Los mártires del Arahal aparecen

enero 5, 2022

Han aparecido en el mercado de segunda mano los libros de Francisco Macarro relativos a Arahal. Es un acontecimiento pues son obras raras y difíciles de encontrar. En este caso, además, llevan su autógrafo. Los mártires del Arahal  y El grito de libertad son dos obras teatrales relacionadas, una es continuación y fin de la otra. Para conocerlas bien en estas páginas hay una entrada de marzo de 2015 dedicada a Francisco Macarro.

Estas obras que aparecen ahora fueron editadas en Madrid en 1870 en la imprenta de José Rodríguez. Son libros pequeños y humildes del mundo del teatro del siglo XIX. De poco grosor, Los Mártires tiene 27 páginas y El grito 37. Una edición sobria sin ilustraciones, dentro de una encuadernación rústica. Se desconocen ejemplares porque Macarro, como era habitual en los autores dramáticos, hizo tiradas cortas de sus obras, que desaparecieron con el paso del tiempo y sin tener nadie interés en reeditarlas. Desde 1870 que salieron de la imprenta hasta ahora se han ido perdiendo hasta convertirse en rarezas. Quizás nadie tenga interés en encontrarlas, por su escasa calidad literaria. Pero para Arahal si es interesante este testimonio impreso que utiliza de forma teatral un drama muy importante para el pueblo en el siglo XIX, aquel que le proporcionó la mala fama que todos conocemos. 

Estos libros denuncian (no relatan) los famosos sucesos de 1857 que dieron conocer de forma equívoca a Arahal en todo el ámbito nacional. Sólo el título, el nombre del pueblo, pues leyendo las dos obras no encontraríamos ningún dato de los sucesos de Arahal, ni referencias históricas del pueblo. Ni siquiera el simple ambiente local. Arahal es un nombre lejano, un pretexto para Macarro, como un decorado, en el que se desarrollan las injusticias gubernamentales a través de unos personajes dramáticos tirando a melodrámaticos.

 

Los libros que se han vendido ahora vienen acompañados de autógrafos del autor, envíos que Macarro hace a un escritor de la época, José Giles, poeta y autor de crítica literaria de Écija. Como es lógico, estos libros deberían pertenecer a la biblioteca del autor ecijano. 

José Giles y Rubio (1850-1912), hijo ilustre de su pueblo aunque olvidado, fue profesor de Literatura de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla donde terminó siendo decano. Mas tarde sería destinado a la cátedra de Madrid. Además de su carrera como docente, Giles y Rubio escribió obras científicas y dramáticas. Era jefe local del Partido Republicano. De ahí le vendría la relación con Francisco Macarro, ambos autores dramáticos y republicanos. Estas dos  dedicatorias de Macarro al ecijano tuvieron que ser escritas en los años 70, antes de que el autor, enfermo y sin dinero, agonizara en el Hospital Civil de Cádiz.

Para completar la historia de Francisco Macarro y sus Mártires de Arahal se puede consultar en estas páginas : El espartaquismo agrario en Arahal o Arahal en una sesión de Cortes de 1863.

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Feliz Navidad y Año 2022

diciembre 9, 2021

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Feliz Navidad y Año 2022 a todos los lectores de estas páginas sobre Arahal

José Mª Jiménez

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Sellos de la Fiesta del Verdeo

octubre 29, 2021

Encuentro un bloque de cuatro sellos realizados para la primera Fiesta del Verdeo. Son sellos sin valor postal que encargó el ayuntamiento a la desaparecida imprenta de Gráficas del Sur de la calle San Eloy en Sevilla. Reproduce el cartel anunciador de aquella época, una vista desde un olivar en una colina, con la luna y el pueblo al fondo. Una perspectiva poética del pueblo.

Estos sellos, que llaman «viñeta» en correos, no tienen valor postal y aunque aparezcan en los sobres no son aptos para el franqueo. Suelen contener un diseño relacionado con un tema conmemorativo, en este caso se reproducía el cartel de la Fiesta. Muchas veces sin mención del país postal ni de la oficina emisora y, por supuesto, sin indicación de valor alguno. Al igual que los sellos, van dentados, y aparte de su función ornamental, tenían fines informativos o promocionales de la Fiesta del Verdeo en aquellos primeros años de celebración. Así, todas las cartas que salían de Arahal llevaban esta pequeña publicidad del Verdeo.

