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Dos vecinos de Arahal y la Inquisición

enero 24, 2014

Escudo

En el Archivo Histórico Nacional se encuentra un documento de la Inquisición relacionado con gente de Arahal. Es una alegación fiscal realizada en 1777, con presentación de pruebas, por parte de los vecinos del pueblo Matías y Eulogio Jiménez Gandul.

Una alegación era un procedimiento documental habitual en los procesos administrativos inquisitoriales.  Se presentaba una “alegación” por parte de los interesados con  argumentos, virtudes y méritos, como prueba, defensa o justificación. Los hermanos Jiménez Gandul querían pertenecer como “Familiares” en la organización del Santo Oficio.

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El texto del documento, no muy extenso, se puede leer aquí abajo:

“Ingreso de la pretensión de Don Matías y Don Eulogio Jiménez Gandul, hermanos, vecinos y naturales de la Villa de Arahal en el Arzobispado de Sevilla. Habiendo puesto memoriales en el Tribunal de la Inquisición de Sevilla estos dos hermanos, solicitando la Gracia de Familiares en 28 de Febrero de 1776 con presentación de su genealogía, se pidieron separadamente por el Tribunal informes secretos a los comisarios de Arahal y Osuna y al Familiar de Arahal, y en vista de lo mal que informaron de aquella familia se suspendió el concederles la gracia; y por Agto. recurrieron al Tribunal… exponiendo el desaire y deshonor que padecen, después de haberse divulgado su pretensión y de haber pasado un comisario a la Villa de Arahal a tomar informes secretos, no se determinó cosa alguna, por lo que remitieron otro memorial al Ilustrísimo Señor Inquisidor General en los mismos términos…”

Como podemos leer los hermanos Jiménez Gandul habían solicitado al Santo Oficio la “Gracia de Familiares”, Los Familiares de la Inquisición eran auxiliares laicos, un cargo apreciado, sobre todo por las exenciones y beneficios de que gozaban. Además, por la garantía de ser de «sangre limpia». Aunque en esta época de finales del siglo XVIII, había disminuido bastante el interés por estos cargos. (1)

Pero los hermanos Jiménez Gandul habían sido rechazados. En este documento se quejaban de ese rechazo y  de las formas: los problemas en que había  transcurrido el proceso administrativo requerido para su admisión. Para ésta necesitaban la buena información de los Comisarios y el Familiar de Arahal. No sólo no la hubo, sino que sus pretensiones se habían divulgado por el pueblo, con “el consiguiente desaire y deshonor” según ellos.

Como en cualquier pueblo de España de esta época, Arahal poseía su estructura social donde cualquier cargo, incluido el de Familiares de la Inquisición, dependería de las relaciones y el valer de sus habitantes. Algo no funcionó con los hermanos Jiménez Gandul.

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Notas

1.- Un Familiar de la Inquisición era un miembro menor de la misma que informaba de lo que ocurriera dentro de la sociedad en la que estaban, en este caso Arahal. El ser Familiar era considerado un honor, ya que suponía un reconocimiento público de limpieza de sangre y llevaba además aparejados ciertos privilegios, entre ellos, que podían portar armas. Los Familiares eran nombrados por los inquisidores de distrito y solían proceder del pueblo llano -agricultores, artesanos o mercaderes-, aunque también caballeros que buscaban prestigio y privilegios de toda clase. Cuando se escribe este documento la Inquisición no poseía ya su antiguo poder. La autoridad horrible que este tribunal sanguinario había ejercido en otros tiempos estaba muy reducida y el Santo Oficio se había convertido en una especie de aparato administrativo que a lo sumo ejercía su poder con  una comisión para la censura de libros. Pronta desaparecería.

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Bibliografía

– Alegación fiscal de la información genealógica de Matías y Eulogio Jiménez Gandul, vecinos de El Arahal, ingreso de pruebas. s. XVIII.- Archivo Histórico Nacional, INQUISICIÓN,3739,Exp.182 – 1 

– Domínguez Ortiz: “Los familiares del Tribunal de la Inquisición de Sevilla”. (VER)

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Herejes y sermones

enero 12, 2011

También encontramos a Arahal en un siglo de herejías e inquisiciones como el XVII. El dia 29 de junio de 1623, Antonio Farfán de los Godos da en el pueblo uno de sus discursos “en defensa de la religión católica”, dentro de las refutaciones contra la herejía de los alumbrados, dexados o perfectos. Este sermón se imprimió en Sevilla en el mismo año. La edición del libro convertía a Arahal en una referencia en el tema de los alumbrados sevillanos.

Aunque no es fácil imaginar ese Arahal de 1623, que no llegaría a mil habitantes, escuchando terribles palabras de condena y salvación incomprensibles para la mayoría, si conocemos  los movimientos religiosos de esa época y la reacción de la Contrarreforma católica vigilándolos y castigándolos. Con su mejor instrumento, el Tribunal del Santo Oficio, conocido como la lnquisición, que existía desde siglos anteriores,  controló y garantizó la pureza de la fe católica de los creyentes y de aquellos que se convertían al cristianismo. En esta vigilancia de movimientos espirituales entraban los alumbrados del sermón de Arahal.

