Posts Tagged ‘Torre del Cincho’

Por el lado de oriente, la Vega …

noviembre 12, 2011


En 1887 escribía Manuel Sales y Ferré, catedrático de Historia de la Universidad de Sevilla (1), en el prólogo de sus Estudios arqueológicos e históricos dedicados a las antigüedades de la provincia de Sevilla:

“Todo, en efecto, lo domina Carmona. Por el lado de Oriente, la Vega, dilatada planicie ligeramente ondulada, sin un árbol que interrumpa la monotonía de su superficie, parduzca y abrasadora como el Sahara, en verano; alfombra de verdura, al crecer los trigos en Marzo y Abril; engalanada de doradas mieses, en Mayo y Junio, y a trechos esmaltada de ricos y pintorescos pueblos, Arahal, Paradas, Luisiana y Fuentes, que ya descuellan sobre las lomas, ya medio se esconden en las hondonadas o débilmente se destacan allá en el lejano horizonte, donde el cielo se abraza y confunde con la tierra…”

Esta descripción sugerente y poética de la Vega, en que Arahal aparece en lontananza, la hace el historiador al inicio de sus Estudios, salidos de las excursiones universitarias realizadas con el fin de aprovechar la enseñanza que proporcionaba la necrópolis carmonense. Descubierta casualmente veinte años antes al abrir el camino del Quemadero, Sales aprovecha este hallazgo tan próximo a Sevilla, “…para explicar a mis alumnos, a la vista de los sepulcros y de los objetos en ellos encontrados, las prácticas de los funerales y las creencias acerca del alma y de la otra vida en la época romana”. En su libro podemos leer la descripción minuciosa del ritual de los funerales romanos, las llamadas exequias, que nos hacen imaginar escenas antiguas acompañando las tumbas de la necrópolis de Carmona.

Allí, el antiguo mundo romano se siente con intensidad. Desde el promontorio de los Alcores vemos como se extiende por todo el contorno que abarca la vista la Vega de Carmona, la extensa llanura limitada por el río Corbones al NE y el Guadaira al SO, sometida durante años a una intensa explotación agrícola, ya desaparecida la antigua vegetación del acebuche. Hoy más del 80% de sus tierras se dedica a cultivos de secano, sobre todo trigo y girasol.

Desde la posición estratégica de Carmona y su rica necrópolis, es inevitable prolongar la vista que nos lleva, a través de la Vega, hasta el monumento funerario que se mantiene enhiesto cerca de Arahal, derruido pero aún resistente en el tiempo. Este mausoleo es el único vestigio de otra necrópolis, la de Basilippo, anterior a la existencia misma de Arahal como pueblo. Los romanos eran libres de elegir el lugar de su sepultura y escogían los lugares más frecuentados, como las vías por donde pasaban los caminantes, que aprovechaban para invocar a los manes protectores que moraban alrededor de las tumbas. Arahal, cruce de caminos.

La Torre del Cincho (2) es una tumba que responde al tipo de incineración en bustum, una de los estudiadas por Sales y Ferré en su libro. El bustum era una fosa sobre la que se colocaba la pira funeraria en la que se incineraba al difunto. El bustum que recogía las cenizas, servía luego de base para la construcción de la torre, rememorando la vida del personaje incinerado. Sales y Ferré describe el momento en que se realizaba la incineración, después de la procesión fúnebre: “…se subía el cadáver a la hoguera, sobre el mismo lecho en que había sido llevado, y se colocaban alrededor de él los mismos objetos y ofrendas que vimos se depositaban en la fosa. Entonces el pariente más próximo cogía una antorcha y, volviendo la cara, pegaba fuego a la pira, a la que se echaban materias inflamables, como pez y resina, para facilitar la combustión; y cuando la llama empezaba a elevarse, perfumes y aromas para que no molestase al olfato el olor infecto de la carne quemada… Consumida la hoguera, se apagaban los carbones ardientes rociándolos con leche y vino. El pariente más próximo recogía con una especie de badila las cenizas y fragmentos de hueso, “los lavaba en vino viejo o leche, los secaba en toalla de lino” (Tíbulo) y los colocaba, con rosas y plantas aromáticas, en una urna de barro, cristal, mármol, bronce, plata u oro, la cual era llevada a la cámara funeraria y depositada en una hornacina… Inmediatamente se sacrificaba al difunto un cerdo o un carnero, y se le preparaba un banquete, que se servía en la misma tumba…”

