de carpinteros y artesanos, que ya no existen, sino la pérdida de una forma de vida ligada a esa arquitectura. Las actividades agrícolas determinaron este tipo de construcciones, adaptadas tanto al medio físico como a la actividad de sus habitantes y crearon estos tejados que contenían graneros y soberaos. Lugares artesanales donde guardar los útiles relacionados con la agricultura o la ganadería. De ahí el poder evocador de la arquitectura, no simples formas estéticas de tejas curvas. Los tejados, de existir, permitirían rememorar toda una cultura agrícola que ha desaparecido con la tecnología.

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En la antigua fotografía de Arahal es evidente el predominio de las cubiertas inclinadas sobre las cubiertas planas. La larga fila de caballetes nos sugiere nombres del arte de construir: la viga cumbrera, los pares, la carrera o parhilera, las correas, los cablos… Todos estos nombres se pierden cuando desaparecen los tejados. Lo mismo que al desaparecer su contenido, el de los soberaos, se pierden los nombres de objetos y faenas: banco, macaco, espuerta, bieldo, aventar, gavilla, mies, era, barbecho, etcétera; o los asociados a los animales: brida, collera, correa de vara… Una lista interminable. Pero esto no es un simple juego etnográfico de palabras, Es activar la memoria ante la pérdida de parte de nuestra cultura y su empobrecimiento

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En la arquitectura doméstica, la madera ha sido material casi exclusivo para la estructura de los forjados horizontales hasta el s. XIX. Su capacidad de flexión, junto a su disponibilidad, han sido, sin duda, los factores determinantes.

Los techos de vigas de madera son muy atractivos quizás porque ese armazón protector que vemos desde la infancia, o mejor desde el nacimiento (cuando se nacía en las casas) ha conformado de alguna manera el hábitat personal, demostrando que nuestra vida es indisociable del edificio doméstico.

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Las vigas barnizadas no sólo constituyen un elemento constructivo más, sino que conjugan con las paredes encaladas o los zócalos de azulejos, realzando cualquier habitación de la casa. En este caso, la decoración con una lámpara modernista en forma de globo conjuga perfectamente con la madera.
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La madera comparte el forjado con el ladrillo de barro cocido, ofreciendo a la vista del habitante dos materiales primarios en la vivienda humana. El barro cocido es uno de los materiales que más se han utilizado desde la antigüedad en la construcción. En las casas andaluzas se usaban arriba y abajo, en el suelo y en el techo. En este caso, el ladrillo sin barnizar ni pintar alterna con las vigas, que tienen una pequeña decoración en su perfiles, unas discretas muescas grabadas por el carpintero, Indicando que están destinadas a un lugar más importante de la casa.

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Las vigas también ocupan su lugar en el techo de la cocina. Aquí han sido barnizadas de negro para disimular la suciedad del humo, que sí ha cubierto los ladrillos de barro. La madera tiene una resistencia al fuego moderada, a pesar de ser un material muy combustible.

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Las fotografías de arriba corresponden a la despensa, un pequeño espacio al lado de la cocina. Aquí, como en toda la casa, las vigas están pulidas y trabajadas en carpintería. En este caso se utiliza la madera para colgar garfios y aprovechar su posibilidad sustentadora. Una de las esquinas, irregular al coincidir con el muro final de la casa, obliga a realizar un remate en ángulo. Estas vigas fueron colocadas a comienzos del siglo XX y cada detalle muestra la habilidad de carpinteros y albañiles.

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El espacio dedicado a los útiles de las tareas agrícolas tiene un gran portalón que facilita el paso de carros y galeras. También es el acceso a la cuadra. Aquí los muros tienen más altura que en el resto de la casa, aunque las vigas presentan las mismas características formales que en las habitaciones. En este caso, la altura y la mayor extensión del forjado proporcionan un aspecto distinto, más espectacular. El conjunto de vigas se apoya en un dintel también de madera, que es sostenido por un pilar encalado muy simple. Otra vez se repiten las fórmulas constructivas de efectividad y sencillez en el espacio arquitectónico.

