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En torno a 1857

septiembre 2, 2015

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Es interesante insistir en el conocimiento de la famosa revuelta de Arahal de 1857 (1), tan importante para la historia del pueblo y las consecuencias que tuvo, desde la pérdida de su identidad documental hasta la mala fama que arrastró posteriormente. Es necesario ir conociendo el sentido y las causas de aquella revuelta, ya oscuras en su momento y nunca estudiadas en profundidad. Para ello hay que adentrarse en la compleja historia social sevillana del siglo XIX.

Ahora -por medio de prensa digitalizada- podemos acercarnos al Arahal “revolucionario” a través de dos publicaciones francesas de finales del s. XIX: un texto de la revista Humanité Nouvelle de 1897, en que aparece el pueblo entre las localidades anarquistas del sur, y un artículo aparecido en Le Temps en 1883 en la que se cita la federación de trabajadores existente en Arahal.

 

1.- Humanité Nouvelle

titulo anarchistes

estadística0

Es sabido como en el ambiente de revueltas campesinas del siglo XIX destaca el caso de Arahal: “…un nuevo levantamiento en la provincia de Sevilla, éste mejor documentado que los anteriores. Unos ciento cincuenta trabajadores entran a plena luz del día en El Arahal y Utrera de forma simultánea, tomando por sorpresa a la Guardia Civil hasta tal punto que accedieron sin violencia al archivo municipal, que destruyeron en parte, así como el de alguna escribanía. Estos hechos, condenados por los partidos políticos, que no alcanzaban a darles explicación, según parece, eran vox populi, y fueron inmediatamente denunciados y perseguidos por el Ejército y la Guardia Civil…” (2).

Este fragmento de arriba pertenece a un artículo de prensa actual titulado Revueltas campesinas y origen del anarquismo andaluz y utiliza el 1857 de Arahal como centro del artículo. Dentro de la falta de datos de muchas revueltas de la época, el autor señala una “mejor documentación” para la de Arahal. Esta mejor documentación es debida a la resonancia que tuvo en toda España -con una prensa de mitad de siglo más avanzada- la condena a muerte de los autores, que fueron fusilados, y las peticiones de clemencia a la Reina para el resto de revoltosos por partidos y ciudadanos que tuvo una gran repercusión social. Este artículo periodístico es un ejemplo de cómo Arahal se ha convertido en modelo de revuelta revolucionaria andaluza para la historia, conteniendo toda la tipología necesaria:  causas, formación, actos violentos y represión posterior.

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El autor, Albo Rodríguez, insinúa el origen de la revuelta: “la autoría intelectual sería atribuida a una organización, supuestamente comunista, descubierta en el Arahal…” Este ‘supuestamente’  hay que aplicarlo a todo lo relacionado con la revuelta de 1857.

Investigando estos supuestos, en un número de la revista francesa Humanité Nouvelle de 1897 (3), encontramos a Arahal formando parte de grupos del anarquismo revolucionario de Andalucía. El artículo, titulado Le socialisme en Espagne, lo firma R. Mella, que inicia con los orígenes históricos  (“Le socialisme date en Espagne de la constitution de l´Internationale…” ) (4), para continuar diciendo: “El anarquismo es la fuerza social más poderosa en España, casi la única, vista la insignificancia del Partido Obrero… En Andalucia el Partido Obrero sólo ha podido introducirse en Málaga. El resto es anarquista: Jerez, Cádiz, Sevilla, Granada, Antequera y Málaga tienen grupos diversos y numerosos. En los campos jerezanos, los que no son anarquistas se cuentan con los dedos. Allí se es revolucionario por temperamento y anarquista porque el medio favorece más que en ninguna parte el desarrollo de la idea anarquista. Andalucía vive aún en la Edad Media y los obreros tienden a destruir un estado de cosas reaccionarias, basadas en la servidumbre”.
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titular Anarquismo portada 1897

estadistica

Acompaña el texto una estadística de “las fuerzas socialistas y anarquistas de España”. Según los reseignements (informaciones) de la revista, existen cuatro localidades sevillanas destacadas en el movimiento obrero: Sevilla, Lebrija, Arahal y Marchena. En ellas las fuerzas anarquistas sumarían 1.000 activos y 5.000 pasivos o simpatizantes. Como es lógico, todo depende de la credibilidad de esos reseignements de la revista francesa. Para nosotros son datos preciosos -por lo raros- para la historia del pueblo.

Continuando con el artículo de R. Mella, se puede leer: “La táctica de los anarquistas se resumía en organizar ´sociedades de resistencia´ a las que dan su programa y tendencias. El acto más importante de su existencia fue la reunión del congreso de Sevilla en 1882: tomaron parte más de 200 delegados representando a 60.000 obreros. En esa resistencia encontramos parte de la oscuridad de estos grupos, difíciles de manifestarse y por tanto de conocer en el tiempo. (En el citado congreso de Sevilla de 1882 es donde aparece el telegrama de adhesión de la federación de Arahal que leeremos en Le Temps).