Estimulados por la lectura de Sales y Ferré, es inevitable pensar en una escena similar en el mausoleo de la Torre del Cincho en un momento determinado del siglo II D. C. Quizás en las exequias del basilipense Quinto Bruto, en cuya lápida ahora podemos leer el deseo piadoso de sus enterradores: “séate la tierra ligera”.

.

Notas

1.- Manuel Sales y Ferré (1843-1910).- Sociólogo, historiador y arqueólogo español, nacido en Ulldecona (Tarragona) el 22 de Agosto de 1843 y muerto en Vinaroz (Castellón de la Plana) el 10 de Diciembre de 1910. Estudió la segunda enseñanza en el Seminario Conciliar de Tortosa y en el Instituto de Castellón de la Plana, cursando después la facultad de filosofía y letras en las de Valencia, Barcelona y Madrid. En 1874 obtuvo por oposición la cátedra de geografía histórica en la Universidad de Sevilla y poco tiempo después publicó una de sus obras más importantes, Filosofía de la muerte (Sevilla 1877), para la que utilizó manuscritos que había dejado Sanz del Río, uno de sus profesores. En 1880 se le nombró profesor de historia universal de la misma Universidad, y por aquella época su personalidad se destacaba ya poderosamente entre los intelectuales españoles y aun se le conocía bastante en el extranjero. Otro de sus maestros, Fernando de Castro, le había encargado a su muerte que continuara su Compendio razonado de historia general y que corrigiera y aumentara otras de sus obras, como el Resumen de historia general y el de Historia de España, que publicó considerablemente ampliados. Finalmente, en 1899, fue trasladado a la Universidad Central, donde se encargó de la cátedra de sociología, que desempeñó hasta su muerte. Perteneció á la Academia de Ciencias Morales y Políticas y era también correspondiente de la de Bellas Artes de San Fernando. Desde joven reveló sus grandes aptitudes para las ciencias históricas y sus primeras obras evidenciaron ya su espíritu investigador y su sólida cultura, que le permitió, andando el tiempo, abordar con fortuna los más arduos problemas. Formado en la doctrina krausista, como muchos de los hombres de su tiempo, se inclinó después á las doctrinas positivistas y evolucionistas. Fundó en Madrid el Instituto de Sociología, y en Sevilla varias bibliotecas. Dedicado por completo al estudio, no intervino nunca en política y visitó casi toda España á fin de estudiar sus antiguos monumentos, gustando que le acompañasen en sus excursiones sus discípulos predilectos. La obra que consagró su fama fue el Tratado de Sociología (4 tomos, Sevilla y Madrid, 1889-1904), que mereció elogios de las autoridades en la materia. Entre sus demás obras mencionaremos: El hombre primitivo y las tradiciones orientales (Sevilla 1881); Prehistoria y origen de la civilización (Sevilla 1883); Compendio de historia universal. Edad prehistórica y período oriental (Sevilla y Madrid, 1883 y 1886); Historia universal (Madrid, 18844); Método de enseñanza (Sevilla 1887); Civilización europea. Consideraciones acerca de su presente, su pasado y su porvenir (Sevilla 1887); Del origen del lenguaje; Mitología popular; Estudios arqueológicos e históricos. La necrópolis de Carmona (Madrid 1887); El descubrimiento de América según las nuevas investigaciones (Sevilla 1893); La transformación del Japón. Función del socialismo en la transformación actual de las naciones (Madrid 1902); Nuevos fundamentos de la moral (Madrid 1907). Tradujo también obras de Hartmann, Spencer, Quatrefages, Vivien de Saint-Martin y Laufrey. Además pronunció numerosas conferencias y discursos y en el Ateneo de Madrid dio un curso sobre sociología. (Enciclopedia Espasa)

.