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En la cuadra, las golondrinas encuentran en las vigas un lugar adecuado para hacer sus nidos cada primavera.

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Referencias bibliográficas:

– La arquitectura popular en la provincia de Sevilla. Demófilo: revista cultural tradicional, Número 31. Fundación Antonio Machado de Sevilla. 1999. (1)

– Arquitectura popular en la provincia de Sevilla, por Rocio Mendoza Rodriguez, Antonio Zambrana Lara,Universidad de Sevilla. Facultad de Bellas Artes. (2)

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Cierros

septiembre 19, 2009

cierros0En la arquitectura doméstica andaluza se utiliza la palabra “cierro” para designar el balcón o mirador acristalado y enrejado. Más allá de la ventana y de su finalidad de iluminación-ventilación (ventus), el cierro es un elemento arquitectónico que sobresale del muro para acercarnos a la calle, una salida encubierta del espacio privado al espacio público, incursión justificada en el concepto de la casa árabe y mediterránea. En Arahal se podría seguir una historia de su arquitectura a través de los cierros. Hay numerosos, afortunadamente, realizados en los tres últimos siglos. En el actual urbanismo son casi prohibitivos por invasión de calzada y escasez de espacio. La época gloriosa del cierro es el siglo XIX, perviviendo en el siglo XX y adaptándose en su decadencia a los nuevos materiales constructivos en la actualidad.

Un cierro, de mayor complejidad que la ventana, se compone de varios elementos. El vano es de grandes proporciones y, a veces, mayor que la puerta de la casa. Con un marco o bastidor que se prolonga hacia fuera forma un pequeño recinto de madera acristalada, protegido de las miradas exteriores por visillos. Este receptáculo descansa sobre un antepecho o podio de ladrillo o de obra y se remata por arriba con una cubierta de forma trapezoidal. Los cierros se construyen en planta baja y alta, teniendo mayor importancia los primeros, como se puede ver en esta casa de la calle Morón (imagen de la izquierda), realizados en 1901.

cierro doble

Desde el interior del cierro se puede apreciar la perspectiva de la calle con una gran visibilidad y hace innecesaria la salida exterior. En los antiguos cierros era la celosía de madera la que protegía de las miradas callejeras; con el siglo XIX el cierro incorporó cristales y visillos, creando un espacio confortable y permitiendo la colocación de asientos.

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Desde la plaza de la Corredera mirando a la calle Vera Cruz, podemos admirar esta hermosa hilera de cierros en dos plantas. Los cierros, ordenados geométricamente unos encima de otros, desaparecen en la fachada con vistas a la plaza y son sustituidos por balcones. Estos suponen el deseo de un mayor contacto con el espacio público. El balcón es el vano por excelencia en cualquier fachada, mientras el cierro sigue siendo una ventana grande.

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En esta casa de la calle Morón, observamos un cierro de gran tamaño si lo comparamos con los vanos del resto de la fachada. A eso contribuye la elevación del piso de la vivienda que ha obligado a construir un podio alto y, en proporción, coronarse con un elemento trapezoidal también voluminoso.

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cierros casa torres

Estos cierros de Arahal ya no existen. Pertenecen a la casa de los Torres que estuvo en la calle Felipe Ramírez.  Están entre los más antiguos de los ejemplos presentados aqui. Son cierros estrechos, que en la planta alta van provistos de antepecho y entablamento, mientras que abajo se simplifican sin podio. Lo más interesante es el interior de madera, propio del siglo XVIII, sin acristalamiento, con dos puertas o postigos que abren hacia el interior. Los cristales en cierros y miradores no aparecen hasta el siglo XIX. Afortunadamente, las fotos del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla quedan como testimonio de lo que fué esta casa.

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cierros mencos5

En esta casa, también con fachada de piedra, de la calle Pozo Dulce, los cierros alineados siguen la tradición de los anteriores, aquí más evolucionados. Provistos de un podio que sobresale con un pequeño escalón y un entablamento de ladrillo. El abusivo color ocre o calamocha no empaña su monumentalidad.