La Federación anarquista se desarrolló tanto en los campos de Andalucía que el gobierno organizó oportunamente la famosa Mano Negra, es decir, inventó la existencia de una pretendida asociación de malhechores. Con este pretexto, la guardia civil encarceló, persiguió, maltrató y torturó a miles de obreros agrícolas, acabando con la poderosa organización que creaban los anarquistas.” 

 

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La Mano Negra. Sentencia y grupo de acusados en Jerez. Ilustración aparecida en la prensa de la época.

Precisamente sobre la Mano Negra explica Albo Rodríguez: “Mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en la Andalucía del XIX, conocida popularmente como la Mano Negra. Supuestamente, la susodicha es la responsable de la inestabilidad política en el sur de España durante todo el mencionado siglo, plagando de atentados el campo y la ciudad andaluza decimonónica…” Y no explica nada más. La Mano Negra es pues otro “supuesto” dudoso, similar a la autoría comunista del 57 de Arahal. (5)

Arahal no se libra de ser relacionado con la Mano Negra. M. Cubas en un opúsculo sobre La Mano Negra, publicado en Madrid en 1884, dice: “Más tarde, después de las sublevaciones de Arahal, se descubrió en dicho pueblo una sociedad denominada “Filo-Comunista” y dieciséis individuos fueron fusilados”. (Ver en estas páginas: El espartaquismo agrario en Arahal (1))

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2.- Le Temps

 

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Arahal aparece en un artículo del periódico Le Temps (1883) (3) sobre la Federación de Trabajadores (FTRE) del siglo XIX (6). Este artículo, titulado Les anarchistes espagnols, pretende dar una visión al lector francés de los movimientos obreros y anarquistas en la España de entonces, por lo que acude a los sucesos de La Mano Negra, que estaban en los tribunales de Jerez en ese momento y al citado congreso de Sevilla de 1882.

Lo más sorprendente del artículo para nosotros es la elección por parte del autor del telegrama de Arahal enviado al congreso:

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“La federación de Arahal felicita al congreso de confederados del mundo entero. Levantemos bien alta la bandera roja que porta el esclavo blanco del siglo XIX: pronto alcanzaremos la anarquía y el colectivismo”.

Este texto, escrito en 1882 es un telegrama de adhesión a la mesa del congreso, uno de los muchos telegramas enviados (Se habían recibido más de 200 de otras localidades: sólo Andalucía Oriental tenía 19.000 federados). Desconocemos las causas de esta elección, pero imaginamos que el telegrama de Arahal sería “revelador” para el articulista, ejemplo del socialismo anarquista reinante en el campesinado andaluz. También pudo elegirlo al azar. Pero cabe la duda de que fuese elegido quizás por la fama de un pueblo en el que veinticinco años antes se produjo aquella  revuelta. Lo cierto es que la publicación de este telegrama alarga la fama pendenciera de Arahal en el siglo.

El periodista francés cita, después del de Arahal, otros dos telegramas. Uno, llegado de Tarrasa, que pide “que (el congreso) detenga para siempre el humillante yugo de los burgueses al grito de: Viva la revolución social”. Y otro, de la federación de Andalucía Oriental que felicita a los congresistas por conseguir “el acta más importante para el descendiente del paria antiguo, el proletario moderno”. Comprobamos con estos dos que las expresiones de los federados son muy similares y siguen los patrones habituales al caso. Que, por otro lado, eran frases y términos de un lenguaje revolucionario expresado a la luz del día y que no estaba prohibido.

Podemos imaginarnos las ideas de aquella federación de Arahal siguiendo las normas establecidas en el congreso sevillano de 1882: crear escuelas laícas y socialistas para trabajadores; realizar huelgas solidarias, no aisladas; promover campañas para la jornada de trabajo de 8 horas; reconocer los derechos de la mujer; etc. Las federaciones pretendían ser organizaciones hostiles a los partidos políticos y obreros. La solidaridad era considerada fundamental “para conseguir que el capital, las materias primas y los instrumentos de trabajo se conviertan en propiedad de los trabajadores, organizados en sociedades libres, con el fin de librarse de la esclavitud del salario…” Las asociaciones cobraban 10 céntimos a cada miembro inscrito y convocaba asambleas trimestrales para rendir cuentas y leer informes y propaganda.

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En definitiva, mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en Andalucía. Para establecer una causa de descontento en el s XIX, hay que remontarse al reinado de Fernando VII y a los acontecimientos que ocurrieron entre los años treinta y cincuenta en Cádiz, Sevilla y Huelva, en que hubo revueltas, ocupaciones de tierras y de ganado, con reparto posterior, interviniendo con frecuencia el ejército. A esta actitud revoltosa del campesinado andaluz hay que añadir como telón de fondo las leyes agrarias de Carlos III, la desamortización de Mendizábal y de Madoz.