2.- Sobre el tema de la Torre del Cincho ver la entrada en este blog de la  Torre de los Alaranes o del Cincho

.

Otras entradas relacionadas con este tema:

Basilipensis

Jorge Bonsor y el camino de Arahal

Arahal en el Museo Arqueológico

.

Imágenes: 1.- Vista de la Vega de Carmona: Fotografía de Gabriel. http://www.ojodigital.com/foro/paisajes/33742-la-vega-de-carmona.html. 2.- Torre del Cincho: reconstrucción ideal. según el estudio de José M. Rodríguez Hidalgo, y estado actual. 3.- Reconstrucción actual de una pira de incineración. 4.- Retrato de Manuel Sales y Ferré. 

.

.

.

Torre de los Alaranes o del Cincho

mayo 23, 2011

Ese pequeño torreón que aún se mantiene en pie, al lado del cortijo de Menguillán que se desmorona en su ruina, parece indicarnos su resistencia al tiempo respecto a la hacienda centenaria.Simboliza el pasado material más remoto de Arahal, a sólo pocos kilómetros, aunque en el término de Carmona. Después de dieciocho siglos, es el testigo de una antigua población ibéro-romana conocida como Basilippo.

Existe un estudio de esta construcción y su emplazamiento, realizado por José Manuel Rodríguez Hidalgo (1), aparecido en la revista Habis en 1979 con el título de Anotaciones en torno a Basilippo. La Torre del Cincho.

La torre fue construida como monumento funerario romano. Y allí quedo, en la extensa soledad de la campiña, donde sirvió como referencia topográfica y de orientación para caminantes. Fue conocida en la época medieval como Torre de los Alaranes, así lo podemos leer en los deslindes otorgados a Carmona por Alfonso X en 1255, el testimonio escrito más antiguo que existe del monumento: “…çerca de la torre de los alaranes e aquí adelante parte carmona con marchena”.

Es el único testimonio de la que fue necrópolis romana de Basilippo, sorprendiendo su existencia y su permanencia en pie más o menos completo. La torre cumplió su función como mausoleo funerario, que es del tipo de incineración en bustum, según Rodríguez Hidalgo. El bustum era una fosa sobre la que se colocaba la pira funeraria y en la que se incineraba al difunto. El bustum, que recogía las cenizas, servía luego de base a la construcción de la torre, rememorando la vida del personaje incinerado.

Tamaño de la torre comparada con una figura humana. Al fondo, la inmensidad de la campiña, donde destacaría como única construcción a la vista, una referencia para los viajantes de muchas épocas.

La torre constaba de cuatro cuerpos, más un quinto desaparecido que servía de remate, construidos en opus caementicium, el material utilizado por el arte arquitectónico romano (2). Es extraño que no se empleara la piedra, teniendo en cuenta la proximidad de canteras en la zona, aunque se piensa que el motivo sería el económico. Puede que el opus caementicium haya permitido una pervivencia mayor de la torre, al tener sus materiales poco atractivo para el desmonte. Encima de los muros hubo un revestimiento de enfoscado del que aún quedan restos.

Torre del Cincho por el lado en que se ve el orificio del bustum.

Alzado Norte de la Torre del Cincho. En su base y con línea de puntos, el espacio ocupado por el bustum.

El bustum estaba en el cuerpo inferior, que era totalmente macizo, presentando la hornacina que hoy se veEl cuerpo superior ha desaparecido y hay que imaginar un remate para el monumento. Rodríguez Hidalgo piensa que sería una cubierta en forma de pirámide, muy en consonancia con el carácter funerario de la construcción.