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dos ventanas

Dos antiguos ejemplos de la arquitectura arahalense. A la izquierda, una ventana de la calle Pozo Dulce, que todavía resiste en pie, probablemente del siglo XVIII. Se puede ver el alto podio en que se transforma el antepecho y las molduras alabeadas del entablamento. Detras de la reja habría una celosía de madera.  A la derecha, muy próximo, en la calle Madre de Dios, un cierro del siglo XIX, magnífico a pesar de su deterioro. Entre ambos se puede apreciar la evolución de ventana a cierro.

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dos ventanas 2

Otros dos ejemplos como los de arriba. Una ventana y un cierro antiguos,que se hallan casualmente juntos, en la calle de la Cruz. La ventana de la izquierda mantiene los elementos clásicos de la ventana dieciochesca, con su antepecho hasta el suelo. Podemos ver una celosía de madera, de las que ya quedan pocas en el pueblo. Esta celosía, a través de la que se puede ver sin ser visto, evolucionará hacia el cierro de la derecha, con su estructura de madera, cristales, postigos y visillos.

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calle misericordia

La pureza y simplicidad de una casa del siglo XVIII se aprecia en esta de la calle Misericordia, camino del Cristo. Ni ventana ni cierro, sino un elemento de transición. Un gran antepecho hasta el suelo sostiene la rejería estrecha muy pegada a la pared, coronada por un entablamento de ladrillo. También contenía una celosía, que con el tiempo ha sido sustituida por una persiana. Es interesante observar esta casa, ejemplo bien conservado de una arquitectura que practicamente ha desaparecido de Arahal.

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cierro magdalena

Próximo a la parroquia de la Magdalena, este cierro antiguo en el que podemos observar la integración de sus materiales con los de la fachada encalada. El sencillo podio del antepecho contrasta con un entablamento de numerosas molduras, que acaban en un filete de ondas, probalemente metálicas, también encaladas. La madera de color marrón oscuro y su conservación en el tiempo, dan idea de su antiguedad.

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cierros plaza martires

Enfrente del anterior, dos cierros de la mismas características en una fachada actualizada. Ambos con un voluminoso entablamento en los que la utilización del color favorece su monumentalidad. En Arahal, como en todos sitios, el buen sentido común hace que se sigan unas pautas mínimas para la conservación de una casa antigua. No hace falta mucha fantasía. Las exageraciones y pretensiones son peligrosas.

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madredios0

En esta casa de la calle Madre de Dios nos encontramos unos cierros modernos de mediados del siglo XX pintados en verde. Un concienzudo trabajo de rejería ha permitido introducir elementos curvos y alteraciones en los barrotes para mayor vistosidad. La base del cierro superior contiene azulejos decorativos. Aquí, la labor de constructor y herrero se han unido en una mayor ambición ornamental.

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maria beltran

iglesia

Dos ejemplos de cierros realizados en la actualidad siguiendo la tradición. Arriba, cierros de una casa de  la calle Maria Beltrán en los que vemos los mismos elementos que en los antiguos, salvo la utilización de nuevos materiales. Sobre un podio muy bajo, a ras del nivel de las habitaciones, se ha colocado una rejería de fundición, no de forja, con un acabado pavonado. El ladrillo de podio y zócalo está tratado para rechazar el agua. En la imagen de abajo,unas casas familiares de la calle de la Iglesia, se repiten las mismas características. La posibilidad de construir con formas antiguas pero con materiales modernos hace que perviva la casa tradicional sevillana en el pueblo. La calle de la Iglesia tiene buenos ejemplos.

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huerta perea

Coches contra cierros podría titularse la imagen de arriba. En una calle de la Huerta Perea, vemos como en casas de  reciente construcción los cierros son sustituidos por coches subidos a las aceras. En algunas de ellas, los cierros están en el piso de arriba, una forma de huir del ruido de abajo. El llamado parque automovilístico incide mucho en la vida cotidiana arahalense.