Lo que si es cierto es que Arahal fue un pueblo destacado en protesta social, pero no mucho más que otros pueblos como Utrera, Marchena o Lebrija, por citar a algunos próximos. No hay que olvidar la situación de Arahal en una comarca rica y conflictiva de Andalucía occidental, con sus características geográfico-climáticas que hacen de esta zona el entorno agrario por excelencia de la región. Aquí, durante el siglo XIX, se sucedieron alzamientos campesinos y ocupaciones de tierras adquiridas por la burguesía tras las sucesivas desamortizaciones de Mendizábal (1836) y Madoz (1854), con la lógica reacción de los terratenientes y del Gobierno, que enviaron al Ejército en defensa de los propietarios. En un ambiente de investigación y conocimiento serio hay que establecer el papel de Arahal y no admitir con facilidad muchas de las informaciones decimonónicas de la rutina de la historia.


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Notas

1.- Ver en estas páginas El espartaquismo agrario en Arahal (mayo 2010)

2.- “Revueltas campesinas y origen del anarquismo andaluz” de Carlos Albo Rodríguez, en La Marea (24-4-2015)

3.- Humanité Nouvelle. Revue Internationale. 1er année. Tome 1. Paris, 1897. Revista francesa de pensamiento anarquista y socialista dirigida por A. F. Hamon. En ella aparecieron textos de Kropotkine, Tolstoï o Zola. Dejó de publicarse en 1903.

Le Temps es un periódico francés creado en Paris en 1861, con una larga permanencia editorial hasta mediados del siglo XX: Se interrumpió su publicación en 1942 como respuesta a la invasión nazi. Su heredero fue Le Monde, que apareció en 1944.

4.- La Primera Internacional de los Trabajadores fue fundada en Londres en 1864, agrupando inicialmente a los sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses e italianos republicanos. Sus fines eran la organización política del proletariado en Europa y el resto del mundo.

5.- Ver La Mano Negra : Que la Mano Negra fuera una imputación injustificada del gobierno de Sagasta para aplacar las revueltas en los campos del sur de España ya fue insinuado por el escritor y político republicano Vicente Blasco Ibáñez en su novela sociológica titulada La bodega publicada en 1905.

Estas dudas sobre la Mano Negra continúan en el día de hoy. Se pueden encontrar dos opiniones. Una, como la de Tuñón de Lara, que afirma que «nada permite, en suma, hablar de la “Mano Negra” como organización. Ello no es obstáculo para que pudieran existir grupos influenciados por el anarco-comunismo hábilmente explotados por el Poder para justificar una represión. Otra, como la de Josep Termes que opina que se trató de «un montaje policial», aunque reconoce que «es innegable que la violencia estaba presente en la Andalucía agraria».

La Mano Negra fue una presunta organización anarquista, secreta y violenta, que actuó en Andalucía a principios de la década de 1880, durante el reinado de Alfonso XII, y a la que se le atribuyeron asesinatos, incendios de cosechas y edificios. Los años 1881 y 1882 fueron de sequía y de cosechas muy malas en Andalucía, lo que provocó hambre y crispación social, con asaltos a las tiendas, robos e incendios provocados. Hubo también invasiones de fincas y motines de protesta por la falta de trabajo y por la subida de los precios en los que los sublevados exigían a los ayuntamientos que les diera empleo en las obras públicas. Uno de los motines urbanos más graves se produjo el 3 de noviembre de 1882 en Jerez de la Frontera donde tuvo que intervenir la Guardia Civil y el Ejército, produciéndose unas sesenta detenciones.

6.- El Comité federal de la FTRE, que tenía como norma no actuar «ni por el robo, ni por el secuestro, ni por el asesinato», manifestó que no tenía ninguna relación con la Mano Negra, «ni con ninguna asociación secreta que tenga por objeto perpetrar delitos del derecho común, rehusando toda solidaridad con los que han cometido o puedan cometer hechos criminales».

 

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El espartaquismo agrario en Arahal

mayo 9, 2010

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La historia moderna de Arahal está marcada por un pequeño ensayo de 48 páginas, publicado hace ya un siglo, que se titula El espartaquismo agrario andaluz. En él se cita a Arahal varias veces, quizás por primera vez en un estudio sociológico. Por su causa, nuestro pueblo pasó a ser un lugar históricamante rebelde y revoltoso, o algo peor. Publicado por C. Bernaldo de Quirós en 1919 en la Revista de Legislación y Jurisprudencia, su autor quiso estudiar una sucesión de rebeliones de jornaleros y trabajadores andaluces en la segunda mitad del siglo XIX. Arahal, de desconocida ( “aquella población tan olvidada antes y tan tristemente célebre (ahora)…” que diría un periódico en 1857 tras el motín), pasó a adquirir una mala fama que se prolongaría hasta el drama de la guerra civil.