Fiesta del Verdeo celebrada en la Plaza de la Corredera en septiembre de 1968.

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El sello conmemorativo se colocaba en el dorso del sobre pues no tenía valor facial y no debía confundirse con el de valor postal del anverso. En este sobre de la VI Fiesta se incluye delante, quizás por no tener ese año la ilustración del ramo de olivo. Aunque el sello no tiene valor a efectos filatélicos, aumenta la cotización del sobre circulado en su conjunto.

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Alumbrado y sombras

agosto 26, 2021

La imagen que nos trae una antigua fotografía.

Un alumbrado de feria a plena luz del día, engalanando la Corredera de otros tiempos, sin fecha (pero antes de la guerra). El viejo tablado de la música en el centro de la plaza, los adoquines, la guirnalda que encabeza la calle Cervantes…

Ocupa la mitad de la fotografía el alumbrado con su enrejado de bombillas. Sujeto por palos blancos con su zócalo rojo, clavados en los adoquines. Un grupo de hombres (jóvenes) se sitúan ante el fotógrafo al borde de la plaza. Sólo logramos ver sus siluetas. Y una bicicleta. 

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Los adoquines muestran el rastro de las cagadas de los mulos. Hay una guirnalda iniciando la calle Cervantes. A través de los palos del alumbrado vemos gente que pasa al lado del ayuntamiento, algunos con sombreros antiguos.

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El vacío de la postal sin texto ni remitente. Interpretar una imagen antigua con más sentimiento que información. 

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Capellanías on line

julio 27, 2021

No es fácil encontrar documentos antiguos de Arahal, tan huérfana en documentación histórica. Pero si nos paseamos por el inmenso mercado digital en que se ha convertido España, donde se compra y se vende de todo, podemos tener suerte y hallar algo de interés. Sobre Arahal ha aparecido, entre las últimas referencias a la venta, un listado o «abecedario» con las capellanías fundadas en el pueblo desde el siglo XVIII (según su vendedor).

El título del documento dice:

Abecedario de todas las Capellanías que se hallan fundadas en esta Villa del Arahal, ante diferentes Escribanos, y sus fundaciones se hallan en este libro. Los números que se hallan al margen, son los que constan en el Protocolo, y en el libro de Visitas. Y los de la derecha son los folios donde se hallan.

Las capellanías eran fundaciones creadas por una o varias personas que pagaban una especie pensión o cuota a clérigos para que celebraran misas u otros cultos en una capilla o iglesia determinada de la localidad. Una cantidad de dinero que se podía poner en renta, para que con las ganancias esas misas sirvieran para la salvación del alma del fundador y su familia. Este documento abecedario contiene una relación de personas de Arahal fundadores de capellanías en una época que podemos calcular entre los siglos XVIII y XIX. El documento es sólo un índice con los nombres de fundadores y fundadoras.

El «abecedario», falto de cubiertas y cosido al lomo, contiene 20 páginas. Parece conservarse completo y es un manuscrito de letra clara que se puede leer con facilidad. La relación de arahalenses está ordenada alfabéticamente por el nombre, no por apellido. Nos gustaría conocer qué capellanía tenían esos nombres, pero aún así, podemos hacer un recorrido por antepasados de Arahal que quisieron asegurarse la vida eterna con su dinero. (ver CAPELLANÍA Wikipedia)

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En la primera página del documento encontramos un listado correspondiente a la letra A : Antonio, Antón, Alonzo… Como hemos indicado, orden alfabético es el del nombre no el del apellido. Un casillero a la izquierda indica el número del protocolo para cada nombre, que a su vez lleva un número del folio donde se halla la información sobre su capellanía correspondiente y fundación.

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Por desgracia no poseemos imágenes de todo el documento, pues el anuncio de la venta sólo ofrece tres fotografías. La segunda fotografía muestra el documento abierto por páginas centrales. En ellas podemos ver los nombres relativos a la F, la G y la I. Más abundante en la F con el nombre de Francisco y menos en la G y la I.

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En la última página fotografiada aparece una relación con los documentos otorgados en distintas localidades vecinas de Arahal: Sevilla, Utrera, Marchena, Alcalá de Guadaira, Puebla de Cazalla, Morón, Estepa, para terminar con los otorgados en Carmona. A estos se añaden unos llamados «nombramientos de las Monjas» que ocupan los folios 427 y 428.