Sobre el revestimiento de estuco de la torre habría algunos adornos y placas decorativas e inscripciones relativas al difunto. Algo similar a lo aparecido en el Cerro del Cincho, la lápida funeraria de abajo. Aunque se cita el lugar, “basilipensis”, no parece probable que perteneciera a la torre.

.

No es fácil encontrar mausoleos de este tipo en la España romana. Como referente de la del Cincho se suele citar la Torre de los Escipiones (arriba), un monumento funerario que se construyó en la mitad del siglo I d. C, a seis kilómetros de Tarraco, la actual Tarragona. Tiene tres plantas superpuestas en forma decreciente, pero su construcción es de sillares rectangulares adornados con relieves.

Basilippo, el lugar donde se encuentra la torre, plantea también numerosos interrogantes. Basilippo perteneció al “conventus hispalensis”, la séptima mansión en la vía que iba de Gades a Corduba. A. Tovar dice que su origen es turdetano y que su nombre  deriva del griego, “basileus”. Se han encontrado abundantes restos cerámicos en los tres pequeños cerros cercanos a Menguillán. También se encontró la inscripción de Q. Brutius Basilipponensis ya citada, en el siglo XVIII, y la escultura de la Dea Roma (arriba) en los años 40, interpretada como “amazona” y que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico. Fue  Eduardo Benjumea quien la donó al Museo en 1945. Muestra a la Dea Roma al estilo amazónico, dejando ver el pecho derecho y llevando una espada que asoma por la cadera izquierda. La representación de la Dea Roma es la imagen de la ciudad guerrera y dominadora, Roma, y su culto se difundió por la peninsula. En España hay otra escultura similar, encontrada en Segóbriga, Cuenca.

La fecha de datación del monumento hay que situarla, según Rodríguez Hidalgo, en el segundo tercio del siglo II d. C. Si tenemos en cuenta la distancia en el tiempo y en el lugar, 8 kilómetros, del nacimiento de Arahal, podemos imaginar una débil relación con este enclave romano.   El sepulcro cristiano del siglo VI hallado en el Faro en el siglo XVII nos hace alejarnos de Basilippo. Y el asentamiento definitivo con nombre de El Arrahal, cuya primera aparición en documentos sitúa Pascual Barea en 1342, hacen de Basilippo un lugar definitivamente lejano y olvidado. Queda la torre funeraria como faro de orientación en la campiña y un pasado por descubrir.

.

_________

Notas

(1) José Manuel Rodriguez Hidalgo (Sevilla, 1956). Habis, revista fundada en 1970 y consagrada al mundo antiguo. Edita la Universidad de Sevilla: Secretariado de Publicaciones (http://www.us.es/publius/inici…)

(2) El hormigón romano era bastante diferente en su composición al hormigón actual. El único aglomerante que se conocía desde el siglo IV a.C. era el mortero de cal aérea, compuesto de cal grasa, arena y agua. Alrededor del siglo II a.C., los romanos aprendieron a usar la pozzolana o puzolana, un tipo de ceniza volcánica presente en la península itálica, que producía un mortero de gran monolitismo y dureza.

.

.

.

Temas relacionados en este blog:

Basilipensis

Jorge Bonsor y el camino de Arahal

Arahal en el Museo Arqueológico

.

.

.

.

.
.

Arahal en el Museo Arqueológico

julio 13, 2010

El Museo Arqueológico de Sevilla (1) muestra una selección de sus fondos a través de internet. La riqueza de los mismos refleja la compleja antigüedad de los pueblos sevillanos, entre los que se encuentra Arahal. Es interesante ver la selección que de Arahal, como de otras localidades, ha digitalizado el Museo. La imposibilidad de cargar la página con numerosas imágenes obliga a esta selección, en la que Arahal tiene 3 registros, número similar al de los pueblos vecinos: 2 de Paradas, 4 de Morón ó 7 de Marchena. Un enclave de importancia arqueológica como Carmona tiene 46.