El término espartaquismo, derivado del famoso Espartaco que encabezó la rebelión de los esclavos en la antigua Roma(1), es hoy poco conocido(2), pero representa en el mundo rural revueltas tan famosas como la de Arahal (1857) o la de la Loja (1861), castigadas con represiones más sonadas que las mismas revueltas.

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Arahal, un pueblo de infamia

C. Bernaldo de Quirós (3), nada más empezar su ensayo, escribe: “Volveremos a encontrar una tercera vez, más adelante el nombre de este pueblo, que probablemente quiere significar, en árabe, “el molino” (er-rehá). El Arahal es, en efecto, un pueblo en cierto modo de infamia…”

Trataré de analizar lo que supone para Bernaldo de Quirós el nombre de Arahal, citado cuatro veces en su ensayo, ocupando un lugar importante y denigrante. Buscar la razón de este protagonismo no es fácil de entender. Del ensayo de Bernaldo de Quirós se podría desprender que Arahal estuvo “en todos los fregados”, como se suele decir, a partir de los sucesos de 1857. Pero no es cierto, por lo menos no más que otros pueblos andaluces.

Bernaldo de Quirós muestra tres hechos delictivos en la historia de Arahal: la citada rebelión de1857, una supuesta sociedad secreta relacionada con La Mano Negra y el bandolerismo en la figura del Niño de Arahal. Estos tres motivos le llevan a considerar infame al pueblo. El primero fue la base histórica y el tercero el detonante para su descalificación moderna (¡Arahal otra vez!). Vamos a analizar el ensayo para comprobar el abuso de Bernaldo de Quirós, o, por lo menos, su ligereza con Arahal.

Los sucesos de Arahal de 1857, con los que se inicia el ensayo, están recogidos de la Historia de Andalucía de Guichot sin que Bernaldo aporte nada por su parte. Si leemos a Guichot (4), lo ocurrido está envuelto en el misterio e insiste en ello varias veces. Comienza: “…urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos.” Y termina: “Tal es, narrada compendiosamente, la historia de aquella misteriosa sublevación, ahogada materialmente en sangre…” ¿Qué parte corresponde a Arahal en los hechos para que tomaran su nombre en exclusividad? La rebelión procedente de Sevilla cayó en el pueblo como una plaga. ¿Qué papel tienen los arahalenses que intervienen en el tumulto? ¿Hay que creer en la teoría que sugiere Guichot de que aquello no beneficiaba a los sublevados, sino que “algunos vecinos de las mencionadas villas (Arahal y Utrera) fueron los autores de aquella estúpida violencia…”? La misma idea que sospechan algunos del pueblo años después, como Miguel Arias de Reina Jiménez: “Aquí se oculta una mano inductora, interesada en la desaparición de los documentos oficiales que salvaguardaban los derechos de la propiedad inmobiliaria de Arahal” (5). Pero sin ninguna prueba que aclare el misterio. Lo cierto es que los ciento y pico salieron de Sevilla, y que, leyendo a Guichot, ” la mayoría de las víctimas de aquella descabellada intentona fueron jóvenes imberbes, artesanos en su mayor parte, que se dejaron seducir, ignorantes del atentado que iban a cometer…” En las noticias de ajusticiados de la prensa hay gente de Arahal y de todas partes (ver en las noticias que reproduzco abajo). Las dudosas noticias de la época no aclaraban nada. No hubo investigación judicial, sólo ajusticiamientos militares. Pasado el tiempo, los hechos siguieron en la misma oscuridad que los dejó Guichot en 1870. Y Bernaldo de Quiróz se limitó a considerar culpable al lugar donde se había producido el motín, sin aportar ninguna investigación.

Está claro que la mala fama de Arahal empieza en 1857, época de inestabilidad política y rebeliones del ejército. La repercusión que tuvo este motín fue tremenda, primero pensando el gobierno que Sevilla se levantaba, a lo que siguió una represión durísima, aplicada con ley militar. Algo parecido a lo que ocurriría luego en la guerra civil. Para justificar los ajusticiamientos de los rebeldes había que insistir en los desmanes de los amotinados. Hubo condenas conservadoras que pedían una “desaparición” de Arahal del mapa (lo que demuestra como se estableció la “culpabilidad” del pueblo desde el primer momento). Y hubo defensas republicanas por el exceso con los amotinados. También Arahal pasó a la literatura, a través de escritores como Pérez Galdós y otros hoy olvidados, como Francisco Macarro (“Los mártires de Arahal, drama histórico en un acto y en verso”, 1870). Sin olvidar los numerosos artículos de prensa y la cita constante de Arahal en discursos políticos y arengas parlamentarias. Los sucesos revolucionarios tomaron desde el principio el nombre de Arahal, no el de Utrera o el de Benaojan, donde también hubo fusilamientos o matanzas. A partir de entonces, Arahal era identificada como lugar revolucionario, al mismo tiempo que se creaba una especie de leyenda negra durante el siglo XIX. Ya casi olvidada en el XX, la fijaría Bernaldo de Quirós en estudios sociológicos sobre la criminalidad campesina.