Un documento, que a pesar de su brevedad, es muy interesante. De su hallazgo, aparecido en la venta on line, no conocemos ni procedencia ni destino, así que al menos damos fe de su existencia y de las imágenes que lo acompañan, que aunque incompletas, son tres fotografías claras y de fácil lectura para la curiosidad del visitante de estas páginas.

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Los regalos americanos

mayo 25, 2021

Entre los tesoros que posee Arahal están los regalos americanos, las donaciones realizadas por los nacidos en el pueblo y emigrados a América. Como otros andaluces hicieron fortuna al otro lado del mar y quisieron regalar algo a su pueblo. El legado artístico donado por estas gentes es testimonio de afecto y signo de triunfo personal. La emigración andaluza dejó una serie de obras procedentes de las Indias, donde sobresalen las piezas de orfebrería. Veamos dos de estos regalos americanos.

El portaviático de Palomino

La primera obra es un portaviático de plata, realizado hacía 1809, y atribuido a Miguel María Palomino. Los portaviáticos son recipientes sagrados, utilizados para llevar y dar la sagrada comunión, forma o «viático» a los enfermos y moribundos fuera de la celebración eucarística. Este tiene forma de un pelicano, con sus crías en el pecho que se alimentan de su propia sangre y que simbolizan el misterio de la Eucaristía, en la que recibimos la misma sangre del Señor. Es una pieza singular entre las distintas formas en que aparecen los portaviáticos en la orfebrería española.

El portaviático de Palomino tiene la forma de un pelícano de pie, las alas abiertas y tres crías agarradas a su pecho. El trabajo de la plata dorada con el repujado de las plumas es exquisito. En el dorso está el recipiente dorado para guardar las hostias.

Desde el principio de la cristiandad el pelícano fue símbolo de la Eucaristía y del sacrificio de Cristo en la Cruz. Según la leyenda difundida, este noble animal, llegado al extremo, alimenta a sus polluelos de su propia sangre hiriéndose en el pecho con el pico, hecho que recuerda el sacrifico de Cristo perpetuado en la Eucaristía. En el himno eucarístico “Adoro Te devote” se llama a Jesucristo,” Iesu, Pie Pelícane”, Jesús, bondadoso Pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu sangre.

Abundan los portaviáticos con forma de pelícano en la orfebrería española, como estos tres de arriba. De izquierda a derecha: Perteneciente a la platería cordobesa del s XVIII. Portaviático del s XVIII con cadena para colgar del cuello del sacerdote. Portaviático de Aguilar de la Fra. también con cadena.

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El copón de Pedro Valenzuela

El magnífico copón de plata dorada realizado en Guatemala por Pedro Valenzuela es la otra pieza noble de la orfebrería arahalense. Perfectamente datado por el donante, se puede leer en la base:

«Se hizo en Guathemala a. de 1775. Lo trajo d. Joseph Fernández Baena, natural de esta villa y lo regaló al convento de San Roque. Su artífice Pedro Valenzuela».

Es importante el trabajo de la plata en Guatemala desde el siglo XVI. Este copón de Valenzuela está perfectamente datado, sin necesidad de buscar platero u orfebre que lo trabajara. La profusión de oro y plata explica la abundancia de piezas de orfebrería en el Barroco.

Es un copón o copa grande de metal precioso y tapa rematada por una cruz, usada en las ceremonias religiosas para guardar las hostias consagradas. El copón de Valenzuela está invadido por una profusa decoración en forma de red, que parece alcanzar mayor relieve en la base y en la tapa. La decoración tiene los elementos propios del barroco. En la copa, esta red está rematada en los bordes por pequeñas conchas, diferenciándola de la tapa, también con una red de elementos barrocos que terminan en racimos de vid, alusión a la eucaristía. Encima de esta red se levantan unas ménsulas que sostienen la cruz que remata el copon. En la base se vuelven a repetir ménsulas y racimos de vid en mayor tamaño.

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El copón de Valenzuela aparece en los libros de arte. Aquí vemos una referencia en «Orfebrería americana en Andalucía» de Cristina Esteras Martín, perteneciente a la obra de Los andaluces y América.

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