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Frente a la calle Morón

julio 27, 2009

casa revillaSobre la permanencia y continuidad de imágenes de Arahal me sorprende la vitalidad de ésta, que continúa inalterable con el paso del tiempo. Es una casa del pueblo encontrada en un Imparcial de agosto de 1927, a la que acompaña una nota publicitaria del Banco de Ahorro y Construcción. Esta entidad, fundada en 1920 y dedicada a la formación de cooperativas populares, terminó edificando viviendas unifamiliares  aisladas por toda España. Ésta es una de ellas y su estado es igual al de hace ochenta años. Imagino que el Banco estaría satisfecho con ella para hacerle esta publicidad (propaganda, como se decía entonces).

El pie de foto dice lo siguiente: “Casa que ha construido esta popular Cooperativa en Arahal (Sevilla) a su asociada 8.585, doña Maria Elisa Marín. Su coste de 41. 631,45 pesetas, será amortizado por la asociada mediante el pago de una cuota mensual promediada de 180 pesetas.”

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casa-maria-elisa2

He reconocido enseguida la casa a pesar de la mala reproducción de la fotografía. Aunque el fotógrafo la ha realizado desde la calle Madre de Dios, buscando la mejor perspectiva, para mi es la fachada que siempre veía al final de la calle Morón, la casa de los Revilla, que en sus buenos tiempos cumplía la misión de mercería, droguería y ferretería. Cientos de veces he oido pronunciar a  mi madre: “Niña, acércate a casa de Maria Elisa y compra…” Ahora me alegra descubrir sus señas de identidad en este periódico y su construcción perdurable, no pensando que fuera tan antigua, creía que de la postguerra o de los años 50, pero no de la Exposición.

casa maria elisa

La casa, con fachada a dos calles manifiesta bien el gusto ecléctico andaluz adoptado por aquella época en Sevilla. Teniendo en cuenta que la Exposición Iberoamericana se abre en 1929, la casa de los Revilla, realizada en 1927, tiene una estética similar a la de muchos edificios que se empezaron a construir en 1925. En otras palabras, que tuvo un diseño de última moda. Sin conocer al arquitecto que firmó el proyecto, me atrevo a asegurar que fué uno de los participantes en el conjunto de la Exposición. Allí, la arquitectura se circunscribió a la corriente regionalista, procedente del eclecticismo del XIX. Sin querer adoptar el movimiento geométrico del momento, el estilo déco, se entregó al recuerdo de un antiguo barroco de volutas y curvas esquemáticas que unidas a la cerámica terminaron definiendo el llamado “estilo sevillano”.

Ese es el estilo de la casa de los Revilla. La fachada, como un escenario a dos calles, responde a su finalidad comercial. Grandes vanos de la tienda se conjugan con otros más pequeños de la vivienda, rematándose en el tejado con un llamativo murete de curvas. Puertas y ventanass destacan con un juego de molduras de ladrillo sobre el blanco de la pared, acentuado con marcos de color ocre o albero, mientras un rotundo chaflán  separa las dos fachadas.

casa maria elisa

Aquí, la perspectiva de la calle Morón, en la que se ve la casa de los Revilla dominando su desembocadura. Para mi, esta especie de escenario siempre ha estado ahí, al fondo, como otra alternativa a la arquitectura tradicional de la calle. Creo que también estas casas señaladas, a pesar de su corta antiguedad (ésta dentro de poco tendrá un siglo), deben preservarse en el patrimonio arahalense.

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Referencias bibliográficas:

Exposición Iberoaméricana de Sevilla (1929)

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Imágenes: 1.- Fachada de la casa de Revilla desde la calle Morón. 2.- Anuncio del Banco de Ahorro y Construcción en el Imparcial (agosto, 1927). 3.-Estado actual de la casa de Revilla. 4.- Otra vista de la casa desde la calle Morón.

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