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Arahal y La Mano Negra

La segunda aparición de Arahal en el ensayo sobre el espartaquismo también es una referencia externa, la que hace M. Cubas en un opúsculo sobre La Mano Negra, publicado en Madrid en 1884. Dice así: “Más tarde, después de las sublevaciones de Arahal, se descubrió en dicho pueblo una sociedad denominada “Filo-Comunista” y dieciséis individuos fueron fusilados”. A esto se reduce la información, a la que Bernaldo de Quirós ni quita ni añade nada, sólo su reflexión negativa sobre el pueblo. Esta cita de Cubas es uno de los intentos de buscar antecedentes a La Mano Negra. Años antes la Guardia Civil había descubierto asociaciones masónicas y carbonarias con tendencias análogas a las de la Mano Negra en varios lugares de Andalucía.

Arahal, como cualquier pueblo andaluz, podía contener grupúsculos precursores de La Mano Negra. Todos los pueblos los poseían, más o menos secretos. Como dice M. Ruiz Lago en su estudio de La Mano Negra: “El malestar que por efecto de la pérdida de las cosechas aquejaba a aquellas regiones, el espectáculo del caciquismo avasallador y sin freno que todo lo corrompía y destruía y otras mil causas, entre las que deben contarse los desengaños políticos durante la época que engendró la Revolución de Septiembre, llevaban a los obreros a buscar el remedio de sus males en el seno de asociaciones tenebrosas que hacían del crimen su principal instrumento y su única virtud.” (6)

Por otro lado, la existencia secreta de La Mano Negra la convierte en algo difícil de probar para cualquier pueblo. Aunque es exagerado pensar que La Mano Negra sólo es un invento de la burguesía para ahogar al obrero andaluz y justificar la represión, no hay ninguna prueba de su existencia, más allá de una justicia popular aplicada con “ojo por ojo y diente por diente” en el mundo rural.

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El bandolerismo de Arahal

Bernardo de Quirós invoca el bandolerismo del pueblo como otra forma de expresar su criminalidad. Creo que esta tercera cita es la que provoca el ensañamiento con el pueblo, la gota que colmó el vaso. Después de lo de 1857 y las sociedades secretas, ahora bandoleros. Así escribe de Arahal en su estudio, “un pueblo ciertamente de infamia, que también se repite en la historia del bandolerismo andaluz. “El Niño del Arahal” se llamó el segundo compañero de Pernales, que reemplazó a el “Niño de la Gloria”, muerto en un tiroteo con la Guardia Civil…” Después de escribir esto, da información geográfica del pueblo y añade: “Notemos de pasada que toda la historia de los alzamientos de los campesinos de Andalucía se localiza al sur del Guadalquivir…” Pero no profundiza en el bandido arahalense ni explica que cada pueblo de Andalucia tenía un bandido o varios. Además de que éste casualmente tomó el nombre del pueblo como apodo (ver La cuna del bandolerismo en estas páginas).

Cuando aparece el “Niño de Arahal”, Bernardo de Quirós abandonaba investigaciones criminalistas del hampa madrileña y se interesaba por los conflictos del mundo rural andaluz, sobre todo a raíz de realizar una monografía para la Administración, sobre el problema agrario en la provincia de Córdoba. Cuando aparece su estudio del espartaquismo, las muertes del “Pernales” y el “Niño de Arahal” estaban aún grabadas en la memoria social, pues su repercusión periodística fue grande. A Arahal no sólo le acompañaban los problemas, también su exagerada difusión.

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Arahal, de rebelde fama…

Una cuarta vez cita Bernaldo de Quirós a Arahal en el ensayo del espartaquismo, aunque cambiando el calificativo de infame por el de rebelde: “En febrero de 1883, la cárcel de Jerez, viejo convento de franciscanos, albergaba hasta cuatrocientos presos de estas causas, gente tomada azar de entre las ciento cincuenta federaciones con cincuenta mil asociados, que la Mano Negra contaba en Arcos y Jerez, sobre todo, y también en El Arahal, de rebelde fama…” Ya antes hemos visto citada Arahal por una presunta sociedad secreta, ahora se refiere al sonado proceso de la Mano Negra en Jerez.