.

.

.

Los tres objetos arqueológicos de Arahal que nos muestra el Museo son: un asador prehistórico, una escultura romana de mármol y una estatuilla de bronce: .

.

Asador

El primer objeto es un asador de bronce, de 55 cm., perteneciente al final de la Edad del Bronce, sin especificar el lugar exacto en que se encontró. La ficha del museo lo justifica: “la mayor parte de estas piezas proceden de hallazgos casuales, mercados de antigüedades o colecciones particulares, lo que hace dificil asignarles una cronología absoluta fidedigna, así como situar su origen geográfico…” Pero pertenece al término de Arahal. En los tiempos prehistóricos, el hombre preparaba su comida sobre una hoguera, utilizando utensilios y herramientas muy rudimenta­rios como este asador de bronce, al que acompañarían cuencos de piedra para los líquidos, un mortero y la mano de al­mirez para pulverizar sal y hierbas, y fragmentos de pedernal para cor­tar la carne asada. .

.

Torso (Dea Roma)

Esta es la obra más importante de las tres: un torso descubierto en el cortijo Menguillán, junto a la Torre del Cincho, que Eduardo Benjumea donó al Museo en 1945. La descripción que hacen los conservadores es la siguiente: “Mujer robusta, vestida con chitón corto ceñido por cinturón y manto sobre la espalda recogido sobre el antebrazo izquierdo. Seno y hombro derecho al descubierto, con doble correaje cruzando el pecho, siendo el derecho un tahalí del que pende una espada que asoma entre la cadera y el brazo izquierdo. Pierna izquierda adelantada, dejando la otra levemente exonerada. Lados derecho y posterior labrados en basto, indicios de haber sido concebida para ser vista de frente…” Según García y Bellido (1949) representa una amazona. Pero Fernández y Fernández (1980) cree que es una estatua de la Dea Roma. Cronológicamente se sitúa en la primera mitad del siglo II, entre 115 y 140 AC y estaba realizada para ser vista frontalmente. La representación de la Dea Roma es la imagen de la ciudad guerrera y dominadora, Roma, y su culto se difundió por la peninsula. En España hay otra escultura similar, encontrada en Segóbriga, Cuenca.

En esta fotografía antigua en b/n, realizada en la época de su descubrimiento, se puede apreciar mejor el claroscuro de la imagen. Su hallazgo cerca del término de Carmona, hizo que se la relacionara con el pueblo vecino, tan importante en restos arqueológicos, por lo que en algunos libros su procedencia es Carmona. Debió formar parte de la decoración escultórica de la torre funeraria ubicada en los pies del cerro del Cincho, localización de la antigua ciudad de Basilipo.

.

Esta inscripción de Basilipo fue descubierta en el siglo XVIII en el mismo lugar que la escultura.  Se puede leer en ella: “D. M. S. Q. / Brutus Basilipensis /Ann…../ Hic Situs Est. / S. T. T. L”. (Memoria dedicada á los Dioses Manes: Quinto Bruto basilipense aquí sepultado: Séate la tierra ligera). Dice Juan F. Masdeu en su Historia Crítica de España: “La lápida se descubrió en el año de mil setecientos ochenta y siete, cerca de Arraal, á unas seis leguas de Sevilla. La antigua Basilipa ó Basilipo, estaba situada, segun el Itinerario de Antonino, veinte y una millas más arriba de Sevilla…” .

.

Estatuilla de bronce (Cupido)

La tercera imagen que aparece en el buscador del Museo es esta figurita de bronce de 6 cm. de altura representando al dios Eros o Cupido. Pertenece al siglo II y parece un remate decorativo de algún tipo de mobiliario, quizá relacionado con un yacimiento funerario, pero su hallazgo en solitario no permite precisar nada más.También fue encontrada en el cerro del Cincho, lo que da una idea de la riqueza arqueológica del lugar.