La obra de Farfán (aquí debajo) tiene el siguiente título en la portada: “Discursos en defensa de la religión católica contra la secta de los alumbrados, dexados o perfectos (predicados día de los gloriosos apóstoles san Pedro y san Pablo, 29 del mes de junio, deste año de 1623, en la villa del Arahal, lugar deste Arzobispado de Sevilla; a la publicación general del edicto de gracia de la santa Inquisición. Su fecha en Madrid, 9 de mayo. Por el licenciado Antonio Farfán de los Godos, hijo desta ciudad de Sevilla. Sevilla, oficina de Gabriel Ramos Bejarano, 1623). Editado en 4º, con cuatro hojas preliminares y 22 de texto.

Antonio Farfán de los Godos, comendador de Tocina y bailío de Lora (1), era descendiente de la Casa de los Farfanes, cuyo linaje procede de la nobleza visigoda, importantes personajes en el reino marroquí después de la conquista musulmana. Reaparecieron en Castilla con Juan II con el nombre de Farfán de los Godos. Antonio fue comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén y era conocido por sus discursos, así como por una Historia de España manuscrita, sin publicar. Su madre, doña Isabel de León Farfana, fue la fundadora del monasterio de Santa Isabel en Sevilla, en la colación de san Marcos, con Monjas Comendadoras del hábito de San Juan.

El discurso en Arahal de este Farfán de los Godos es uno de los muchos realizados en distintas localidades andaluzas a raíz del edicto promulgado por el inquisidor general, D. Andrés Pacheco, para atajar la herejía de los alumbrados en Sevilla y Cádiz. El edicto se divulgó ante la mayor audiencia, leyéndose en las iglesias durante la misa mayor. Aunque la Inquisición ya se había enfrentado a las corrientes heréticas en el siglo anterior, el cardenal Pacheco insistió presentando un catálogo con los setenta y seis errores en que más frecuentemente incurrían alumbrados, dexados o perfectos.

Entre la numerosa oratoria que debió producirse entonces en contra de la herejía, queda éste de Arahal que publicó Farfán de los Godos. Con no muy buen opinión posterior, como podemos leer en la “Historia de los Heterodoxos Españoles” de Menéndez y Pelayo: “Escribiéronse dos refutaciones de esta herejía en son de comentar el edicto, ambas con perverso gusto, muy indigestas y poco verídicas y noticiosas. La primera fue predicada en forma de sermones a su pacientísimo auditorio de la villa de Arahal por el licenciado A. Farfán de los Godos…” Así, como “pacientísimo” pueblo, entra Arahal en la historia de Menéndez y Pelayo.

Lo cierto es que esta herejía del alumbradismo había calado en la población sevillana desde el siglo XVI. La Inquisición la definió desde el ángulo del misticismo y, a veces, de la sensualidad. Menéndez Pelayo, en la obra citada, consagra uno de sus capítulos a estos alumbrados y los considera, en algunos casos, «libidinosos» y aún «sátiros». Como resultado del edicto y de los sermones, comenzaron a surgir personas infectadas por la herejía, sobre todo en la ciudad de Sevilla. Entre ellas, gente importante y mujeres nobles y ricas, a las que se les imponía una penitencia fácil (2). Los alumbrados creían en el contacto directo con Dios a través del Espíritu Santo mediante visiones y experiencias místicas. Algunos místicos españoles, como Sta. Teresa de Ávila, fueron sospechosos de pertenecer a los alumbrados.

No se conoce movimiento herético relevante en Arahal, tal como ocurrió en otros lugares (alumbrados de Llerena o de Lucena)(3). Arahal fue uno de los muchos lugares donde se predicó contra la herejía. Sin la publicación del citado pequeño libro de 22 hojas, Arahal no habría aparecido en esta historia.

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Notas:

1.- El bailío era un agente de la administración señorial, un oficial de espada o de “robe” que administraba justicia en nombre del rey o de un señor.

2.- Según una carta anónima de Sevilla, conservada en un códice de la Universidad de Salamanca, «la mayor parte de la ciudad estaba inficionada, y particularmente mujeres, entre ellas señoras muy principales, nobles y ricas… No hay duquesa ni marquesa, ni mujer alta ni baja, excepto las que se confiesan con frailes dominicos, que no tengan algo que decir de lo que rezan los edictos» (“Historia de los Heterodoxos Españoles” de Menéndez y Pelayo).

3.- Hernando Álvarez y Cristóbal Chamizo fueron unos clérigos de Llerena acusados de extender por Extremadura a finales del XVI y principios del XVII unas extravagantes prácticas y opiniones teológicas, consideradas como de alumbrados por la Inquisición.

En Lucena se conoce la pretensión de los alumbrados de comulgar sin confesar, porque creían que gente justificada y confirmada en el bien no pueden ya pecar.

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Imágenes: 1.- Escudo de la Santa Inquisición.   2.- Portada del libro “Discursos en defensa de la religion catholica, contra la secta de los Alumbrados, dexados, o perfectos : predicados… ” (1623) de A. Farfan de los Godos.   3.- Farfán de los Godos citado en los “Hijos de Sevilla ilustres en santidad, letras, armas, artes, ò dignidad…” de Fermín Arana de Varflora. (1791).   4.- Herejes penitentes con sambenito y coraza.   5.- Congreso sobre los alumbrados celebrado recientemente (Junio 2010).

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