Sobre la participación de Arahal en los sucesos de La Mano Negra, que provocaron estos juicios, tampoco hay nada claro. El asunto queda algo lejos de Arahal, lo que no quiere decir que no participara gente del pueblo. Como de otros pueblos. El conflicto estaba centrado en la campiña de Jerez: Algar, Bornos, Espera, Prado del Rey, Jerez, Villamartín o Arcos fueron algunos lugares afectados. Los casos se vieron en las Audiencias de Jerez y Juzgados del Puerto de Santa María y Arcos.

Otra vez, Bernardo de Quirós cuenta de antemano con Arahal como lugar de conflicto social y asociaciones secretas. Es extraño que Arahal tuviera más que otros pueblos, Morón o Utrera, por ejemplo. Y hay que recriminar al jurista que de por sentado la criminalidad de Arahal sin aportar ningun dato. El “cría fama” de Arahal era imparable y la leyenda negra estaba asegurada.

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Epílogo.
Bernaldo de Quirós y la guerra civil

Con la República llega la Reforma Agraria y Bernaldo de Quirós, trabajando en ella, tenía la oportunidad de aliviar aquellos lugares de conflicto social que criticaba. Pero estalla la guerra civil y todo queda interrumpido. Una quinta vez oirá hablar del Arahal “de rebelde fama”. Los terribles sucesos de la guerra civil en el pueblo llegarían a oidos de este republicano convencido. ¿Qué pensaría? ¿Le parecería un drama en consonancia con el carácter violento del pueblo? Pero ahora lo urgente es la situación bélica. Bernaldo de Quirós tiene que salir de Madrid y trasladarse con la administración republicana. Pronto saldría, ya sexagenario, para un exilio lleno de incomodidades que terminaría en México, de donde no regresaría.

Es curioso como en 1936 se repiten algunos aspectos de los sucesos de 1857. El arma del delito, el fuego, vuelve a surgir. También la confusión de gente no identificada. Y una dura represión generalizada como castigo. Estas coincidencias caracterizan dos sucesos entre los que transcurre casi un siglo, una historia negra del pueblo que espero se haya cerrado definitivamente. ¿Existe realmente un aspecto “infame” del pueblo? ¿O sólo es una cuestión de mala suerte y de mala fama? Me resisto a creer en la maldad histórica de este u otro pueblo. Leyendo y releyendo su historia reciente sí encuentro unas coincidencias desafortunadas: el paso de la revuelta de 1857 por el pueblo, su repercusión nacional, el nombre del bandolero, el estudio apresurado del sociólogo, etc. Pero estas apreciaciones sin consistencia necesitan de un estudio serio en que se analicen bien los hechos históricos, comenzando por las revueltas agrícolas del espartaquismo hasta la leyenda negra. Es una tarea que está por hacer.

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NOTAS

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(1) La rebelión encabezada por Espartaco supuso para Italia la pérdida de 100.000 esclavos, debilitando todos los aspectos de la producción. Además, muchos esclavos serían liberados con el tiempo, lo que contribuyó al incremento de la ciudadanía parasitaria, que sólo vivía de las regalías de los políticos (el famoso Panem et circenses), hecho que terminó agotando a Roma. Muchos latifundios, base fundamental de la economía romana, fueron destruidos. Los propietarios, temerosos de nuevas rebeliones, optaron por el sistema de colonato, en el cual asignaban a algunos esclavos pequeñas parcelas de tierra, a cambio de una parte de la cosecha. Tomando en cuenta que el sistema esclavista convierte el trabajo productivo en una actividad para esclavos, y por lo tanto algo aborrecible para los hombres libres, hemos de concluir que los rendimientos productivos eran bajísimos. Todo esto originó una aguda crisis agropecuaria en Italia, que fue extendiéndose a las provincias, y que, aun con todas las medidas que tomaron los posteriores emperadores romanos, nunca pudo resolverse.

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(2) El espartaquismo moderno es el movimiento revolucionario alemán de tendencia socialista fundado en 1916 y liderado por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. De talante pacifista, defendía la unificación de todos los trabajadores por encima de los intereses de cada país.

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(3) Constancio Bernaldo de Quirós (Madrid, 1873-México, 1959), escritor, sociólogo, jurista y catedrático de Derecho Penal y Criminología, pertenece al período histórico del regeneracionismo español.

Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid, donde conoció a Francisco Giner de los Ríos, con el que también colaboró en la Institución Libre de Enseñanza. En 1886, comenzó a escribir en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia, donde aparecería el famoso estudio sobre el espartaquismo con sus referencias a Arahal.