La descripción de la obra, según la ficha del Museo, es la siguiente: “Figura de muchacho joven, con alas en la espalda. Adelanta la pierna derecha, sobre la que apoya el cuerpo, dejando la otra en posición exonerada. Extiende el brazo izquierdo hacia delante, en actitud de asir algo con la mano. Cabellera larga y abundante, dispuesta en grandes ondas alrededor del rostro, coronada con nodus central. La cabeza girada en suave escorzo hacia la derecha. Facciones rollizas, con mofletes marcados, boca carnosa, y ojos grandes. Modelado de las formas anatómicas bien definidas y naturalistas en pecho, pubis y piernas. Superficie bien acabada, con huellas del proceso de alisado. Pátina verde clara…”

.

Cerro del Cincho en la actualidad.

.

.

Museo Arqueológico de Sevilla. Portal de Museos de Andalucía .

.

_____________________

1.- El Museo Arqueológico Provincial de Sevilla se creó en el siglo XIX. En 1875 tenía su sede en el Alcázar sevillano, pasando por diferentes lugares hasta situarse a partir de los años 40 definitivamente en el el Pabellón de Bellas Artes de la Exposición Iberoamericana, construido por Aníbal González en el Parque de María Luisa. Tuvo una importante renovación en los 70. Actualmente cuenta con 27 salas. .

.. . .

Vía romana de Sevilla a Córdoba

febrero 8, 2009

via-romana0

Antonio Blázquez escribía en un antiguo Boletín de la Academia de la Historia sobre el camino romano de Sevilla á Córdoba:

“…se ve que la vía arrancaba de Sevilla e iba inmediata y paralelea a los llamados Caños de Carmona, acueducto construido por los romanos, del cual se conservan aún bastantes arcos, y tocaba en la Cruz del Campo.

“A 800 metros de los muros de Sevilla se perdían los vestigios junto a un arroyuelo, sobre el cual existía un puente, volvían a encontrarse, distando este punto 3,2 kilómetros de Sevilla, y a los 7 kilómetros se bifurcaba, yendo uno de los ramales al Arahal, y otro, el de la izquierda, a Carmona…” Esto está escrito en 1912 y no sé qué vestigios quedarán ahora de esta importante via romana con ramal hacia Arahal.

via-romana20

via-romana8

En el listado de distancias que propone Blázquez según el itinerario de Antonino, desde Sevilla (Hispali) a Córdoba (Corduba), la “bifurcación de la vereda del Arahal” estaba a 18.000 metros de Sevilla y con “calzada visible”. Tampoco conozco los restos de esta calzada secundaria de Sevilla a Arahal, pero su existencia indica la importancia de la zona, a pesar de no estar en el recorrido importante: Sevilla – Carmona – Ecija – Córdoba.

via-romana4

Un aspecto interesante del artículo de Blázquez es su apreciación sobre las mediciones de las distancias y como han pervivido en nuestra cultura rural. Según el historiador, los romanos emplearon una milla cuyo valor aproximado era de 1.330 metros. Y añade que las medidas itinerarias han tenido relación con las agrarias: “la misma cuerda que servía para determinar las yugadas y las fanegas servía para los caminos”. Y estas medidas se han conservado con arraigo en Andalucia, donde no se impusieron las medidas castellanas en la Reconquista. Las fanegas sevillanas equivalen a un cuadro de 92,50 varas castellanas.

via-romana7

También recibe el nombre de fanega la medida tradicional de capacidad, hoy en desuso, que yo he visto utilizar. Su origen está en el nombre hispano-árabe de faníqa, medida de áridos. Aunque la fanega de capacidad no se utiliza, la fanega de tierra sigue empleándose como unidad de referencia, aunque con equivalencia variable según la región.

Referencias bibliográficas:

Antonio Blázquez en el Boletín de la R. Academia de la Historia. Tomo LXI, Cuaderno VI. Diciembre, 1912.

…………………………….