Bernaldo de Quirós aborda, por primera vez en España, el problema del delito desde una óptica sociológica. Sus nuevas teorías de la criminalidad fueron traducidas a diversas lenguas. Desde 1899 trabajó en al Laboratorio de Criminología fundado ese mismo año por Giner de los Ríos. Fue profesor en la Universidad Central de Madrid y en la Institución Libre de Enseñanza, y catedrático de Criminología en el Instituto de Estudios Penales. Enítre sus trabajos hay que destacar los siguientes: La mala vida en Madrid (1901), Criminología de los delitos de sangre en España (1906), La picota. Crímenes y castigos en el país castellano en los tiempos medios (1907), Figuras delincuentes (1909), La criminalidad es las Islas Filipinas (1910), El espartaquismo agrario andaluz (1919), y, sobre todo, El bandolerismo en Andalucía (1933), escrita en colaboración con Luis Ardila. Como jurista, redactó el Proyecto de Código Penal de 1902 y participó en la legislación agraria de la Segunda República Española.

Al finalizar la guerra civil se exilió en Francia, teniendo que vivir durante más de un año en un asilo para indigentes con su mujer, sus hijos y sus nietos, antes de poder ser trasladado a la República Dominicana con fondos de ayuda para los refugiados.
En América prosiguió su labor teórica y pedagógica. Fue catedrático de Criminología y Derecho Penal Comparado en la Universidad de Santo Domingo, profesor de Derecho Penal en la Habana y, finalmente, catedrático de Criminología y Derecho Penitenciario en la UNAM de México. En el exilio publicó, entre otros libros, La picota en América. Contribución al estudio del Derecho Penal Indiano (1948), Lecciones de Criminología (1953) y El bandolerismo en España y en México (1959). Fue nombrado académico de la Academia Mexicana de Ciencias Jurídicas y miembro honorífico del Instituto Nacional de Criminología de Cuba y del Instituto de Ciencias Penales de la Habana.

Falleció en la Ciudad de México el 11 de agosto de 1959, a los 85 años de edad.

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(4)  He aquí como refiere Guichot en su Historia general de Andalucia (tom VIII, cap IV) el suceso de Arahal que reproduce Bernaldo de Quirós en su estudio:

“…en el mes de junio de 1857 urdióse en Sevilla una conspiración, cuyos verdaderos autores o instigadores, cuya bandera y cuyos propósitos son todavía un misterio, a pesar de los años que van transcurridos. Nadie sabía de dónde procedía ni tampoco a dónde se dirigía, siendo oscuros y completamente desconocidos en la inmensa mayoría los hombres que figuraron en ella, y habiendo condenado su loca tentativa todos los partidos políticos, militantes a la sazón en Andalucía.

“Dispuestos ya todos los elementos con que contaban o creían contar los conjurados, en la tarde y noche del último día de junio salieron de Sevilla, en número de ciento y tantos hombres, mal armados y pertrechados, y al siguiente penetraron en las villas de Utrera y del Arahal, donde sorprendieron la casa cuartel de la Guardia Civil y cometieron excesos punibles, siendo el más señalado el incendio del Archivo municipal y los de algunas escribanías. La naturaleza de este atentado, que en nada podía beneficiar a los sublevados, justifica lo que más tarde se aseguró, que no ellos, sino algunos vecinos de las mencionadas villas fueron los autores de aquella estúpida violencia.

“La noticia de tan incalificables desmanes obligó a la autoridad militar superior de Sevilla a activar el envío de una fuerte columna de tropas de infantería y caballería en persecución de los sublevados, que fueron alcanzados en la mañana del día 3 en el pueblo de Benaojan, Serranía de Ronda, y acuchillados y lanceados por la caballería, que les causó veinticinco muertos y les cogió veinticuatro prisioneros, catorce caballos y varios efectos.

“Los sublevados que sobrevivieron a aquella cruel carnicería se dispersaron aterrados en todas direcciones para ir cayendo poco a poco y unos después de otros en poder de la Guardia Civil, que salió en su persecución. El día 5 fueron presos sus jefes en el término de la villa de Utrera y conducidos a Sevilla, así como todos los dispersos que iban cayendo en manos de la Guardia Civil.

“Sometidos al fallo de un Consejo de Guerra, fueron condenados a la última pena, cuya terrible sentencia se llevó a cabo el día 12, siendo fusilados en Sevilla el primer jefe de los sublevados (A. Manuel Caro) y veinticuatro individuos más, y en Utrera, el mismo día, el segundo jefe con ocho de sus subordinados.

“Las vivas instancias y númerosas exposiciones elevadas a la Reina por todo el vecindario de Sevilla, sin distinción de partidos, clases ni condiciones, pusieron término a aquella feroz hecatombe, alcanzando la conmutación de la última pena por la inmediata para los muchos infelices presos, contra los cuales el Consejo de Guerra seguía pronunciando el mismo fallo.