Imágenes, de arriba a abajo:

1.- Plano con el inicio de la via romana Sevilla-Córdoba. Boletín de la Real Academia de la Historia, 1912. 2.- Restos de una calzada romana. 3.- Listado con distancias desde Sevilla (Hispalis) en el que se ve Arahal. Boletín de la Real Academia de la Historia, 1912. 4.- Un miliario, columna cilindrica indicando los mil pasos (una milla romana). 5.- Fanega: medida tradicional de capacidad para el grano, muy utilizada en el campo, pero ya en desuso.

…………………………….

Basilipensis

diciembre 12, 2008

terra-sigillata-definitivo-copia1

Basilipensis… Podemos presumir de este gentilicio, por algo nacimos a 10 Kms. del lugar donde apareció este nombre. Recuerdo cuando en mis vacaciones de estudiante merodeaba por los alrededores de la Torre del Cincho, y veía fragmentos de terra sigillata, algun pondus, pero nada más en aquella tierra que se resistía al arado. Cuando me fuí de Arahal, me olvidé de Basilipo.

dea-roma01

En 1945 donó Eduardo Benjumea esta escultura al Museo Arqueológico de Sevilla. Había aparecido en el cortijo de Menguillán, junto a la Torre del Cincho, en la linde entre el término de Carmona y Arahal. No está claro dónde, en unos libros su procedencia es Carmona y en otros Arahal. Muestra a la Dea Roma, al estilo amazónico, dejando ver el pecho derecho y llevando una espada que asoma por la cadera izquierda. La representación de la Dea Roma es la imagen de la ciudad guerrera y dominadora, Roma, y su culto se difundió por la peninsula. En España hay otra escultura similar, encontrada en Segóbriga, Cuenca.

lapida-basilipensis1

Esta inscripción es la clave del nombre: D. M. S. Q. / Brutus Basilipensis /Ann…../ Hic Situs Est. / S. T. T. L. (Memoria dedicada á los Dioses Manes: Quinto Bruto basilipense aquí sepultado: Séate la tierra ligera). Dice Juan F. Masdeu en su Historia Crítica de España: “La lápida se descubrió en el año de mil setecientos ochenta y siete, cerca de Arraal, á unas seis leguas de Sevilla. La antigua Basilipa ó Basilipo, estaba situada, segun el Itinerario de Antonino, veinte y una millas más arriba de Sevilla…”

torre-del-cincho1

Basilipo está organizado como municipio en la época de los Flavios y se conocen fragmentos de leyes municipales. “De estas ruinas llamadas del Cerro del Cincho proceden la inscripción conocida de Basilipo y varios sillares de más de un metro de diámetro que formaron parte de columnas de un templo, las cuales tiene apiladas ordenadamente el dueño del cortijo de Mejillán, frente a la casa, y el cuerpo de una estatua, al parecer de mujer, de grandes dimensiones…” (Antonio Blázquez).

mapa-basilipo1

Para quien quiera profundizar más en el tema, añado aquí unos enlaces:

La representación de la Dea Roma en la peninsula ibérica es estudiada por Martín Almagro Basch, que cita Carmona. En la Historia general de España y Portugal se nombra Arahal.

Sobre Basilipo, se puede leer completa la Memoria de las excavaciones de 1922-1923 realizadas por Antonio Blázquez. También se puede leer el expediente en la Real Academia de lla Historia de 1787 sobre “inscripción que evidencia la existencia en la antigüedad de una ciudad llamada Basilipo.”

.

Imágenes. Arriba, fragmentos de terra sigillata y pondus, pesa de telar. Debajo, Dea Roma del Museo Arqueólogico de Sevilla, encontrada en Menguillán. Debajo, transcripción de la lápida con la palabra “basilipensis” encontrada en Menguillán. Debajo, el antiguo campo romano de la Torre del Cincho, ahora cultivado (la fotografía es de Rafa Lara). Por último, mapa en el que se ve la situación de Basilipo respecto a Arahal y Carmona.

.