“Tal es, narrada compendiosamente, la historia de aquella misteriosa sublevación, ahogada materialmente en sangre con una rapidez tan pasmosa que dejó desconcertados los cálculos que acerca de ella se hicieron en toda España en aquellos días. Sólo dos hechos se vieron con claridad, y éstos fueron los que dieron lugar a las más cavilosas suposicione. Fue el primero que la conspiración no mereció el nombre de tal, visto que los conjurados la urdieron a la luz del día y con una audacia y publicidad que a todo el mundo tenía sorprendido en Sevilla, no acertando a explicarse la indiferencia en que permanecían las autoridades a la vista de una conspiración cuya existencia no era un secreto para nadie en la ciudad; y el segundo, que la mayoría de las víctimas de aquella descabellada intentona fueron jóvenes imberbes, artesanos en su mayor parte, que se dejaron seducir, ignorantes del ateenntado que iban a cometer, hasta el punto que en el horrible tránsito de la capilla al lugar del suplicio todavía preguntaban a los sacerdotes y hermanos de la Caridaad que los auxiliaban y procuraban fortalecerlos en sus últimos momentos si efectivamente los iban a fusilar y por qué delito…” (Historia General de Andalucia: desde la antigüedad… Tom. VIII, cap. IV. Joaquín Guichot. 1870.)

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(5) Miguel Arias de Reina. citado por Antonio Jiménez en “Notas históricas de Arahal”.

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(6) Para conocer el tema de La Mano Negra en este sitio dedicado a la historia de Jerez de M. Ruiz Lago.

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Imágenes:

1.-Imagen de “La Ilustración Española y Americana” (1883) con obreros y campesinos declarados presos preventivos por pertenecer a asociaciones. Apareció con la noticia de los juicios de La Mano Negra en Jerez.

2.- Anuncio de la sentencia de los juicios contra La Mano Negra celebrados en Jerez en 1883.

3.- Supuesta símbolo de La Mano Negra.

4.- El bandolerismo en Andalucía (1933) de C. Bernardo de Quiróz, escrito en colaboración con Luis Ardila.

4.-Página de una revista de los años 30. En la foto de arriba, C. Bernaldo de Quirós (izda) hablando de bandolerismo andaluz en una entrevista realizada por el periodista y escritor César González Ruano (dcha). Se puede ver abajo al Pernales y al Vivillo. (Revista Crónica. 02/02/1930).

5.-La cuerda de presos sale de la antigua cárcel de Jerez en una imagen de “La Ilustración Española y Americana” (1883)..

6.-Retrato de Constancio Bernaldo de Quirós en México

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Apéndices

Documentos y noticias referentes a los sucesos de 1857 en Arahal

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1.- Acta Municipal

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Acta municipal de 4 de julio de 1857, primer documento realizado en el Ayuntamiento después del incendio del Archivo. En él se describen los sucesos de la tarde y noche del 30 de junio.

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2.- Noticias de prensa de la época.

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1.- Noticia del periódico La Época del 7 de julio de 1857 contando los derroteros de la columna rebelde, y como iban siendo apresados. Se puede comprobar como Arahal era un lugar más a su paso. Cada pueblo corre mejor o peor suerte con la llegada de los amotinados. Es un error al leer la historia del s XIX y “los sucesos de Arahal de 1857” pensar en un Arahal solitario, un único lugar, origen y destino de la revuelta. Esto es lo que se suele hacer normalmente.

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2.- Noticia del periódico La Esperanza del 8 de julio de 1857, anunciando la captura y muerte de rebeldes en Benaojan, impidiéndoles su huida hacia Gibraltar.

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3.- Noticia de La Época del 14 de julio de 1857 en que se informa de detalles de los sucesos de junio, insinuando posibles culpables de los incendios de Arahal y sus motivos. También el interrogatorio de forma militar e imprecisa, sin procedimiento judicial que determinara causas y culpables. Las ejecuciones eran inmediatas.

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4.- Noticia de La Época del 13 de julio de 1857 informando de la captura de los cabecillas del motín y su pronta ejecución.

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5.- Noticia de La Discusión del 12 de julio informando del fusilamiento de el Buñolero, que se había incorporado a los rebeldes en Utrera. Esto demuestra el aprovechamiento accidental en algunos pueblos de los sucesos de 1857.

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6.- Noticia en el periódico La España del dia 21 de julio 1857 de los fusilamientos de Arahal producidos el 14 y 16 de julio. Se incluyen nombres y pueblos de ajusticiados.

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7.- Noticia de los fusilamientos de Arahal en el periódico El Genio de la Libertad de 26 de julio de 1857. En ella se escribe una frase que indica el comienzo de la leyenda negra de Arahal: “aquella población tan olvidada antes y tan tristemente célebre de algunas semanas a esta parte.”

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Referencia bibliográfica:

Constancio Bernaldo de Quirós: “El espartaquismo agrario andaluz”. Editado por primera vez en 1919 en revista. Luego, ha aparecido en libros. La última edición que conozco es la de Turner de 1974. La facilidad de ediciones y reimpresiones de este estudio demuestra que, a pesar de su desacierto con Arahal, se le considera un clásico dentro de la sociología española, al tratar el conflicto del campo andaluz.

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